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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2018

Sobre el arte de quedar bien actuando mal

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Hay algo peor que contaminar. Y es proclamar un comportamiento limpio mientras se contamina.

Hay algo peor que producir elementos cancergenos. Y es producirlos mientras se proclama luchar contra el cncer.

Esto que as planteado suena casi grotesco es, sin embargo, un comportamiento absolutamente generalizado en nuestro mundo empresario, institucional, pblico y/o privado.

La revista Noticias, un verdadero faro cultural del hipercapitalismo en el pas, ha aplicado una docena de lneas a informar que el campo apoya la lucha contra el cncer. [1]

Y qu es el campo? Si el campo fuera lo que conocimos tradicionalmente; el asiento de la produccin de alimentos, nutrientes, agentes de salud para quienes los ingerimos, podramos aceptar que desde el campo se enfrente la lucha contra una enfermedad aunque hablando de cnceres, sabemos que no son deficiencias alimentarias o nutricionales las causantes de cncer...

S sabemos, en cambio, que los cnceres provienen en abrumadora mayora de la contaminacin. Y que el mundo que vivimos, que ha visto disminuir y perder relevancia a enfermedades infecciosas (hoy controlables), se ve enfrentado a la proliferacin de los ms diversos casos de cnceres, as como alergias, alteraciones autoinmunes, diabetes, afecciones respiratorias, parkinson y otras alteraciones neurales, leucemias, celiaqua, obesidad, malformaciones congnitas, epilepsias e incluso enfermedades psiquitricas; un desolador panorama sanitario fuera de control que ha coincidido con el ingreso a la posmodernidad

Muchas de tales enfermedades, provienen directamente de los mtodos de fabricacin de alimentos que caracterizan nuestra modernidad, que reemplaza nutrientes naturales por aditivos y que quimiquiza todos los procesos alimentarios.

Uno de los varios pilares de la comida moderna ha sido, precisamente, la agroindustria. La agroindustria se basa en venenos, de muy variado orden, para producir alimentos. Cualquier mentalidad tradicional, la de mi abuela, por ejemplo, se horrorizara de querer elaborar alimentos con venenos. [2]

Pero la agroindustria, junto con los reguladores pblicos y el mundo empresario tecnoindustrial se valen de un recurso para poder usar venenos y sostener, a voz en cuello, la total inocuidad de tales alimentos, ms aun, su carcter salutfero: el empleo de lmites de seguridad.

Tabulados por agencias debidamente investidas como los que saben, estas agencias, mejor dicho sus integrantes dirigentes, establecen que, por ejemplo, usar ms de 0,8% de agar-agar en horno o 2% en merengues resulta intolerable. [3] O que hasta 100 microgramos de plomo, 50 de arsnico, 10 de cadmio o 45 mil de nitratos son aceptables en alimentos, como los de MacDonalds. [4]

Pero, dnde radica la verdad que un merengue con 1% de agar-agar sea sano y otro con 3% txico? O que una hamburguesa con 30 microgramos de arsnico sea saludable y otra con 60 microgramos de la misma sustancia sea txica?

Entendemos que la mera formulacin denota su arbitrariedad. Y muy poca ciencia.

Y bien. Tenemos, segn Noticias, a el campo luchando contra el cncer

Qu campo? Precisemos un poco. Noticias nos dice que se trata de una empresa del campo argentino: IPESA. IPESA es la gran fbrica productora de artculos plsticos, desde las celebradas silobolsas hasta sachets para leche y diversos envases, generalmente de polietileno (expandido).

IPESA es por lo tanto un agente protagnico de la plastificacin de los campos y de los alimentos.

Cooperar en la lucha contra el cncer parece plausible. Pero que la pretendan llevar adelante empresarios que basan su rentabilidad en un producto, el plstico, tan sospechado de estar en el origen de una serie atroz de enfermedades de origen ambiental, incluidos los cnceres ms diversos, parece un poco demasiado. Hay algo grotesco en semejante gesto.

Hay una creciente conciencia sobre el dao que ha causado y est causando a la naturaleza la llegada de desechos plsticos en los ms variados tipos, dimensiones, intensidad. Cualquier observador, profano, advierte los restos de bolsas de plstico entreveradas en ramas de rboles, a lo largo de rutas, por ejemplo; las islas continentales de basura plstica en todos los mares del planeta y el dao consiguiente a animales que ingieren plsticos (tortugas lo confunden con medusas, pelcanos lo confunden con semillas) son materia peridica de informacin masiva.

Lo que tal vez no se dice tan a menudo es que el plstico es material no biodegradable. El idioma hasta carece de una palabra para aludir a esa condicin. Su no biodegradabilidad plantea un verdadero nudo problemtico a la humanidad: porque la erosin, el viento, el agua (a veces el fuego) pulveriza los objetos plsticos, pero persisten partculas que al no ser biodegradables siguen girando en nuestro medio fsico. Y as, diminutas, microscpicas, se van alojando en cualquier sitio; incluidos nuestros tejidos corporales y los de animales. Desde hace aos, algunos investigadores (no, por cierto, los empleados por Monsanto, Bayer, Syngenta) han ido comprobando el atroz papel de tales micropartculas de plsticos en el origen de una serie espeluznante de enfermedades y alteraciones. [5]

Nos suena ms bien a coartada: seguir envenenando los campos y, Relaciones Pblicas mediante, quedar bien con una contribucin monetaria a FUNDALEU. Tampoco es cuestin de exagerar: Noticias nos cuenta que se trata otorgar a dicha fundacin 10 dlares por bolsa; las silobolsas cotizan en el mercado a varios cientos de dlares cada una. Si estimamos una de 400 dlares, se tratara de un 2,5%. Lo que se dice quedar bien con poco.

Es significativo el destinatario elegido por IPESA. FUNDALEU es una fundacin dedicada a combatir la leucemia. Este tipo de cncer es, precisamente, uno de los ms asociados con intoxicaciones de origen ambiental.

Leyendo la noticia de Noticias, uno se pregunta acerca de la calidad tica e incluso intelectual de pretender cultivar la imagen que acabamos de analizar, pero tambin acerca de la frivolidad del periodismo que transmite noticias sin el menor recaudo sobre su legitimidad, sentido o finalidad.


Notas

[1] Contra el cncer, p. 138, Buenos Aires, 27 abr 2018.

[2] Lo poda hacer, pero por ignorancia, nunca deliberadamente.

[3] Code of Federal Regulations (CFR), norma federal sobre alimentos en EE.UU.

[4] Tolerancias mximas admitidas por la OMS.

[5] Vase Our Stolen Future, 1996, una investigacin de tres bilogos estadounidenses, Dianne Dumanoski, John Peterson Myers y Theo Colborn, que han rastreado, por ejemplo, la presencia de policarbonato, poliestireno y PVC en casos de feminizacin de peces, aves y mamferos machos, disfunciones tiroideas, disminucin de fertilidad y un largo, atroz etctera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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