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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2018

Apuntes sobre Italia
Un laboratorio poltico de lo que le puede esperar a Europa?

Miguel Urbn
Viento Sur


Al lmite de la repeticin electoral en Italia, los dos principales ganadores de la convocatoria del pasado marzo, el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga Norte (LN), alcanzaron un acuerdo de gobierno indito en Europa. Los partidos antiestablishment no solo consiguieron sumar por primera vez mayora absoluta en un pas de la UE, sino que han logrado resolver el complicado rompecabezas para poder formar gobierno. Un suceso poltico que ha supuesto todo un terremoto en la tercera economa de la zona euro y que como estamos viendo estas semanas est llamado a agudizar las contradicciones polticas en el seno de la UE colocando la gestin de los flujos migratorios otra vez en el centro del debate.

Italia vive una crisis orgnica en todo el sentido gramsciano del trmino. Una crisis que es en realidad resultado y profundizacin de la crisis del modelo post-Maastricht del capitalismo italiano que vive el pas desde la dcada de 1990, como sealaba recientemente Thomas Fanzi. Una crisis que, como todas, genera vacos propicios para mutaciones, reajustes y recomposiciones. El M5S y la Liga Norte son los principales ganadores de ese reajuste del tablero y su gobierno representa la muestra ms palpable de esta crisis orgnica.

Ambas fuerzas representan no solo el derrumbe de los principales partidos nacidos del Tangentpolis, la crisis del sistema poltico de los 90, sino tambin la reactualizacin de la cuestin meridional, esa brecha Norte/Sur que tanto abord Gramsci y, sobre todo, el desplazamiento general del pivote de la accin poltica hacia el lado derecho del tablero ideolgico. Hoy Italia, como el resto de Europa, vive una derechizacin de la agenda pblica, de los actores polticos involucrados en el debate poltico e incluso del voto protesta o antiestablishment.

Aunque muchas veces se presenta a Italia como una excepcin europea, en realidad se asemeja ms a un laboratorio poltico donde se experimentan procesos que luego se extienden por el resto del continente. Ya lo vimos por ejemplo con el berlusconismo hace aos, entonces tan excepcional y hoy tan normalizado en tantos pases europeos. Y al igual que ocurri hace justo un ao en Francia, la competicin electoral ha vuelto a estar monopolizada por dos fuerzas polticas outsiders del bipartidismo tradicional y que pugnan por reorganizar los relatos, los cdigos y las propuestas programticas para el prximo periodo. La diferencia entre Francia e Italia es que, a diferencia del macronismo, nueva apuesta del europesmo neoliberal para recomponer el extremo centro, en el pas transalpino ninguna de las dos nuevas narrativas polticas en cabeza representa, al menos a priori, una opcin viable a corto plazo ni para las lites de Bruselas ni para las de Roma.

En Italia el liderazgo de las nuevas narrativas polticas lo expresa: el M5S, un artefacto poltico heredero de la tradicin qualunquista, fundado por un cmico y un empresario de comunicacin que ha sabido explotar como nadie el voto de protesta contra el sistema de partidos y se ha convertido en una expresin que explica el clima de descomposicin poltica y hartazgo que recorre especialmente el sur de Italia en este momento; y la Liga Norte, una formacin nacida del independentismo padano y ahora reconvertida en una fuerza xenfoba inspirada en el Frente Nacional francs.

El declive del Extremo Centro Italiano. Nace la Tercera Repblica?

La noche electoral del pasado 4 de marzo Luigi Di Maio, el joven candidato del M5S (31 aos), proclamaba: Ha nacido la Tercera Repblica. Viendo los resultados electorales, el complicado escenario post-electoral con el hundimiento del extremo centro italiano (Berlusconi y Renzzi) y la creacin de un gobierno indito en Italia, no pareca faltarle razn. La Segunda, la que popularmente surgi tras el gran escndalo de corrupcin de Mani Pulite (manos limpias) en los noventa y que tan bien rentabiliz el excntrico empresario Silvio Berlusconi, el inventor de Trump 25 aos antes de Trump, parece que consumi sus ltimas semanas en las negociaciones para formar gobierno.

El sistema bipartidista de la segunda republica naci lleno de fragilidad en los aos noventa y pareci consolidarse tras los buenos comportamientos electorales del Partido Democrtico (PD), de centro izquierda, y el "Pueblo de la Libertad" (PDL), de centro derecha, que gracias a diversas coaliciones consiguieron turnarse los gobiernos italianos. Entonces estall la crisis de la deuda soberana en la eurozona, la economa italiana se aproxim al borde del abismo y, a la sombra de las medidas de austeridad impuestas por los gobiernos (tanto de centro izquierda como de centro derecha), inici una dcada de cambios polticos trascendentales.

Una de las principales consecuencias fue el derrumbe paulatino de los dos principales partidos en los que se basaba el sistema bipolar italiano. En la derecha, Silvio Berlusconi tuvo que dimitir como primer ministro en 2011 y su partido sufri una cada de la que no se ha recuperado: de tener ms del 37% de los votos en las elecciones de 2008 al 21,5% en las de 2013, y hoy, con el nombre de Forza Italia apenas ha conseguido alcanzar el 13% de los votos. En la izquierda, el PD ha cado de ms del 33% en las elecciones de 2008 al 27,4% en las de 2013 y el 19% en las elecciones de este marzo. Los dos partidos han experimentado divisiones y escisiones que han debilitado an ms las coaliciones que encabezan. La verdad es que Italia es un pas cuyo sistema poltico se inclina a la volatilidad: ninguno de sus partidos tiene 30 aos e incluso aquellos que fueron creados a comienzos de los 90 han cambiado constantemente su identidad.

En Italia, al igual que en gran parte de los pases europeos, para ralentizar el avance de las opciones polticas antiestablishment, los partidos tradicionales estn tendiendo a aglutinarse en un extremo centro, retricamente regenerado y pro-UE. Un supuesto centro moderado que busca demonizar la amenaza populista frente a una nueva izquierda radical y/o una derecha ultraconservadora, posfascista, reaccionaria, eurofbica.

As vimos la alianza entre el magnate Berlusconi y Matteo Renzi establecida en enero de 2014 y denominada patto del Nazareno un acuerdo necesario, segn lo calific el exsecretario del PD, Pierluigi Bersani, para frenar el avance del M5S. Incluso poco antes de las elecciones de marzo, el PD y Forza Italia unieron fuerzas y aprobaron una reforma electoral pensada para circunscribir los escaos del M5S y compensar as su fuerza electoral. El nuevo sistema electoral mixto (en parte mayoritario y en parte proporcional) favorece a los partidos que puedan formar coaliciones y no dividir el voto y a los que estn concentrados en un solo territorio. Un ejercicio de ingeniera electoral anti-M5S pero que por el contrario ha complicado an ms la formacin de mayoras parlamentarias como hemos comprobado estos meses con la incapacidad para configurar gobierno. Aunque uno de los principales efectos de la colaboracin para frenar al M5S, no esperado por sus impulsores, ha sido difuminar an ms las estrechas lneas que separan a los partidos del extremo centro italiano ante los ojos de unos votantes cada vez ms descontentos con el sistema poltico italiano, una situacin que desde luego a ayudado al xito electoral del M5S y en menor medida al de la Liga.

La Liga supera el Norte y transita hacia el Frente Nacional Italiano

La Liga Norte, fundada por Umberto Bossi en 1991, naci en el norte de Italia como exponente poltico del nacionalismo padano. Es el resultado de la fusin de la Liga Lombarda con varios partidos autonomistas del norte como la Liga Vneta, Piemont Autonomista, Liga Emiliano-Romagnola, Alianza Toscana, etc. Pronto se les aadieron grupos de regiones como Trentino-Alto Adigio, Friuli-Venecia Julia, Valle de Aosta, Umbra, Las Marcas, etc. Se eligi por unanimidad a Umberto Bossi como secretario federal del partido durante su primer congreso. Desde entonces, la LN se ha convertido en uno de los partidos ms importantes del norte de Italia, lo que ha llevado a sus candidatos a obtener varias administraciones locales, algunas tan importantes como Miln, adems de participar en varios gobiernos italianos de Berlusconi con numerosas carteras ministeriales.

El xito electoral de la LN desde su fundacin ha configurado un fenmeno poltico nuevo y sorprendente en Italia: la tensin entre sociedad, economa y poltica; entre Norte y Sur; y, en el propio Norte, entre la periferia de industrializacin difusa y el rea de las metrpolis y las capitales histricas de la economa y las finanzas; entre municipalismo y nacin y entre viejos partidos y nuevas formas de participacin de masas. El liguismo ha consistido en asumir el localismo como ideologa, intentando extenderlo por todo el norte de Italia para transformar la cuestin local en cuestin septentrional 1/. La historia de la LN no se puede separar de la biografa de sus dos principales lderes, Umberto Bossi y posteriormente de Matteo Salvini, que expresan dos etapas muy marcadas en el desarrollo poltico y electoral del partido.

La Liga consigui sus primeros xitos gracias al desmoronamiento de la Democracia Cristiana, que le permiti ocupar parte de su espacio electoral en el norte de Italia al obtener en las generales de 1992, 25 senadores y 55 diputados. Entonces se inician tres etapas en la evolucin de la Liga bajo el liderazgo de Bossi. La primera abarca hasta el primer gobierno Berlusconi de 1994, en la que constituy una liga federalista que se presentaba como partido del Norte a la conquista del Estado para reconvertirlo con personal poltico y valores del norte, desde una perspectiva liberista [el italiano distingue liberale, para el liberalismo poltico, y liberista, cuando se refiere al neoliberalismo econmico] sobre la intervencin del Estado en la economa. La segunda se inici en 1995, cuando, tras abandonar el primer gobierno formado por Silvio Berlusconi, la Liga se plante como objetivo primordial la secesin del Norte, creando una comunidad nacional, la Padania, para nacionalizar el Norte con fundamentos identitarios unificadores. La tercera se inicia con los malos resultados electorales de 2000 (3,9% de los votos), que castigaron la anterior fase independentista de la organizacin. Ello motiv la entrada en el segundo ejecutivo Berlusconi en 2000, un reajuste en su discurso hacia el modelo federal de la primera etapa y la incorporacin de nuevas temticas como la inmigracin, la islamofobia o el euroescepticismo, en una bsqueda de nuevos electores conservadores.

Esta tercera etapa de la Liga volvi a darle buenos resultados en las elecciones del 2008, con el 8,3% de los votos, reeditando gobierno con Berlusconi. La Liga es un ave fnix poltico que ha resurgido de sus cenizas ms de una vez con mltiples metamorfosis en las distintas tonalidades de secesionismo/autonomismo, xenofobia/islamofobia y populismo a lo largo de las tres ltimas dcadas.

La ascensin de Matteo Salvini a la secretara general de LN, en diciembre de 2013 despus de derrotar al veterano Umberto Bossi, acusado de usar el dinero del partido para asuntos privados, ha supuesto una cuarta etapa en el partido, que le ha permitido repuntar del 4% en 2013 al 19% en estas ltimas elecciones. Todo ello gracias a una transformacin profunda de la Liga, de un partido que reclamaba la independencia del norte de Italia y llamaba ladrona" a Roma, a un partido eurfobo e islamofobo cuyo programa se centra en el rechazo a la inmigracin y la seguridad con aspiraciones de gobierno en el conjunto de Italia. Una transformacin en donde la Liga ha superado el Norte para sufrir un proceso de lepenizacin convirtindose en un Frente Nacional italiano.

La Liga surgi prcticamente como un sindicato de contribuyentes agraviados, la liga de los que siempre pagan contra los que siempre cobran y contra el Estado que se basa en este trasvase crnico y estructural de recursos al estilo del movimiento poujadista francs. Contra el sur que se aprovecha y contra la Roma ladrona que vive de un Estado que slo sirve para recaudar impuestos y que es visto en todo lo dems como ineficiente y superfluo.

Pero el partido ha ido protagonizando paulatinamente un viraje que lo alej de la aventura secesionista para instalarlo en la senda constitucional autonomista; y sobre todo, abraz con creciente vigor la retrica xenfoba. Un cambio de la Liga que se reafirm de forma definitiva con el ascenso a la secretaria general de Salvini. La protesta de la liga ha ido evolucionando, de dirigirse contra los holgazanes del sur, ciudadanos italianos, a partir del desastre electoral del 2000, a hacer ms nfasis sobre los inmigrantes. Exigiendo que los puestos de trabajo del norte de Italia sean para los nacidos en la zona: Antes que ser solidario con los que vienen de fuera hay que serlo con los del propio pueblo 2/. La incorporacin de estas nuevas temticas ha acercado la LN a sus homlogos posfascistas europeos.

El avance de la extrema derecha en el conjunto de Europa se ha producido recurriendo no slo a las clsicas campaas reaccionarias, como las contrarias a la globalizacin, la llegada de personas refugiadas o peticionarias de asilo y el espectro de la "islamizacin" de la sociedad. En la base de su xito ha estado, tambin la reivindicacin de polticas, tradicionalmente de izquierda, a favor del Estado social. Se trata, empero, de un nuevo tipo de welfare. Ya no universal, inclusivo y solidario, como el del pasado, sino algo basado en un principio diferente que Habermas defina como un chovinismo del bienestar que concentra la tensin latente entre el estatuto de ciudadana y la identidad nacional. De esta forma, se consigue que el malestar social y la polarizacin poltica provocadas por la austeridad y escasez se canalicen a travs de su eslabn ms dbil (el migrante, el extranjero o simplemente el "otro"), eximiendo as a las lites polticas y econmicas, responsables reales del expolio. Porque si no hay para todos, entonces sobra gente: no cabemos todos. La delgada lnea que conecta el imaginario de la austeridad con el de la exclusin.

El 4 de febrero, un militante de LN abri fuego desde un coche contra migrantes en Macerata, causando el pnico en la ciudad e hiriendo a un total de seis personas, dos de ellas en estado grave. Las reacciones no se hicieron esperar y mostraron hasta qu punto la agenda de la extrema derecha ha colonizado el debate pblico. No solo no se suspendi temporalmente la campaa, no hubo apenas condenas directas a este ataque de terrorismo fascista sino que se buscaron justificaciones o se intent pasar de largo del asunto. El propio Salvini lo justifico afirmando que Si hay que culpar a alguien, el Gobierno es el que ha permitido que cientos de miles de inmigrantes ilegales vengan aqu sin ningn lmite" y/o su socio de coalicin, el Propio Berlusconi afirmo justo el da despus del atentado "La inmigracin se ha convertido en una cuestin urgente despus de aos en que con un Gobierno de izquierdas han llegado 600.000 migrantes que no tienen derecho a quedarse

De esta forma, a lo largo de estos aos estamos comprobando cmo la verdadera victoria de la extrema derecha, as como la condicin previa para su actual ascenso electoral e institucional, ha sido la normalizacin progresiva de su discurso y sus propuestas polticas. Hoy tanto el debate general como muchas polticas pblicas relacionadas con la seguridad (ciudadana y fronteriza) y con la inmigracin (refugio, asilo, integracin, interculturalidad) estn cargadas de contenidos introducidos pacientemente por una amalgama de colectivos sociales y polticos de la nueva extrema derecha que sobrepasan con mucho los mrgenes partidarios de la LN. Un xito que no se mide solo en votos, sino tambin y sobre todo en haber conseguido que las posiciones identitarias, excluyentes y punitivas se hayan trasladado desde la marginalidad hasta el mismo centro de la arena poltica, condicionando hoy buena parte del debate pblico.

El Movimiento 5 Estrellas. Entre el Qualunquismo y la Cuestin Meridional

Entre los nuevos partidos outsider que en Europa estn desafiando con xito la hegemona de las organizaciones polticas tradicionales, el Movimiento 5 Estrellas (M5S) es a la vez el ms difcil de interpretar, el ms original y el que mejor resultados ha alcanzado hasta la fecha. Para comprender parte de su xito y naturaleza es necesario mirar al populismo italiano de postguerra que a pesar de su efmera historia marco con su impronta una parte de la poltica italiana de la segunda mitad del siglo XX. Nos estamos refiriendo al Qualunquismo.

A finales de la Segunda Guerra Mundial se da en Italia un proceso paradjico: mientras el norte del pas sigue controlado por los ltimos reductos fascistas de Mussolini bajo la llamada Repblica de Sal, en el sur controlado por los aliados el periodista y dramaturgo Guglielmo Giannini funda a finales de 1944 el movimiento Frente del Hombre Cualquiera (Fronte dellUomo qualunque, FUQ). Esta nueva formacin era, tal y como lo defini su fundador, un partido que luchaba contra todos los partidos, contra lo que significaban los propios partidos y contra los polticos profesionales alejados del pueblo. En la prctica, este movimiento recoga el apoyo de los descontentos, pero moderados, de la clase media, que haban sido la base social inicial del fascismo italiano.

Segn Giannini, para gobernar slo se necesita un buen contable que entre en la oficina a principios de enero y si vaya el 31 de diciembre. En este sentido, el programa de la formacin era muy simple y pivotaba entorno a cinco ejes fundamentales: contra el comunismo y el capitalismo financiero, promulgaba un liberalismo econmico y menos impuestos y manifestaba su oposicin a la presencia del Estado en la vida social del pas. Con este programa se present, pocos meses despus de su fundacin, a las elecciones legislativas, obteniendo el 5% de los votos (1.210.000 sufragios) y treinta escaos. A partir de este momento el FUQ empieza un rpido declive debido fundamentalmente a la falta de consistencia poltica e ideolgica del partido, nucleado en torno a la figura de su lder y a un sentimiento de rechazo del sistema que pronto ser canalizado por el recin creado Movimiento Social Italiano. A pesar de su corta existencia, el FUQ mostrar la existencia de un nicho electoral para las opciones populistas de extrema derecha que, tras su disolucin, se agruparn mayoritariamente en torno a la Democracia Cristiana y al partido filofascista MSI.

Todava hoy, en Italia, se sigue empleando la palabra qualunquismo para designar al magma electoral que, en trminos ms actuales, se conoce como la mayora silenciosa. Una mayora hasta ahora silenciosa pero que se muestra profundamente cabreada con el sistema de partidos italiano, es la que nutre social y electoralmente al M5S. En un primer momento para construir los Amigos de Beppe Grillo (2005-2006) despus para la organizacin de las movilizaciones del Vaffanculo Day (da del que les den) contra la casta poltica, y finalmente para la fundacin en septiembre de 2009 del Movimiento 5 Estrellas.

Los primeros test electorales en las elecciones locales fueron modestos y hubo que esperar a 2012 para que el M5S obtuviera sus primeros resultados significativos en algunas ciudades, entre ellas Gnova y en particular Parma, donde el M5S logr la alcalda. Este fue el punto de partida para su primer gran xito en las elecciones generales del 2013, en las que el M5S se convirti en el primer partido con 8 691 106 votos, el 25,56 %, contra el 25,42 % del Partido Democrtico (PD). Sin embargo, este ltimo obtuvo el 29,18 % de los votos con sus aliados, lo que le permitido gozar de la prima mayoritaria para la Cmara de los Diputados consiguiendo el gobierno.

En las elecciones europeas del 2014, el M5S logr un resultado del 21,16 % frente al excepcional resultado del PD 40,81 % que supuso el momento ms dulce de la etapa de Renzzi y con Forza Italia de Berlusconi en fuerte cada (16,81 %). En 2016 llegaron las victorias simblicas del M5S en Roma y Turn, dejando de ser un experimento poltico para convertirse en una fuerza consolidada con 45 alcaldas, 15 parlamentarios europeos, 1.700 concejales y a partir de este marzo con 112 senadores y 227 diputados.

El M5S ha girado desde su nacimiento entorno a la figura de dos personas que han construido y definido su proyecto poltico. En primer lugar el ms conocido por el gran pblico, el showman Beppe Grillo, incisivo orador con sus soflamas contra la casta poltica, la corrupcin y la destruccin del medio ambiente. Y menos conocido pero no por ello menos relevante, el jefe de empresa Gianroberto Casaleggio, propietario de una gran sociedad, Casaleggio Associati, especializada en la comunicacin y el marketing, lo que permitido la construccin de una organizacin centralizada y controlada gracias a una tupida red de internet (muerte de Casaleggio).

Y es que el M5S se asemeja ms a una empresa privada que a un partido poltico. Beppe Grillo es el propietario de su marca, mientras la Casaleggio Associati gestiona su blog personal y toma todas las decisiones organizativas y estratgicas que conciernen al Movimiento. El M5S encarna y anticipa la traduccin en el mbito poltico del modelo del capitalismo digital caracterizado por una amplia y continua participacin desde la base (de usuarios, consumidores, activistas en las redes sociales) y por una reduccin piramidal en la cspide. Una masa de individuos llamados a hacer clic cotidianamente en sus ordenadores y smartphones para votar decisiones poco importantes e impulsadas desde las altas instancias, mientras que la toma de decisiones estratgicas est confinado en lugares invisibles y entre poqusimas manos. Un ejemplo perfecto de cmo las retricas sobre la participacin pueden ser utilizadas para disear soluciones autoritarias.

Un autoritarismo que se afirma, en primer lugar, en la idea central que el M5S tiene de la poltica y de los procesos sociales alejados de toda forma de mediacin. La poltica ya no puede estar mediatizada por los partidos o sindicatos (que deben ser superados definitivamente), sino que tiene que ser ejercida directamente por los ciudadanos. Los ciudadanos en general sin distincin de clase, renta o posicin en la jerarqua social- son el sujeto y la referencia de la accin del M5S.

De esta forma, el M5S prefigura desde su nacimiento una forma de organizacin poltica totalmente posrepresentativa, adaptada a las exigencias de los nuevos actores dominantes del mercado, es decir, las grandes empresas tecnolgicas. En el M5S no existen lugares de coordinacin y decisin del partido ni a nivel nacional ni regional. Los activistas del partido tienen que ser siempre individuos, no pueden organizarse entre ellos para apoyar posiciones especficas. Sin embargo, el desarrollo del movimiento y su presencia en las instituciones han aumentado el peso de los dirigentes de los grupos parlamentarios de la Cmara y al Senado, formndose a nivel nacional un comit de direccin de cinco personas, pero en el que Grillo se sigue reservando la ltima palabra.

Una franquicia poltico-empresarial con grandes dosis de copyright y de marca registrada, un movimiento rgidamente controlado y liderado desde un vrtice, que recoge y emula reivindicaciones y consignas de los movimientos sociales, pero mezclndolas con apologas del capitalismo sano y con discursos superficiales centrados en la honestidad del poltico/administrador individual, en un programa embarullado.

En 1994, despus del terremoto poltico de Tangentopoli, emergi Silvio Berlusconi como la apoteosis de la antipoltica, hablando un lenguaje vulgar trufado de conceptos empresariales que conecto con el malestar social italiano. Hoy el M5S ha llevado la antipoltica berlusconiana a la perfeccin, una probeta poltica que explica el clima de descomposicin poltica y hartazgo que recorre Italia en este momento, catalizando la indignacin contra la clase poltica y como una forma de protesta contra la subordinacin del sur.

El M5S pretende no ser ni de derechas ni de izquierdas, no solo porque lo piense, sino sobre todo porque utiliza conscientemente una mezcla de lenguajes, mensajes y propuestas concretas que le permiten atraerse tanto simpatas de la derecha como de la izquierda, en cierta medida un partido atrpalotodo. As en temas como en el del medio ambiente, los transportes, los derechos civiles o la energa, defiende un discurso de izquierdas y los militantes del M5S participan activamente en las movilizaciones. En otros terrenos, como las personas migrantes, los derechos de las personas asalariadas del sector pblico o el papel de los sindicatos, generalmente defiende posiciones de derechas. Es larga la lista de las declaraciones con acentos claramente xenfobos de algunos de sus dirigentes o militantes, destinadas a recoger el apoyo de sectores populares despolitizados o situados a la derecha.

El sistema capitalista no se pone en cuestin en absoluto, solo se denuncian sus excesos y la corrupcin de sus gestores polticos, no existiendo ninguna propuesta de redistribucin de la riqueza. Por el contra el programa poltico y los objetivos del M5S se podran resumir en democratizar y racionalizar la sociedad y el funcionamiento de las instituciones, golpear a la corrupcin y los privilegios de los polticos, imponer la transparencia de los actos pblicos y el control de la ciudadana a travs de internet.

Aunque, si miramos al M5S desde sus comienzos, se puede observar como Grillo ha desplazado progresivamente a la derecha su discurso poltico, aduendose de temas como la protesta contra los impuestos, la asuncin del pequeo empresario como referencia social, la libertad de empresa considerada como un bien en s misma, la desconfianza hacia los inmigrantes y/o mostrndose a favor de la superacin de toda contraposicin entre empresarios y trabajadores y de una unidad neocorporativista entre productores (argumentos tpicos de las derechas radicales). Incluso ha aplaudido tanto el Brexit como el triunfo de Trump.

La ausencia de una izquierda italiana de impugnacin al sistema con audiencia de masas en los aos del inicio de la crisis genero un vaco que el M5S ocupo como partido de protestapara mantenerlo vaco, convirtindose en una fuerza que ha funcionado como tapn estabilizando el sistema como la vlvula de escape que necesita toda olla a presin.

Un gobierno populista xenfobo con aromas neoliberales

Despus de varios meses de debates y con una prorroga pedida sobre la bocina para evitar la repeticin electoral, el M5S y la Lega han llegado a un acuerdo de gobierno repleto de retrica proteccionista y neodesarrollista, con promesas contra los tratados comerciales y europeos ms neoliberales y en favor de la inversin estatal y las medidas de corte social, pero cargadas todas de fiscalidad regresiva, un enfoque xenfobo transversal (los italianos primero) y poca concrecin. Demasiada poca para los baches que se esperan. Italia es el pas europeo que ms financiacin necesitar durante este ao. Nada menos que 215.000 millones de euros solo para financiar los vencimientos de deuda y los intereses del sector pblico. Sumado al resto de desequilibrios acumulados, hoy es probablemente el Estado Miembro ms vulnerable a un shock derivado, por ejemplo, de una previsible subida de los tipos de inters. Dificultades que podran aumentar ante la inminente retirada de estmulos del Banco Central Europeo, prevista para septiembre. En este contexto, los inversores han sido claros: si Italia quiere desafiar a los mercados, se enfrentar a un rdago. Acto seguido la prima de riesgo no ha dejado de aumentar.

Pero en el acuerdo de gobierno no hay un plan B para un escenario en el que toda esa desobediencia anunciada a las reglas fiscales de la Troika, imprescindibles para sufragar medidas de aumentos del gasto como el ingreso ciudadano, no pueda finalmente darse. Y ya sabemos cmo suelen terminar las batallas entre los discursos nacionales antiestablishment y la rigidez de las polticas monetarias comunitarias. Pero tampoco hay medidas detalladas sobre cmo se conseguiran muchas de las reformas populares anunciadas en el campo de las pensiones o del sistema bancario.

Donde s hay concrecin es, sin embargo, en la construccin de nuevos centros de internamiento de extranjeros, en la revisin de las misiones de salvamento martimo en las costas italianas, en el aumento de la criminalizacin de las ONG de rescate en el Mediterrneo y en la expulsin de 500.000 migrantes. Qu casualidad.

La Liga ya consigui que la inmigracin y la seguridad se convirtiesen en el eje central, por no decir el monotema de la campaa electoral, ahora ha logrado impregnar de xenofobia y autoritarismo el pacto de gobierno y las primeras semanas del gobierno hasta conseguir convertirse en el principal partido en intencin de voto. Durante las negociaciones, Salvini dijo que el nuevo gobierno solo se conformara si la Lega contaba con riendas libres para luchar contra "el negocio" de la inmigracin ilegal (sic). Parece que Salvini no solo est teniendo las manos libre para aplicar su programa xenfobo de criminalizacin de la migracin y las ONGs sino que est condicionando publica y polticamente el conjunto del gobierno. Un paso ms en la normalizacin europea del discurso, propuestas y medidas de la extrema derecha. Lo que hace solo una dcada sera impensable, hoy se instala como una pieza que pugna por la hegemona del panorama poltico.

Por su parte, el M5S, principal vencedor de las elecciones, nos muestra de nuevo los riesgos de seguir agrandando y readaptando la brecha abierta por el berlusconismo como va para ocupar los vacos dejados por la cada de los grandes partidos tradicionales, agregando nuevas mayoras en torno a cuestiones difusas y cambiantes que no atacan los verdaderos problemas sociales ni mucho menos sus causas, funcin que ocupan los chivos expiatorios sustitutivos. Una oligarqua reducida a una casta folclrica, un creciente discurso anti-inmigracin y, ahora, una vertiginosa transicin desde el euroescepticismo, hasta hace poco eje central del partido, a reclamar en el acuerdo de gobierno "el pleno cumplimiento de los objetivos del Tratado de Maastricht. Una desorientacin post-ideolgica que se vuelve arcilla fcilmente maleable en manos de una Lega firme y con hegemona creciente.

De esta forma, se conforma un acuerdo de gobierno tan liberal como populista, por mucho que les chirre esa articulacin a los voceros del extremo centro. Y precisamente por ello, presiones internacionales y financieras mediante, muy probablemente terminar siendo un gobierno asumible por la UE y la UE un sapo asumible para el nuevo gobierno bipartito. Porque la retrica populista se traga mejor cuando se acompaa de una buena racin de real politik compatible con el austericidio neoliberal y el refuerzo de la Europa Fortaleza.

Primero, porque la Lega ya gobern durante nueve aos con Berlusconi, apoyando las mismas polticas que hoy la UE exige a Italia. De hecho, las lites europeas ya haban rehabilitado y avalado la candidatura de Berlusconi en marzo, que se presentaba en coalicin con la propia Lega sin que ello hiciese chirriar ningn cristal en Bruselas o Frankfurt. Segundo, porque el M5S necesitaba tocar gobierno a cualquier precio antes de que se le pinchara un globo que sus propios dirigentes saben tan voltil como temporal. Tercero, el primer pulso poltico con Bruselas, el ministro de economa anti-euro, se sald con una retirada que permiti no repetir elecciones. Cuarto, la desobediencia a la UE se ha canalizado como, hemos visto estas semanas, en el cierre de los puertos italianos a los barcos de las ONGs de bsqueda y rescate, una medida que no tiene ningn impacto sobre la ortodoxia econmica neoliberal y que por el contrario se enmarca en la deriva xenfoba de gobiernos como el hngaro o austriaco.

De ah que en Italia estemos ante un gobierno y unas polticas de corte Lib-Pop (liberal-populista). Aunque, para ser exactos, cabra afinar un poco ms y definir este liberal-populismo como una articulacin de neoliberalismo y populismo xenfobo. Y ah estn para demostrarlo las dos medidas estrellas del pacto de gobierno: impuesto nico y repatriaciones masivas de migrantes. Una articulacin cada vez ms comn en Europa y cada da ms compatible con la UE realmente existente.

Para que se lo hagan mirar quienes an siguen pretendiendo marcar una lnea roja entre el liberalismo europesta de Macron y el nacionalismo xenfobo de Le Pen (y sus correspondientes aliados y contrapartes europeas). Bajo esa dicotoma tramposa se esconde un binomio cada vez ms engrasado y que, en Italia y en Europa, va camino de marcar los grandes ejes polticos del prximo periodo. Berlusconismo y lepenizacin caminan hoy de la mano en Europa, reforzando a Maastricht y a la Europa Fortaleza como dos caras de la misma moneda. Y en Italia, un pas central de la UE y de la zona euro, vamos camino de tener un nuevo gobierno que beatifique esta nueva Gran Coalicin. Tomemos nota porque el enemigo est mutando y, por ahora, va ganando.

Notas:

1/ Xavier Casals i Meseguer, Ultrapatriotas, p. 122.

2/ Jos Luis Rodrguez Jimnez, La extrema derecha europea, Alianza Editorial, Madrid, 2004, p.163.

Miguel Urbn Crespo es eurodiputado de Podemos y miembro del Consejo Asesor de viento sur.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13954

 


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