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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2018

La dialctica serial y su funcionalidad contempornea

Diego Saiegh
Rebelin


Introduccin

Analizar la realidad, interpretarla y comprenderla en su complejidad para ponerla al servicio de un proyecto y de una praxis emancipatoria, implica aplicar una lgica, un mtodo, para a su vez generar un posicionamiento al respecto que derive en accin. En la historia del pensamiento ha habido distintas formas de abordar esta temtica, pero si nos situamos especficamente en el campo revolucionario, por lo menos de un siglo y medio a esta parte, una variable ha predominado: la lgica dialctica; y sobre ella se han elaborado distintas formas de abordaje. En este trabajo nos enfocaremos en explorar la que tal vez menor consideracin ha tenido en el amplio espectro de las investigaciones terico-polticas, tanto histricas como contemporneas. Estamos hablando de la llamada dialctica serial o tambin conocida como dialctica proudhoniana por ser el francs P. J. Proudhon quien fuera su impulsor en primera instancia all por mediados del siglo XIX. En este sentido, haremos un recorrido desde su surgimiento histrico, pasando por sus caractersticas, campo de ejercicio, sus huellas en distintos autores y por sus posibilidades de aplicacin en el estudio de nuestra convulsionada poca actual a los fines de una intervencin poltico-social libertaria lo ms prolfica posible.

La(s) dialctica(s)

Decamos ms arriba que una de las formas histricamente de llevar adelante anlisis sobre la realidad y de los fenmenos histrico-sociales ha sido y es a travs de la perspectiva dialctica. No vamos a hacer aqu un desarrollo analtico extensivo de la misma, algo que por otra parte excede los lmites de este trabajo, pero s, a los fines de situar nuestro objeto de estudio, haremos algunas consideraciones.

La dialctica tiene una larga historia que se remonta en el mundo occidental a la filosofa griega, arrancando desde Herclito, pasando por Platn y Aristteles. La filosofa alemana tambin ha hecho sus aportes ya reorientando en parte su sentido original ms asociado al orden del discurso. Salvando sus matices podemos nombrar en esta corriente a Kant, a Fitche y a Hegel.

Ahora bien, es particularmente con Hegel que la dialctica tomar su impronta ms contundente desde el punto de vista de la filosofa moderna, considerndola como un mtodo de conocimiento y como la expresin del devenir de la realidad en el que la contradiccin de elementos opuestos se resuelve en una sntesis que lleva a la comprensin de la realidad como un todo absoluto. Sobre esta base, se realizarn distintas reformulaciones, que veremos ms adelante, pero todas partiendo de las tesituras hegelianas.

Promediando el siglo XIX, Karl Marx, en su formulacin del materialismo histrico como concepcin y mtodo de anlisis de la realidad social e histrica, toma crticamente la lgica hegeliana y le imprime base material, eliminando su sustrato teolgico e idealista, e incorporando, a su vez, lgica dialctica al materialismo mecanicista de Feuerbach. Luego de esta primea reelaboracin vendrn otras dentro del campo marxista, como la de Engels con su Dialctica de la naturaleza, luego tomada por el marxismo sovitico, conformando lo que se denominara materialismo dialctico, de un tono ms dogmtico que la del propio Marx. Ms tarde, la Escuela de Frankfurt har sus aportes, fundamentalmente a travs de Theodor Adorno y su Dialctica negativa y el filsofo existencialista J.P. Sartre har lo suyo tambin con su Critica a la razn dialctica, entre otras obras de distintos autores que de alguna u otra manera tomarn a la dialctica, desde distintas pticas, para la realizacin de sus investigaciones terico-polticas.

Volviendo a Marx, si tuviramos que destacar algunas de las diferencias fundamentales entre sus posiciones y las de Hegel, podramos considerar que si para Hegel el sujeto de la dialctica es la Idea o Dios, para Marx, es el mundo finito, la naturaleza, la historia y el mundo humano. Por otro lado, si bien coinciden en ver que la dinmica de la realidad presenta una racionalidad o un orden racional que est identificado con el lineamiento tesis-anttesis-sntesis, para Hegel el momento de negacin de la negacin (sntesis) incluye en su interior los momentos anteriores (la tesis y la anttesis), pero para Marx la negacin de la negacin es ms compleja y no conlleva necesariamente a ello; Marx seala ms bien, el momento de la contradiccin, de enfrentamiento de elementos opuestos y su capacidad para promover el cambio. La prueba de que este momento de sntesis no recoge los trminos antitticos es que en la sociedad comunista planteada por Marx, las clases sociales contradictorias (burguesa y proletariado) desaparecen, por lo que no se mantiene en su seno, ninguna de las clases antagnicas.

Contemporneamente a las tesituras marxianas, el francs Pierre Joseph Proudhon, tambin imprima su sello en torno a un modo de interpretacin dialctico, por lo pronto distante tanto de Hegel como de Marx aunque referenciado en stos, y que supo conocerse como dialctica serial. Este trabajo, dijimos, se abocar a esta modalidad, por lo cual ms adelante avanzaremos en concreto sobre el particular, pero a priori podemos decir que su singularidad se sustenta en la afirmacin de que las antinomias, con sus tesis y anttesis en el marco de una realidad compleja, no se resuelven en una sntesis superadora, sino ms bien se complementan en un tenso equilibrio dinmico, sin hacer desaparecer la contradiccin. Se denomina serial puesto que comprende series dialcticas (o cadenas de antinomias) constituidas por elementos antitticos, a la vez antagnicos y solidarios que no se anulan, ni permanecen simples ni estticos. Como dira ngel Cappelletti, Proudhon, propone as una dialctica abierta y pluralista 1 . Y el mismo pensador francs lo reafirma diciendo; la serie es a la vez, multiplicidad y unidad, particular y general: verdaderos polos de toda percepcin, que no pueden existir el uno sin el otro 2 .

Por lo pronto, por aqu dejaremos este brevsimo recorrido sobre la dialctica en sus implicancias genricas, sin desconocer, por supuesto, que no se agota aqu ni en las referencias citadas. De alguna manera, y por esto mismo, es que al apartado le hemos puesto en su ttulo, la posibilidad de leerlo en plural, habida cuenta de la multiplicidad de cosmovisiones que surgen de un mismo concepto, y de la imposibilidad de hacer una lectura unitaria o de tomar una postura como la verdadera. De nuestra parte creemos, que en tanto la realidad o los procesos histrico-sociales son complejos, multifacticos y dinmicos y de acuerdo a determinados contextos y mbitos de aplicacin, pueden ser utilizables distintas variables de anlisis, atendiendo justamente a ese rasgo de complejidad.

Si hacemos un recorte en este trabajo sobre el planteo dialctico serial, es porque nos parece interesante visualizarlo como una contribucin terica libertaria importante (no muchas veces soslayada) al campo de la reflexividad social y que creemos puede brindar algunas pistas para entender y actuar en el mundo actual, a condicin de no hacer (como han hecho otras corrientes) un fetiche de esta ni de otras herramientas y tomndola como lo que debera ser; una hiptesis posible que responde a un determinado paradigma y que se sustenta frente a otras posibilidades.

La dialctica serial

Para hablar de la dialctica serial tenemos que partir de sus primeras elucubraciones que como hemos dicho fueron realizadas por el terico francs Pierre Joseph Proudhon hacia mediados del siglo XIX. En principio, estaramos tentados a decir que Proudhon hizo de su propia vida intelectual una manifestacin de la dialctica por l propuesta. Personalidad contradictoria como muchas de su poca, pero sin que ello atente contra su infatigable espritu de creacin y renovacin. Dice Daniel Colson al respecto:

La obra de Pierre Joseph Proudhon ha tenido un destino extrao. Ella no deja de provocar un doble movimiento contradictorio pero que alcanza un efecto comn. Por un lado (a menudo) suscita el desprecio y la indiferencia () Por otro lado, nunca dej de suscitar un vivo inters para los autores ms diversos, al momento que se decidieron leerlo () y es verdad que es difcil leer a Proudhon () sobre todo debido al carcter heterclito, comprometido y circunstancial de un modo de pensamiento y de escritura que no se presta para la constitucin de una escuela y tampoco para una interpretacin unificada 3

Volviendo al tema que nos atae, podramos decir que tal vez la primera formulacin relacionada a su particular forma de concebir la dialctica se encuentra en su obra De la cration de lordre dans lhumanit de 1843, en donde plantea partir de un anlisis que contemple la afirmacin de lo Uno y lo Mltiple en un equilibrio inestable y constante generado por la balanza de fuerzas en donde la unidad ya no es una generalidad absorbente, sino la afirmacin de la singularidad que presupone la pluralidad o multiplicidad que presupone lo Uno 4 .

Es posible ver el pensamiento filosfico de Proudhon atravesado por distintas influencias, pero nunca tomadas al pie de la letra, sino siempre revisadas crticamente y reelaboradas a travs de posicionamientos propios que desarrollar a lo largo de sus distintas obras. Podramos nombrar a Herclito, Kant y Hegel, ste ltimo profundizado junto a sus primeros contactos con Karl Marx en 1844 de quien no slo se distanciara tiempo despus, sino al que se enfrentara luego de la publicacin de parte del alemn de Miseria de la filosofa en respuesta a Sistema de las contradicciones econmicas, o Filosofa de la Miseria por parte del francs. Dice Capi Vidal:

Parece ser que Proudhon, en la lnea de la labor que hara posteriormente Bakunin, habra advertido a Marx sobre el dogmatismo y la intolerancia de sus postulados, lo que supondra una declaracin de enemistad por parte del alemn 5 .

De ah, amn de concretas diferencias terico-polticas, el ensaamiento plagado de inexactitudes y falsedades con que est escrita Miseria de la Filosofa. Por eso, como sugieren algunos autores, es una obra que conviene tomarla con pinzas, dada la inquina con que est escrita.

Marx sola decir que Proudhon no haba entendido la dialctica de Hegel. Ahora, si bien claramente no era un erudito como seguramente lo era el autor de El Capital, hizo exactamente lo mismo que l hizo; reelaborarla desde su propia ptica diferencindose, tanto de Hegel como de la versin del propio Marx. Deca Proudhon:

La frmula hegeliana (tesis-anttesis-sntesis) no constituye una trada ms que por capricho o error del maestro, quien distingue tres trminos all donde slo existen dos, y no ha visto que la antinomia no se resuelve, sino indica una oscilacin o antagonismo susceptible slo de equilibrio 6 .

Y en otro texto agrega: La antinomia slo puede ser balanceada sea por equilibracin de contrarios, sea por oposicin a otras antinomias 7 . Nuevamente contina Capi Vidal:

Proudhon rechaz la dialctica, la metafsica y las frmulas de Hegel, consider que el filsofo alemn se anticipaba a los hechos, en lugar que aparecieran, y rechaz su tentativa de construir el mundo de las realidades partiendo de las formulas de la razn. No existe solucin nica (). Frente a lo que consider un pensamiento monoltico y dogmtico, apost por la pluralidad () negndose a aceptar el absolutismo de ningn elemento 8 .

Llmese esos absolutos Espritu Absoluto, Estado, obligatoriedad del destino histrico o necesidades histricamente determinadas. Asimismo;

(Tanto) para Marx, igual que para Hegel, el movimiento dialctico se caracteriza por el enfrentamiento de dos elementos contradictorios (tesis y anttesis) hasta su fusin en una categora nueva (sntesis). Para Proudhon no habr tres elementos, sino nicamente dos, que se mantienen uno junto al otro de principio a fin. No hay final sintetizador, sino equilibrio, una especie de antinomia persistente. Numerosos marxistas acusarn a Proudhon de renuncia o impotencia para resolver los antagonismos sociales. Nada ms lejos de la realidad. () Desconfa de la perfeccin, pero no renuncia en absoluto al progreso, su dialctica no es estril ni inmovilista, se alimenta de un empirismo en permanente renovacin. Es ms, el autntico progreso se encontrara en constante flujo y reflujo. La guerra o polmica (tensin, lucha) sera una de las principales categoras de la razn humana, tanto especulativa como prctica y de la dinmica social. La paz se establece en la permanencia del antagonismo, no en la destruccin recproca, sino en la conciliacin ordenadora y en el perfeccionamiento sin fin 9 .

Esta concepcin de la dialctica se enmarca dentro de lo que algunos autores llaman ideo-realismo o hiper-empirismo puesto que resulta del intento de establecer un equilibrio entre la idea y la realidad. Una bajada material propositiva de la dialctica proudhoniana es su planteo federativo como forma de articulacin social radicalmente distinta a la lgica estatal centralista, alienante y autoritaria. No hay superacin, en su perspectiva, en el antagonismo entre autoridad y libertad, o entre centralizacin y descentralizacin, hay que relacionarlas en tenso equilibrio dinmico. Ah surge la federacin como respuesta emprico-poltica. En este sentido:

El Estado, al concentrar la autoridad y subordinar la libertad, es un evidente generador de desequilibrio. La alternativa es, pues, un equilibrio organizativo producto de la puesta en prctica de intercambios y de mutuos compromisos, algo que puede llamarse justicia recproca. Tanto el federalismo, a nivel poltico, como el mutualismo, en lo econmico, constituyen propuestas proudhonianas que niegan la resolucin de los conflictos en una instancia superior (una sntesis, un absoluto), pero garantizan una unidad social organizada de abajo-arriba en la que la libertad es producto tambin de la asociacin. Es el camino que conduce a la autogestin social, poltica y econmica. Dentro de la asociacin, tambin se produce una tensin entre opuestos, entre el individuo y la colectividad, sin que ninguno de ellos pueda verse anulado ni como un absoluto 10 .

Parte de estas tesituras fueron tomadas tiempo despus por otros referentes del anarquismo, como por ejemplo Mijail Bakunin al plantear su famosa nocin de la libertad social en tanto relacin de tenso equilibrio entre la libertad individual y la libertad colectiva. Tambin por caso el italiano Errico Malatesta al ponderar el elemento de la voluntad en relacin dialctica con las estructuras histrico-sociales, elemento muchas veces ninguneado por algunas corrientes de pensamiento que suelen postular la determinacin absoluta de las condiciones objetivas. Las apreciaciones de Proudhon fueron, podra decirse, las primeas aproximaciones y de ah la importancia en lo ateniente a su concepcin de la dialctica serial, que luego otros autores, como seguiremos viendo fueron profundizando y/o reelaborando en tanto forma de comprender los procesos y fenmenos de la realidad social.

Para sintetizar, podemos dilucidar que un anlisis desde la ptica de la dialctica serial implica ver que la realidad sera una dinmica compleja y multifactica constituida de elementos irreductibles, a la vez antagonistas y solidarios, formado por una serie o cadena de antinomias que buscan un tenso equilibrio entre contrarios sin hacer desaparecer la contradiccin ni el movimiento.

Algunas huellas

Diversos intelectuales en distintas ramas del pensamiento despus de Proudhon y hasta nuestros das se han hecho eco, como dijimos, explcita o implcitamente de la opcin dialctica por l formulada, tanto sea para sus investigaciones como para sus posicionamientos terico-polticos.

Uno de ellos, sin dudas ha sido el socilogo ruso Georges Gurvitch, tal vez su mayor deudor terico, quien supo decir que Proudhon anticip los desarrollos modernos de la dialctica y la diversidad de medios que con ella se emplean para seguir las sinuosidades de la misma 11 . Para Gurvitch toda dialctica implica una interrelacin entre mtodo, movimiento real y experiencia, por lo que muchos catalogan su visin como una dialctica de la complementariedad que caracteriza la vida social y la observacin social. Dice: Toda dialctica, trtese del movimiento real o del mtodo, considera a la vez los conjuntos y sus elementos constitutivos, las totalidades y las partes 12 . Por otro lado plante que un acercamiento dialctico a los fenmenos sociales impide el establecimiento de absolutos dogmticos y destaca la fluidez y las caractersticas cambiantes de la realidad social. Por esto descree de los anlisis puramente racionalistas o lgicos;

Ciertamente (para Gurvitch) la razn y la lgica desempean un papel significativo en la construccin terica y la categorizacin de ciertos aspectos de la realidad social; pero un acercamiento racionalista a los fenmenos sociales tiende a generar modelos estticos, objetivos, como a tambin a cristalizar o simplificar la realidad vivida de la existencia social. Una dialctica social debera enfocar las sinuosidades, flexibilidades y tensiones perpetuamente renovadas de la vida social, en sus dimensiones vertical y horizontal. () La multiplicidad de los fenmenos sociales, as como la manifestacin multidimensional se describe en trminos de esta interrelacin (entre la realidad parcial y global) fundamental. Esta interrelacin se expresa en situaciones sociales reales por virtud de polarizacin, contradiccin, ambigedad, complementariedad y una reciprocidad de perspectivas 13 .

Agreguemos en tenso equilibrio dinmico o al decir de Gurvitch permanentemente cambiante. Si sumamos, como planteo, lo que este socilogo esgrimi con respecto a las formas institucionales de lo social, en cuanto a que segn el grado de equilibrio que se d entre la unidad y la multiplicidad, definir si se trata de una formacin de tipo confederal, federal, o la forma Estado unitario con todas sus vicisitudes, se ver que la influencia proudhoniana est ms que clara.

Desde otro ngulo, pero emparentado con algunas de las apreciaciones anteriores, Cornelius Castoriadis sostena en su libro La institucin imaginaria de la sociedad que:

Cuando en el racionalismo de Marx se da una expresin filosfica explcita, se presenta como dialctica; y no de una dialctica en general, sino como la dialctica hegeliana a la que se habra quitado la forma idealista mistificada () (pero) nada de esto; si Marx conserv la dialctica hegeliana, conserv tambin su verdadero contenido filosfico que es el racionalismo. Lo que en el modific no es ms que el traje que pas de ser espiritualista en Hegel a materialista en l. Pero, en este sentido, esto no son ms que palabras. Una dialctica cerrada, como la dialctica hegeliana, es necesariamente racionalista. Presupone y demuestra a la vez que la totalidad de la experiencia es exhaustivamente reductible a determinaciones racionales. () Sin este cierre, el conjunto del sistema se queda suspendido en el aire. () Toda dialctica sistemtica debe desembocar en un fin de la historia, ya sea bajo la forma del saber absoluto de Hegel o del hombre total de Marx. () (Otra dialctica) debe apartar la ilusin racionalista, aceptar la idea de que hay infinito e indefinido, admitir, sin por ello renunciar al trabajo, que toda determinacin racional deja un residuo no determinado y no racional, que el residuo es tan esencial como fue lo analizado, que necesidad y contingencia estn continuamente imbricadas una dentro de la otra () 14 .

A su vez, define que:

Lo histrico-social no es producto de la agregacin indefinida de redes intersubjetivas (aunque tambin sea eso) ni desde luego, su mero producto. Lo histrico-social es lo colectivo annimo, lo humano impersonal que colma toda formacin dada, pero que tambin la engloba, que circunda cada sociedad entre todas las otras y las inscribe a todas en una continuidad. () Lo histrico social es la unin de la sociedad instituyente y de la sociedad instituida y tambin la tensin entre ellas; as como es unin y tensin de la historia ya hecha y de la que se est haciendo 15 .

Esta visin implica ver que los procesos sociales e histricos estn atravesados por una dinmica relacional que conjuga dimensiones instituyentes e instituidas; lo instituyente como ese momento, esa capacidad continua de la creacin, lo instituido como el producto de esa creacin en trminos de materializacin que a su vez tiende a la cristalizacin alienante. Por esto, la relacin entre ambas dimensiones se establece como conflicto, en permanente tensin. En tanto es caracterstico e inherente a lo social segn Castoriadis, no es posible escapar a ello, y no hay sntesis absoluta posible. Resuenan aqu aunque implcitamente, los ecos proudhonianos de por ejemplo la contradiccin entre autoridad y libertad y su planteo poltico del principio federativo como forma de articular las dos dimensiones en un equilibrio tenso y dinmico.

Por su parte en una investigacin reciente, el socilogo francs Philippe Corcuff se plantea como objetivo promover un nuevo estilo te teora general, para lo cual se desmarca de los sistemas tericos cerrados con pretensiones totalizantes para orientarse preferentemente hacia una dinmica exploratoria que detecta conexiones entre diferentes espacios de interrogacin. Esta desmarcacin la propone a su vez, en beneficio de un enfoque renovado de lo global, en vista de un conocimiento globalizante que no pretenda agotar lo real considerado en su diversidad, pero que tampoco se sostenga en el desmembramiento posmoderno. Para lo cual:

Nos proponemos intervenir en el campo de las relaciones entre dos disciplinas; la sociologa y la filosofa, tratando de clarificar epistemolgicamente algunos aspectos del dialogo que pueden darse entre las mismas. Estas dos disciplinas son consideradas aqu como juegos de conocimiento autnomos aunque relacionadas entre s () 16 .

Concretamente, lo que pretende Corcuff, es un ensayo de clarificacin epistemolgica en acto y dotado de un alcance ampliado a propsito de ciertas herramientas o instrumentos conceptuales y de sus usos. Y una de esas herramientas sobre la que hace foco es en la antinomia proudhoniana. Dice:

Las nociones de antinomias y de equilibracin de contrarios pueden resultar tiles para el juego de conocimiento sociolgico en la medida en que constituyen un instrumento transversal a las dimensiones ontolgica, epistemolgica y terica 17 .

En tanto dimensin ontolgica, el socilogo francs sostiene que la antinomia se presenta como una ley de la naturaleza y, por lo mismo, como causa primera de todo movimiento, principio de vida y evolucin, conjuntamente con la equilibracin de contrarios;

Lo que es y podra ser, se caracterizaran entonces en primer lugar por el movimiento y equilibracin de antinomias. () Esta dimensin ontolgica debe ser considerada a la manera de un como s hipottico, punto de apoyo de una serie de instrumentos tericos y metodolgicos 18 .

En tanto dimensin epistemolgica, las nociones proudhonianas orientan la reflexin hacia la puesta en tensin de diferentes polos antes que su resolucin en beneficio de un solo polo o de una sntesis englobante de las mismas;

Esto sirve para por ejemplo, en lugar de zanjar unilateralmente en favor del distanciamiento cientfico o del compromiso en la vida social, partir simultneamente de las intersecciones y de las tensiones dinmicas (tomando en cuenta su equilibracin variable) entre ambos registros 19 .

Y por ltimo, en tanto dimensin terica, segn Corcuff, las nociones aludidas pueden nutrir igualmente las conceptualizaciones de las investigaciones sociolgicas, orientando miradas hacia las tensiones que son propias de las relaciones sociales. Y como ejemplo de esto, se puede ver en el marco de investigaciones recientes, la elaboracin de la nocin de contradiccin entre capital e individualidad. En esto, dice el francs:

Se trata de pensar el capitalismo justamente como forma contradictoria destacando la tensin entre coacciones estructurales que pesan sobre las individualidades y colectivos, y las posibilidades de emancipacin que dejan abiertas. Y estas posibilidades son englobadas a su vez, por una antinomia entre frustraciones relativas (del lado negativo) o imaginarios utpicos (del lado positivo). Tambin en este caso, la realidad observable es interrogada bajo el ngulo de las antinomias que las trabajan 20

Redondeando, Corcuff plantea que las pistas por l expuestas tienen un carcter exploratorio y tentativo, y que estn abiertas a debate, pero reitera que los instrumentos transversales sealados (En este caso la antinomia y la tensin y equilibracin de contrarios de cuo proudhoniano) constituyen una de las maneras de alimentar una concepcin reproblematizada de lo global que evite los escollos de la nostalgia de totalidad por un lado, y de la fragmentacin posmoderna por el otro. Escollos, dice, que todava dominan con frecuencia el debate epistemolgico en las ciencias sociales.

Pues bien, hasta aqu llegaremos con este pequeo raconto de ciertos autores que, en distintos campos de las ciencias sociales, referencian la formulacin dialctica proudhoniana o lgica de la tensin permanente para el abordaje de los fenmenos histrico-sociales. A continuacin, trataremos de enfocarnos a travs de esta perspectiva en determinados aspectos de nuestra poca contempornea a los efectos de dilucidar posibilidades de aplicacin analtica y claves para una intervencin transformadora de carcter emancipatorio-libertaria.

Complejidad pocal y praxis emancipatoria

No es una novedad que desde hace varias dcadas asistimos a nivel global (con sus matices, regionales y locales) a ciertos cambios de paradigmas en distintos mbitos y dimensiones de la vida de las sociedades. Cambios de orden poltico y econmico pero tambin de tipo cultural, ideolgico, en lo relacionado a los imaginarios sociales, a las relaciones de poder, etc., tanto en lo macro, como en lo micro social. A tal punto son esos cambios, que desde muchos sectores lo avizoran como una transformacin pocal. Si bien no es intencin de este trabajo dilucidar todos los pormenores multifacticos de estos cambios, s, al menos, intentaremos esbozar algunas caracterizaciones y sobre ellas ver qu puntas de anlisis nos sugieren.

Las polmicas en torno a la relacin entre las pretensiones y efectos generados por la modernidad como poca histrica han dado lugar a una serie de crticas y a la redefinicin de cosmovisiones y prcticas sociales que postulan la crisis de dicho perodo histrico y a la emergencia de lo que se conoce como posmodernidad, que sera la poca que hoy transitamos. Amn de las conceptualizaciones semnticas, podemos visualizar que efectivamente vivimos una poca distinta, entendiendo a la misma no solo como proceso histrico integral de carcter estructural (factor objetivo), sino tambin como condicin cultural (factor subjetivo) que a su vez se sustenta en elementos legitimadores o ideolgicos. Entender esto nos permite situarnos en nuestro contexto y focalizar el anlisis y eventualmente las crticas y reorientaciones sobre los productos de dicho contexto.

Otra cuestin a tener en cuenta es que un cambio pocal de las caractersticas que estudiamos, no se produce mecnicamente ni por simple evolucin. Se establecen conflictos, tensiones y contradicciones entre paradigmas que no se resuelven simplemente con la mera superacin (inclusive si uno de los paradigmas logra imponerse circunstancialmente) de uno por sobre el otro. Las tensiones persisten y esto es as por la condicin antagnico-solidaria de todo fenmeno social. En esto, es importante ver tambin que los dos paradigmas en este caso, a su vez, contienen tanto elementos progresivos como elementos dignos de furibundas crticas en trminos de una praxis emancipatoria. Lo problemtico es que, (hablamos en este caso puntalmente de los legitimadores posmodernos) presentan las diferencias y/o rupturas formuladas o realmente acontecidas como superadoras de un antagonismo irreductible. Por poner algunos ejemplos; nociones como razn, progreso, valor universal, necesidad histrica, sujeto centrado, propias de la modernidad y presentadas como vectores de emancipacin y bienestar, han cado en desgracia y son fuertemente cuestionadas y rechazadas, no slo por haberse constituidas en promesas incumplidas, sino por los efectos negativos y totalitarios que desarrollaron; como ser la mera instrumentalidad, absolutizacin y teologizacin de la razn; la devastacin de bienes comunes y culturas asociada la idea de progreso; la totalizacin del universalismo en tanto validez prctico-discursiva para todos los seres humanos y en todo tiempo y lugar; la historia convertida en historicismo, en tanto necesariedad determinista, y el sujeto alienado y envuelto en la objetividad

Si bien estas crticas podemos apreciarlas como vlidas, al igual que a algunos de sus aportes como la aceptacin de la pluralidad de discursos e identidades; la emergencia de mltiples reivindicaciones y luchas desde una ptica de dominacin multidimensional; el rescate de lo subjetivo; la puesta en crisis de ciertas formas de representacin y la puesta en valor de las significaciones imaginarias, entre otras cuestiones, lo cierto es que el posmodernismo como generalizacin, no ha logrado constituir mejores alternativas al pasado al cual defenestran con tanto ahnco. Tal es as, que incluso algunos intelectuales ya plantean su crisis y el pasaje a un estadio de transicin:

La modernidad haba sido hipcrita, prometa imposibles. Justicia universal, conocimiento absoluto, arte como forma de vida total. La posmodernidad fue cnica, no disimul oportunismos, pastiches o ambigedad moral. Pero ambas subsisten? O deambulamos sobre cadveres que paradjicamente, emiten seales de vida? 21 .

Fenmenos entre otros, como la fragmentacin del sujeto, de la realidad y de las luchas; el pragmatismo y el relativismo cultural; el culto a lo superfluo y al inmediatismo; la negacin de las proyecciones a largo plazo y de las perspectivas revolucionarias; el desencanto; la extrema dependencia de la aceleracin tecnolgica; la valoracin de las diferencias sin tener en cuenta las desigualdades y fundamentalmente, la continuidad con otros rostros de la dominacin del capitalismo, el patriarcado y el estado, dan muestra de todo lo antedicho.

Ahora bien, insistimos en que resulta complicado y reduccionista caracterizar el complejo panorama contemporneo descripto, en tanto polos antinmicos desmembrados y estancos, dentro de los cuales debemos optar por uno u otro elemento de la contradiccin. A nuestro modo de ver, existe una relacin dialctica dinmica que no permite superacin absoluta y que en todo caso podemos configurar como una tensin instituyente-instituida. Por lo tanto en funcin de una praxis emancipatoria, es importante que las corrientes que la sustentan (en general nacidas al cobijo de los valores de la Ilustracin) no queden enquistadas en perspectivas que respondieron a otras condiciones histricas ya agotadas, pero tampoco que hagan tabula rasa con todo sus lineamientos crtico-radicales todava vlidos.

Para finalizar, vemos asimismo, que si establecemos una mirada tensional-dinmica sobre los procesos en boga, en igual fundamento deben recostarse las opciones propositivas. En eso, recobrar la racionalidad objetiva con subjetividad, relacionar estructuras y accin colectiva, valorar la prefiguracin y la proyeccin revolucionaria, fortalecer convicciones junto con experimentacin, entre otras configuraciones complejas, pueden ser un buen aporte para una intervencin prolfica en el contexto actual. Siguiendo este camino, sostenemos y creemos haber demostrado, que el legado de la dialctica serial proudhoniana no ha pasado de largo en la historia, sino todo lo contrariotiene total vigencia.



Bibliografa

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Notas

1 ngel Cappelletti. La ideologa anarquista, Buenos Aires, Libros de la Araucaria, 2006.

2 P. J. Proudhon, De la cration de lordre dans lhumanit, Paris, A. Lacroix et Cie, 1873.

3 Daniel Colson, Proudhon y la actualidad del anarquismo, en Edicin de La Congregacin [Anarquismo en PDF], http://www.espaciomurena.com/3224/ , 2012.

4 P. J. Proudhon, Op. Cit.

5 Capi Vidal, La original visin dialctica de Proudhon, Reflexiones desde Anarres, http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com.ar/2014/05/la-original-vision-dialectica-de.html, 2014.

6 P. J. Proudhon, De la justicia en la revolucin y en la iglesia, Pars, Fayard, 1988.

7 P. J. Proudhon, Teora de la propiedad, Buenos Aires, La plyade, 1963.

8 Capi Vidal, Op. Cit.

9 Capi Vidal, Op. Cit.

10 Capi Vidal, Op. Cit.

11 Georges Gurvitch, Proudhon, su vida, su obra y su filosofa, Madrid, Guadarrama, 1974.

12 Georges Gurvitch, Dialctica y sociologa, Madrid, alianza, 1969.

13 George J. Stack, La dialctica social en Gurvitch y Sartre, en Revista Dinoia, Vol19, N19, 1973.

14 Cornelius Castoriadis, La institucin imaginaria de la sociedad, vol. 1, Barcelona, Ed du Sevil, 1975.

15 Cornelius Castoriadis, Op. Cit.

16 Philippe Corcuff, Antinomias y analogas como instrumentos transversales en sociologa: A partir de Proudhon y Passeron, en revistas UNAM, vol. 10, N20, http://revistas.unam.mx/index.php/crs/article/view/54675, 2016.

17 Philippe Corcuff, Op. Cit.

18 Philippe Corcuff, Op. Cit.

19 Philippe Corcuff, Op. Cit.

20 Philippe Corcuff, Op. Cit.

21 Esther Daz, Nuestra poca es pstuma, publicado en revista , julio 2012.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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