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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2018

Ningn Concordato ms con la Santa Sede

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


Los privilegios de la Iglesia en el nacional catolicismo del franquismo, reconocidos en el concordato de 1953, fueron prolongados en los denominados Acuerdos con la Santa Sede de 1979, acuerdos que adaptaran estos privilegios a la democracia que estaba por llegar. Este tipo de concordatos del siglo XX de la Iglesia Catlica y del Vaticano son arquitecturas jurdicas que vienen directamente de los fascismos europeos. De igual manera que an subsiste, a travs de los Acuerdos del 1979, el Concordato fascista de 1953, en Alemania todava subsiste el escandaloso Concordato con Hitler de 1939 y en Italia, el Concordato con Mussolini de 1929, tambin adaptado en los aos ochenta o el Concordato con el rgimen de Salazar de los aos 40 o el Concordato firmado con Paraguay durante la dictadura militar. ltimamente se han firmado convenios de este tipo con Austria, Croacia, Polonia y con algunas ciudades y Estados federales alemanes; tambin se est preparando la firma de un concordato con Rusia ya que Putin est interesado en el apoyo al catolicismo en ese pas, tanto ortodoxo como romano.

Durante el ascenso del fascismo europeo, el nazismo alemn transform pronto su neo paganismo germnico original en un neocatolicismo conservador que fue imitado por todas las dictaduras del sur de Europa como Grecia, Espaa o Portugal. En el caso de Espaa, la fusin del Estado y el catolicismo fue quizs ms profunda ya que hubo un verdadero secuestro de la Nacin por el catolicismo con ayuda de la fuerza del Estado.

Poco antes de la firma del Concordato de 1939 con el Reich, la Conferencia Episcopal alemana hizo la siguiente declaracin: Los catlicos declaran su acuerdo con los esfuerzos clarividentes y poderosos del Fhrer para ahorrar al pueblo alemn los horrores de la guerra y las atrocidades del bolchevismo, para asegurar el orden pblico y para proporcionar empleo a los parados". El apoyo fue incondicional y el premio fue el Concordato donde la Iglesia alemana, al igual que en Espaa, alcanzaba una posicin de privilegio sobre el resto de religiones, posicin que todava conserva. Podo despus de firmar este Concordato, el Cardenal de Mnich declar: Lo que los antiguos parlamentos no han podido realizar, lo ha hecho usted-se refiere a Hitler- en seis meses de historia mundial. Para el prestigio de Alemania, al Este y al Oeste, y delante del mundo entero, este apretn de manos con el Papado, la ms grande potencia moral en la historia del mundo, es una enorme bendicin.

En Italia y Portugal la situacin era similar, se firmaron Concordatos que adems pusieron fin a la poca de progreso que haban tenido las experiencias republicanas en toda Europa, donde el laicismo era consustancial. Es decir, el catolicismo, en el contexto del ascenso de los fascismos y las olas reaccionarias en Europa, mostr un apoyo incondicional a la reaccin. Este tipo de Acuerdos y Concordatos con la Santa Sede tiene siempre ese aroma conservador de dar un cierto privilegio institucional a los catolicismos locales, por encima de la legislacin comn. No existen concordatos en la mayora de los pases del mundo y mxime teniendo en cuenta que hasta hace no mucho tiempo la Santa Sede era reconocida solo por un pequeo nmero de Estados. Pinsese que, en 1978, el ao en que Wojtyla asumi el Papado, solo 70 estados tenan relaciones diplomticas plenas con la Santa Sede pero desde que Ronald Reagan estableci las relaciones diplomticas en 1984 el nmero ya se ha elevado a 180. Pero lo que queremos decir es que este tipo de Concordatos son, sobre todo, un fenmeno europeo y latinoamericano y responden a periodos de conservadurismo extremo o de fascismo. De hecho, como se ha explicado, los concordatos del siglo XX son producto de la adaptacin del catolicismo al fascismo y del apoyo dado por el catolicismo al fascismo. Debemos decir que en occidente la Iglesia catlica siempre ha apoyado a las dictaduras militares y a los fascismos; por supuesto que siempre ha existido una iglesia de base y de cristianos comprometidos con la libertad y la democracia pero estn arrinconando en esas organizaciones de las estructuras de poder. El Papa actual de Roma, Francisco, fue un activo colaborador con la dictadura argentina y particip en la denuncia y persecucin de la iglesia de los pobres, aunque hoy se est blanqueando su historia.

Pero volvamos al momento y coyuntura actual en Espaa. ltimamente, desde el PSOE, y desde Podemos, se habla de la renovacin y adaptacin de los Acuerdos con la Santa Sede. Se dice que los Acuerdos del ao 1979 con la Santa Sede estn anticuados; el problema no es que estn anticuados ya que nunca fueron modernos; estos Acuerdos son una herencia del fascismo europeo incrustados en el ordenamiento jurdico de la democracia y el problema de fondo es de soberana nacional y de laicismo. Por eso la reciente proposicin de Izquierda Unida y Podemos de denunciar los Acuerdos para negociar otros es algo ridculo ya que en la propia naturaleza de estas arquitecturas jurdicas es donde esta la trampa. Denunciemos estos acuerdos y despus cambiemos nuestras leyes sin la losa de ningn concordato con la Santa Sede.

En la actualidad, los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 son la ltima barricada jurdica que tiene la iglesia catlica para defender sus privilegios y cualquier avance por el laicismo choca de frente con esa idea concordatoria con la Santa Sede. Si se pretende renovar o actualizar un nuevo acuerdo internacional con ese extrao sujeto internacional que es la Santa Sede regresaremos al futuro: ser una vuelta al pasado disfrazado de modernidad y, desgraciadamente, la socialdemocracia espaola sabe mucho de esto. Lo que ha de emprenderse es lo que ya aprob el PSOE en su ltimo congreso y lo que, en esta legislatura, aprob el Congreso en dos proposiciones no de ley: la denuncia y derogacin de los Acuerdos del 79 y derogacin expresa del Concordato del 1953. .Es necesario derogar los acuerdos sin ms. De esta manera el Parlamento espaol ser libre para legislar lo que quiera sin ningn condicionamiento. El laicismo y el secularismo aboga para que las iglesias y organizaciones se sometan siempre a la ley comn sin ningn tipo de privilegio o status confesional especial, para ello, en Espaa, se requiere, adems, una ley de libertad de conciencia y cambiar la Constitucin. Hacemos, desde aqu, un llamado al nuevo gobierno y a su Ministro de Exteriores a que ponga en marcha la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede y a su derogacin, pero si lo que quiere poner en marcha es una nueva negociacin sobre un nuevo concordato, entonces ser un fraude al parlamento, al congreso del partido socialista, a la libertad de conciencia y a la democracia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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