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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2018

Atenas, la odisea interrumpida de los jvenes refugiados

Diana Moreno
Pblico


Una joven refugiada en un campo de refugiados en Grecia Ignacio Marn

Despus de siete horas de trayecto, la zodiac en la que viajaba Lama* se qued sin combustible en medio del ocano, frenando en seco un viaje que haba empezado con la huda de la guerra de Siria. Muchos de sus tripulantes se marearon y todos, sin excepcin, se preguntaron si sobreviviran a aquel da. Ella y su familia de siete miembros planeaban continuar su viaje rumbo a Europa pero, despus de una hora a la deriva, les recogieron guardacostas griegos para llevarlos al pas que no iba a ser la siguiente escala del viaje, como pensaban, sino el final del mismo.

Lama, que entonces tena 17 aos, y su familia pasaron a engrosar el nmero de personas refugiadas que, en los ltimos aos, han llegado a Grecia. Aos despus del austericidio que el FMI impuso al pas heleno, este ha tratado de ofrecer una respuesta a la crisis de asilo con sus pocos recursos, especialmente durante la llegada masiva de refugiados en el ao 2015 a sus costas. Sin embargo, el cierre de fronteras tras el acuerdo de Turqua en marzo de 2016 contribuy a convertir al pas- en el que, casualmente, naci el trmino odisea- en una ratonera de donde miles de seres humanos ven sus viajes abruptamente interrumpidos. Se calcula que ms de 45.000 refugiados estn ahora mismo atrapados dentro de las fronteras de Grecia, cuyo sistema de asilo se encuentra desbordado: solo en las islas hay el doble de personas que de plazas, como ha denunciado Oxfam.

El pas se ha convertido as en un estado-crcel a la frontera de Europa donde, para los solicitantes de asilo, solo existen dos alternativas: la vida en un campo de refugiados apartados de las ciudades, o la opcin que mucha gente toma, desplazarse a Atenas u otros ncleos urbanos donde subsistir mientras esperan la respuesta a sus solicitudes de asilo, reunificacin familiar o pasaporte. Qu clase de vida pueden rehacer as, en la incertidumbre total, todas estas personas, especialmente los jvenes? Para miles de ellos, las ilusiones de trabajar o de estudiar otra cosa que no sean idiomas se frustran. Una vez en tierra firme, a muchos, como a Lama, les parece que siguen perdidos en el ocano y el viaje hacia la tierra prometida se hace interminable.

Jvenes en el limbo

A Sayid*, por ejemplo, le gustara retomar los estudios de medicina que quedaron interrumpidos cundo tuvo que abandonar Siria y lleg solo a Grecia, a los veintipocos. Dos aos despus, ya en la ciudad de Atenas, colabora con centros y oenegs para ayudar a otras personas recin llegadas, pero su sueo de ser mdico o de viajar se vuelven muy borrosos. En Grecia no tengo derechos, dice encogindose de hombros. No tengo DNI, no tengo pasaporte, no puedo ir a Europa como turista, no puedo estudiar aqu porque necesito dinero, no puedo trabajar Para obtener alguna clase de documento tiene que esperar un ao ms y hacer una entrevista, pero ni siquiera sabe si se lo darn o no. Alemania es su tierra soada, por eso, un da dibuj una lnea imaginaria desde sus pies hasta all y ech a andar, pero a la altura de Croacia le detuvieron y le devolvieron de vuelta a Grecia, su crcel particular.

Cuando los recursos no son suficientes para proteger a las personas ms vulnerables, muchas quedan en la calle, y es lo que sucede a un perfil concreto de menores y jvenes no acompaados. Muchos se renen en plazas como la de Exarchia, un hervidero de hombres jvenes, idiomas extranjeros, hogueras, pancartas y humeantes puestos de kebab. Mi vida est muy jodida, me explica all un chico de 23 aos que lleg solo de Irn. Despus de un ao en Grecia, vive en un piso compartido financiado por organizaciones, pero en tres meses tendr que abandonarlo y ahora pasa sus das deambulando por la plaza, esperando la llegada de su pasaporte e imaginando destinos europeos, ya que tiene decidido abandonar el pas en cuanto le den alas. Confa en que sus enfermedades, propias de alguien mucho mayor, le permitan trabajar. Pienso que cuando estaba en mi pas tena mi trabajo, dinero, tena todo, mi familia, pero aqu la vida es una mierda. No s qu hacer, quiero encontrar un trabajo, no quiero mucho ms. Ante la absoluta falta de expectativas, muchos jvenes emprenden nuevos viajes, mucho ms oscuros: los del alcoholismo, las drogas o la prostitucin.

Oenegs, squats y redes solidarias

Los jvenes entre las edades de 15 y 24 aos corren un riesgo especial de alienacin y desesperacin cuando se ven afectados por la guerra y el desplazamiento, explican desde la ONG Mercy Corps. Hay muy pocos espacios seguros para que pasen tiempo, pocas oportunidades para que aprendan o ganen ingresos, y poco apoyo social y psicolgico para ayudarlos a sobrellevar lo que han pasado. Ms all de los agnicos esfuerzos estatales para ofrecer proteccin a estas personas, quienes toman la batuta de forma mucho ms decidida y reivindicativa son los movimientos sociales, los centros llevados por voluntarios y los potentes movimientos anarquista y okupa griegos, que hicieron de la crisis oportunidad dndole vida a algunos de los cientos de edificios abandonados tras la debacle econmica. Los diez squats que en los ltimos aos han sido ocupadas en Atenas antiguos hoteles como City Plaza, escuelas u oficinas abandonadas ahora transformadas en hogares de paso- dan alojamiento a unas 2.000 personas; pero adems, junto con centros sociales -como Khora Community o Melissa Network-dddd o la red de clnicas y farmacias solidarias ateniense que atiende sin mirar los papeles, cubren las necesidades bsicas y ofrecen clases, actividades, asesora legal y un espacio en el que crear comunidad y redes solidarias.

En estos centros la infancia y la escolarizacin es uno de los principales objetivos, aunque para ello es necesario tener papeles en regla. A algunos [refugiados] no les interesa porque si consiguen papeles consta que han pedido asilo en Grecia y les es ms difcil ya irse a otro pas, explica un voluntario de la squat de la calle Ajarnon, que se encarga de vacunar y escolarizar a los nios y nias de las 25 familias que viven en su interior. Si van a estar ya tiempo aqu, lo suyo es que al menos aprendan ingls u otra cosa, aade.

Y dentro de ese movimiento de solidaridad los refugiados no son solo parte beneficiaria, sino parte activa. Lama, por ejemplo, colabora ahora como voluntaria en el Victoria Centre, cerca de la plaza Victoria, donde trabajan oenegs espaolas como SOS Refugiados o Zaporeak y se ofrece comida diaria a entre 600 y 700 personas. Ella ayuda en la guardera, la cocina y a gestionar la ropa donada. Me gusta ayudar a la gente, explica. Hay muchos refugiados que estn prestando ayuda a otras personas. Y desde hace un mes demuestra lo que los jvenes refugiados pueden aportar a su nuevo hogar -aunque este sea de paso- impartiendo ella misma clases de rabe tres veces por semana para todo aquel que quiera asistir. Para muchos jvenes como ella, la solidaridad es una forma de recuperar el rumbo que haban perdido sus viajes.

*Nombre ficticio

Fuente: http://blogs.publico.es/conmde/2018/06/28/atenas-la-odisea-interrumpida-de-los-jovenes-refugiados/



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