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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2018

Repsol en Bolivia
De patrn a socio de la revolucin

Azarug Justel
Rebelin


Tras ms de una dcada de Proceso de Cambio , la transnacional petrolera Repsol de Espaa posee derechos sobre 32 bloques mineros y carga con ms de una veintena de denuncias por violaciones a los derechos humanos y daos al medioambiente en Bolivia.

La historia reciente de esta transnacional en el pas americano expresa de forma grfica y concreta, que los revolucionarios necesitan socios, a pesar que estos sean capitalistas y sus actividades depreden la naturaleza en beneficio del capital privado. Empero, no es sta una gran contradiccin? La industrializacin ha sido la excusa perfecta del Gobierno de Evo para contradictoriamente- salvaguardarse de las crticas al modelo extractivista que est haciendo agonizar de dolor a la Madre Tierra y a los ms de 30 pueblos indgenas del Estado Plurinacional.

La compaa espaola -ubicada entre las diez petroleras ms grandes del mundo- hace su puesta en escena en Bolivia en 1994, durante el gobierno neoliberal de Gonzalo Snchez de Lozada (Goni). La polmica Ley de Capitalizacin que impuls la administracin de Goni continu el proceso de imposicin de las polticas neoliberales en Bolivia. Aos despus, el Decreto de Nacionalizacin de hidrocarburos -que impuls el Gobierno de Evo- garantiz la continuidad de las transnacionales del sector, quedando manifiesto las intenciones del ejecutivo por salvaguardar los intereses de sus socios capitalistas.

I. TRANSICIN POLTICA Y CONTEXTO SOCIAL

Dcada de los noventa: etapa neoliberal y respuesta social

Los gobiernos conservadores que precedieron a los sucesivos regmenes dictatoriales del siglo XX terminaron de hacerle la cama a las compaas transnacionales; que entrada la dcada de los noventa y durante el primer Gobierno de Goni (1993-1997), consumaron el control econmico y poltico del pas tejiendo redes de influencia con la poltica estatal. En la primera legislatura, la administracin de Goni impuls la Ley 1544 de Capitalizacin del 21 de marzo de 1994, que autorizaba y aprobaba los acuerdos requeridos para la conversin en sociedades de economa mixta de las grandes empresas estatales, entre las que se encontraba Yacimientos Petrolferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

La Ley de Capitalizacin fijaba que el 50% del capital de las grandes empresas estatales pasaba a manos de las transnacionales, mientras el otro 50% debera repartirse gratuitamente a toda la poblacin boliviana mayor de edad; empero, todo termin siendo privado. La capitalizacin fue formalmente- una simple venta pero, si se hacen cuentas fue en gran parte una privatizacin o regalo a capitalizadores. Lo que llegara a la poblacin seran los dividendos de la parte estatal que se convertiran en acciones de los ciudadanos. Este fenmeno privatizador produjo una inminente puesta en escena de las inversiones extranjeras, como fue el caso de Repsol [1].

La respuesta social contra la Ley de Capitalizacin no tard en llegar. Las protestas de los 90 cuestionaban tambin otras medidas neoliberales aplicadas por los sucesivos gobiernos, como la creacin de la Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) con la que cambiaba el sistema social de reparto a otro privado de capitalizacin individual- as como las leyes forestales y de tierras [2]. Las movilizaciones de 1995 ponan en duda el neoliberalismo y rechazaban el modelo privatizador que se haba impuesto desde el Estado.

A pesar de la constante represin estatal a los movimientos populares, el enojo de la poblacin y las movilizaciones no cesaron. La Guerra del Agua en abril del ao 2000 debilitara el sistema y la Guerra del Gas en octubre de 2003 resultara ser el ltimo respiro d e una serie de gobiernos a la deriva neoliberal. Estos ltimos dos eventos de insurreccin popular sumaron a su enojo el intento de imponer el Acuerdo de Libre Comercio de las Amricas (ALCA) en Bolivia, y terminaron por extirpar el tumor del neoliberalismo, o eso crean las bases obreras y populares del pas.

Las movilizaciones de octubre de 2003 forzaron a Goni (en su segundo mandato, 2002-2003) a renunciar a la presidencia de la Repblica y a abandonar el pas das despus que la represin estatal se saldara casi setenta muertos y medio millar de heridos; la mayora campesinos indgenas y poblacin urbana popular, que resista en las barricadas y bloqueos de carreteras contra las medidas neoliberales y vende patria del gobierno, entre las que resaltaba la intencin de exportar gas natural a Estados Unidos por puertos chilenos. Los sentimientos antiimperialistas de las y los bolivianos vibraron.

Proceso de Cambio y dizque nacionalizacin

El 17 de mayo de 2005, el presidente del Congreso Nacional promulg la Ley de Hidrocarburos 3058 ante la negativa del presidente de la Repblica, Carlos D. Mesa (que sucedi constitucionalmente a Goni), de hacer Ley el referndum vinculante del 18 de julio de 2004 sobre la recuperacin de la propiedad de todos los hidrocarburos. Las presiones de Repsol YPF junto a otras compaas petroleras favorecieron que el ejecutivo de Mesa adoptara una posicin de rechazo a la nueva norma de hidrocarburos. Carlos Mesa argumentaba que esta medida confiscatoria poda provocar el retiro de los inversionistas en el sector; sin embargo, a pesar de este argumento, muchos analistas consideran que en realidad la Ley mantiene vigente el rgimen neoliberal en materia de hidrocarburos [3]. Las presiones de la multinacional espaola no cesaron y una vez aprobada la nueva Ley, la empresa Petrolera Andina (privatizada por Repsol YPF) amenaz con llevar a los tribunales internacionales al gobierno de Eduardo Rodrguez Veltz (que sigui a Carlos Mesa), por aplicar el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), presionando para la eliminacin de ese tributo.

En este contexto emerge el Movimiento al Socialismo (MAS) liderado por Evo Morales, que tuvo la destreza de adherir a prcticamente- todas las organizaciones sociales de Bolivia a su proyecto poltico-partidario. Esta pericia logr impulsar a los miembros del MAS dentro las instituciones del Estado, refundando el pas y protagonizando el aclamado discurso de proceso de cambio. Mientras ocurra esto, las inversiones del capital extranjero amenazaban con fugarse del pas y asestar un duro golpe a la economa estatal, pues Bolivia es un pas con una extrema dependencia del sector primario exportador, sobre todo de petrleo y gas. En razn de ello, las llamadas amistosas a los grandes capitalistas no tardaron en llegar.

Tras la victoria aplastante del MAS en las elecciones generales de 2005; el 1 de mayo de 2006 -a dos aos y medio de la Guerra del Gas- el Gobierno de Evo promulg el Decreto Supremo 28701 de Nacionalizacin de los Hidrocarburos Hroes del Chaco, una medida aplaudida por las bases del proceso de cambio y reprochada por los sectores ms crticos, entre los que se encontraban numerosos intelectuales y activistas que algunos incluso- haban acompaado el proyecto del MAS. La crtica contra la supuesta nacionalizacin viene porque entre otras cosas- el Decreto Supremo 28701 mantiene vigente la posibilidad de que las compaas privadas realicen todas las actividades de la cadena productiva, no expropia los bienes de las compaas privadas que operan en el pas, exime a YPFB de apropiarse de las acciones pertenecientes a las empresas capitalizadas, nicamente permitiendo a la estatal el control del 50% ms 1 de las acciones privadas, previo negociado con las mismas [4]. La norma principalmente -tal como seala YPFB- establece que el Estado toma el control y direccin de la produccin, transporte, refinacin, almacenaje, distribucin, comercializacin e industrializacin de los hidrocarburos en el pas. Es decir, YPFB se convierte en una simple administradora.

Por estas razones, el decreto de nacionalizacin de los hidrocarburos en Bolivia ha sido ms bien, una estrategia poltica para simular el poder de la soberana estatal frente a las transnacionales, aparentando no dejarse sucumbir ante el capital privado. No representa una verdadera nacionalizacin en la que los bienes de las empresas privadas pasan a propiedad colectiva o pblica, correspondiendo nica y exclusivamente al estado la explotacin y produccin de los recursos hidrocarburferos.

II. INTERESES DE REPSOL

Repsol lleg para quedarse

La transnacional petrolera espaola, ingres a Bolivia en 1994 mediante un contrato compartido con YPFB para explorar el Bloque Scure en el Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro Scure y la regin del Chapare. Despus de esta previsible aparicin, Repsol compra -en el ao 1999- a YPF de Argentina (empresa que cuatro aos atrs haba fagocitado a Maxus Bolivia, principal productor de petrleo del pas). De esta manera Repsol YPF expande sus actividades y se introduce adems- en el transporte de hidrocarburos. Poco despus, las adquisiciones de Repsol fueron en aumento y las estrategias de expansin para controlar el sector hidrocarburfero en Bolivia dieron sus frutos.

Antes del decreto de nacionalizacin (explicado arriba), Repsol operaba en el sector minorista del gas bajo el nombre de Repsol YPF Gas Bolivia y en el sector mayorista a travs de Repsol YPF GLP Bolivia en la explotacin y produccin del yacimiento Margarita (en Tarija al sur del pas) generando -en 2004- una produccin de gas cercana a los 40 millones de barriles [5]. Cuando promulgaron el decreto de nacionalizacin, la transnacional manifest pblicamente que no era una buena noticia. Empero, unos aos ms tarde el mismo presidente Morales expresaba que el caso Repsol demostraba que la nacionalizacin en Bolivia haba sido un acierto; en esa misma fecha, la compaa espaola segua explotando el yacimiento Margarita y haba realizado una inversin de 600 millones de dlares americanos [6]. Como vemos, poco ha cambiado.

Las reas de Repsol en Bolivia

Tras la Ley de Hidrocarburos 3058 y el Decreto Supremo 28701, el Grupo Repsol en Bolivia mantiene contratos que le dan el control de 27 reas de prospeccin y exploracin petrolera. A 31 de diciembre de 2006, con Evo Morales ya en el poder, Repsol YPF SA tena derecho a 90,92 millones de barriles de petrleo de reservas probadas y probables en el pas; menos cantidad de reservas respecto del ao 2005 pero, 22 veces mayores a las que la compaa posea en el Estado espaol [7]. En 2007 el total de activos de la multinacional era el equivalente a seis veces el PIB boliviano [8].

Repsol en Bolivia se ha dedicado: desde la comercializacin y distribucin de Gas Licuado de Petrleo (GLP), hasta la exploracin y explotacin de hidrocarburos, el transporte del mismo y la comercializacin de sus productos refinados. Entre sus subsidiarias, Repsol YPF Bolivia SA contaba a 31 de diciembre de 2007- con la Empresa Petrolera Andina, Repsol YPF E&P de Bolivia SA, Repsol Butano SA, Pacific LNG Bolivia SRL y Repsol Exploracin Scure SA. Esta ltima obtuvo un rea de trabajo de 1.300.000 hectreas en el Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro Scure (TIPNIS) ubicado en la Amazona. Adems de contratos de exploracin y explotacin petrolera en el rea amaznica Tuichi (en los departamentos de La Paz y Beni) con 512.500 hectreas, en el rea Charagua (departamento de Santa Cruz) con una participacin del 30% sobre 99.250 hectreas, en el rea Caipipendi (en los departamentos chaqueos de Tarija y Chuquisaca) con una participacin del 37,50% sobre 194.900 hectreas, entre otras, adems de la participacin por operaciones conjuntas; con un total de 1.378.082 hectreas destinadas a exploracin y explotacin petrolera [9].

La subsidiaria Repsol E&P Bolivia SA, a junio de 2016, haba suscrito cinco contratos de operacin con YPFB entre los que destacan: el contrato de operacin Cambeiti con una superficie de 2.000 hectreas en el departamento de Santa Cruz, cuyo contrato concluye el ao 2039; el contrato de operacin Surub con una superficie de 15.000 hectreas en los departamentos de Santa Cruz y Cochabamba, cuyo contrato concluye el ao 2029; el contrato de operacin Mamor I con una superficie de 25.000 hectreas en el departamento de Cochabamba, cuyo contrato concluye el ao 2029; el contrato de operacin Monteagudo con una participacin del 30% y con una superficie de 3.000 hectreas en el departamento de Chuquisaca, cuyo contrato concluye el ao 2038; y el contrato de operacin Caipipendi (citado en el prrafo anterior) con una participacin del 37,50% y con una superficie de 194.000 hectreas en los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz, cuyo contrato tena el objeto de concluir en el ao 2031 [10].

Aqu no queda todo. El gobierno de Bolivia y Repsol firmaron en octubre de 2016 la ampliacin del contrato de operaciones del Bloque Caipipendi (donde se sita el campo Margarita-Huacaya) hasta 2046. Segn explicaron los representantes de YPFB, el acuerdo establece ampliar el plazo del contrato un mximo de 15 aos. El gobierno y la transnacional espaola prevn obtener hasta el 2046 una renta petrolera de $us 17.800 dlares americanos [11].

Segn el sitio web de la compaa, actualmente (a 31 de diciembre de 2017) poseen derechos mineros (es decir, derechos de explotacin del subsuelo para hidrocarburos) sobre 32 bloques situados en las cuencas de Beni, Pie de Monte, Subandino Sur y Subandino Norte. De los cuales, 7 bloques estn destinados a exploracin y 25 bloques a actividades de produccin y desarrollo. La transnacional posee estos derechos en una superficie neta de 373.100 hectreas, mayor al tamao de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (en el Oriente boliviano) y ms del doble del tamao de la ciudad de La Paz y sede de gobierno (en el Occidente del pas). La produccin neta total del ao 2017 fue de 40.504 bepd (barriles equivalentes de petrleo al da), concentrados fundamentalmente en los bloques Margarita-Huacaya, San Alberto, San Antonio, Yapacani y Ro Grande.

Entre sus hitos de 2017, la empresa destaca la firma entre el presidente Evo y el empresario Brufau, para la adjudicacin del bloque exploratorio Iiguaz (departamento de Tarija) con una extensin de 64.400 hectreas, operado por Repsol con la participacin de YPFB Andina, Shell y PAE; la finalizacin del sondeo exploratorio PTJ-WX1 en el bloque Patuj de Bolivia (departamentos de La Paz y Beni) con resultado positivo; y la produccin media diaria de 17 millones de metros cbicos diarios (Mm3/d) de gas en el campo Margarita-Huacaya durante todo el ao [12].

III. ATANDO CABOS

La excusa de la industrializacin para justificar el extractivismo

Segn se puede apreciar a lo largo del texto, despus de la falsa nacionalizacin de hidrocarburos, el Gobierno nunca retir la mano a sus socios capitalistas. El 12 de septiembre de 2007, a tan solo un ao y medio del comienzo del ejecutivo de Evo Morales y diecisis meses despus de la nacionalizacin, el gobierno promulg el Decreto Supremo 29272 dnde adquira carcter de ley el llamado Plan Nacional de Desarrollo (PND); que haba sido presentado meses atrs por la brigada econmica del presidente Morales. El Plan Nacional de Desarrollo es en resumidas cuentas un proyecto de ndole desarrollista que limita pero no suspende- la participacin del capital extranjero en los sectores estratgicos (como hidrocarburos, minera y otros recursos naturales) eso s- con mayor presencia estatal y mayores rentas para el Estado. El PND cataloga a las compaas transnacionales como altamente rentables y representa un doble guio: por un lado a las bases progresistas del MAS y por otro a la permanencia de los inversores extranjeros. La frase de Evo Morales y de los dems miembros de su gobierno: Bolivia necesita socios, no patrones, refleja esplndidamente la esencia del Plan Nacional de Desarrollo y -por ende- la lgica de las polticas del proceso de cambio . Los revolucionarios necesitan socios, a pesar que estos sean capitalistas y sus actividades depreden la naturaleza en beneficio del capital privado. Empero, no es sta una gran contradiccin?

El vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, lvaro Garca Linera, lo denomina contradicciones creativas del Proceso de Cambio . Para Linera, las contradicciones ideolgicas que se generan en el seno de la revolucin, son una caracterstica inevitable de la misma que tienen la potencialidad de ayudar a motorizar el curso de la propia revolucin. As define el vicepresidente boliviano las relaciones entre los revolucionarios y sus socios capitalistas, como es el caso con Antonio Brufau (presidente de Repsol), entre otros. De hecho, en febrero de 2012, ALBA TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica Tratado de Comercio de los Pueblos) celebr su sptimo aniversario fundacional con un brindis en Madrid auspiciado por Repsol, donde el mismo Brufau se hizo presente para tomar unas copas y tomarse fotos con sus socios (diplomticos) de los respectivos gobiernos de la alianza bolivariana, entre los que se encontraban los embajadores en Espaa de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia [13].

En su libro Tensiones creativas de la revolucin [14], Linera expone que la ltima tensin creativa que impulsa el proceso revolucionario en Bolivia es la contradiccin creativa entre la necesidad y voluntad de industrializacin de las materias primas, y la necesidad imprescindible del Vivir Bien . De esta manera, el vicepresidente defiende la participacin de las transnacionales en el proceso de industrializacin de las materias primas, a pesar que stas atenten continuamente contra los Derechos de la Madre Tierra y -por ende- contra los principios del Vivir Bien . La industrializacin del Estado es un proceso difcil y costoso, afirma Linera; Bolivia no tiene experiencia y se requieren inversiones muy grandes, posiblemente las mayores de toda la historia econmica del pas, segn el mandatario. En este sentido, Linera intenta armarse de argumento [s] para entre otras cosas- defender la presencia de las compaas capitalistas en Bolivia. Lo mismo manifestaba el expresidente de la capitalizacin, Gonzalo Snchez de Lozada, quin argumentaba que slo el dinero fresco de inversionistas extranjeros, que el Estado no tena, modernizaran los sectores estratgicos en Bolivia.

Las contradicciones del gobierno harn que cerca de tres millones de hectreas de las reas protegidas en Bolivia sean afectadas por actividades hidrocarburferas [15]. Despus que el Gobierno de Evo Morales aprobara tambin contradictoriamente- el Decreto Supremo 2366 del 20 de mayo de 2015 para permitir el desarrollo de actividades hidrocarburferas de exploracin en las diferentes zonas y categoras de reas protegidas, la fiebre del oro negro coloniz hasta los ms recnditos lugares de la geografa boliviana; a da de hoy, de las veintids reas protegidas en el pas, once estn expuestas a las actividades hidrocarburferas. Claro est, que el fenmeno extractivista en Bolivia ha llegado de mano del discurso industrializador.

La lgica depredadora de los recursos naturales no descansa; las actividades extractivas en el pas no consisten solamente en aprovechar los recursos gassticos-petroleros, tambin destacan las represas hidroelctricas, la ampliacin de la frontera agropecuaria, el trfico de fauna silvestre, las megacarreteras, y la exploracin de gas no convencional (fracking), incluida la primera central nuclear del pas apadrinada por Rusia, entre otros. Y dnde queda la industrializacin? solo en boca de los gobernantes. Parece que la independencia econmica cada vez est ms lejos, la deuda externa crece de forma desorbitada y la ansiedad de los inversores extranjeros est histricamente controlada. La industrializacin ha sido la excusa perfecta del gobierno para salvaguardarse de las crticas al modelo extractivista que est haciendo agonizar de dolor a la Madre Tierra y a los ms de 30 pueblos indgenas del Estado Plurinacional.

Mi nombre es Repsol, de apellido Conflicto

Segn el Centro de Documentacin e Informacin Bolivia (CEDIB), Repsol es la empresa que ha registrado mayor cantidad de conflictos en los ltimos 20 aos. Entre 1996 y 2005, Repsol Bolivia registr denuncias entre otras- por degradacin o contaminacin ambiental, derrames de petrleo o derivados, impactos socioambientales en la construccin de ductos, etc [16]. Ms de una decena de territorios y pueblos indgenas han sido afectados por la actividad petrolera, entre ellos, el TIPNIS, el Territorio Indgena Multitnico (TIM), Takovo Mora (guaran) y el Territorio Indgena Chimn [17].

Por poner un ejemplo, el 15 de enero de 1998 los representantes del Consejo de Ancianos, corregidores y capitanes grandes, junto a otras autoridades del TIPNIS se reunieron con el objetivo de analizar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la empresa Geoplus en representacin de la operadora Repsol del Bloque Scure. Las autoridades indgenas consideraban entre otras cosas- que la EIA adoleca de grandes vacos de informacin acerca de los pueblos y comunidades indgenas del TIPNIS, que la EIA presentaba una preocupante informacin de una supuesta contaminacin de descargas industriales en la mayora de los ros y acuferos del TIPNIS segn la resolucin indgena, adems que la EIA contena una irregular autorizacin realizada por el mencionado ingeniero Hans Rocha para autorizar a Geoplus el ingreso al territorio indgena, sin consentimiento de las comunidades y autoridades indgenas [18].

Adems, informa el investigador Marc Gavald, que durante el mismo ao Repsol volvi a ingresar al TIPNIS previo acuerdo con la Subcentral TIPNIS (mxima autoridad en el territorio) mediante entrega de espejitos a los dirigentes: entregando 4 becas escolares a la Subcentral del TIPNIS en Moxos como nica compensacin. Dos aos ms tarde, la multinacional haba iniciado tres perforaciones exploratorias en el Bloque Scure, vertiendo lodos txicos sobre los ros de la zona; adems de un pozo en la serrana Eva Eva, afectando a varias comunidades indgenas tsimane por el trfico de camiones y el vertido de disel al ro Apere [19]. El 4 de abril de 2001 y para compensar los daos Repsol manifest que apoyara a las comunidades afectadas con un proyecto educativo y sanitario.

Otra tropela de Repsol, ms reciente, fue presionar para ingresar en el Madidi, dentro la Amazona pacea. A un ao de que Evo Morales ganara las elecciones, el gobierno buscaba consenso con los pobladores del Parque Nacional Madidi para que Repsol YPF y Petrobras operaran dentro esta rea protegida en el norte paceo. Tres meses despus, YPFB suscriba un convenio de exploracin con estas empresas y solicitaba cambiar las normativas medioambientales para permitir a las empresas explorar los yacimientos hidrocarburferos en el Parque. Para colmar lo antecedido, en agosto de 2007 el gobierno de Evo anunci buscar una salida intermedia para poder explorar las reas hidrocarburferas en el Parque Nacional Madidi, nombrado recientemente por una comisin cientfica el parque con mayor biodiversidad en el mundo. Segn anuncia el Cedib, despus de la promulgacin del Decreto Supremo 2366 (2015), el 75,5% del Parque Nacional Madidi estaba afectado mediante los acuerdos con Petrobras (Brasil), Repsol (Espaa) y Petroandina SAM (Bolivia - Venezuela) [20].

Hoy por hoy, en plena revolucin y con un historial que no favorece en nada a su reputacin, Repsol sigue abrindose camino por toda la geografa del pas; su produccin aumenta a la par de sus beneficios, mientras las calles de las principales ciudades de Bolivia rebosan de indgenas mendigando por un trozo de pan, expulsados de sus territorios por capitales mineros, petroleros, gasferos, agroindustriales, etc. El gobierno de Bolivia, centrado -mayormente- en contentar a sus socios capitalistas, se olvida de respetar los d erechos de la Madre Tierra y de promover los principios del Vivir Bien . Anclados en la hipocresa y las contradicciones del poder, Evo Morales Ayma y sus llunkus (obedientes acrticos de los poderosos) de gobierno tapan sus rostros neoliberales y conservadores portando una mascara roja de soberana y revolucin.

Bibliografa.

[1], [8] Martnez Portugal, 2010 Las multinacionales espaolas en Bolivia. De la desnacionalizacin al proceso de cambio Captulo 4 Y llegaron los noventa La entrada de las multinacionales en Bolivia

[2] Villegas, 2010 Las multinacionales espaolas en Bolivia. De la desnacionalizacin al proceso de cambio Captulo 6 La respuesta de los movimientos sociales frente al neoliberalismo y al poder de las multinacionales

[3] Gandarillas Gonzlez, 2012 En torno a la distribucin de los ingresos hidrocarburferos: el regionalismo favorece a las transnacionales

[4] Ochoa Urioste, 2006 Anlisis crtico del decreto de nacionalizacin de hidrocarburos

[5] Prensa 20 minutos, 2006 Repsol YPF: "La nacionalizacin de los hidrocarburos en Bolivia no es una buena buena noticia"

[6] Prensa El Da, 2012 Evo: caso Repsol demuestra que nacionalizacin en Bolivia fue un acierto  

[7], [9] Revista Petropress Cebid, 2008 Quin es y qu hace Repsol YPF en Bolivia?

[10] Yacimientos Petrolferos Fiscales Bolivianos (YPFB), 2016 Informacin Financiera CONTRATOS PETROLEROS

[11] Prensa La Razn, 2016 Gobierno y la espaola Repsol amplan hasta 2046 contrato de operaciones en el bloque Caipipendi

[12] Sitio web de Repsol, 2017 Upstream en Bolivia

[13] Ximnez de Sandoval, Blog El Pas, 2012 La alianza antiimperialista invita a copas. Paga Repsol

[14] Garca Linera, 2011 Las tensiones creativas de la revolucin. La quinta fase del Proceso de Cambio

[15] Prensa Erbol, 2015 Cedib: actividades hidrocarburferas afectarn al 17% de reas protegidas

[16] Cedib, 2006 Datos sobre la Gestin de los Recursos Naturales en Bolivia Serie N 5 Repsol Quin es? Qu hace en Bolivia?

[17] Gavald, 2005 Etnocidio petrolero en Bolivia

[18] Consejo de Ancianos, corregidores, Capitanes Grandes y otras autoridades del TIPNIS, centro de administracin del TIPNIS (15 de enero de 1998), Voto Resolutivo. En posesin de Marcial Fabricano Noe.

[19] Gavald, 2010 Homenaje a los pueblos del Isiboro Scure

[20] Campanini (Cedib), 2015 El Decreto 2366 dicta la sentencia a las reas Protegidas en Bolivia

Azarug Justel Arbelo ([email protected]) es activista ecologista, libertario y defensor de la descolonizacin e independencia de las Islas Canarias. Reporta desde La Paz, Bolivia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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