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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2018

S.O.S. Nicaragua

Emilia M Carlevaro
Correspondencia de Prensa


Supongamos que la reforma previsional que impuls Ortega era justa (y no regresiva) y que los que se manifestaban en su contra estaban equivocados

Supongamos que no hubo omisin ni negligencia en sofocar el incendio que termin con parte del corazn de la Reserva Biolgica Indio Maz y que los que denunciaron y protestaron por esto estaban equivocados

Supongamos que los sacerdotes catlicos que auxilian, conversan y apoyan a los jvenes activistas son ms conservadores y proimperialistas que el recientemente fallecido Cardenal Obando y Bravo, que se opuso al primer gobierno del FSLN y que apoy a la contrarrevolucin (instigada, respaldada y financiada por Reagan y el escandaloso Irangate), pero que en 2016 fue declarado por Ortega Prcer de la Paz y la Reconciliacin

Supongamos que todos los organismos de derechos humanos gubernamentales y no gubernamentales, nicaragenses y extranjeros- se hayan convertido unnime y simultneamente en marionetas del imperialismo y la reaccin, sesgando sus informes para desprestigiar al Gobierno y que los que reclaman su intervencin y divulgan sus informes estn equivocados

Supongamos que la mayor parte del cerno del FSLN de la Revolucin del 79 (Henry Ruiz, Mnica Baltodano, Vctor Tirado, Dora Ma. Tllez, Sergio Ramrez, Luis Carrin, Gioconda Belli, Ernesto Cardenal, etc.) se hallen en estado de confusin o de vileza extrema e induzcan al pueblo a cometer errores y que miles los sigan

Supongamos que el imperialismo yanqui tiene la capacidad de orquestar, tras 11 aos de Gobierno de Ortega (con control total de las fuerzas coercitivas del Estado, con dominio de gran parte de la prensa y de los aparatos de las organizaciones de masas), una maniobra desestabilizadora de tal magnitud que hace que miles de personas se lancen a las calles arriesgando sus vidas

Supongamos, entonces, que estamos frente a una espectacular maniobra desestabilizadora contra un Gobierno defensor del pueblo, revolucionario y antiimperialista, que logra que miles de alienados, digitados por el imperio y la burguesa, salgan estpidamente- a protestar, inermes, arriesgando que los maten a ellos y sus familias para apenas araar a las fuerzas gubernamentales. En sntesis: miles de pobres (en Nicaragua el 80% de la poblacin lo es) digitados, confundidos, dispuestos a morir

Entonces, si todos estos supuestos fueran verdad, qu debera hacer el Gobierno con estos manifestantes? Su no razn es razn para dispararle al boleo, encarcelarlos e interrogarlos bajo tortura, herirlos, matarlos?

Y nosotros, aquellos uruguayos que siempre pensamos que los gobiernos tienen el deber de que sus Estados cumplan con la obligacin de garantizar los derechos de las personas, empezando por la vida y la libertad, los que venimos trabajando por eso, dentro y fuera de fronteras, desde el pachecato (1) hasta ahora, qu hacemos?

Decimos que el Gobierno y el Estado de Nicaragua tienen menos obligaciones que los de Uruguay?

Decimos que los ms de doscientos muertos -los habidos en estos dos meses- son menos valiosos que los nuestros? Que los nuestros no deban morir porque tenan razn y estos s porque estaban equivocados?

Nos hacemos los distrados?

Repetimos el argumento de que se prestaron consciente o inconscientemente- para desestabilizar un Gobierno revolucionario y que entonces? [Entonces qu?, terminemos la frase por favor. Entonces se lo buscaron? se lo merecen?...]

Nosotros, los que nos oponemos a la pena de muerte aun para el peor delincuente, la aceptamos contra los manifestantes?, acaso la sospecha que haya fuerzas polticas nicaragenses de derecha que con total oportunismo pretendan manipular y dirigir las protestas, nos inhibe para solidarizarnos con las vctimas?

Muchos nicaragenses nos hablan y escriben informndonos, pidindonos solidaridad, apelan a nuestra sensibilidad de demcratas, progresistas, defensores de los derechos humanos y/o izquierdistas no les contestamos?, no vamos a hacer una gestin, un gesto pblico?

Es que todava no comprendimos que no se trata de dirimir si los manifestantes tienen o no razn, sino de defender sus derechos y libertades fundamentales? Nadie nos pide que opinemos sobre la poltica interna nicaragense, nos piden que ayudemos a evitar que se siga enlutando Nicaragua con la sangre de los que desde los ms remotos pueblitos a las ciudades, desarmados, luchan en las calles. Nos piden que, de una vez por todas, seamos capaces de exigir que cese la represin, que se ponga fin al accionar terrorista del Estado.

Nos recuerdan, sin decirlo, que la defensa de los enunciados de la Declaracin Universal de Derechos Humanos no tiene fronteras.

Me resuena la cancin de Zitarrosa (2) pongo una de sus lneas en plural:

Qu pena, que no nos duela el dolor.

* Mdica, fue militante del MLN-Tupamaros en los aos 1960-1970, estuvo exiliada. Integra la organizacin Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Notas de Correspondencia de Prensa :

1) Alude a Jorge Pacheco Areco (1920-1998), del Partido Colorado, presidente de la Repblica entre 1967 y 1972; Con pachecato se identifica el rgimen autoritario que abri el camino para el golpe de Estado de 1973.

2) Alfredo Zitarrosa (1936-1989), cantautor, poeta y escritor y periodista uruguayo, considerado una de las figuras ms destacadas de la msica popular de Amrica Latina.

Fuente:https://correspondenciadeprensa.com/



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