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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2018

Cambio climtico
Los grandes ejecutivos del petrleo necesitaban un bao de realidad y el Papa se lo ha dado

Bill McKibben
The Guardian


Es como que esperas que los papas se dediquen a hablar de cosas espirituales, al modo en que esperas que los chefs se dediquen a hablar de especias o los jardineros podadores a charlar de ramas salientes.

Razn por la cual result tan interesante or esta semana al Papa Francisco analizar el debate sobre el clima en trminos muy prcticos y muy sagaces, haciendo gala de ms perspicacia matemtica que la mediana de nuestros lderes mundiales y bastante ms astucia estratgica que el periodista medio. De hecho, con unas pocas frases hbiles, puso al desnudo la hipocresa que domina buena parte del debate sobre el clima.

La ocasin se produjo al reunirse los ejecutivos de combustibles fsiles en el Vaticano, como parte de una serie de reuniones para conmemorar el tercer aniversario de la Laudato Si, su majestuosa encclica sobre el cambio climtico. Las reuniones fueron a puerta cerrada, pero segn todos los testigos, los superpetroleros sacaron sus anodinos argumentos habituales sobre el cambio climtico: cualquier transicin energtica ha de ser lenta, pasar con demasiada rapidez a las renovables perjudicara a los pobres al elevar los precios, y as sucesivamente.

Como respuesta a ello, Francis dio graciosamente las gracias a los ejecutivos del petrleo por su asistencia y por desarrollar enfoques ms cuidadosos para la valoracin del riesgo climtico. Pero luego se meti en faena. Basta con esto?, pregunt. Saldremos del apuro a tiempo? Nadie puede contestar a eso con certeza, pero a cada mes que pasa, el reto de la transicin energtica se vuelve ms apremiante. Dos aos y medio despus de las conversaciones de Pars sobre el clima, seal, las emisiones de dixido de carbono y las concentraciones atmosfricas de gases de invernadero siguen siendo muy elevadas. Esto resulta inquietante y es motivo de verdadera preocupacin. Vaya que s.

Lo que resulta verdaderamente preocupante, sin embargo, es continuar la bsqueda de nuevas reservas de combustibles fsiles, cuando el acuerdo de Pars urga claramente a mantener en el subsuelo la mayora de los combustibles fsiles. Y en esa frasecita pide poner las cartas sobre la mesa respecto a la mayor parte de lo que pasa por acciones contra el cambio climtico entre las naciones y entre las empresas de combustibles fsiles. S, a despecho de Donald Trump, la mayora de los pases ha empezado a dar pasos para reducir la demanda de energa con el tiempo. Y s, las compaas petrolferas han empezado a elaborar a regaadientes informes de riesgo climtico y a desviar mnimos porcentajes de sus presupuestos de investigacin a las renovables.

Pero nadie ha querido enfrentarse al hecho de que tenemos que dejar ms del 80% de las reservas conocidas de combustibles fsiles en el subsuelo si queremos tener alguna posibilidad de cumplir los objetivos de Pars. Ninguna compaa ha querido comprometerse a dejar el carbn, el petrleo y el gas en tierra, y casi ninguna nacin se ha mostrado proclive a forzarles a que lo hagan. Por el contrario, los pases grandes en combustibles fsiles siguen ayudando e incitando a las grandes empresas de combustibles fsiles en su empeo de abrir ms minas y perforar ms. En Australia, el gobierno de Turnbull da su respaldo a una inmensa mina nueva de carbn, en Canad, el gobierno de Trudeau se compra literalmente un oleoducto para mantener la expansin de las arenas alquitranadas; en los EE.UU. el gobierno federal podra ser igualmente una filial de la entera propiedad de las empresas de combustibles fsiles.

De hecho, tal como seala Francisco, no se trata slo de que estas empresas y pases se hayan comprometido a sacar a la luz las reservas que actualmente tienen. Lo que es todava ms demencial es que andan por ah explorando para descubrir ms. Empresas como Exxon dedican miles y miles de millones de dlares a descubrir nuevos campos petrolferos, aunque tengamos ya bastante ms petrleo del que podemos quemar de forma segura.

Todo esto es moralmente errneo, tal como apunta Francisco. No se pueden llevar a cabo avances decisivos sin una consciencia acrecentada de que todos formamos parte de la familia humana, unidad por lazos de fraternidad y solidaridad. Slo pensando y actuando con una constante preocupacin por esta subyacente unidad que supera todas las diferencias, slo cultivando un sentido de solidaridad intergeneracional universal, podemos encarar de modo verdadero y resuelto el camino por recorrer, afirma.

Lo cual resulta estupendo: es tarea de los lderes religiosos recordarnos que debemos pensar ms all de nuestro propio inters.

Pero Francisco tambin comprende que nuestro enfoque actual no tiene sentido alguno matemticamente. No podemos tener una bonita transicin lenta y fcil, porque no podemos echar apenas ms carbono a la atmsfera. Debemos resolver el problema del acceso de los pobres a la energa recurriendo a las renovables, no a los combustibles fsiles, porque nuestro deseo de garantizar energa para todos no debe conducir al efecto indeseado de una espiral de cambios climticos extremos debido a un aumento catastrfico de las temperaturas globales, de entornos ms severos y niveles de pobreza en aumento. Por encima de todo, hemos de prestar tanta atencin a la verdadera realidad como le prestamos a la realidad poltica: La civilizacin requiere energa, pero el uso de la energa no debe destruir la civilizacin!.

Es extrao que sea el Papa el que instruya a los ejecutivos del sector energticos sobre las mates del carbono. Pero en realidad no es ms extrao que el hecho de que los zagueros de la liga de ftbol americano den lecciones a los polticos sobre la injusticia racial o los chicos y chicas de instituto se las den al pas en lo que respecta al peligro de las armas. En medio de la ola de sinsentido sin precedentes que viene de Washington, D.C., es bueno recordar que todava hay gente de todo gnero capaz de atravesar la inmovilidad y el gritero El buen sentido comn habla todava con mayor resonancia cuando llega de rincones inesperados.

Bill McKibben es profesor en el Middlebury College de Vermont (Estados Unidos) y cofundador de 350.org, la mayor campaa mundial de base dedicada a combatir el cambio climtico.

Fuente: http://www.theguardian.com/commentisfree/2018/jun/14/big-oil-ceo-climate-change-reality-check-pope

Traducido por Lucas Antn para Sin Permiso



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