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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2018

Sobre los Semilleros de Rebelda con Carlos Aguirre Rojas
La historia como arma cargada de futuro

Ignacio Andrs
Amrica Leatina desde Abajo


Dedicado a la memoria de Hctor

Entre el 5 y 8 de junio la Editorial Quimant realiz los Semilleros de Rebelda, cuatro jornadas de dilogo con Carlos Aguirre Rojas1.Tales encuentros tuvieron al menos tres razones de fondo. La primera fue el lanzamiento doble de Antimanual del Mal Historiador o cmo hacer hoy una buena historia crtica? y Movimientos antisistmicos y cuestin indgena en Amrica Latina. Una visin desde la larga duracin histrica, ambos de Aguirre. La segunda es el cincuentenario de la Revolucin Cultural Mundial de 1968, acontecimiento que Aguirre abarca de un modo u otro en sus textos. La tercera es, manteniendo el mismo espritu de otros semilleros ya realizados2, generar espacios de encuentro e intercambio de experiencias, principalmente entre organizaciones populares. Lo anterior tambin explica la razn de esta sntesis. Esperamos que sirva de insumo y aporte al dilogo entre quienes de un modo u otro buscamos transformar el mundo, con la esperanza adems, de que semilleros como stos sigan multiplicndose3.

Nada menos que transformar el mundo

En el Auditorio Mara Rita de la Facultad de Humanidades y Filosofa de la Universidad de Chile fue realizado el III Encuentro de historiadores: Saberes desde abajo: el aporte del quehacer histrico en la comprensin de los movimientos anti-sistmicos del Abya Yala, cuya mesa de debate estuvo conformada por Claudio Alvarado Lincopi, historiador y parte de la Comunidad de Historia Mapuche (CMH), Javiera Manzi, sociloga e integrante del Ncleo de grfica y movilizacin estudiantil (NGME), Fernando Pairicn, tambin de la CMH y Gabriela Jimnez, de Editorial Quimant y moderadora del encuentro.

La ponencia de Claudio Alvarado Lincopi ofrece dos reflexiones. En la primera, Cepillar la historia a contrapelo, se refiere al Antimanual del mal historiador, obra que revaloriza la teora crtica e historiogrfica, principalmente desde Marx hasta Wallerstein. De Carlos Aguirre resalta su nocin de tiempo, pues esto lo asume heterogneo y no situado en el pasado sino que enfocado ms bien en el presente, cuestin que Claudio encuentra en Silvia Rivera Cusicanqui y lo vincula con el concepto de presente sintagmtico, donde habitan muchos pasados puestos jerrquicamente en el presente, vencidos y en condicin de inferioridad pero no por ello desaparecidos.

Destaca adems la idea de documento que el autor desarrolla desde la historiografa realmente crtica, ya no entendindola desde lo escrito, sino ms bien desde todo lo ampliamente desarrollado por la humanidad. Pues, parafraseando a Marx, nada de lo humano nos es ajeno4. Concuerda tambin con la reinterpretacin de totalidad que ofrece Carlos, es decir, una totalidad no entendida como una estructura determinante de nuestro desarrollo social, sino como formacin social concreta en el actual modo de produccin capitalista, contextualizada segn las condiciones de cada territorio. Totalidad que requiere adems, agrega, la unificacin de las disciplinas de anlisis crtico y que toman a Marx como paradigma, debido a que ste no puede ser ledo nicamente como economista, socilogo, filsofo o historiador. En su obra no se observa el fraccionamiento al momento de analizar la sociedad, cuestin que Claudio asocia como tpico de los estudios contemporneos de las ciencias sociales y humanidades.

Seguidamente, en Un relato para el naufragio, se refiere a Movimientos antisistmicos y cuestin indgena en Amrica Latina. Parte remitindose a la lectura que concibe a 1989 como una fecha que da trmino a la utopa y en algunos casos, inclusive a la historia. Esto debido a que Aguirre, contraviniendo lo anterior, precisa que 1968, siguiendo a Wallerstein, es el colapso del liberalismo. Claudio, tomando en cuenta que el 68 o el 89 son fechas de clivaje para el mundo occidental, se pregunta cul es el momento de clivaje para Chile? Lo es acaso el 57 de La Victoria?5

Por otra parte, ante la tesis de una nueva derecha, conservadora, represiva y autoritaria, surgida despus de 1968, Claudio propone tambin la existencia de una derecha multicultural por consiguiente, despolitizadora y etnofgica de la cuestin indgena. Pues actualmente el Estado chileno no slo le ofrece garrote al pueblo mapuche, sino que de vez en cuando, tambin zanahoria.

Cuestiona, a partir de problemticas sugeridas por Aguirre, hasta qu punto nuestra regin alberga la temporalidad revisada en su momento por Marx. Considera as fundamental rescatar aportes locales, tales como los elementos de socialismo prctico de Maritegui y su anlisis de desarrollo desigual en la regin. Asimismo, consulta sobre la reciente apuesta electoral del EZLN que Aguirre admite como tctica para el perodo. Si seguimos otra tesis del autor, distinguimos que una campaa presidencial puede perfectamente ser anticapitalista pero no precisamente antisistmica. Pero Claudio se pregunta hasta qu punto lo es en el caso del movimiento zapatista, tomando en cuenta todo el tiempo que ste ha llevado a cabo una poltica realmente antisistmica.

Asimismo, aunque Claudio coincida con Carlos a la hora de descartar las categoras de lo decolonial y poscolonial, defiende lo anticolonial, pues para l esta ltima nos provee de una genealoga de pensamiento enraizado en Amrica Latina, lo que permite recuperar aportes tales como los realizados por Huamn Poma o Maritegui entre muchos otros y que, adems, proporciona bases para configurar movimientos antisistmicos realmente propios, seala.

La segunda ponencia fue de Javiera Manzi, quien enmarca su anlisis de los movimientos sociales antisistmicos eclosionados en 1968 en la actual ola de movilizaciones feministas que vive el pas. Desde su oficio posiciona al archivo como gestador de memoria y contramemoria, y por tanto una responsabilidad necesaria para los movimientos sociales.

Del movimiento feminista Manzi plantea tres caractersticas centrales. Estas son 1) transversalidad, 2) perfil totalizador y estructurante de nuevas formas de anlisis y organizacin y 3) carcter prefigurativo. Concibe adems a la teora feminista como indispensable a la hora de pensar las relaciones las condiciones en donde el capitalismo se produce y reproduce. Para Javiera, cuando el movimiento feminista contemporneo chileno reivindica la realizacin de nuevas relaciones y roles sociales, niega su supuesta condicin como suma de reivindicaciones y de paso, supera la asimilacin nostlgica de la movilizacin estudiantil.

Tambin precisa lo importante de reconocer la raigambre popular del feminismo local, expresado a travs de figuras tales como Teresa Flores, Esther Valds de Daz o Beln de Srraga, entre otras, feminismo que fue parte del potenciamiento mismo del movimiento obrero en Chile.

Desde el campo de la documentacin, se pregunta dnde quedan los itinerarios de los movimientos antisistmicos librados a contrapelo con la historia y del mismo modo, en qu lugar se guardan el rastro de los pasados vencidos. Para ella la memoria es un lugar activo desde el que se construye y que permite pensar sin nostalgia y revolucionariamente.

Fernando Pairicn por su parte, comienza situndose desde La llamada de la tribu, el reciente libro de Mario Vargas Llosa, que ubica al lado opuesto de los de Aguirre. El primero analiza las sociedades desde la oficialidad impuesta por la oligarqua y amparada por el Estado, sosteniendo que ha sido el liberalismo lo que ms nos ha defendido nuestra libertad de la tribu, mientras que el segundo lo hace desde los movimientos autonmicos que se organizan desde abajo. Para Pairicn los autores ofrecen una lectura del liberalismo en Amrica Latina, a favor en el primer caso y en contra en el segundo, siendo adems, en definitiva, posiciones de clase.

Fernando propone a la derecha latinoamericana racial antes que liberal, de modo que a dos dcadas de avanzado el siglo XXI, sta ha vuelto a pretender el consolidamiento de los nacionalismos locales. Desde la misma ptica, concibe un 68 latinoamericano como un momento de florecimientos identitarios. No obstante no considera sta como la una nica fecha de ruptura en la regin y se remite a Luis Vitale, quien en su acercamiento a la cuestin indgena a principio de la dcada de los noventa, le otorga un valor fundamental a los procesos de la Revolucin Mexicana, la Revolucin Boliviana y Revolucin Cubana, al punto de llegar a coincidir con Howbsman cuando este caracteriza a nuestro continente como un laboratorio de cambio histrico.

No obstante, nos recuerda Fernando, es el propio historiador britnico quien en sus primeros estudios determina a Latinoamrica como una regin pre-poltica reduciendo as la profundidad de sus movimientos sociales, una lectura que supone nos ha costado superar. Al respecto, recupera la condicin de ensayo que Aguirre otorga al movimiento zapatista, cuyas acciones, ni erradas ni polticamente inviables, representan en la ltima dcada construcciones desde abajo, cuestin que lo asemeja en gran medida a lo desarrollado por el movimiento mapuche.

Agrega por ltimo que, en materia de estrategia poltica en la regin, independiente de s nos decantamos entre la toma del poder, segn el sentido de lvaro Garca Linera, o la tctica de la no toma del poder, segn la perspectiva zapatista, conviene tomar en cuenta que es la cuestin indgena lo que marca el debate, de modo tal que los pueblos originarios pasan a ser as, como plantea el mismo Aguirre, la vanguardia del siglo XXI en Amrica Latina.

A partir de los comentarios preliminares Carlos Aguirre realiz una reflexin de la que podemos distinguir cinco aspectos:

Un primer aspecto relacionado a las interrogantes planteadas por Claudio. Segn Aguirre ninguna tctica, estrategia, medida o demanda es por s misma antisistmica o prosistmica. Depende del contexto y del modo especfico en que sta se plantea si es anticapitalistas y antisistemica. Este doble carcter lo presenta la lucha por la tierra cuyos contrastes podemos verlos a la luz de la historia. Es cuestin de comparar como en la actualidad el EZLN sostiene una agricultura comunitaria y en estrecha armona con la naturaleza, y como hace algunos siglos atrs, fue el mismo Napolen Bonaparte quien realiz la primera reforma agraria en Francia, una de las ms avanzadas de su poca. De este modo la reivindicacin de la tierra como propiedad individual coexiste con la demanda de la tierra como derecho colectivo.

En este marco, Carlos Aguirre plantea la tctica electoral zapatista como profundamente anticapitalista y antisistmica debido a que visibiliza ante el pueblo mexicano la corrupcin en el gobierno, denuncia el exterminio en curso de la poblacin indgena y propone como nica solucin valedera a la autoorganizacin desde abajo y a la izquierda.

Un segundo aspecto son las posiciones de autores decoloniales o poscoloniales. Para Aguirre stos se emparentan estrechamente con los autores posmodernos, tornndose autnticos enemigos del pueblo. Reconoce, sin embargo, el matiz local que el pueblo mapuche agregan a la problemtica, al encontrarse colonizado por el Estado chileno. Para Aguirre, son autores como Frantz Fanon, quienes sin entrar en fundamentalismo como Walter Mignolo, Enrique Dussel y otros, realizaron hace mucho tiempo atrs, una aguda crtica del colonialismo, crtica que de paso, es ms slida, concreta y vigente que la presente en las posiciones decoloniales o poscoloniales.

Un tercer aspecto es la estrecha relacin de los movimientos feministas con la Revolucin Cultural Mundial de 1968, que Carlos considera como madre del movimiento feminista, al ser detonante de su masividad y especifidad como ningn otro momento en la historia.  

Un cuarto aspecto referente al reordenamiento del espectro poltico en 1968. Siguiendo a Wallerstein, Carlos Aguirre indica que previo a dicha fecha, mientras el capitalismo funcionaba con fuerza, el liberalismo fungi como ideologa dominante, de modo tal que el centro liberal subsuma a su vertiente de izquierda y la tornaba un liberalismo socializante, y del mismo modo, subsuma a la derecha, volvindola un liberalismo conservador. Pero tras 1968, la derecha devino en fascismo encarnizado y amplios sectores de la izquierda abandonaron el reformismo para volverse cada vez ms radicales.

Un quinto aspecto relacionado al progresismo latinoamericano. Para Carlos Aguirre La izquierda domesticada que representa los gobiernos progresistas fracasa porque los movimientos sociales realmente antisistmicos que en su momento les apoyaron, no buscaron becas, bonos o programas sociales, sino que por el contrario, se organizaron para nada menos que cambiar el mundo.

Las mujeres sostienen la mitad del mundo

 

En el Auditorio Sergio Flores de la Facultad de Humanidades de la UV, en el centro de Valparaso, tuvo lugar el lanzamiento de Antimanual del Mal Historiador o cmo hacer hoy una buena historia crtica?, que cont con la presentacin y moderacin de Elas Abarca, por Editorial Quimant.

Durante la ocasin Aguirre recuerda que la primera versin del Antimanual fue escrita hace 16 aos. De modo tal que, luego de ser publicado y traducido en diversos pases, la edicin de Quimant corresponde a la vigsima edicin. Luego repasa su obra centrndose en dos crticas all presentes.

La primera se relaciona a la escuela positivista, la que para Carlos es dominante en la historiografa iberoamericana, sino es que en gran parte del mundo. Es un cadver que se arrastra por la academia, cuyo sentido puede resumirse en la idea de limitarse a estudiar la historia sin emitir un juicio o asumir posicin alguna. Para Aguirre, los positivistas dicen en prosa lo que los antiguos archivos sealan en verso. Lo que antes era la historia de los reyes, hoy lo es de los presidentes, y en definitiva, de la clase dominante. El positivismo supone los hechos ms resonantes de la oficialidad a la vez como los ms importantes.

Ahora bien, Marx indica que la poltica no flota en el aire, y no es pues, una realidad en s misma ni contiene dentro de s las premisas de su propia explicacin. De modo tal que no pueden explicarse los procesos polticos sin explicar las relaciones econmicas y sociales subyacentes, esto sin caer en la lectura economicista, recalca Aguirre.

Si nos preguntamos para qu existe la poltica hoy o a qu se debe el poder, no es para otra razn que para imponer los intereses econmicos de la clase dominante. Esto explica tambin porque el positivismo ha perdurado en la historia ms de siglo y medio. Precisamente, porque su investigacin es insignificante frente al poder. Aguirre lo grafica del siguiente modo: al gobierno de Mxico le conviene que los historiadores se dediquen a polemizar sobre si el 16 septiembre de Miguel Hidalgo se levant del lado izquierdo o derecho de la cama. No les interesa saber si la independencia fue una propiamente tal, o ms bien una descolonizacin al decir de Wallerstein, pues esto sera asumir abiertamente como Mxico reemplaz el sometimiento de una metrpoli a otra, hasta llegar finalmente a depender de Estados Unidos.

Por otra parte, si desde los albores de la humanidad las mujeres han sostenido la mitad del cielo, y con la otra mano, la mitad del mundo, como Mao alguna vez sostuvo, cmo es que en la historia no se habla de ellas? A pesar de haber sido parte fundamental en los diversos procesos histricos, a veces inclusive ms que los hombres, los historiadores positivistas poco se ocupan de ello.

Los mismos tambin obvian el protagonismo indgena en la historia, a pesar de que en Mxico a principios del siglo XIX la mitad de la poblacin era indgena, y que para cuando la Revolucin Mexicana se desarrolla, un tercio todava lo era. Para el positivismo poco importa esto, pues son los individuos quienes hacen la historia, no las mujeres, ni los indgenas o afrodescendientes y menos an, las clases populares. Es para criticar esta escuela que fue escrito el Antimanual.

Pero el libro es escrito, y aqu formula su segunda crtica, para arremeter contra la escuela posmoderna presente en la historiografa. Esta escuela, en Amrica Latina, toma la forma del denominado pensamiento poscolonial o decolonial. Aunque menos hegemnica, tiene igualmente presencia en la regin al ser impulsada por algunos gobiernos, particularmente los progresistas.

Para los decoloniales o poscoloniales, el coco, o en nuestro caso, el cuco, viene a ser cualquier pensador europeo, por ms radical que ste sea, dice Aguirre. Aun cuando el pensamiento de Marx por citar tan solo un ejemplo sea la versin en negativo del pensamiento burgus, es comnmente descartado, al tiempo que mal interpretado por la escuela decolonial, por el slo hecho de haber nacido en Europa. De esta forma pretenden hacer tabla rasa del desarrollo material y de los pensamientos provenientes de Europa, buscando consolidar ciencias y humanidades originales en Latinoamrica.

En definitiva, el mal historiador criticado en el libro, es el historiador positivista o posmoderno. Y frente a esto, se rene una serie de pensadores y escuelas que son propuestos como base para construir una historia crtica para el siglo XXI, el mismo que para el autor comienza el 1 de enero de 1994 con el Levantamiento Zapatista, no slo para Mxico sino que para que para toda Amrica Latina. Por otra parte y por desgracia para el pensamiento decolonial, si realizsemos una radiografa de la historia realmente crtica, Marx sera el punto de partida inevitable, indica Aguirre.

Inspirado por Elas, quien cerr la presentacin con la lectura de Intelectuales apolticos de Otto Ren Castillo, Aguirre cita un fragmento de La poesa es un arma cargada de futuro de Gabriel Zelaya, poema que, ajustndolo a su disciplina, cambi a La historia es un arma cargada de futuro. De tal modo declama:

Maldigo la historia concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavndose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la historia de quien no toma partido hasta mancharse. Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros textos de historia no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.

 

Nuestra Amrica es el porvenir

 

En el Espacio Santa Ana, centro comunitario del Cerro Cordillera de Valparaso, fue lanzado Movimientos antisistmicos y cuestin indgena en Amrica Latina. Una visin desde la larga duracin histrica. En esta ocasin la presentacin y moderacin estuvo a cargo de Fernando Villegas de Quimant. Cabe que sealar que Carlos Aguirre ya haba visitado el lugar cuando todava estaba en construccin. Actualmente es un espacio consolidado para el encuentro entre pobladores y organizaciones del puerto.

Aguirre abre la presentacin asegurando que en Amrica Latina se han gestado los movimientos sociales antisistmicos ms consistentes y duraderos de la ltima poca, lo que le lleva a retrotraerse a Hegel cuando ste, en sus Lecciones sobre la filosofa de la historia universal afirma que Amrica es el pas del porvenir6.

Para l, son dichos movimientos los que han derrocado diversos gobiernos en Amrica Latina o de algn modo u otro, fijado la agenda de sus respectivos pases. Es cuestin de tomar en cuenta el Caracazo en Venezuela, el Cacerolazo en Argentina, la Guerra del Agua en Bolivia, por citar tan slo algunos casos. No as la mal denominada primavera rabe, que para l son amplias movilizaciones y no movimientos sociales en sentido estricto.

De este modo se pregunta hasta qu punto el movimiento estudiantil o el movimiento mapuche han incidido en la agenda poltica de Chile. En el caso del segundo, ste se ha vuelto ms amplio que su propia dimensin demogrfica, alcanzado eco hasta en el propio EZLN, que sigue la lucha del pueblo mapuche de cerca. No es menor que haya tomado el trmino marichiweu o diez veces venceremos en espaol como parte cierre habitual de sus encuentros o comunicados.

Ms adelante, resalta que los movimientos antisistmicos contemporneos han recuperado el lo queremos todo, y lo queremos de inmediato presente en las nuevas izquierdas de 1968, lo que les ha llevado no slo a derrocar gobiernos, sino que en algunos casos, a crear mundos nuevos.

Lo ltimo se justifica adems, ante el fracaso de la denominada estrategia en dos pasos es decir, primero ganar el poder dentro del Estado; y segundo y solo despus, transformar el mundo7. A causa de esto, los nuevos movimientos realmente antisistmicos han impulsado una nueva estrategia revolucionaria: la autoorganizacin popular. Aguirre enmarca aqu la creacin de decenas miles de espacios radicalmente autnomos, de lgica anticapitalista, de toma de decisiones colectivas y sin dirigencias, donde el protagonismo sea de la gente comn y corriente. Espacios as han ido creando redes de lgica anticapitalista, lo que en algn momento, pronostica, tomarn forma de archipilagos y alcanzarn una dimensin nacional que derribar, de abajo hacia arriba, a la clase dominante.

La humanidad como sujeto revolucionario

El cuarto y ltimo semillero fue realizado en la sede de Constramet, Confederacin de Trabajadores Metalrgicos de Chile. Aqu contamos con la presentacin y moderacin de Franco Ripetti y Lorena Gonzlez, ambos de Editorial Quimant, y el investigador independiente Rafael Agacino. A lo largo del encuentro la discusin fue desarrollada primordialmente en torno a Movimientos antisistmicos y cuestin indgena en Amrica Latina.

El primero en exponer es Agacino, quien tras realizar una sntesis del libro (destacada ms tarde por el propio Aguirre), considera que la revisin del Antimanual del mal historiador es ineludible para comprender la posicin en la que Aguirre enmarca su anlisis en Movimientos antisistmicos. Realiza adems dos consideraciones crticas sobre el ltimo.

De la obra, acota, es importante tomar en cuenta las configuraciones en las luchas libradas en Amrica Latina durante los ltimos siglos, tanto en su poca como territorio. No es lo mismo, afirma, la situacin a la que se enfrentaba la poblacin afrodescendiente de Cuba a la hora de escoger si apoyar o no a la guerra independentista en la isla, que las circunstancias en las que la poblacin mapuche deba hacerlo durante la guerra independentista en Chile, considerando por ejemplo, lo acordado entre Espaa y el pueblo mapuche en parlamentos como el de Quiln8.

Asimismo, ante la idea de nueva modernidad para la humanidad planteada, Agacino considera que ante la contrarrevolucin neoliberal vigente desde hace casi medio siglo en la regin, la cual ha consolidado la desestructuracin de todas las posibilidades de construccin de comunidad en la sociedad, urge encontrar el modo de unificar la multiplicidad de movimientos sociales y reivindicaciones descritas en Movimientos antisistmicos.

Ms tarde Aguirre expone que las premisas unificadoras de los movimientos sociales realmente antisistmicos se encuentran presentes en el Antimanual del buen rebelde9. Asimismo, ahonda una ltima vez en la cuestin indgena. Por una parte, los pueblos originarios no son los nicos que estn realizando mundos nuevos y por otra, tampoco se encuentran exentos de problemticas o vicios. Es el caso del indigenismo fundamentalista, que considera como un racismo a la inversa. Nuestra realidad actual no permite miradas maniqueas donde, en este caso, todo lo indgena sea positivo y todo lo proveniente de occidente o resultado del mestizaje, pueda considerarse negativo. El EZLN aporta con una lectura sobre esa cuestin. Si en Occidente hay cosas horribles, como lo es el capitalismo o el Estado, hay tambin otras sumamente beneficiosas en las manos indicadas, como es el progreso tecnolgico. Del mismo modo, en las comunidades indgenas existen elementos maravillosos, como lo es la relacin con la tierra, tambin existen cosas negativas, como es que en muchos casos, las mujeres no tengan voz. El movimiento zapatista, subraya Aguirre, recupera lo mejor del mundo indgena por una parte y lo mejor del occidental por otra.

 

Es as como el sujeto de la revolucin para el perodo actual no es otro que la humanidad misma, la que en su multiplicidad y diferencias se enfrenta igualmente a la larga muerte de la humanidad, econmica, moral, ecolgica, crisis terminal que reclama como necesidad ms que nunca su unificacin. Y son precisamente los movimientos sociales realmente anticapitalistas y antisistmicos, indgenas y no indgenas, los que junto a las nuevas izquierdas se encuentran realizando ensayos para afrontar la barbarie del mundo actual.

 

Notas

1. Carlos Aguirre es investigador titular del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, con estudiaos en Economa e Historia. Es Director de la revista Contrahistorias. La otra mirada de Clo, desde el 2003 y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de Mxico desde 1988. Recibi el Premio Universidad Nacional en el rea de Investigacin en Ciencias Sociales en 2013. Adems de los libros mencionados, con Editorial Quimant public en el 2015 tambin Antimanual del buen rebelde. Gua de la contrapoltica para subalternos anticapitalistas y antisistmicos y Mandar Obedeciendo. Las lecciones polticas del neozapatismo mexicano

2. Durante el 2015 tuvieron lugar los Semilleros desde abajo y a la izquierda, en los que, junto a Carlos Aguirre, tambin fueron lanzados dos de sus libros en distintos espacios acadmicos, sindicales y territoriales. Se trat en este caso de Mandar Obedeciendo. Las lecciones polticas del neozapatismo mexicano y Antimanual del buen rebelde. Gua de la contrapoltica para subalternos anticapitalistas y antisistmicos.

3. Debo sealar mi gratitud a Luca y Marco, quienes revisaron la primera versin de esta sntesis, corrigindola y permitindome enriquecerla.

4. La frase pertenece originalmente a Publio Terencio Africano en su comedia Heautontimorumenos (El enemigo de s mismo), del ao 165 a.C.

5. Claudio se refiere a la primera toma de terrenos organizada en Chile y de Amrica Latina, empezada el 30 de octubre de 1957, cuando ms de 1000 familias ocuparon los terrenos de la chacra La Feria, ubicada en Santiago, actual comuna de Pedro Aguirre Cerda.

6. Hegel seala Amrica es el pas del porvenir. En tiempos futuros se mostrar su importancia histrica, acaso en la lucha entre Amrica del Norte y Amrica del Sur. Es un pas de nostalgia para todos los que estn hastiados del museo histrico de la vieja Europa.. p. 275. Lecciones sobre la Filosofa de la Historia Universal. Traduccin de Jos Gaos. Editorial Tecnos.

7. Extrado de Las nuevas rebeliones antisistmicas: Un movimiento de movimientos? de Immanuel Wallerstein. Artculo ha sido publicado originalmente en la revista New Left Review, num. 18, de nov. dic. de 2002, pp. 29 39. La versin castellana ha sido publicada en la revista Contrahistorias. La otra mirada de Clo, Mxico, 2004 V1 N1 sep-feb pag. 77-86.

8. El Parlamento de Quiln (1641) fue el primer tratado de paz entre mapuches y espaoles tras ms de un siglo y medio de conflicto. Habindole dado la Corona de Espaa un carcter de tratado internacional, y siendo ratificados por el rey Felipe IV el 29 de abril de 1643, entre los distintos acuerdos se encontraba el justo reconocimiento de la soberana del pueblo mapuche, o que el mismo, se comprometa a considerar como enemigos a los enemigos de Espaa.

9. El Antimanual del buen rebelde. Gua de la contrapoltica para subalternos anticapitalistas y antisistmicos fue publicado por Editorial Quimant en 2015. 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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