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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2018

Sobre el alcance histrico de la eleccin de Lpez Obrador

Massimo Modonesi
Rebelin


Hay que festejar un acontecimiento histrico: la primera derrota electoral de las derechas mexicanas reconocida como tal. A la historia remiti tambin la promesa de mayor peso de la campaa de Lpez Obrador (AMLO) y sus aliados, inscrita en el nombre mismo de la coalicin: Juntos haremos historia.

El real alcance del Gobierno que naci del voto del 1 de julio obviamente ir decantndose en el tiempo y solo se podr sopesar retroactivamente. Sin embargo, algunas cuestiones afloran inmediatamente como parte del debate que se abre a partir de este acontecimiento.

En primer lugar, con la eleccin de Lpez Obrador culmina un largo y tortuoso proceso de transicin formal a la democracia en tanto se realiza la plena alternancia en el poder al reconocerse la derrota electoral de las derechas y la correspondiente victoria de la oposicin de centro-izquierda, aquella que haba aparecido en 1988 para disputar al PAN el lugar de oposicin consecuente. Cabe recordar, a treinta aos de distancia, que desde entonces se asuma que el PAN era una oposicin leal, que comulgaba con el neoliberalismo emergente y con el autoritarismo imperante. La alternativa planteada por el neocardenismo y el PRD simplemente propugnaba el retorno al desarrollismo, pero con un acento ms pronunciado hacia la justicia social y con otro diagnstico sobre las causas de la desigualdad respecto del programa actual de AMLO y Morena que coloca a la corrupcin como el factor sistmico, como causa y no como consecuencia de las relaciones y los (des)equilibrios de poder. El horizonte de la revolucin democrtica implicaba un proyecto de transicin no solo formal sino substancial: el igualamiento de las disparidades socio-econmicas como condicin para el ejercicio de la democracia tanto representativa como directa.

El crculo de la alternancia -y tambin del beneficio de la duda- que se cierra con esta eleccin, marca sin duda un pasaje histrico significativo pero que no garantiza el alcance histrico del proceso que sigue.

Ms an si las expectativas son tan elevadas como las que suscita AMLO al sostener que encabezar la cuarta transformacin de la historia nacional, autoproclamndose el heredero de Morelos, Jurez, Madero y Crdenas. Lejos de todo izquierdismo, privilegia el rasgo moralizador y el perfil de estadistas y demcratas de estas figuras. No hay truco ni engao, a la letra de su programa y de su discurso de campaa, esta transformacin atae fundamentalmente a la refundacin del Estado en trminos ticos y, solo en segunda instancia, sta tendr las reverberaciones econmicas y sociales necesarias para la estabilizacin de una sociedad en crisis. Del xito de la cruzada anticorrupcin se deriva no solo la realizacin de la hazaa histrica de moralizar la vida pblica, sino la posibilidad de lograr tres propsitos fundamentales: pacificar el pas, relanzar el crecimiento va mercado interno, redistribuir el excedente para asegurar condiciones mnimas de vida a todos los ciudadanos. Se trata de una ecuacin que, para convencer propios y extraos, ha sido repetida hasta el cansancio durante la campaa.

Respecto de los gobiernos progresistas latinoamericanos de las ltimas dcadas, el horizonte programtico de AMLO est dos pasos atrs en trminos de ambiciones antineoliberales, mientras destaca por la insistencia en la cuestin moral, justo en la que muchos de esos gobiernos naufragaron, y, por otra parte, por tener ante s el desafo de la pacificacin, con todas las dificultades del caso, pero tambin con la oportunidad de tener un impacto profundo y marcar un cambio substancial respecto del rumbo actual. Por la urgencia y la sensibilidad que lo rodea, ser en este terreno -ms que en cualquier otro- donde se medir el alcance del nuevo Gobierno, su popularidad y estabilidad en los prximos meses.

Por otro lado, la promesa de hacer historia convoca en principio a todos los ciudadanos, juntos. Sin embargo, ms all de la transversalidad y la voluntaria ambigedad de esta convocatoria de campaa, todo proceso poltico implica atender la espinosa definicin del sujeto que impulsa y el que se beneficia del cambio. La frmula obradorista, desde 2006, tiene un tinte plebeyo y anti oligrquico: se construye sobre la relacin lder-pueblo y la frmula solo el pueblo puede salvar al pueblo. Al mismo tiempo, tanto Morena como la campaa fueron construidos alrededor de la centralidad y la direccin incuestionable de AMLO, una personalizacin que lleg al extremo de llamar el acto de cierre de campaa AMLOfest y de usar el acrnimo AMLO como una marca o un hashtag (#AMLOmana). Pero, junto al pueblo obradorista y a su gua, estn otros grupos con creencias y prcticas muy diversas entre s: los dirigentes de Morena y de los partidos aliados (PT y PES) y toda la plyade de grupos de priistas, perredistas y panistas que, oportunistamente, cambiaron de bando al ltimo momento. Tambin estn vastas franjas de clases medias conservadoras, as como sectores empresariales a los cuales AMLO dedic especial atencin en la campaa en el afn de desactivar su animadversin y para poder contar con su colaboracin a la hora de tomar posesin del cargo. Cada uno de ellos exigir lo propio, pero sobre todo sern valorados en relacin con su especifico peso social, poltico y econmico en aras de mantener el equilibrio interclasista y la gobernabilidad.

Entonces juntos y revueltos, siguiendo el esquema populista, una abigarrada articulacin de un vaco que solo pudo llenar la ambigedad discursiva y ahora la capacidad de arbitraje y el margen de decisin del lder que la elabor y la difundi. Entre equilibrios precarios y alianzas variables, se vuelve imprescindible el recurso a la tradicin y la cultura del estatalismo y del presidencialismo mexicano -con sus aristas carismticas y autoritarias- que, no casualmente, no fue cuestionado a lo largo de la campaa obradorista.

Al margen de los contenidos que, como anuncia el programa, oscilarn entre una substancial continuidad del modelo neoliberal, condimentada con dosis limitadas de regulacin estatal y de redistribucin hacia los sectores ms vulnerables, la cuestin democrtica es la que podra paradjicamente frustrar las expectativas de cambio histrico para reducirse a un esquema plebiscitario bonapartista, ligado a la figura del lder mximo que convoca a opinar sobre la continuidad de su mandato u otros temas emergentes. El culto a las encuestas al interior de Morena, tanto las que sirvieron para seleccionar a los candidatos como las que sostuvieron el triunfalismo de la campaa, podran ser el preludio de un nuevo estilo de gobierno, en el cual el pueblo sea asimilado a la opinin pblica.

Esperemos que la transicin formal a la democracia que hemos presenciado el 1 de julio y la experiencia de un gobierno progresista tardo en Mxico no cierren las puertas a la participacin desde abajo y, por el contrario, propicien el florecimiento de instancias de autodeterminacin. Esto s que podra abrir la puerta a una transformacin de portada histrica.

massimomodonesi.net

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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