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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2018

Otra cumbre fallida

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Existe un cierto consenso, cada vez ms amplio, de que la Unin Europea no funciona, y es que el gradualismo ha introducido el proyecto en encrucijadas de difcil -ms bien de imposible- salida. Resulta ilusorio pretender corregir ahora la asimetra de partida con la que se redactaron los Tratados. Los pases que se vieron beneficiados por ellos -Alemania y dems pases del Norte- quizs hubieran estado dispuestos a ceder en el origen como contrapartida a las ventajas que obtenan de la Unin. Incluso hubiera sido el momento de explicrselo a sus propios ciudadanos. Pero de ningn modo van a hacer ahora concesiones sustanciales a cambio de nada, ni es fcil hacer comprender en este momento a sus poblaciones que si quieren que el sistema funcione deben crear mecanismos de solidaridad y de redistribucin con el resto de pases a los que la Unin, tal como est concebida, perjudica.

Es por eso por lo que cada nuevo intento de avance, por reducido que sea, hacia mecanismos integradores se desfigura y se desplaza ms y ms hacia adelante sin alcanzar nunca el objetivo. Fue hace ya seis aos, precisamente en la Cumbre de junio, cuando Monti, entonces al frente del gobierno italiano y al que se situaba entre los ortodoxos, se plant y amenaz con vetar el comunicado final si no se aceptaba que fuese la Unin Europea (Mecanismo de Estabilidad Europeo) la que asumiese el saneamiento de los bancos en crisis. Tras el apoyo de Francia y de Espaa a la iniciativa, Alemania no tuvo ms remedio que aceptar la idea, pero ech balones fuera, condicionndola a que antes se adoptasen las medidas necesarias para que las instituciones de la Unin asumiesen la supervisin y la potestad de liquidacin y resolucin de las entidades. Haba nacido lo que ms tarde llamaran la Unin Bancaria.

Seis aos ms tarde, la Unin Bancaria solo existe sobre el papel. Los nicos elementos implantados son los relativos a la transferencia de competencias (supervisin, liquidacin y resolucin) de las autoridades nacionales a Bruselas, pero no ha entrado en funcionamiento ninguno de los componentes que deberan constituir la contrapartida a esa cesin de competencias. Desde luego, Europa no ha asumido ni tiene intencin de asumir el coste del saneamiento de los bancos en crisis, que era la propuesta de Monti. Hasta la fecha, las entidades financieras de los distintos pases continan siendo principalmente nacionales (la pasada crisis del Banco Popular en Espaa y de los italianos Veneto Banca y Popolare de Vicenza lo muestran claramente) y los posibles costes estn muy lejos de mutualizarse, ni a travs del Fondo de Garanta de Depsitos, cuyos recursos provienen casi en su totalidad de las respectivas naciones, ni por el Fondo nico de Resolucin Bancaria, que no es tan nico como se afirma.

A lo largo de los ltimos meses, desde la Comisin, pero principalmente por parte de Macron, se han propuesto distintas medidas con el objetivo de reformar la Eurozona y hacerla viable. Merkel ha venido dando largas y vaciando las propuestas, hasta el extremo de que lo que previsiblemente aprobar estos das el Consejo acabar como siempre sin apenas eficacia prctica. Las palabras son engaosas y no significan absolutamente nada si no se las llena de contenido. En la Unin Europea los agentes son expertos en convertir los vocablos en flatus vocis .

En la propuesta de Macron sobresala la constitucin de un presupuesto para la Eurozona distinto y separado del de la Unin Europea. El planteamiento en teora es sumamente interesante ya que incide sobre la fractura nuclear de la Unin Monetaria, y del que se derivan todos sus problemas y contradicciones: el hecho de que al mismo tiempo no se haya creado una unin fiscal. La existencia de un verdadero presupuesto es lo que permite que en cada uno de los Estados se compensen y puedan corregirse los desequilibrios creados por la integracin comercial, financiera y principalmente por la monetaria que se dan a nivel nacional.

Pero las palabras no significan absolutamente nada si no se concretan y delimitan. Merkel durante todos estos meses ha estado movindose en lo etreo sin comprometerse. Finalmente parece que ha dado su aquiescencia, pero la idea se ha desnaturalizado perdiendo casi toda su virtualidad. En primer lugar, porque, por lo pronto, se aplaza hasta dentro de dos aos; segundo, porque no se fija la cuanta, lo que es definitivo, ya que si no se concreta la dotacin es como no afirmar nada. Las cifras que se estn manejando son ridculas e indican bien a las claras que lo que se llama presupuesto no tiene nada que ver con lo que se tiene por tal en cualquier Estado moderno; tercero, porque se disea nicamente como un fondo de emergencia, cuya disponibilidad se realizar bajo la modalidad de prstamo y nunca como una transferencia a fondo perdido. Es decir, se descarta por completo la poltica redistributiva que constituye el fundamento de toda Hacienda Pblica moderna y que es la que resulta imprescindible para paliar los desequilibrios entre pases o regiones que cualquier Unin Monetaria genera.

En lnea con lo anterior, parece que el presupuesto se va a nutrir principalmente de aportaciones de los diferentes Estados y no de impuestos propios de la Unin; con lo que tampoco por la parte de los ingresos se aprovechar su posible funcin redistributiva. Tiene visos de que su papel se va a circunscribir a ser un fondo que ayude a que los pases afectados por choques asimtricos no estn obligados a restringir sus inversiones pblicas mientras llega la recuperacin. Existe una cierta predileccin de la Unin Europea por las infraestructuras, desentendindose de todo lo dems. Lase gastos sociales y economa del bienestar. Algn da tendramos que analizar las deseconomas e ineficacias que se han originado por el hecho de que los fondos de cohesin se hayan orientado principalmente a las obras pblicas.

No sera lgico que lo primero que asumiese un presupuesto que pretende solucionar los desajustes y desequilibrios que la Unin Monetaria genera entre pases fuese la socializacin del seguro de desempleo? Lgico, s; probable, no. El ministro de Finanzas y vicecanciller alemn, Olaf Scholz, ha propuesto, en una entrevista publicada en la revista Der Spiegel , la creacin de un seguro de desempleo europeo. Pero, una vez ms, las palabras engaan. Lo que en realidad sugiere es tan solo un nuevo fondo que prestase a los sistemas nacionales en los momentos de crisis, cuando el desempleo sea muy alto y, por lo tanto, el gasto en esta prestacin tambin, pero que deberan devolver una vez superada la crisis.

Estamos siempre dentro de la misma filosofa, prestar en todo caso, s, pero nada ms, sin una verdadera integracin presupuestaria y fiscal que implique transferencia de fondos entre pases. Ahora bien, sin esa transferencia de recursos, una unin comercial, financiera y sobre todo monetaria no puede subsistir a largo plazo, porque el hecho es que su propia existencia crea un flujo en sentido contrario que debe ser compensado (como ocurre dentro de cada Estado) para que se mantenga un mnimo equilibrio.

Existe adems un agravante, todas estas posibles ayudas al igual que las del MEDE (que ahora se quiere convertir en un fondo monetario europeo, sin cambiar en realidad nada) estarn condicionadas a recortes y ajustes de los que en los ltimos diez aos ya hemos tenido suficiente experiencia. Podemos creer de verdad que, ante una nueva recesin, Grecia puede someterse a otra aventura como la que ha vivido hasta ahora? El ECOFIN acaba de dar por terminada la crisis griega, lo que es mucho decir, pero en cualquier caso el campo despus de la batalla es desolador. Su PIB se ha reducido en el 25% del PIB. Incluso este dato no es en absoluto significativo de la prdida de riqueza y bienestar efectiva de su poblacin que ha sido mucho mayor, amn de la hipoteca que tanto en el endeudamiento exterior como en el pblico mantiene para el futuro. Pero no solo es Grecia, a otros muchos pases, entre los que hay que incluir a Espaa, les resultara letal repetir la odisea sufrida en los ltimos aos.

Es evidente que la Unin Monetaria est resultando un buen negocio para Alemania y dems pases del Norte, pero un gran problema para los pases del Sur, lo que deja en el mayor de los ridculos a los planteamientos adoptados en su da por Mitterrand al imponer a Alemania el euro como condicin para la reunificacin, creyendo que privndola del marco sera ms fcil controlarla y evitar sus tentaciones hegemnicas. El resultado ha sido desde luego el contrario: teniendo en cuenta los trminos fijados por Maastricht y dems tratados, el euro y las instituciones creadas estn siendo los mejores instrumentos para que el pas germnico imponga su supremaca.

Solo hay que echar un vistazo a las cifras macroeconmicas de los distintos pases para comprobar cmo ha influido en cada uno de ellos la creacin de la moneda nica, y las diferencias que se han originado. Ciertamente no es solo Alemania la beneficiada, pero, dado su tamao, tiene especial trascendencia. Y especial importancia adquiere tambin entre los datos macroeconmicos el dficit o supervit en la balanza por cuenta corriente, porque cuando son desproporcionados indican en buena medida cmo unos pases viven a costa de otros. Durante los siete primeros aos de este siglo, Alemania fue acrecentando su supervit, enchufada de forma parsita a los dficits de los pases del Sur. La crisis ha obligado a estos a equilibrar sus cuentas exteriores, pero sin que el pas germnico haya hecho lo propio. Bien al contrario, su supervit se ha incrementado, alcanzando el 9% del PIB, una bomba para la estabilidad del comercio mundial y frente a la que EE. UU. ya ha reaccionado.

Trump puede coleccionar todo tipo de excentricidades y vilezas, pero hay una parte de su discurso que se asienta sobre hechos ciertos y es que un orden econmico internacional no puede coexistir con desequilibrios tan enormes en el comercio entre pases, y que es imposible que Alemania, China, India, etc., sigan manteniendo esos excedentes comerciales; concretamente con respecto a EE. UU., que es el que verdaderamente a Trump le importa. Va a comenzar una guerra comercial que va a afectar -ya est afectando, de hecho- a Espaa y a otros pases del Sur, sin que ellos tengan ninguna culpa, solo por el hecho de formar una unin aduanera con Alemania. Una vez ms, van a salir perjudicados.

Todo ello debera hacer pensar que sin reformas en profundidad la Unin Europea, y desde luego la Unin Monetaria, no puede subsistir, aunque no parece que los pases del Norte estn dispuestos a realizar verdaderas concesiones. No es de extraar, por tanto, que las contradicciones de todo tipo surjan cada vez en mayor medida en todos los campos. En los ltimos das se han manifestado con extrema virulencia en el mbito migratorio, hasta el extremo de que se hayan colado en la agenda de este Consejo robando un espacio importante en sus deliberaciones. A pesar de ello, no creo que se llegue a ninguna conclusin. Y es que cuando no se acepta la solidaridad interna entre los pases de la Unin, malamente va a poder funcionar con los no europeos.


Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2018/06/28/otra-cumbre-fallida/



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