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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

En Argelia (Cauca) no es la coca, es la negligencia del Estado

Itayosara Rojas
Prensa Rural


Hace dos das fueron encontrados siete cuerpos sin vida en el departamento del Cauca. Los cuerpos tenan rasgos de tortura y diversas han sido las versiones que se han presentado en la prensa sobre su muerte. Algunos sectores han asegurado que los cuerpos encontrados pertenecan a miembros de grupos paramilitares, lo anterior para restar importancia a los hechos y ocultar la ola de violencia haca lderes y lideresas sociales que se est presentando en el pas. En menos de ocho das en el pas han sido asesinadas 19 personas, todas ellas procedentes de reas alejadas, todas ellas campesinas e indgenas sin tierra, habitantes de zonas en las que el Estado ha llegado con desembarco de tropas militares, pero nunca con hospitales, escuelas o infraestructura vial. La masacre de Argelia, Cauca nos devuelve a los aos ms crudos del paramilitarismo, nos recuerda las masacres del Salado, la Rochela, el Aro, los partidos de futbol entre paramilitares donde la pelota era la cabeza de los campesinos.

Ciertos sectores sociales y de la prensa han querido presentar esta masacre como un hecho menor en el marco del trfico de drogas, inclusive se ha insinuado que no se debe llorar la muerte de estas personas porque eran sembradores de hoja de coca. Algunos seguidores del Centro Democrtico por redes sociales han expresado que estos hechos son consecuencia del Acuerdo de Paz y del incremento de los cultivos de hoja de coca. Qu alejadas de la realidad se encuentran estas opiniones que desconocen las circunstancias bajo las cuales se presentan este lamentable suceso.

En primer lugar, en el pas se ha registrado durante los ltimos dos aos, un incremento significativo en las reas de coca sembrada, la cifra se aproxima a 150.000 hectreas, cifra que no se alcanzaba desde el 2001, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en su ltimo informe. En el departamento del Cauca se encuentran sembradas 12.000 hectreas, entre el 2015 y el 2016 el porcentaje de rea sembrada con coca aument un 45% en el departamento segn cifras de la misma oficina. La regin del Cauca, donde se present la masacre ha sido caracterizada histricamente como una zona de produccin de coca y de trnsito para el trfico de drogas. Las comunidades que all han vivido solo han encontrado en los cultivos de coca sus medios de vida, sus posibilidades de subsistencia, el Estado en esta zona del pas ha llegado bajo la forma de ejrcito, represin y erradicacin forzada de cultivos de uso ilcito. La zona no cuenta con infraestructura vial, con escuelas u hospitales. La coca se convirti en la nica forma para asegurar la subsistencia econmica de las comunidades. La ganancia que estas obtienen por su actividad es irrisoria si se compara con los verdaderos ganadores de la jornada, los grandes narcos.

Tras la firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC, quienes a lo largo del tiempo haban mantenido el control territorial de estas zonas y de alguna manera el control de la produccin de coca, nuevos actores armados han tomado control sobre el territorio. Estos nuevos actores estn relacionados con antiguos grupos paramilitares y carteles de la droga mexicanos, como el de Sinaloa. Algunas de las estructuras de disidencia del Acuerdo de Paz tambin se han visto envueltas en estas actividades y han cedido a su control territorial y al control sobre esta economa de guerra anteriormente utilizada por las FARC. Las principales afectadas con estos cambios en el control territorial y de las economas de guerra han sido las comunidades, se han incrementado las actividades delictivas y las acciones de violencia.

Hasta ahora las acciones desde el Gobierno para solucionar este problema se han centrado en la criminalizacin del primer actor de la cadena productiva: los cultivadores de hoja de coca, quienes en este caso son los ms vulnerables. Tampoco se han adelantado acciones en contra de las redes paramilitares y de narcotraficantes responsables de la violencia y quienes se llevan el mayor porcentaje de la ganancia del negocio de drogas. Muy al contrario de lo que piensan algunos seguidores del Centro Democrtico y uribistas, las muertes en Argelia no son producto del Acuerdo de Paz, son, por el contrario, consecuencia lgica de su fallida implementacin. El punto cuatro del acuerdo, que trata especficamente de las acciones y medidas que deberan ser tomadas para darle solucin al problema de trfico de drogas y cultivos de uso ilcito, ms all de acuerdos entre comunidades y gobierno, estos no se han puesto en marcha. Cada da de omisin en esta materia le cuesta la vida a un lder de sustitucin o a un pequeo productor de hoja de coca.

Hasta el da de hoy, los planes de desarrollo territorial mediante los cuales se implementara el primer punto del acuerdo de Reforma Rural Integral no pasan de ser un papel y no se han concretado en los territorios priorizados. Del mismo modo, poco se ha avanzado en el Programa Nacional Integral de Sustitucin de Cultivos de Uso Ilcito (PNIS); a pesar de que las comunidades productoras han manifestado su disposicin para iniciar los planes de sustitucin. Adems, a estas comunidades victimas de la violencia se les fue negado su derecho a la participacin poltica al ser eliminadas por el Congreso de la Repblica, las circunscripciones especiales para la paz, figuras mediante las cuales se buscaba restituir los derechos de las vctimas, especialmente su derecho a la participacin poltica, brindarles voz en el parlamento y por primera vez en la historia de Colombia escuchar a las comunidades quienes padecen de primera mano la violencia.

No es la coca la que est matando lderes sociales, tampoco es la coca la responsable del atraso y la pobreza en las zonas ms alejadas del pas, es la inaccin, la inoperancia del Estado colombiano para garantizar la vida de sus ciudadanos y ciudadanas y en particular para garantizar la vida de los ms humildes. Tampoco es la hoja de coca la responsable de la masacre de Argelia, es la omisin del Estado colombiano, su incapacidad para implementar el Acuerdo de Paz y su actitud complaciente ante los intereses de los actores que se han lucrado de la guerra, quienes han asegurado sus privilegios a travs de ella. El Acuerdo de Paz est hecho trizas y el costo es la vida de las y los campesinos colombianos, olvidados por la prensa, son ellos solos quienes hoy da lloran solos sus muertos.


Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23254



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