Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

"Cerrado por ftbol" (recordando a Galeano)

Aram Aharonian
Rebelin


Cuando el Mundial comenz, en la puerta de mi casa colgu un cartel que deca: Cerrado por ftbol. Cuando lo descolgu, un mes despus, yo ya haba jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi silln preferido. Esa proeza me dej frito, los msculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia., escribi el escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien no diferenciaba muy bien a un hincha de un fantico.




La mayora de sus textos sobre ftbol quedaron dispersos en su obra publicada, pero tambin varios inditos y verdaderos hallazgos hizo el periodista Ezequiel Fernndez Moores en Cerrado por ftbol, que rene todo lo que Galeano ha escrito, antes y despus de ese texto clebre, sobre el deporte que ms am: historias dispersas o escondidas en todos sus libros, adems de textos completamente inditos, perdidos o

En l recopila ancdotas conmovedoras y divertidas del Galeano futbolero y testimonios de sus amigos Joan Manuel Serrat, Chico Buarque y Jorge Valdano, como la crnica en la que, con slo 23 aos, llama traidor al Che Guevara en persona por haber adquirido en Cuba la pasin por el bisbol.

Durante aos, dcadas, Galeano recopil ancdotas sobre ftbol, en mesas de bares y restoranes, en servilletas de papel (primero) o en pequeas libretitas (luego) desde la de un jugador que reciba una vaca por cada gol, pasando por el relato de los diez futbolistas que se pintaron la cara de negro en solidaridad con su compaero discriminado por la hinchada.

Y cuando llegaba la hora de algn partido de ftbol trascendental, se encerraba en su estudio, televisor por medio, y admita all solo a pocos amigos. Solo a aquellos que compartan la misma pasin por Nacional de Montevideo o por el celeste de la seleccin uruguaya y estaban dispuestos a no hablar por hora y media.

Galeano miraba el ftbol como cochino negocio, como espectculo, como soporte publicitario, y pese a todo, como espejo fiel de la realidad y espacio para el encuentro colectivo y la pasin popular. Para l, el ftbol expresaba emociones colectivas, esas que generan fiesta compartida o compartido naufragio, y existen sin dar explicaciones ni pedir disculpas.

Desde chico quise ser jugador de ftbol. Y fui el mejor de los mejores, pero slo en sueos, mientras dorma. Al despertar, no bien caminaba un par de pasos y pateaba una piedrita en la vereda, ya confirmaba que el ftbol no era lo mo. Estaba visto, yo no tena ms remedio que probar algn otro oficio. Intent varios, sin suerte, hasta que por fin empec a escribir.

Era un patadura. Por suerte se dedic a dibujar primero y a escribir despus. Pero se apresur en irse: tenamos cita para ver este Mundial (por televisin), recordando que una vez, cuando ramos muy chicos y no exista la televisin, escuchamos por radio la transmisin del partido desde el estadio Maracan de Ro de Janeiro en la voz del inolvidable Carlos Sol- en la que la Celeste se consagraba campen del Mundo.

Era incomprensible: los uruguayos, tan distantes y respetuosos siempre, se abrazaban en las calles. Centenares en 18 de Julio (la principal avenida de Montevideo) escuchaban por altoparlantes ubicados en General Electric, La Vascongada y el London Paris, la transmisin de don Carlos Sol. El ftbol produce milagros.

Hasta hoy, 68 aos despus, escuchamos en las radios el relato de aquel golazo del ato Ghiggia, con un lagrimn rodando por la mejilla. Es difcil ser uruguayo y no amar el ftbol, despus de dos consagraciones olmpicas en 1924 y 1928 y el primer campeonato mundial en 1930, en el Estadio Centenario de Montevideo. Es que Uruguay ingres a la geografa mundial a las patadas, dira Galeano.

Antes de la final contra Argentina en las Olimpadas de 1928, el periodista Nobel Valentini y el futbolista lvaro Gestido crearon, sobre un motivo mundial popular, un verdadero himno de guerra: "Vayan pelando las chauchas/ aunque les cueste trabajo/donde juega la Celeste, todo el mundo boca abajo".

La letras no tiene nada de provocatico: En aquella pocas de amauterismo, en las ligas se jugaba por el asado o por el puchero, y el equipo que perda deba pelar las chauchas para la ensalada

Xico S, amante del ftbol real como buen brasileo, seala que Oscar Tabrez, de 71 aos, entrenador del equipo que elimin a Portugal de la Copa del Mundo, con el espritu del profesor primario, oficio que ejerci por dcadas en las afueras de Montevideo, no deja de dar instrucciones hasta hoy a jvenes jugadores uruguayos, con visitas a museos, estudios de mapas y visiones sobre botnica, entre otros dilogos sobre la existencia. El ftbol, ​​para el tcnico, no es slo una cuestin de fuerza fsica y esquemas tcticos, pasa por la idea de formacin de las personas.

Diego Lugano, el excapitn de la Celeste por muchos aos, deletre parte de la cartilla del maestro: "Antes de ser jugador de la seleccin uruguaya, usted necesita ser un buen ser humano para jugar con ella. Tabrez slo convoca profesionales con valores ticos. Eso importa ms para l que ser un gran jugador. Si coincidirn las dos cosas, eso es ptimo, pero esa es su idea. Para estar en la seleccin, primero uno debe tener esos dos requisitos: valores y tica. Si uno es un buen jugador o no, viene despus.

Galeano sostena que no era fcil ser cronista o periodista deportivo. Cuando uno escriba bien, enseguida lo pasaban a otra seccin ms seria. Y recordaba el va crucis de Osvaldo Soriano, gran escritor argentino, quien muri sin poder ser periodistas deportivo: Pero no, Gordo, ests loco, en Deportes? No. Lo tuyo est en Sociedad o en Cultura, le dijo Rodolfo Walsh cuando Soriano intent cubrir Deportes en el diario Noticias. Y el Gordo, mascullando bronca, dio media vuelta y se fue.

Me retracto: Galeano s saba la diferencia entre un hincha y un fantico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter