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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2018

Todos quieren ser Goebbels?
Infiltraciones ideolgicas colonizantes

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de cultura y Comunicacin UNLa


Una ilusin manipuladora -no confesada- se desliza como si fuese el non plus ultra de toda Comunicacin y Cultura. Se trata de un estereotipo ideolgico que anhela controlar conciencias y conductas, al estilo nazi-fascista, como si se tratase de un logro tctico y estratgico para dirigir a las masas, milimtricamente , en lo objetivo y en lo subjetivo. Una especie de poder iluminado por el Poder para acarrear al rebao por el camino de la subordinacin placentera. Deseo perverso empeado en comerciar con las conductas de los pueblos. Si lo saben, mal si no lo saben peor.

Algunos anhelan que una frase, una imagen, un mensaje tengan el poder, por s, para de convencer a los destinatarios de ser y hacer lo que quieren los genios de la comunicacin fabricantes de publicidad o propaganda, as se disfrace de periodismo, cine, televisin, radio o influencers en internet con sus redes sociales. El fetichismo de la comunicacin individualista y mercantilizada.

Desde su perspectiva, la ideologa de la clase dominante se las ingenia para imponer su reduccionismo satanizador contra la clase trabajadora como el enemigo del bienestar. En los trabajadores forjan un enemigo nico. Contra los trabajadores se rene a todas las fuerzas disponibles para constituirse en un sector acosado por la rebelda de la clase subordinada. Entonces cargan sobre los pueblos los errores y defectos propios mientras se victiman y emprenden ataques inventando amenazas. Inventan su concepto de lo popular bajo el supuesto de que el pueblo no es inteligente y los mensajes han de ser ideados para no exigir esfuerzo intelectual y siempre sea fcil de olvidar. Tal como indicaba Goebbels: Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.

Para los Goebbels de gabinete no hay lmite a la exageracin y la desfiguracin. Todo acontecimiento es susceptible de ser convertido en amenaza grave. Es el viejo negocio de asustar al burgus propio para que financie ciegamente toda represin. Se educa los mass media con la idea peregrina de que debe limitarse a un nmero pequeo de ideas y repetirlas incansablemente Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad. Incluso de la repeticin hasta la nusea, pretenden hacer su renovacin. Para eso se empean en imponer informacin y silogismos efmeros dichos como si fuesen verdades eternas. Eso se logra slo con el desarrollo de un modelo de indiferencia tozuda ante todo lo que los pueblos denuncian y repudian. Y todo eso a condicin de que parezca verdad. No importa cuntas fuentes haya que silenciar o cuntas falacias haya que infiltrar para garantizar el reino del engao. Cultura fake.

Tal filosofa de la manipulacin slo funciona al precio de silenciar a los pueblos. Cortarles toda posibilidad de comunicacin independiente al discurso hegemnico a su lgica y su esttica. Y, principalmente, tal filosofa de la comunicacin hegemnica ha de operar sobre las bases de su propia tradicin dominante y de la necesidad de trascender los planos de lo material para convertirlos en cultura y en arte que los pueblos subordinados deben aprender a disfrutar. Eso incluye amar a toda la parafernalia alienante, sus dolos y sus hroes, sus fiestas y sus ritos como si fuesen propios. Gozar la subordinacin, disfrutar la esclavitud y principalmente ensear a los pueblos a agradecerla con aplausos y con raiting . Dicho de otro modo, consolidar una cultura de la subordinacin que se divierte sumiso con cualquier chatarra material e ideolgica que le imponga el aparato de comunicacin y cultura dominante. Y convencerse de que es lo mejor que la humanidad ha conseguido, que debe defenderlo con su vida y ha de heredar a su descendencia.

Tal paradigma de la dominacin cultural y meditica, con su ilusionismo de genios goebbelianos , es un un dispositivo ideolgico amasado, larga y corporativamente, en la progresin, hasta hoy imparable que implica acumulacin de las herramientas de produccin de sentido y la dominacin de los campos semnticos que reducen los contenidos de casi todo pensamiento a sofismas de mercado dogmatizados. Al servicio de esto compiten desaforadamente personas y empresas para convencernos (y convencer a sus clientes) de que sus campaas y sus ideas son la solucin mgica a la crisis de sobreproduccin que ahoga al capitalismo y a los focos de rebelda y revolucin que proliferan, por todo el planeta, como signos claros de hartazgo ante los estragos del capitalismo contra la humanidad y contra el planeta todo.

Pero el ilusionismo de los discpulos de Goebbels termina cuando la realidad toma la palabra. No pocos de sus feligreses desesperan si las frmulas de la dominacin no funcionan como dicen sus manuales. Y es que olvidan la inteligencia dinmica del pueblo trabajador que es infatigable en su resistencia simblica aunque luche en condiciones asimtricas. Incluso las victorias comunicacionales hegemnicas se diluyen en lo efmero de sus intereses y sus fundamentos convertidas en fuente de creatividad para que los pueblos produzcan humor, sarcasmos, ironas, cancioneros, dramaturgias y todo tipo de guerrilla semitica que, ms temprano que tarde, ayudan a conjurar los efectos de las ofensivas hegemnicas a condicin de que medie una lucha (o un conjunto de luchas) desde el campo laboral, el campo de las ciencias, el campo de las artes o de cualquier gnero desigual y combinadamente.

El mito del genio goebbeliano en Comunicacin y Cultura es una mercanca ms que el sistema se vende a s mismo -y a sus vctimas- para hacerse pasar por invencible. Eso no implica que sea inocuo ni implica que sus maquinarias sean fciles de vencer. Lo que implica es que, adems de mostrarnos muchas de nuestras debilidades, evidencia la urgencia de trabajar para desmontar todas sus parafernalias y dejar en claro que el nico verdadero genio creador de las estrategias ms efectivas, a largo plazo, es el pueblo en lucha emancipadora. De esa lucha emergen y han emergido siempre las estrategias y las herramientas ms poderosas que, en todas sus variables, constituyen un patrimonio extraordinario al tiempo que un desafo permanente. Acaso, una de nuestras mayores derrotas y deudas, consiste en no haber sabido compendiar todas esas victorias en un mapa general que nos permita reconocernos victoriosos en semejante lucha. Tambin nos han balcanizado en conocimiento sobre nuestras propias fortalezas y victorias. El colmo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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