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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

Seis notas sobre la Liga de Salvini, el partido ms leninista del nacionalpopulismo europeo

Giaime Pala
Mientras Tanto


En una nota carcelaria, redactada pensando en la experiencia de la izquierda italiana recin ilegalizada por el rgimen fascista de Mussolini, Antonio Gramsci consider oportuno reflexionar sobre la tendencia a disminuir al adversario en poltica. Tendencia que vea como un documento de la inferioridad del que la tiene; se tiende infantilmente a disminuir rabiosamente al adversario para poder creer que se le vencer sin ninguna duda. Por eso hay oscuramente en esa tendencia un juicio acerca de la propia incapacidad y debilidad (que quiere animarse), y hasta podra reconocerse en ella un conato de autocrtica (que se avergenza de s misma, que tiene miedo de manifestarse explcitamente y con coherencia sistemtica). Me he acordado de esta nota al leer el sinfn de lamentaciones, caricaturizaciones e insultos que buena parte del mainstream meditico italiano, cercano al Partido Demcrata (PD) y a Silvio Berlusconi, ha dirigido en el ltimo mes al nuevo protagonista de la poltica italiana, esto es, el secretario de la Liga, y nuevo ministro del Interior, Matteo Salvini. Cmo es posible vienen a decir estos medios que el pas haya cado en manos de un poltico de derecha dura, xenfobo, de oratoria demaggica y con un partido detrs que hace tan solo cinco aos a punto estuvo de desaparecer del mapa electoral por escndalos de corrupcin?

Por ahora, las respuestas a estas preguntas brillan por su ausencia, porque y aqu vuelvo al pensador sardo la demonizacin y ridiculizacin del adversario sirve de excusa para soslayar el anlisis racional de la reciente derrota electoral y de los propios errores. Mxime si hablamos de la Liga, una organizacin que, segn las encuestas de estas ltimas semanas, ya navega en torno al 30% de los votos, lleva la voz cantante en el gobierno recin creado junto al Movimiento 5 Estrellas (M5E) y, como han vuelto a confirmar las elecciones municipales del da 24 de junio, est penetrando en el electorado tradicionalmente de izquierdas. En este artculo me propongo esbozar algunas consideraciones que puedan ayudar a encuadrar el xito de esta senda nacionalpopulista.

II

Ms vale decirlo enseguida y sin rodeos: la Liga domina la escena italiana por lo pronto porque Matteo Salvini es el mejor poltico italiano. No importa el disgusto en mi caso notable que pueda causar tamaa afirmacin. Cuenta el hecho de que un anlisis poltico serio tiene que partir de la honestidad intelectual y reconocer las capacidades del adversario al que se quiere derrotar. En efecto, Salvini se ha demostrado un lder no solo terriblemente eficaz a la hora de comunicar sus ideas polticas, sino tambin capaz de tener algunas intuiciones brillantes, como la de que la vieja Liga Norte regionalista, folclrica y neoliberal haba acabado su recorrido, y que su relanzamiento pasaba por convertirla en un partido nacional, nacionalista italiano y con un mensaje social ambiguo pero potencialmente atractivo para los trabajadores (bsqueda del pleno empleo, mantenimiento de los servicios sociales y del sistema de pensiones, mayor participacin del Estado en la economa, etc.). En segundo lugar, Salvini ha dado prueba de su astucia y paciencia: ha sabido controlar el tiempo de las negociaciones para formar gobierno, ha convencido a Berlusconi para no romper la coalicin de centro-derecha pese al acuerdo de gobierno sellado con el M5E y no ha exigido intilmente la presidencia del gobierno.

A mayor abundamiento, ha sabido apuntalar una clase dirigente experimentada en la gestin de numerosos ayuntamientos y regiones del rico norte del pas. Para decirlo rpido: la Liga no es el Front National, es decir, un partido ligero y que hasta ahora ha basado su estrategia electoral en el tirn electoral de Marie Le Pen. Despus de la transformacin del Partido Demcrata en un partido de cuadros y con una militancia menguante y envejecida, la Liga es, a da de hoy, el nico partido realmente existente en Italia, con una base electoral activa, dominante en el norte y en expansin en el centro y (aunque menos) en el sur de la pennsula. Una base que Salvini mima, elogia y visita para que sus militantes y simpatizantes se sientan parte no solo de una estructura poltica sino tambin de una comunidad social unida por un vnculo casi afectivo.

En definitiva, estamos ante una organizacin homognea, disciplinada y que se vuelve fuerte ante las crticas de los grandes diarios italianos. En el fondo, y hablando ahora en trminos estrictamente metodolgicos, la Liga es un partido leninista, si entendemos el adjetivo en un sentido amplio pero no impreciso: como sinnimo de organizacin, determinacin, ideas claras y coherencia estratgica. No sorprende, pues, que est dominando a su socio de gobierno, el Movimiento 5 Estrellas, al que impone su agenda poltica y sus prioridades de gobierno. Aunque en las elecciones de marzo de 2018 obtuvo casi el doble de votos, el partido de Beppe Grillo sufre el protagonismo de la Liga a causa de su indeterminacin ideolgica y fragilidad organizativa. Mientras dure el gobierno, Salvini ser su hombre ms fuerte en detrimento del poco carismtico y filogrillino Giuseppe Conte.

III

El programa de gobierno suscrito por la Liga y el M5E ha sido calificado por ms de un analista poltico de mezcla de neoliberalismo y populismo. No es para menos, ya que aparte de una poltica dura con los inmigrantes presenta medidas fiscalmente regresivas como la introduccin de un impuesto nico para familias y empresas (flat tax) junto a la voluntad de aprobar una renta bsica para los parados y un nuevo impulso a las inversiones pblicas. El objetivo es reactivar la economa con una disminucin de la presin fiscal y el aumento de la demanda interna, anmica desde 2010 a causa de la poltica de austeridad, y bajar el nivel de deuda pblica italiana mediante el crecimiento del PIB del pas. Ahora bien, tal y como est planteado el programa es inviable, porque implica no respetar la reduccin del dficit pblico impuesta por la Comisin Europea. De ello se dan cuenta los dos partidos, y sobre todo la Liga, que tiene un peso mayor en los ministerios econmicos y que cuenta en sus filas con economistas ms preparados que los del M5E.

A tenor de lo dicho, pesa la sensacin de que la Liga no ha suscrito un autntico programa de gobierno, sino ms bien una hoja de ruta flexible que tendr que ser adaptada sobre la marcha y en funcin de una enervante negociacin con la burocracia de Bruselas y los dems pases de la zona euro. Contrariamente a lo que afirman algunos diarios espaoles, la Liga no intentar sacar al pas de la moneda nica. Su estrategia es bastante clara y se vertebra en torno a la idea de que Italia no es la Grecia de Varoufakis: aunque lleve una dcada en crisis econmica, no deja de ser la tercera economa y el segundo pas industrial de la UE, por lo que es demasiado grande para caer. De ah que su margen de negociacin y de presin sea mucho ms amplio. En suma, los economistas de la Liga piensan que Italia podra ser fuerte en el mbito de la negociacin precisamente porque ahora es dbil en el mbito econmico. Desde Mario Monti en adelante, los gobiernos italianos partan de la premisa de que Italia era polticamente dbil en la UE porque lo era tambin econmicamente. Por ende, pensaban que la prioridad era reforzar Italia en este segundo plano, siguiendo las rdenes europeas (aunque stas provocasen paro y desequilibrios en las cuentas pblicas), para despus poder ir a Bruselas a dar batalla por una poltica macroeconmica ms expansiva (cosa que nunca ocurra, porque el pas repito se debilitaba al seguir aquellas rdenes).

La conviccin de la Liga de que la actual debilidad econmica del pas es al mismo tiempo su fuerza, o si se prefiere decir de otro modo que la moneda nica no puede existir sin la adhesin de Italia, le da seguridad para tener una actitud ms enrgica ante los socios europeos y, llegado el caso, poner vetos a las propuestas de reforma del euro que sean desfavorables para la economa italiana. De modo que, justo en el momento en que se acerca el final del Quantitative Easing del BCE, todos los escenarios estn abiertos. Lo nico que no aceptar el gobierno, o cuando menos la Liga, es acatar la lgica seguida hasta ahora por la cual el mantenimiento del pas en la moneda nica pasa por la aceptacin del mercantilismo alemn. Si el gobierno de Berln no muestra una actitud colaborativa, por ejemplo aminorando su supervit comercial a travs de un aumento de los salarios y de la inflacin, el gobierno italiano se mostrar pugnaz y vendrn curvas en la UE.

IV

A falta de una izquierda transformadora punto sobre el cual volver al final el problema reside en que los partidos de la oposicin (desde los socioliberales de Libres e Iguales y del PD hasta Berlusconi) no pueden hacer otra oposicin al nuevo gobierno que no sea en el mejor de los casos y, como veremos en seguida, no sin contradicciones la relativa a los derechos de los inmigrantes. Porque, desde un punto de vista econmico, todos estos partidos apoyaron las medidas de austeridad y supresin de derechos sociales iniciadas con el tercer gobierno de Berlusconi (2008-2011) e intensificadas por los gobiernos de Mario Monti, Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni; a saber: contencin del gasto pblico, dura reforma del sistema de pensiones, inclusin en la Constitucin Italiana de la regla de oro presupuestaria, aprobacin del Pacto Fiscal Europeo, abrogacin del artculo 18 del Estatuto de los Trabajadores que estableca que una persona con un contrato a tiempo indefinido de una empresa con ms de quince trabajadores no poda ser despedida si no era por causas justificadas, aprobacin de una peligrosa (para el maltrecho sistema bancario italiano) unin bancaria europea, en tanto que basada en el sistema del bail-in, etc.

El resultado final de esta poltica austeritaria ha sido desastroso: el pas acaba de dejar atrs una dcada de deflacin, devaluacin salarial y crecimiento anmico durante la cual perdi el 20% de su produccin industrial, en la que el paro alcanz los dos dgitos y diez millones de personas cayeron en la pobreza (segn datos del Eurostat de 2017), y en que la deuda publica pas del 106% del PIB de 2008 al 130% de 2018. Aun as, y ante una poblacin en su mayora exhausta que, desde 2013, emita seales inequvocas de descontento poltico, estos partidos nunca han formulado una autocrtica seria de su accin de gobierno. Por el contrario, siguen reivindicando sus decisiones econmicas, tachadas de inevitables, para impedir lo que en algo contrafctico, tan indemostrable como tremendista definen siempre como la bancarrota del pas.

Est claro que el Movimiento 5 Estrellas se ha beneficiado de su llegada tarda al Parlamento y de no haber participado en ninguno de esos gobiernos. En parte se puede decir lo mismo de la Liga, que se instal en la oposicin tras la defenestracin de Berlusconi en noviembre de 2011. Con lo cual, al menos en lo que respecta a la economa, lo tuvieron fcil para presentarse ante las clases trabajadoras como fuerzas socialmente ms a la izquierda que un centroizquierda oficial que, an hoy, sigue estando incomprensiblemente orgulloso de su poltica econmica.

V

Incluso en lo tocante a la cuestin de los inmigrantes y refugiados, la oposicin carece de eficacia y credibilidad. De entrada porque la poltica de cierre de las fronteras estaba en el programa que Berlusconi suscribi con Salvini en la campaa electoral de principios de 2018. Y en segundo lugar porque, ms all del lenguaje asilvestrado y de la gesticulacin chabacana, la lnea de Salvini es continuista con la de su predecesor en el Ministerio del Interior, es decir, el dirigente del Partido Demcrata Marco Minniti. Desde finales de 2016, despus de que Italia acogiera a centenares de miles de inmigrantes y refugiados, el nuevo ministro Minniti llev adelante una poltica centrada en la construccin de nuevos centros de acogida, en el aumento de las expulsiones de extracomunitarios africanos que no huan de conflictos blicos y en la firma de un acuerdo econmico con cuarenta tribus libias para frenar la llegada de nuevos inmigrantes. Estas medidas funcionaron, puesto que en 2017 el nmero de desembarcos cay en picado, aunque fue criticada por diferentes organizaciones humanitarias a causa de las condiciones inhumanas a las que las milicias libias, pagadas por el gobierno italiano, sometan a los inmigrantes y refugiados que llegaban a su pas.

Este cambio en la poltica migratoria del gobierno de Matteo Renzi tuvo su origen en clculos meramente electorales. Me explico. Como afirm hace un ao la ex ministra de Exteriores Emma Bonino, hacia 2015 Renzi pidi a los gobiernos europeos hacerse cargo de todos los inmigrantes que alcanzaran las costas italianas. Los medios de comunicacin entendieron (sin que fuesen desmentidos por el PD) que, a cambio de este compromiso, el entonces presidente del gobierno obtuvo de Bruselas unos ligeros mrgenes de flexibilidad fiscal y de gasto pblico de los que, efectivamente, disfrut a lo largo de su mandato. El problema es que, ante la llegada masiva de inmigrantes y en medio de una situacin de deflacin y paro elevado la campaa antiinmigrantes de Salvini hizo mella en el electorado; y ms en aquel que tena dificultades para llegar a final de mes. Y la nueva poltica de mano dura de Minniti, pensada para recuperar el consenso perdido con un giro a la derecha, llegaba ya tarde. As, en la ltima campaa electoral, el lder de la Liga pudo presentarse como el hombre que actuara con la misma dureza del PD y que, a diferencia de ste, europeizara el problema, en el sentido de obligar por las buenas o por las malas a los dems gobiernos europeos a colaborar en la solucin aceptando a las respectivas cuotas de inmigrantes que la Comisin Europea fij, intilmente, en 2015.

Y si digo que tambin podra ser por las malas es porque Salvini es consciente de jugar con ventaja, ya que esta cuestin es la nica que no puede solucionar el poder monetario de Mario Draghi (que hasta la fecha ha sido el verdadero factor que ha mantenido unida a una UE en crisis permanente). Quiero decir con ello que la posicin del lder de la Liga, como confirman las encuestas, ha obtenido un amplio respaldo entre la poblacin italiana porque en la prctica apenas difiere de la anterior y porque resalta las contradicciones de unos socios europeos que dejaron sola a Italia ante un problema que afectaba a todo el continente. Esta es la razn por la que la intensa campaa de los medios de comunicacin afines al PD contra la xenofobia de la Liga no solo no ha funcionado, sino que hasta parece haberla reforzado. Como dijo Salvini hace ms de un ao, siempre a propsito del problema de los inmigrantes y los refugiados, entre el original y la fotocopia los italianos terminaran escogiendo el original. Quod est demonstrandum.

VI

Una oposicin solvente a Salvini no vendr de una respuesta moralizante y, como hemos visto, bsicamente hipcrita del PD sobre el drama de los inmigrantes. Ni, como piensa un diario como La Repubblica, de la aplicacin del proyecto de Emmanuel Macron en la pennsula italiana. Mientras se insista en repetir frmulas desgastadas acerca de la necesidad de una modernizacin neoliberal del pas, al tiempo que una parte creciente de los ciudadanos no puede cubrir dignamente sus necesidades bsicas, la Liga puede dormir tranquila. El tiempo de la izquierda falsamente optimista a la Renzi, que se diriga a las excelencias del pas y a los jvenes que cultivaban un abstracto cosmopolitismo por haber hecho el Erasmus, ha terminado para siempre.

Salvini entendi en su momento que, despus de aos de devastacin socioeconmica, lo que emerga en el pas era una imperiosa demanda de proteccin social que l, como todo populista derechista, hace suya pero que interpreta mal y con la ferocidad de quien excluye al que no pertenece a la comunidad nacional. Con todo, esta demanda de proteccin es legtima y sobre ella se redact la Constitucin Italiana de 1948, nacida del consenso antifascista. La poderosa izquierda italiana de posguerra, que todava hoy muchos recuerdan, se construy interactuando con las clases subalternas, dndoles dignidad humana, interpretando sus necesidades materiales y construyendo junto a ellas un nuevo sentido comn y una nueva visin del mundo. Aunque los tiempos hayan cambiado, y las circunstancias sociales sean diferentes, no hay motivos para pensar que, en lo esencial, dicha manera de pensar la (y de hacer) poltica tenga que cambiar. Sobre todo para lo poco que ha quedado a la izquierda del PD, que, desde hace una dcada, es vctima del ensimismamiento y la autorreferencialidad.

En Italia, la reconstruccin de una izquierda digna de tal nombre solo ser posible si se recupera un discurso, y una prctica, que devuelvan el principio de esperanza a unas clases populares afligidas por la atomizacin social y la precariedad de sus vidas laborales. La esperanza de un futuro mejor que, por ltimo pero no por ello menos importante, desactive los miedos que alimentan la poltica de Salvini y allane el camino a una poltica de acogida a los inmigrantes que sea realmente solidaria.


Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-170/notas/seis-notas-sobre-la-liga-de-salvini-el-partido-mas-leninista-del-nacionalpopulismo

 



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