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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2018

Acabar con las pensiones pblicas y, de paso, con la democracia

Juan Torres Lpez
CTXT

El autor responde a los argumentos de Csar Molinas en El Pas


PAVLOX

Hace unos das se public uno de esos artculos que tanto abundan en las ltimas dcadas en los que, para tratar de combatir al sistema de pensiones pblicas, se recurre a trampas del pensamiento y al engao.

Nadie puede poner en duda que es legtimo criticar que una sociedad se gaste buena parte de sus recursos en proporcionar ingresos a las personas que ya no pueden obtenerlos por s mismas, pero creo que igualmente se puede acordar que no lo es tanto mentir para defender esa preferencia.

Esto ltimo es lo que ocurre con el artculo reciente de Csar Molinas en El Pas Los baby boomers desestabilizan Espaa, en el que se falsean argumentos para criticar al sistema pblico de pensiones y se quiere hacer creer que su supuesta insostenibilidad se debe al egosmo de un grupo social compuesto por millones de personas acostumbradas, para colmo, a imponer sus preferencias a los dems mediante la violencia.

Los argumentos que utiliza Molinas son endebles y tramposos y voy a comentarlos rpidamente.

En primer lugar, afirma que la idea extendida de que las pensiones en Espaa son bajas es una opinin desinformada, equivocada e interesada. Podramos entrar a comparar la cuanta de las nuestras con las de otros pases y veramos que esa afirmacin es efectivamente discutible porque depende de con quin nos comparemos y, sobre todo, porque hay un abanico tan amplio de casos que los niveles medios no son del todo homologables. Pero lo curioso es que el propio Molinas pone en cuestin su afirmacin cuando unas lneas ms abajo dice que si son ms bajas que en otros pases, es porque los salarios en Espaa son ms bajos que en otros pases. En qu quedamos? Molinas asegura primero que decir que las pensiones espaolas son ms bajas que en otros pases es una opinin desinformada, equivocada e interesada, pero luego proporciona la razn de por qu aqu son ms bajas.

En segundo lugar, Molina afirma (y lleva razn) que los pensionistas espaoles recuperan todas las cotizaciones pagadas a la Seguridad Social a los 12 aos de jubilarse, cuando an les queda una esperanza de vida de 10 aos ms. Lo que significa, dice, que la financiacin de estos ltimos aos es un regalo aadido que tambin corre a cargo del Estado.

Se trata de una afirmacin cierta pero tramposa porque critica que un sistema de pensiones de reparto, basado en la solidaridad, haga lo que debe hacer un sistema de reparto basado en la solidaridad: proporcionar la pensin sin dependencia estricta de lo cotizado por quien la recibe. Esto slo se podra plantear como un problema indeseable si el sistema se basara en el ahorro privado de cada persona, de modo que se disfrutara de la pensin en proporcin exacta a lo que cada cual hubiera ahorrado. Pero este no es el caso de nuestro sistema pblico de pensiones. Mencionar esa realidad para poner en solfa el sistema pblico de pensiones basado en la solidaridad, como hace Molinas, es tan demaggico y absurdo como decir que una persona gasta lo que ha cotizado a la Seguridad Social o a travs de impuestos cuando la sanidad pblica lo opera por segunda vez, cuando acude cuatro veces a la administracin de justicia o cuando es atendido diez veces por la polica y que, a partir de ah, lo que recibe es un regalo del Estado. Se puede estar a favor o en contra de un sistema basado en el reparto y en la solidaridad, es decir, en el acceso universal a los bienes pblicos con independencia de lo cotizado, pero, si se acepta, no se puede criticar que el sistema funcione como debe funcionar.

El tercer argumento de Molinas es que lo anterior slo es sostenible en la medida en que la base de la pirmide de poblacin sea mucho ms amplia que su parte superior. Una afirmacin que es completamente falsa, una mentira ms, porque la sostenibilidad financiera de un sistema pblico de pensiones no depende slo de ese factor demogrfico. El propio Molinas dijo antes que las pensiones dependan de la cuanta de los salarios y lo cierto es que la sostenibilidad o equilibrio financiero de un sistema de reparto como el espaol depende, adems, de la productividad, de la distribucin de la renta, o de la tasa de crecimientos econmico, entre otros factores.

Se puede estar de acuerdo con la cuarta tesis de Molinas, cuando dice que la situacin de las finanzas pblicas espaolas, con una deuda que no para de crecer, es dramtica. Pero tambin es materialmente falso que el enorme crecimiento de la deuda se haya debido al gasto en pensiones. De 1995 a 2017, la deuda espaola ha aumentado la escalofriante cifra de 848.694 millones de euros. Pero el 64% de esa cantidad (539.908 millones de euros) corresponde a intereses. Por tanto, antes que culpar a las pensiones pblicas del incremento dramtico de la deuda se debe apuntar a su causa real: la existencia de un modelo de crecimiento cuyo motor es el crdito como consecuencia de haber concedido a un grupo social tan poderoso polticamente como la banca privada el privilegio de financiar al Estado creando dinero de la nada.

Afirma Molinas que el dficit de nuestro sistema contributivo de pensiones es una enormidad. No puedo criticar que tenga esa opinin sobre la cuanta, pero s que hace trampa cuando utiliza la expresin dficit. Hablara Molinas del dficit de la administracin de justicia, del dficit de la Polica, del dficit de la casa Real o del dficit del ejrcito espaol o de nuestra diplomacia? Seguro que no. Podra hablar de suficiente o insuficiente financiacin para mantener el nivel de provisin deseado de cada uno de esos bienes pblicos. Por qu lo hace entonces cuando habla de pensiones pblicas? Sencillamente, porque las palabras tienen poder performativo, es decir, capacidad para conformar la realidad, y Molinas sabe perfectamente que si habla de dficit de las pensiones pblicas lo que inmediatamente crea es una realidad: que se gasta en ellas ms de la cuenta y, por tanto, que hay que gastar menos. Si se hablara de financiacin insuficiente del sistema de pensiones, por el contrario, la conclusin sera diferente: hay que buscar ms recursos si deseamos mantenerlo. No es que Molinas mienta con este argumento es que acta como un autntico trilero del lenguaje.

El ltimo argumento si es que se puede llamar as a lo que sostiene Molinas es ya la guinda. En su opinin, la culpa de todo esto que pasa con las pensiones pblicas es que hay un grupo social muy amplio en Espaa, los baby boomers, que no slo es la generacin ms numerosa de nuestra historia sino tambin la ms egosta y que, adems, tiene gran destreza en el lanzamiento de bolas de rodamiento con potentes tirachinas o para abollar los cascos de los policas.

Decir que toda esta generacin espaola ha logrado los derechos de los que disfruta mediante la violencia es algo tan exagerado y ruin (sabiendo, por ejemplo, que protagoniz una Transicin tan pacfica como la espaola) que ofende a la inteligencia y es muy difcil de poner cuestin sin ofender, a su vez, a quien lo afirma. Por eso prefiero centrarme en algo que desliza entre lneas (o, mejor dicho, sostiene expresamente) Molinas y que es lo que me parece ms peligroso de sus afirmaciones. Dice literalmente que esa generacin ha impuesto sus preferencias al resto de los dems porque controla las urnas y que eso es algo que Espaa no puede permitrselo.

El crculo se cierra: como las pensiones pblicas son deseadas por una gran mayora social que expresa esta preferencia en las urnas, lo que Espaa no puede permitirse, en opinin de quienes no quieren pensiones pblicas, es la democracia.

Este es el nico momento del artculo en que Molina dice la verdad. La mayora de la poblacin expresa democrticamente en las urnas que desea el mantenimiento de las pensiones pblicas y el Estado de Bienestar, y para ello es imprescindible un reparto ms igualitario de la renta y la riqueza y polticas econmicas diferentes. Es por eso que la democracia, para quienes no quieren asumir esa mayor equidad y el sacrificio que les supone reducir la desigualdad, es un estorbo que, como dice con total sinceridad Molinas, no se pueden permitir.

Es innegable que las pensiones pblicas se encuentran hoy da en una situacin de financiacin insuficiente si su nica fuente de ingresos son los salarios. Pero eso no ocurre porque se est produciendo el cambio demogrfico al que alude Molinas. Las pensiones pblicas y el Estado de Bienestar estn en peligro porque las polticas econmicas que se vienen aplicando en las ltimas dcadas generan menos actividad econmica, productividad ms baja e ingresos ms reducidos y peor repartidos. Si se cambian esas polticas (a costa, eso s, de quienes ahora se benefician muy privilegiadamente de ellas), no habr problemas en el futuro para financiar ms y mejores pensiones.

Juan Torres Lpez es economista. Miembro del Consejo Cientfico de Attac Espaa y catedrtico de Economa aplicada en la Universidad de Sevilla.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180627/Firmas/20463/Juan-Torres-Lopez-Cesar-Molinas-pensiones-Espa%C3%B1a-Estado-de-Bienestar.htm



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