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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2018

En el 200 aniversario de su nacimiento
Marx, volvemos!

Alfredo Iglesias Diguez
Rebelin


En recuerdo de Paloma Lpez Dema, la maestra que me anim a leer el Manifiesto hace 40 aos

En el mes de febrero de 1848, un joven Karl Marx que cumplira 30 aos el 5 de mayo y que a pesar de su juventud ya era doctor en Filosofa y ya haba publicado varios textos de carcter filosfico y econmico y tena una amplia trayectoria poltica e intelectual (haba que tenido que abandonar su pas de origen y fuera expulsado de Pars para instalarse en Bruselas), recibi el encargo, de manos de la Liga de los Comunistas, de redactar un texto que sirviese para la accin y la toma de conciencia del proletariado en un momento en que una ola revolucionaria empezaba a sacudir las principales ciudades europeas: Pars, Frncfort, Viena, Miln, Praga Ese texto, que redact junto con Friedrich Engels, es el Manifiesto comunista.

En el Manifiesto, Marx y Engels sostienen que la estrategia a seguir, frente a todas las corrientes socialistas anteriores -que propugnaban la aniquilacin de las mquinas o la fundacin de comunidades utpicas al margen de la sociedad-, es la lucha, la conquista del Estado por la clase trabajadora. Los tiempos de la transformacin del mundo de base haban llegado, el tiempo de la contemplacin eran cosa del pasado, haba dejado escrito en su undcima Tesis sobre Feuerbach en 1845.

Ahora bien, en el momento en que Marx concluye que el camino es la lucha, porque sin lucha no hay conquistas, se hace necesario identificar el objetivo de la lucha, porque si se confunde el objetivo, se puede acabar sufriendo traumticas derrotas. Por esa razn, a partir de ese momento, Marx comprometi todo su esfuerzo intelectual en averiguar el origen de la explotacin. En este sentido, pues, Marx acta como un cientfico, pero no un cientfico que habita en una torre de marfil, sino como un cientfico que quiere poner el conocimiento al servicio de la revolucin y no de la opresin.

Es entonces, a partir de ese momento, cuando Marx comienza a analizar las causas econmicas de la explotacin. Ah estn, en ese sentido, algunos de sus trabajos de ese tiempo: Trabajo asalariado y capital (1849), Contribucin a la crtica de la economa poltica (1859), Salario, precio y ganancia (1865) y, finalmente, El capital (1867), su principal contribucin en esa bsqueda cientfica.

Efectivamente, en esos textos, que siguen siendo obras de combate destinadas a un pblico trabajador, Marx muestra un descubrimiento fundamental para la comprensin del mundo. Esto es, que en el salario, que el trabajador o la trabajadora percibe a cambio de su trabajo (entendido como mercanca, es decir, como fuerza de trabajo), durante la jornada laboral, se esconde un proceso de apropiacin del valor excedente (plusvala), producido por el trabajador o la trabajadora en el tiempo de trabajo suplementario, en tanto que tiempo que excede el tiempo necesario para producir el equivalente al valor del salario, que es la condicin que hace posible a explotacin de clase capitalista! Ese es el principal descubrimiento de Marx: la apropiacin de la plusvala por el poseedor de los medios de produccin.

Consecuentemente, para justificar esa tesis, Marx elabor todo un ensayo coherente y lgico alrededor del capital(ismo) que nos permite comprender su estructura, gnesis y desarrollo. En este sentido, gracias a Marx sabemos que el capitalismo tiende a la proletarizacin de todas las actividades productivas, a la pauperizacin de la clase trabajadora, a la concentracin de la riqueza, que para sobrevivir necesita que exista un ejrcito de desempleados, que surge como consecuencia de un proceso de acumulacin en el que juega un papel fundamental la desposesin de medios de produccin por la clase trabajadora, la explotacin de la naturaleza fuente de toda riqueza, como recordaba en 1875 en su Crtica al programa de Gotha-, del esclavismo, de la colonizacin, del sometimiento de la mujer No en vano, Marx recordaba que el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza. Adems, al tiempo que descubre los mecanismos de la explotacin, propone, por coherencia lgica, que el fin de la explotacin slo puede ser posible como resultado de la propiedad colectiva de los medios de produccin y de la conquista del poder poltico por la clase trabajadora, esto es mediante la radicalizacin de la democracia socialista y el control obrero de la produccin.

Ahora bien, a esa conclusin no slo llega analizando la gnesis y el desarrollo del capitalismo y su estructura, sino que es la expresin de sus luchas polticas, de su compromiso con la transformacin de la realidad. Ah estn, como muestra de su compromiso con el movimiento obrero y la accin, su participacin en la fundacin de la Asociacin Internacional de Trabajadores (1864), la I internacional, o su apoyo a la fundacin del Partido Obrero Socialdemcrata Alemn en 1869 y a su unificacin en el ao 1875 con los lasallistas para fundar el renovado Partido Socialista Obrero Alemn (refundado en 1890 como Partido Socialdemcrata Alemn). Ah estn, tambin, los textos de carcter histrico, que le sirven para identificar los aciertos y los errores de la estrategia del movimiento, entre los que destacan La lucha de clases en Francia (1850), que le sirve para extraer lecciones de los acontecimientos de Pars en 1848-1850, durante la proclamacin de la II Repblica; El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852), una prolongacin texto anterior coa que pretende profundizar en el anlisis del golpe de Estado de Napolen en la jornada del 13 de junio de 1849; y el anlisis de los sucesos relacionados con la Comuna de Pars (1871), que expuso en su texto La guerra civil en Francia (1871).

Marx, Moro, el eterno rebelde, como se defini en la traduccin de la apasionante biografa que Paquita Armas Fonseca le dedic al luchador de Trveris (Laiovento, 1996), fue un revolucionario que pens radicalmente, yendo a la raz de las cosas. Fue un hombre apasionado que, junto con su compaera Jenny, sus hijas Jenny, Laura y Eleanor y la pareja formada por Engels y Helene Demuth, supero situaciones de pobreza, enfermedad y ostracismo social luchando permanentemente a favor de un mundo mejor! Siendo esa pulsin vital lo que le llev a construir una obra intelectual y poltica con coherencia y lgica, aunque tambin llena de contradicciones y paradojas, que no se puede releer cmo se fueran textos sagrados de una nueva religin, sino como lo que son: prosas de combate, experiencias de lucha, que nos ofrecen un extraordinario punto de partida para continuar lo que l comenz: el anlisis objetivo de la realidad, de la situacin concreta, que haga posible la transformacin del mundo, la construccin de otro mundo posible y el fin de la explotacin.

Clases, gneros y naciones en la historia: una perspectiva materialista

La historia se construye con perspectiva de clase: las clases dominantes, las vencedoras del proceso histrico, construyen la historia como un discurso legitimador de su posicin de clase; mientras, las clases subordinadas ven como sus luchas, sus experiencias, son olvidadas o tergiversadas por la clase dominante; lo deca el periodista y militante montonero Rodolfo Walsh con gran claridad: Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan hroes ni mrtires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece as como propiedad privada cuyos dueos son los dueos de todas las cosas. En este sentido, se puede afirmar que cada grupo social que figura en el discurso histrico como sujeto, lo es en la medida en que conquist el derecho a la existencia poltica: el pueblo, las mujeres, las minoras, los indgenas, tan slo aparecieron en la historia en la medida que con su lucha conquistaron el derecho a la igualdad, que hizo visibilizar su existencia.

No obstante, frente a los discursos histricos de las clases dominantes, subyace la realidad histrica, que nos permite reconocer la existencia de grupos sociales que tienen una existencia objetiva, independiente de nuestra voluntad, aunque haya sido gracias a la lucha que llegamos a reconocer su existencia. Esas entidades objetivas, perfectamente reconocibles en la historia, son las clases, que se definen segn sus miembros se apropien del trabajo excedente o lo produzcan; las naciones, que se construyen alrededor de identidades histricas y polticas; y los gneros, definidos en un contexto heteropatriarcal alrededor de la cuestin de la reproduccin sexual. Ahora bien, en la medida en que en todas esas entidades de carcter social son identificables al menos dos grupos antagnicos (burguesa y proletariado, hombre y mujer, colono y colonizado), se establece una relacin de dominio-dependencia; no obstante, a pesar del discurso de las clases dominantes, esta situacin de dependencia ni es eterna ni fruto de nuestra naturaleza: es fruto de la historia y tiene su origen en el proceso de produccin de los alimentos por las sociedades postneolticas y en la gnesis de las desigualdades sociales. De hecho, la nica razn que justifica que a lo largo de la historia los nadie de Galeano fuesen, en diferentes momentos y lugares, conquistando su derecho a la existencia, es el hecho de que a pesar de todos los discursos ideolgicos (sean de base histrica, teolgica, filosfica o biolgica), que pretenden legitimar las desigualdades, siempre, en todo momento y lugar, las vctimas de la explotacin, las personas que sufrieron y sufren la explotacin, se reconocieron y reconocen como iguales: esa, la conquista de la igualdad negada por los opresores, es la razn de la rebelda y de nuestra esperanza en otro mundo posible.

Del mismo modo, aunque Marx no fue muy explcito en textos ecologistas, de la atenta lectura de su obra de manera coherente, se desprende un naturalismo ecologista evidente, una necesidad de preservar la naturaleza, no solo como fuente de riqueza, sino como condicin inalienable de existencia y reproduccin de las generaciones humanas que se suceden unas a otras, que redact Engels a partir de unas notas de Marx en el III tomo del Capital.

En conclusin, la importancia de la obra de Marx, radica en que fue capaz de elaborar una potente herramienta analtica que, al permitirnos analizar la realidad objetivamente, nos muestra el camino para la transformacin del mundo de base: la lucha de clases, sin perder la perspectiva de gnero, nacional y ecolgica, porque Marx no pudo predecir las luchas del siglo XXI, pero saba sobradamente que si no se acaba con la condicin de existencia de la explotacin (la apropiacin del valor excedente), no se puede poner fin a la explotacin: esa es la razn por la que centr su estudio en la produccin del valor excedente, con todas sus consecuencias, de clase, de gnero, nacionales y ecolgicas.




 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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