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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2018

Entre un fuego infernal y una frontera sellada

Sadik Abdul Rahman
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Una de nuestras compaeras, que en estos momentos est huyendo de los bombardeos rusos y del rgimen de Asad en el sur de Siria, relata la espantosa experiencia vivida estos ltimos das y las sombras perspectivas para los que estn an por venir.

No eran muchos los que esperaban una guerra a tamaa escala en la surea regin siria de Hawran la meseta volcnica que se extiende desde el borde de Damasco a travs de las provincias de Quneitra, Suwaida y Daraa hasta el noroeste de Jordania-. Las conversaciones en marcha desde mediados de febrero acerca de una batalla inminente en Daraa eran un tanto imprecisas, con los garantes internacionales y regionales decididos desde hace tiempo a dar la impresin de que el destino de Hawran iba a ser diferente del de otras regiones, y que los acuerdos a alto nivel ahorraran a esta planicie revolucionaria la guerra de exterminio y desplazamiento que haba asolado otras zonas del pas. Sin embargo, es evidente que el rgimen de Damasco no est dispuesto o no puede desistir de las prcticas que se han convertido en el sello distintivo de su belicismo.

Warda al-Yassin, que ha escrito varios artculos para Al-Jumhuriya en rabe (y este que fue traducido al ingls) sobre la situacin de Daraa ltimamente, no pudo escribir esta vez porque estaba escapando intentando buscar refugio en direccin a la frontera jordana cuando todo a su alrededor empez a transformarse en un infierno. Warda al-Yassin es el seudnimo de una mujer de Hawran, que confiaba en que el futuro cercano pudiera ofrecerle una vida mejor. Pero la fuerza area rusa tena otras ideas.

Cuando hablo con Warda a travs de la aplicacin de Messenger, lo primero que dice es que est muy triste, no enfadada, ni asustada, sino triste. Cuando pude entrar en contacto con ella, circulaba un informe sin confirmar entre sus compaeros refugiados que deca que la ciudad de al-Hirak, el icono de la revolucin, como la gente de Hawran la llama, haba cado ante las fuerzas del rgimen despus de que cientos de ataques areos la hubieran reducido a escombros.

Warda haba escrito haca slo pocos meses sobre cmo la vida haba regresado a al-Hirak, donde ha residido hasta que empez la reciente campaa militar. Dice que abandon la ciudad junto con la mayor parte de sus habitantes cuando se intensificaron los bombardeos hace aproximadamente una semana. No esperaba que la escala de la campaa fuera tan grande, creyendo, como todos los que escaparon con ella, que podra volver pronto. Desde al-Hirak, se dirigi primero hacia el sur, a Saida, dejando ayer esta ciudad con otro grupo una vez que la batalla se convirti una carnicera con la entrada de la fuerza area rusa y el horizonte incendiado en todas las direcciones.

Warda dice que abandon Saida por miedo al intenso bombardeo y por la perspectiva de avance de las fuerzas del rgimen. La nica direccin posible era hacia las fronteras jordanas, ahora estn totalmente selladas una vez que las autoridades jordanas declararon que su pas no iba a acoger a un solo refugiado sirio ms, aadiendo que si la ONU deseaba ayudar a cualquier sirio recientemente desplazado, tendra que hacerlo sobre suelo sirio.

Los medios de comunicacin del rgimen sirio hablan de la existencia de pasajes hacia las zonas controladas por el rgimen y parece ser que las familias que escogieron esa opcin fueron inmediatamente trasladadas a campamentos. Segn Warda, esta posibilidad slo es para quienes tienen la seguridad de no estar siendo buscados por el rgimen, o para aquellas familias que no tienen ningn miembro que haya participado en algn tipo de actividad de la oposicin, pero para nadie ms porque el rgimen contina torturando a los detenidos hasta la muerte. La idea de reunir a los desplazados forzosos en campos es suficiente en s misma para hacer que la salida a travs de los cruces del rgimen resulte, para muchos, desalentadora.

Junto a sus compaeros, Warda lleg a una zona cercana a la frontera jordana y a la ciudad de Nasib, en el extremo sur de la provincia de Daraa. Describe el lugar en el que est ahora residiendo con varias familias como una casa pequea hecha de bloques de cemento, con techo de hojalata, utilizada originalmente por los campesinos durante la temporada de la cosecha de aceituna. Su tamao es de alrededor de 40 m2, con un pequeo aseo y un pozo de agua frente a ella.

Esta pequea casa agrcola no es la nica existente en el lugar, est rodeadas de muchas otras similares, llenas ahora todas ellas de personas desplazadas. Est situada sobre una pequea colina que domina la llamada ruta de la guerra hacia el norte y, hacia el sur, las llanuras divididas por la frontera jordana, junto a la que se extiende el pueblo de Yaber y a continuacin la ciudad de Mafraq. Warda dice que no puede ver bien a simple vista la alambrada de espino desde donde est, pero que todo el mundo sabe que la cercana frontera est repleta de cmaras de vigilancia y de puestos de control del ejrcito jordano, por eso nadie contempla siquiera la posibilidad de acercarse a ella. Tambin en esas llanuras se halla el cruce de frontera que el rgimen intent recuperar desesperadamente el ao pasado luchando sin xito; se dice que el cruce de Nasib es uno de los puntos de disputa ms espinosos de las negociaciones que tienen lugar a puerta cerrada sobre el destino del sur del pas.

La cercana ruta de la guerra es la nica carretera que conecta las zonas rurales que se extienden al este y oeste de Daraa (Warda escribi un artculo sobre esta cuestin en enero). Es el salvavidas para aquellas partes del campo de Daraa que estn fuera del control de rgimen, que actualmente estn siendo cruzadas por cientos de coches que trasladan personas del este al oeste y hacia Quneitra.

Se me ocurre que la batera del mvil de Warda podra agotarse, por eso le digo que debera cortar ya en caso de que necesite la que le quede, pero me contesta que la gente ha llevado bateras auxiliares porttiles y paneles solares. Todos los que se hallan donde ella est se cuidan ellos mismos, no hay ninguna organizacin de ayuda que llegue desde el otro lado de la frontera. Miles de personas internamente desplazadas se encuentran atrapadas a lo largo de la frontera jordana.

Desde su colina, los desplazados tienen una visin clara de los aviones y helicpteros de combate desde los que les disparan misiles y bombas de barril, al igual que escuchan perfectamente los sonidos de los ataques, enfrentamientos e intercambios de proyectiles, especialmente en los frentes cercanos de la ciudad de Daraa. Las facciones que all hay estn combatiendo al rgimen por sus vidas, ya que si este consigue avanzar hacia la frontera jordana, habr separado la zona rural oriental de la occidental y cortado en dos la ruta de la guerra.

Warda dice que ella y sus amigos piensan dirigirse al oeste, a travs de la provincia de Daraa hacia la zona rural de Quneitra, cercana a la frontera con los ocupados Altos del Goln, donde han llegado ya miles de desplazados creyendo que los aviones de combate no les atacarn al estar cerca los soldados israeles en la zona de desenganche supervisada por la ONU. Minutos despus lleg la noticia de que la aviacin haba bombardeado el pueblo de al-Rafid, cerca de Quneitra, por lo que abandonaron la idea que se les haba ocurrido cuando comprendieron que las autoridades jordanas ni iban a abrir la frontera ni a proporcionarles ayuda alguna.

Ayer por la tarde, los activistas jordanos lanzaron una campaa en Internet con el eslogan Abrid las fronteras, pidiendo a su gobierno que acogiera a los refugiados sirios, sin xito alguno hasta ahora. Despus, fuentes no verificadas hablaron de negociaciones y de un alto el fuego de doce horas, pero no tardaron en averiguar que ni Rusia ni sus aliados tenan intencin de cumplirlo, mientras los mismos informes decan que Mosc rechazaba todo lo que no fuera una rendicin incondicional de Hawran ante las fuerzas del rgimen.

Los civiles de Daraa hacen muchas preguntas, que desde luego no van dirigidas ni al rgimen ni a Rusia sino a las facciones de la oposicin armada; preguntas sobre el apagn en los medios del curso de la batalla y la verdad acerca de la situacin y las negociaciones secretas que estn llevndose a cabo y quiz an lo estn- y los posibles acuerdos sobre los que los civiles no saben nada, aunque sean ellos los que van a tener que pagar el precio. Esta opacidad y descuido, dice Warda, ha planteado interrogantes sobre las facciones, y muchas personas en Hawran creen que hay armas pesadas sin utilizar en sus depsitos, y que tras las declaraciones oficiales sobre tenacidad y victoria hay acuerdos tcitos y entendimientos de naturaleza diferente.

Staffan de Mistura, Enviado Especial de la ONU para Siria, ha declarado con toda frialdad que el escenario de Guta oriental est a punto de repetirse en Daraa, que lo lamenta porque complica el trabajo de su consejo constitucional. Rusia dice que no va a retirarse del acuerdo de desescalada en el sur mientras sus aviones estn muy ocupados destruyendo vidas y demoliendo hospitales. El gobierno jordano declara que est cumpliendo todo lo que puede con sus deberes humanitarios al mismo tiempo que dice que no va a proporcionar ayuda a ningn sirio ms. Este es el mundo al que se enfrenta hoy el pueblo de Hawran, algunos de cuyos integrantes an no han perdido la esperanza; esperanza, como dijo Warda al final de su relato, en vivir lo suficiente para contar lo sucedido.


Sadik Abdul Rahman es el editor jefe de Al-Jumhuriya en lengua rabe.

[Nota del editor: Este artculo se public originalmente en lengua rabe el 29 de junio de 2018, y fue traducido al ingls por Alex Rowell.]

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/between-hellfire-and-closed-border

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org   como fuente de la misma.  

 



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