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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2018

AMLO y el poder real

Carlos Fazio
La Jornada


Ayer, primero de julio,   millones de mexicanos salieron a votar, y si no hubo un fraude de Estado monumental, Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO) ser el prximo presidente de la Repblica. De no ocurrir nada extraordinario en el periodo de transicin, el primero de diciembre prximo AMLO deber asumir el gobierno. Pero en ese lapso, y an ms all del mediano plazo, el poder seguir estando en manos de la clase capitalista trasnacional.

Es previsible, tambin, que a partir de este 2 de julio, el bloque de poder (la plutonoma, Citigroup dixit), incluidos sus medios hegemnicos (Televisa y Tv Azteca, de Azcrraga y Salinas Pliego, ambos megamillonarios de la lista Forbes), y sus operadores en las estructuras gubernamentales (el Congreso, el aparato judicial, etctera), escalarn la insurgencia plutocrtica buscando ampliar sus privilegios y garantizar sus intereses de clase, y para seguir potenciando la correlacin de fuerzas en su favor.

Ms all del ruido de las campaas, el proceso electoral transcurri bajo el signo de la militarizacin y la paramilitarizacin de vastos espacios de la geografa nacional, y de una guerra social de exterminio (necropoltica) que elev los grados de violencia homicida a lmites nunca vistos en el Mxico moderno, similares a los de un pas en guerra (naturalizndose en vsperas de los comicios el asesinato de candidatos a cargos de eleccin popular).

Como record Gilberto Lpez y Rivas en La Jornada, ese conflicto armado no reconocido es la dimensin represiva de lo que William I. Robinson denomina acumulacin militarizada, cuya finalidad es la ocupacin y recolonizacin integral de vastos territorios rurales y urbanos para el saqueo y despojo de los recursos geoestratgicos, mediante una violencia exponencial y de espectro completo que es caracterstica de la actual configuracin del capitalismo; el conflicto y la represin como medio de acumulacin de la plutonoma.

Para ello la clase dominante hizo aprobar la Ley de Seguridad Interior. Y est latente, para su ratificacin en el Senado, la iniciativa de Diputados de quitar el fuero al presidente de la Repblica; la denominada estrategia de lawfare aplicada a Dilma Rousseff y Lula da Silva en Brasil, que implica el uso de la ley como arma para perseguir y destruir a un adversario poltico por la va parlamentaria y/o judicial; una variable de los golpes suaves de manufactura estadunidense que podra revertirse contra AMLO.

Al respecto, y ms all de su giro hacia el centro y el rediseo de su programa de transicin reformista −capitalista, democrtico y nacional, con grandes concesiones al bloque de poder dominante−, la llegada de Lpez Obrador al gobierno pudiera implicar, en principio, una ralentizacin o respiro (Galeano dixit) a la tendencia del mentado fin de ciclo progresista y restauracin de la derecha neoliberal en Amrica Latina.

El impulso de una nueva forma de Estado social, sin ruptura frontal con el Consenso de Washington, significar, no obstante, un cambio en la correlacin de fuerzas regionales y tendr tremendo impacto en los pueblos latinoamericanos. Por ello no es para nada inocente o simplemente centrada en la profundizacin de las polticas de cambio de rgimen en Venezuela y Nicaragua− la reciente gira neomonrosta del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, por Brasil, Ecuador y Guatemala.

Cabe recordar el inusualmente crtico editorial del Washington Post del 18 de junio, que asumi como suficientemente crebles los nexos de colaboradores cercanos de Lpez Obrador con los gobiernos de Cuba y Venezuela, y las declaraciones del senador republicano John McCain, tildando a AMLO como un posible presidente izquierdista antiestadunidense y las del actual jefe de gabinete de la administracin Trump, general (retirado) John Kelly, quien afirm que Lpez Obrador no sera bueno para Estados Unidos ni para Mxico.

Segn asesores de poltica exterior de AMLO, ante Washington, su gobierno antepondr la defensa a ultranza de la soberana nacional; revisar el marco de la cooperacin policial, militar y de seguridad (DEA, CIA, ICI, Pentgono, etctera), y bajo la premisa de que la migracin no es un crimen, incrementar la proteccin de los connacionales irregulares, como si fuera una procuradura ante los tribunales de Estados Unidos. Tambin revisar los contratos petroleros y de obra pblica. Lo que sin duda traer fuertes confrontaciones con la Casa Blanca y la plutocracia internacional.

Como dice Iln Semo, en Mxico la Presidencia de la Repblica encierra potencialidades simblicas insospechadas; una suerte de carisma institucional. No importa quin la ocupe, incluso a un inepto (pensemos en Vicente Fox), el cargo le trasmite un aura: es el Presidente. Tras la Independencia, la Reforma y la Revolucin Mexicana, AMLO quiere trascender a la historia como el hombre de la cuarta transformacin. Pero para ello se necesita un cambio de rgimen e impulsar grandes saltos en la conciencia poltica de los sectores populares; sin un pueblo organizado y movilizado tras un proyecto de cambio radical y profundo, no hay carisma que alcance.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/02/opinion/027a1pol



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