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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2018

Sobre el empleo desproporcionado de la excepcionalidad
Indiferencia

Jordi Bonet Prez
mientras tanto


Indiferencia: Estado de nimo en que no se siente inclinacin ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado

(www.rae.es)

 

Cuando en el anterior nmero de esta revista realic una aportacin sobre disrupcin tecnolgica y trabajo, poco imaginaba que me vera impelido a repetir eso s, por un asunto diametralmente opuesto como colaborador de la revista. Sin embargo, pensndolo bien, esta nueva aportacin desgraciadamente se alinea de modo directo con otra algo anterior, publicada en 2013, con el ttulo Excepcionalidad, dignidad humana y ordenamiento jurdico internacional. Lo que resulta lamentable es que, cinco aos despus, las consecuencias negativas para el respeto a la dignidad humana del empleo desproporcionado de la excepcionalidad y, consecuentemente, de la vulneracin del ordenamiento jurdico internacional en materia de derechos humanos, sigan aflorando, como hilillos negros que embadurnan el suelo tico (y esttico) de los pases europeos y sus aliados. Pero, como se comentar despus, ms lo es todava la desidia (y quiz la autocomplacencia) con que las sociedades europeas contemplan la prdida que ello ha supuesto para la credibilidad de los adalides de la libertad y los derechos humanos (por cierto, muy cuestionable por otros asuntos a los que no me referir, como el del tratamiento de las miles de personas de otras nacionalidades que llegan a nuestras costas).

Qu me ha movido a escribir otra vez y no dejar en paz a los lectores?

El da 31 de mayo de 2018 la seccin 1 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) se pronunci, nuevamente en un sentido favorable a los demandantes [1], sobre el tema de la existencia en el territorio de Estados Miembros del Consejo de Europa y de la Unin Europea de centros de detencin secretos (black sites) vinculados a la ejecucin del Programa HVD (High-Value Detainee Program) de la CIA estadounidense. En esencia, la CIA se dedicaba en estos centros a extraer informacin, con mtodos poco respetuosos con los derechos humanos, a las personas privadas de libertad bajo la sospecha de encontrarse vinculadas a Al-Qaeda o a grupos talibanes, en el marco de las operaciones de lucha contra el terrorismo desencadenadas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La razn de que los dos demandantes hayan obtenido una segunda sentencia favorable del TEDH responde a que cada uno de ellos ha acumulado dos perodos diferenciados de privacin de libertad, en las condiciones definidas por el Programa HVD, en dos Estados europeos distintos:

Tal y como pasara en las dos sentencias anteriores que condenaron a Polonia, el nudo gordiano de las nuevas sentencias del TEDH ha sido la determinacin de los hechos. Tngase presente que el estndar de prueba del TEDH parte de que los hechos deben quedar establecidos ms all de cualquier duda razonable, mediante inferencias probatorias slidas, claras y coherentes o de presunciones irrebatibles, sin perjuicio de que jurisprudencialmente exista una especificidad probatoria respecto a asuntos relativos al derecho a la vida y/o la prohibicin de la tortura (artculos 2 y 3 Convenio Europeo para la Proteccin de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales desde ahora, el CEDH) cuando se trata de personas bajo custodia (o en gran parte bajo custodia) de las autoridades pblicas de los Estados Partes, emplazndose entonces a las autoridades pblicas a ofrecer una explicacin satisfactoria y convincente en torno a los daos sufridos por las personas custodiadas [2].

Bajo estos parmetros, se debe partir de que Lituania y Rumania cuestionaron la existencia de pruebas suficientes sobre la presencia de los demandantes en su respectivo territorio y la actuacin de la CIA con la connivencia de las autoridades estales. Esto no hace ms que subrayar las obvias dificultades objetivas para disponer de pruebas testificales y documentales directas, considerando tanto la naturaleza y propsito del Programa HVD como la situacin personal de los demandantes durante el proceso ante el TEDH, as como el tipo de interrelacin subyacente entre los Estados demandados y el Estado que ejecuta el Programa HVD. El TEDH, constatadas esas dificultades objetivas (entre otras cosas, debido a las restricciones existentes para el contacto de los demandantes con el mundo exterior), reconstruye los hechos a partir, sobre todo, de informacin recopilada de numerosas fuentes pblicas: pruebas obtenidas a partir de investigaciones internacionales, documentos desclasificados de la CIA, otras fuentes pblicas, y el testimonio de expertos que comparecieron ante el TEDH. En definitiva, el TEDH establece los hechos, en gran medida, a partir de pruebas circunstanciales.

El resumen de los hechos probados, ms all de lo ya expuesto, puede ser el siguiente:

En consecuencia, las autoridades lituanas y rumanas saban, cuando habilitaron a la CIA a mantener a sospechosos de terrorismo detenidos en su territorio en las condiciones constatadas y al cooperar y asistir al Gobierno estadounidense, que se exponan a un grave riesgo de ser responsables de tratos contrarios al CEDH. No resulta muy gratificante la observacin del TEDH de que esta cooperacin y apoyo tuvo su compensacin econmica: una prctica general con los pases que autorizaron la existencia de tales centros de detencin en su territorio.

Constatado como punto de referencia previo que los hechos enjuiciados se haban producido bajo la jurisdiccin de ambos Estados (ms all de que stos alegasen no ejercer control efectivo sobre las conductas objeto del proceso) [3], la Sala del TEDH conden por unanimidad a ambos:

A ambos demandantes, asimismo, se les concede una satisfaccin equitativa de 100.000 (y otros 30.000 al demandante Abu Zubaydah en concepto de gastos y costas). Igualmente, conforme a la obligatoriedad de las sentencias a partir del artculo 46 CEDH, y en relacin con la falta de investigacin pertinente constatada, se ordena que los Estados reactiven de inmediato la investigacin penal.

Este anlisis sucinto de las sentencias invita a una valoracin crtica.

Las sentencias son reveladoras de la indignidad que ha venido componiendo la sea principal de identidad de la denominada guerra contra el terrorismo concepto de difcil encaje como conflicto armado internacional o interno dentro del ordenamiento jurdico internacional. El tipo de excepcionalidad a la que da origen se aparta de cualquier parmetro de legalidad internacional, ya que no respeta ni por asomo las condiciones habilitantes que los tratados internacionales y el derecho consuetudinario establecen para que el Estado pueda acomodar sus polticas en supuestos excepcionales que amenazan la vida de la nacin, de modo que haya un mnimo respeto a los derechos humanos. La pura poltica de fuerza y de privacin de toda dignidad contra el enemigo eleva la lgica del derecho penal del enemigo hasta un nivel aparentemente impensable en sociedades democrticas. Asimismo, es obvio que las violaciones de derechos humanos son muy graves, tanto por su intensidad como porque afectan a derechos humanos considerados en buena medida como parte del ius cogens internacional, algo por tanto indisponible en cualquier circunstancia por los Estados.

La crtica al Estado que propicia y expande las prcticas reveladas por ambas sentencias debe extenderse, por supuesto, a los Estados europeos cmplices de tales polticas de excepcionalidad. La existencia de un crculo vicioso de excepcionalidad e indignidad entre Estados que siempre han venido autoproclamndose adalides de la democracia y de los derechos humanos, pese a su evidencia, no deja de entristecer. De manera inmoderada, supedita los derechos humanos, en definitiva, a cualquier consideracin de seguridad nacional o de inters excepcional.

Aqu se quiere hacer una especial referencia a la complicidad europea, sea indirecta (silencio o leve susurro crtico) o directa, a travs de la colaboracin con el Programa HVD. Uno quisiera seguir hablando de valores tales como la dignidad humana o la justicia, pero debe inclinarse por sugerir que la dimensin axiolgica es otra, y que la misma destila supeditacin, miedo y cierta comodidad, ante la previsin de que sea un tercer Estado quien tome la iniciativa en orden a minimizar el problema de ese nuevo terrorismo global. Parece mejor no buscar otra senda, y tampoco pensar en ella, ante el riesgo de enojar al gran aliado que ha buscado en la excepcionalidad una forma de alentar un cierto nivel de venganza contra el enemigo.

No obstante, el ttulo quiere evocar otra cosa.

Como se desprende de las fuentes de informacin que utiliza el TEDH para probar los hechos, ya antes de 2014 existan informes elaborados en el seno de distintas Organizaciones internacionales que revelaban total o parcialmente los indicios sealados por el TEDH; entre ellos, informes elaborados en el seno del Consejo de Europa y de la Unin Europea. Pues bien, estos informes no haban conseguido hasta el momento despertar del todo ni a la opinin pblica europea ni a las instituciones europeas, defensoras a ultranza de los derechos humanos. Las reacciones haban resultado ms bien tibias, medidas, como si no se quisiera sealar demasiado con el dedo al aliado o a los propios Estados cmplices, pese a que todos supieran bastante de lo que suceda en este sentido, las vctimas de la excepcionalidad no importaban.

Y hoy? Las sentencias de 31 de mayo de 2018 tampoco parecen haber encendido demasiado las conciencias de los dirigentes polticos europeos; por no hacerlo, tampoco parecen hacer mella en las sociedades europeas ni en las opiniones pblicas. Unas pocas noticias de prensa se han hecho eco de ellas y poco ms. Reaccin generalizada a escala europea de las opiniones pblicas? Reaccin institucionalizada? Quiz se piense que los hechos quedan muy lejos en el tiempo, o que este tipo de centros de detencin secreta ya no existen (seguro?), ms all de la obviedad de su lugar madre: Guantnamo.

Eso es indiferencia: por lo sucedido, por su significacin poltica y jurdica, por el terror y los padecimientos de las personas sometidas a ese trato en nombre de la democracia y de la libertad. Indiferencia que corroe sociedades, sus mejores valores y costumbres, sus polticas basadas en el ser humano. Aceptacin sin demasiadas preguntas de una excepcionalidad continuada, consolidada en el miedo y la claudicacin frente a las voces de la dignidad y la justicia. Indiferencia de muchos, para todos.

Esta indiferencia me trae a colacin la frase que lanzara el Dr. Juan Antonio Carrillo Salcedo en la primera sesin de un curso en Santander de la Universidad Internacional Menndez y Pelayo (Globalizacin y ordenamiento jurdico internacional, 1999), dicha con sentimiento y pausa: duerme, duerme, duerme.

Indiferencia, as, es aletargamiento ante lo que sucede y cambia las vidas de las personas. Es sueo profundo ante la construccin indebida de la excepcionalidad que prescinde de la legalidad. Un sueo del que quizs despertemos cuando realmente afecte a toda persona que no comulgue con los parmetros ideolgicos dominantes. Tal vez entonces sea tarde para arrepentirse de un sueo tan profundo...

Por cierto, ambas sentencias no dejan de hacer referencia a los aeropuertos espaoles en donde los vuelos identificados podan hacer escala.

Notas:

[1] Previamente: ECHR, Husayn (Abu Zubaydah) v. Poland, no. 7511/13, 24 July 2014 y Al Nashiri v. Poland, no. 28761/11, 24 July 2014.

[2] Abu Zubaydah v. Lithuania, no. 46454/11, 480-484, 31 May 2018 y Al Nashiri v. Romania, no. 33234/12, , 31 May 2018

[3] Las Altas Partes Contratantes reconocen a toda persona dependiente de su jurisdiccin los derechos y libertades definidos en el ttulo I del presente Convenio (art. 1 CEDH). 

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-170/notas/indiferencia



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