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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2018

Nueva Izquierda, consulta anticorrupcin y Poder constituyente

Horacio Duque
Rebelin


Por primera vez en su historia Colombia tiene un ntido bloque de izquierda que sali de la marginalidad. Por dcadas dicha fuerza poltica fue estigmatizada por presentar cifras porcentuales marginales en los procesos electorales. Los anlisis, bastante superficiales por cierto, nos reiteraban que la Izquierda escasamente llegaba al 2% del universo electoral, pues la mayora de la ciudadana rechazaba sus ideas y mtodos de accin.

Esto fue cambiando en las ltimas dcadas y tanto Lucho Garzn como Carlos Gaviria con sus importantes apoyos lograron mostrar otra tendencia en la movilizacin social y progresista.

El pasado 17 de junio ms de 8 millones de colombianos dieron su apoyo a Petro, quien lidero una coalicin electoral de centro izquierda.
Se arm un potente bloque poltico sin antecedentes en el proceso histrico nacional. Bloque que, por supuesto, tiene planteados varios desafos inmediatos en lo poltico, organizativo y en el plano de la resistencia al modelo neoliberal y su infraestructura de dominacin.

Hay que considerar que esta nueva Izquierda navegara en una coyuntura de transicin marcada por la construccin de la paz en condiciones de imperfeccin (Paz imperfecta). Con altos riesgos de volver a incendiar al pas por el desmantelamiento de los Acuerdos de La Habana (JEP, RRI, Victimas), la guerra antinarcticos y el fracaso de los dilogos con el ELN.

La implementacin de los consensos de paz seguramente dar un giro ms hacia lo local y lo cotidiano en modo de resistencia. Es en el mbito local y cotidiano donde la ultraderecha uribista ha bloqueado con xito el proceso de paz permitiendo el triunfo del NO en el plebiscito y el de Duque como punta de lanza de la guerra en su nueva versin focalizada en la campaa policial y militar contra la cocana en Tumaco, Catatumbo, Caquet.

El fracaso de la paz santista y del anacrnico Secretariado de Timochenko solo es explicable por la visin Estadocentrica de la misma, por su burocratismo y por la corrupcin con los recursos de la cooperacin internacional y del presupuesto pblico canalizados por el Fondo Liberal Colombia en Paz, hipotecado al seor Cesar Gaviria y a Rafael Pardo.

En dicha transicin la Nueva Izquierda, como ocurre en Espaa y en Gran Bretaa, debe reafirmar su autonoma y evitar la quimera de la conciliacin y la convergencia con la ultraderecha segn la propuesta socialdemcrata de quienes se empean en una idlica unidad con los actores violentos y artfices del despojo a campesinos y trabajadores.

Colombia necesita una Izquierda colocada al frente de la resistencia post conflicto, especialmente en aquellas regiones donde obtuvo el apoyo generoso del pueblo: Valle del Cauca, Pacifico, Cauca, Cartagena, Barranquilla, Sincelejo, etc.

Tal decisin se apoya en la certeza de las limitaciones estructurales de los proyectos procedentes de la socialdemocracia para ensayar nuevas vas reformistas que pretendan ser compatibles con el capitalismo neoliberal.

Si queremos efectivamente forzar un cambio de rumbo e iniciar un camino de transicin hacia la ruptura con ese "modelo", hace falta una izquierda dispuesta a cuestionar el paradigma neoliberal, militarista y paramilitar que ha retomado la iniciativa, en sus muy diversas manifestaciones, buscando las vas para contrarrestar la tendencia a la adaptacin o a la resignacin ante el mismo por parte de cierta izquierda.

Porque la defensa consecuente de derechos sociales fundamentales y la conquista de reformas parciales sustanciales es decir, capaces de invertir, por ejemplo, el sentido de las gigantescas transferencias de rentas hacia el capital en las dos ltimas dcadas- tropiezan con la dura oposicin de los poderes econmicos, polticos y culturales, siendo necesario, por tanto, contribuir a un cambio de la relacin de fuerzas a escala nacional, regional y local desde la movilizacin social pero tambin mediante la consolidacin de la Nueva Izquierda.

La izquierda que necesitamos es aqulla que cuestiona, por tanto, el "sentido comn" dominante, que aspira a modificar el orden existente desde abajo y que propone polticas que rompan con el neoliberalismo y vuelvan a poner de actualidad la necesidad de otro pas.

Apostamos en estos momentos por una izquierda anti neoliberal y anticapitalista. Pero es lgico tambin que su anticapitalismo ha de saber articular la respuesta a las diferentes contradicciones, desigualdades e injusticias que genera un sistema que pretende perpetuarse como un "modelo" civilizatorio global, aspirando as a ofrecer un camino alternativo capaz de suscitar la adhesin de una mayora social a favor de un proyecto socialista profundamente democrtico y dispuesto a superar radicalmente la experiencia histrica del mal llamado "socialismo real".

Esa izquierda necesaria ha de saber ser coherente entre lo que dice y lo que hace: en ese sentido el programa de accin, el discurso y las propuestas tcticas no pueden ser contradictorios entre s ni, sobre todo, pueden serlo con ese horizonte estratgico anticapitalista comn.

Por eso no compartimos la tesis de buscar acuerdos con la ultraderecha para salvar la nacin. La izquierda que necesitamos ha de ser fuerza de lucha, de resistencia y de propuestas de transformacin social, sin tener que caer por ello en la actuacin sectaria con las fuerzas con las que nos confrontemos y, sobre todo, con los sectores sociales que les apoyen.

La Nueva Izquierda ha de demostrar que es capaz de practicar otra poltica y otra forma de hacerla, poniendo en el centro de su actividad la lucha por demandas que contribuyan a la movilizacin y a la auto organizacin de las capas y sectores sociales oprimidos y crticos y a la conquista de una representacin institucional, regional y local, que acte en coherencia respecto a esas tareas.

La nueva Izquierda debe percibir los escenarios inmediatos de accin y, por supuesto, la Consulta anticorrupcin es uno de ellos pero su presencia all debe trascender el enfoque puramente institucional y de un civismo trasnochado e ingenuo que no percibe el Poder Constituyente de la movilizacin sugerida con la agitacin y la votacin del prximo 26 de agosto.

La Consulta anticorrupcin es la ms franca confrontacin del pas nacional contra el pas poltico de las camarillas corruptas del partidismo oligrquico que rodea y apalanca el rgimen ultraderechista de Ivn Duque.

La Consulta anticorrupcin y su fuerza destituyente y constituyente bien puede ser un elemento organizador del levantamiento populista en curso que la Nueva Izquierda debe profundizar en sus alcances demoledores del viejo rgimen feudal oligrquico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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