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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2018

Karl Marx en Sri Lanka

Higinio Polo
Nou treball


Tantas veces han insistido los voceadores del capitalismo en la muerte poltica de Marx y del movimiento obrerista que contribuy a crear de manera tan destacada, que, si fueran sinceros, no dejaran de sorprenderse porque en el ao que celebra el bicentenario de su nacimiento los cinco continentes habitados del planeta hayan presenciado marchas multitudinarias donde su influencia era notoria. En la manifestacin del 1 de Mayo de 2018, en Colombo, capital de la lejana Sri Lanka, miles de trabajadores desfilaron bajo enormes retratos, que arrastraban en estructuras metlicas con ruedas, adornadas con grandes smbolos de la hoz y el martillo. Eran retratos de Marx, Engels y Lenin. Manifestaciones semejantes se desarrollaron en Calcuta y en Katmand, en Berln, Mosc, Buenos Aires, Hanoi o La Habana, y en centenares de ciudades del mundo.

Mientras la prensa conservadora, al servicio del capitalismo, y los vendedores de mentiras, aprovechando la efemrides, insistan (de nuevo, como hizo el New York Times, a propsito del bicentenario del nacimiento de Marx) en los horrores de las revoluciones obreras y en la supuesta evidencia de que el mundo ha asumido el triunfo definitivo del capital y su sistema, concluyendo (como si fuesen honestos cientficos sociales y no predicadores de la falsedad) que el objetivo de la izquierda no debe ser la revolucin, sino la "mejora gradual del capitalismo", millones de trabajadores en el mundo enarbolaban las banderas rojas de la igualdad, la libertad y la justicia para seguir persiguiendo el sueo del socialismo, para contrariedad de quienes lo declararon enterrado para siempre.

Porque Marx sigue presente. Marx y Engels desarrollaron un cuerpo terico que estaba compuesto por un anlisis de la sociedad capitalista, por la concepcin de la lucha de clases como motor de los cambios histricos, y por una teora revolucionaria para transformar el mundo que deba plasmarse en partidos obreros, comunistas, como instrumentos para la conquista del poder para los trabajadores, cuyo gobierno concretara la emancipacin de toda la sociedad. Acabar con la propiedad como privilegio de unos pocos, y poner los medios para implantar la igualdad (un sueo milenario!), terminar con la explotacin infantil, expropiar la tierra para ponerla en manos colectivas, entregar los organismos financieros al Estado para el bien comn, hacer posible que cada ser humano tuviera satisfechas sus necesidades y aportase segn su capacidad, esa era la propuesta de Marx, que contina teniendo una rotunda actualidad. A esa ambicin, se aada el internacionalismo (pese a la centralidad de Europa en la obra marxiana) y la bsqueda de la verdad en un mundo acosado por la mentira y por la explotacin: era algo tan urgente, tan razonable, que Gramsci insistira aos despus en que la verdad es siempre revolucionaria, y todava hoy tenemos que luchar por lo evidente, como lamentaba el verso de Brecht. Marx sabe bien que, en todas las pocas histricas anteriores, una parte de la sociedad ha explotado a otra, mucho ms numerosa.

A esa corriente de pensamiento inaugurada por Marx, que pretenda explicar el mundo, que nos proporcion un mtodo de anlisis de la historia humana, se incorporaron despus otros muchos pensadores, filsofos, revolucionarios y militantes de la justicia y la igualdad, de Lenin a Rosa Luxemburgo, de Gramsci a Ho Chi Minh, del Che Guevara a Dolores Ibrruri, por citar algunos, y que, despus, ha incorporado inquietudes y certezas de otros movimientos revolucionarios en una larga trayectoria que ha sido declarada muerta en muchas ocasiones por los defensores de la explotacin humana, expresando un deseo que ha sido siempre refutado por la realidad de las luchas por el socialismo, pese a dolorosas derrotas, errores manifiestos, y sanguinarias persecuciones polticas de los gendarmes del dinero, que siempre buscan el beneficio de los dueos de un sistema criminal, el capitalismo, basado en el engao, el fraude y el robo del trabajo ajeno.

Marx analiz los mecanismos que llevan a la concentracin de la propiedad en un pequeo grupo de individuos, y las formas de control ideolgico, de dominio del pensamiento, que la burguesa haba desarrollado en el siglo XIX, y que en nuestros das han llegado a una sofisticacin difcilmente imaginable hace apenas unas dcadas, condenando al trabajador a una vida destinada a asegurar el beneficio del patrn y el incremento de su riqueza; e insisti tambin en alguna de sus preocupaciones, como el aumento de la eficiencia en el trabajo y en la sociedad que supondra un sistema basado en el socialismo y en la propiedad colectiva de los medios de produccin, asunto que se ve refrendado en nuestros das a la vista del despilfarro econmico, que acompaa a la basura que infecta continentes y ocanos, y a la dramtica destruccin de recursos naturales que ha causado el capitalismo en el planeta.

Ciento setenta aos despus de la publicacin Manifiesto Comunista, el mundo ha cambiado mucho, y los partidos que hoy siguen reclamndose hijos del marxismo, adems de seguir situando a los trabajadores, a la fbrica, al trabajo asalariado, en el centro de su propuesta poltica y de sus anlisis, han incorporado a su visin una perspectiva menos eurocntrica, una preocupacin por la quiebra ecolgica que est causando el capitalismo, y la conviccin de que la liberacin de la mujer, la rigurosa igualdad en la relacin entre sexos, no puede esperar. Como todos, tambin Marx era hijo de su tiempo, y su figura est ligada a la trabajosa, titnica construccin de instrumentos polticos para perseguir la liberacin del ser humano de las miserables condiciones impuestas por la plutocracia del poder y de las guerras, y de una divisin social del trabajo que slo asegura la pobreza, la desigualdad y el hasto.

La vida de Marx fue difcil, siempre sin recursos, perseguido y vigilado por la polica prusiana, por Francia, por Gran Bretaa, viviendo en las grietas del sistema capitalista mientras examinaba sus entraas; escribierndo artculos para sobrevivir, ayudado econmicamente veces por su amigo Engels, acudiendo a veces a las casas de empeos debido a su pobreza: muy lejos de las mentiras sobre su vida que fabricaron despus los laboratorios ideolgicos del capitalismo, para desacreditarlo y para destruir la laboriosa malla de asociaciones obreras que, desde entonces, ha seguido sus pasos. Cuando Marx malviva en su forzado exilio en Londres, con su esposa Jenny y sus hijos, centrado en el estudio y la militancia obrerista, atenazado por la penuria econmica, visitado por amigos fieles y por emisarios de los grupos obreros de media Europa que pugnaban por organizar sindicatos y crear agrupaciones comunistas, participando en la Primera Internacional, intentando construir un partido obrero, en esos duros aos, no poda concebirse el grado de globalizacin que alcanzara el capitalismo, y, mucho menos, los desastres de las dos guerras mundiales y del imperialismo, que si bien se impuso a buena parte del planeta ya en el siglo XIX, llegara a su apogeo homicida en el XX. Tambin, era difcil imaginar la influencia mundial que alcanzaran las ideas de Marx.

A su muerte, en el cementerio de Highgate, su amigo y camarada Engels afirm, en sus palabras de despedida, que millones de trabajadores recordaran a Marx, y los obreros que en muchas ciudades del mundo se manifestaban el pasado 1 de Mayo por sus derechos, y los que desfilaban en Colombo, lo confirmaban tantos aos despus: un retrato de Marx recorra las calles, en Sri Lanka.

 

Fuente: Nou treball, especial festa del Treball, p. 8



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