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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2018

Rusia y China en el Congo

Colette Braeckman
Le Soir


Prepara Rusia su retorno triunfal a la Repblica Democrtica del Congo (RDC)? O acaso el acuerdo ratificado por la Asamblea Nacional de la RDC forma parte de una relacin normal entre pases? El tratado de cooperacin militar y tcnica entre ambos pases, que dorma en los cajones desde hace 19 aos, adoptado al da siguiente de una visita a Kinshasa del viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijal Bogdnov, de gira por la regin, ha dado pie muy pronto a gestos concretos. As, el general Denis Kalume, formado en la Escuela Real Militar belga y considerado uno de los oficiales ms cercanos al jefe del Estado, ha sido nombrado embajador en Mosc y, segn determinadas fuentes, en Kinshasa han desembarcado 300 tcnicos y otros expertos.

El contenido del acuerdo es bastante vago: prev el suministro, por parte de Rusia, de armas, materiales de guerra y otros equipamientos especficos, misiones de asesoramiento y la formacin de especialistas militares congoleos en las escuelas rusas. Nada que aada algo nuevo al acuerdo que, en 1999, haba sido firmado por Laurent Dsir Kabila, padre del presidente actual, que se sinti abandonado por los aliados tradicionales del Congo. Estos ltimos, despus de haber animado a los participantes en la primera guerra del Congo (1996-1997) a poner fin al rgimen de Mobutu, no tardaron en sentirse decepcionados por el antiguo rebelde, partidario de Lumumba, que adopt de inmediato medidas sociales y sobre todo pidi a sus aliados ruandeses y ugandeses que se retiraran del territorio congoleo, lo que provoc el estallido de la segunda guerra del Congo en agosto de 1988. Tras acceder al poder tras el asesinato de su padre en 2001, Joseph Kabila, en su deseo de obtener el apoyo de Occidente, dej en suspenso el acuerdo militar concluido con los rusos, pero estrech lazos con China, que invirti dinero en el sector minero a cambio de grandes obras de infraestructura, sobre todo carreteras.

Hoy, el contexto ha cambiado: Joseph Kabila, cuyo mandato expir hace ya dos aos, no ha anunciado su intencin de retirarse; pese a que hay convocadas elecciones para el 23 de diciembre, se extienden los focos de violencia, y los pases vecinos se inquietan, entre ellos Angola, que moviliza tropas hacia la frontera congolea. El rgimen, que refuerza su aparato represivo y su ejrcito, teme que tenga que hacer frente a maniobras de desestabilizacin y manifestaciones populares respaldadas por las potencias occidentales. En efecto, el clima de las relaciones con [la antigua potencia colonial] Blgica es glacial, las sanciones europeas causan estragos y los EE UU de Trump son imprevisibles. En este contexto tenso, Rusia, al igual que China antes que ella, ha hecho valer su deseo de no injerencia en los asuntos internos mientras que Kinshasa asegura que la RDC pagara de su propio bolsillo sus compras, sin esperar financiacin exterior, inevitablemente acompaada de condiciones y controles.

Si el contexto geopoltico ha evolucionado en los ltimos meses, Rusia, en realidad, siempre ha estado presente en el Congo: son tripulaciones rusas y ucranianas las que pilotan desde hace veinte aos los aparatos Antnov utilizados por la MONUSCO (Misin de las Naciones Unidas para la Estabilizacin del Congo), que vigilan el territorio; los primeros estudiantes congoleos acaban de recibir sus diplomas en las academias militares y las escuelas rusas especializadas en el mbito de la aviacin. Adems, siendo miembro permanente del Consejo de Seguridad, Rusia, junto a China, ha bloqueado a menudo resoluciones propuestas por los occidentales. Esta vez, sin embargo, la cooperacin entre los dos pases podra ir ms lejos y dar pie, en su momento, a acuerdos en los sectores de la minera, la energa y la agricultura.

Cuando a comienzos de este ao Rusia ofreci la entrega gratuita de armas y el envo de instructores militares al presidente de la Repblica Centraofricana (RCA), Faustin-Archange Touadra, y en medio del revuelo creado desembarcaron fuerzas especiales rusas en Bangui, todos los observadores tenan claro que la RCA no sera ms que un trampoln. Porque el verdadero objetivo en el corazn de frica es la RDC, un pas que tiene ms del 60 % de las reservas mundiales de cobalto y cuyo presidente sostiene desde comienzos de ao un pulso con las multinacionales occidentales, a las que exige aumentar significativamente las compensaciones por los minerales estratgicos que extraen y someterse a un cdigo minero renovado, mucho ms estricto.

A pocos meses de unas elecciones que cree controlar en beneficio propio o del de alguno de sus afines, el presidente Kabila desea precaverse contra las potencias occidentales que, como Blgica, apoyan abiertamente a su principal rival, Mose Katumbi, de quien sospecha que pretende llevar a cabo maniobras de desestabilizacin.

Fue en 2014 cuando el presidente Kabila entr en contacto con Vladmir Putin, a travs de Sergui Ivnov, el viceprimer ministro ruso, y en 2015 cuando el jefe del Estado congoleo recibi la ayuda de agentes de las fuerzas especiales rusas (FSB) que le asesoraron en cuestiones de seguridad y ayudaron a desbaratar ciertas maniobras polticas.

En efecto, al igual que en la Repblica Centroafricana o en otras partes, la ayuda rusa se presenta en forma de pack: al suministro de armas y municiones se aade el servicio posventa, es decir, el envo de instructores militares, expertos militares y civiles y asesores polticos. Sin olvidar los buenos oficios ante pases amigos: as, Putin ha propiciado los contactos entre Kabila y el mariscal Al Sissi, lo que ha permitido a Egipto suministrar armas y prestar formacin en tcnicas de combate y lucha antiguerrilla urbana. Kinshasa tambin se ha aproximado a Argelia, pas del que Rusia sigue siendo el principal proveedor de material militar (utilizado, entre otras cosas, en el apoyo al Frente Polisario). Kinshasa mantiene asimismo buenas relaciones con Sudn, a su vez aliado de Mosc, y hay tropas congoleas que siguen cursos de formacin en el pas del presidente El Bechir, otro proscrito

El acercamiento entre Kinshasa y Mosc, en un contexto de tensiones con Occidente, no debe hacernos olvidar a China: Pekn ha invertido miles de millones de dlares en las minas de Katanga y comprado el gigantesco complejo de Tenke Fungurume; este acceso privilegiado a las reservas de cobalto y litio del Congo debera permitir a China, la fbrica del mundo, controlar en el futuro el mercado de bateras elctricas. En opinin de los observadores, es evidente que Pekn no se dejar desplazar del Congo y que por tanto tendr que velar por la seguridad de sus inversiones. Para ello, al no disponer de ningn potencial militar en el continente africano, podra recurrir a la asistencia militar de los rusos.

Colette Braeckman es periodista belga y autora del libro titulado Congo, Kinshasa aller-retour, 2016.

(Artculo publicado originalmente en el diario Le Soir.)

Fuente: http://alencontre.org/afrique/congo/rdc-russie-et-chine-au-congo-rdc.html. Traduccin: Viento Sur



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