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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

Avanzando en la medicin del paro real en el Pas Vasco

Julen Bollain y Llus Rodrguez Algans
Rebelin


El paro en la historia

La existencia de parte de la poblacin que estando en edad, en condiciones y en disposicin de trabajar remuneradamente que carece de un empleo no es un fenmeno surgido durante el siglo XX. Ya en la Edad Media haba personas que estaban desocupadas, conocidas por aquel entonces como holgazanas o vagabundas. En este sentido, John Burnett en su libro Idle Hands: The Experience of Unemployment, 1790-1990, explicaba ya en 1994 cmo hasta el siglo XIX analistas ingleses identificaban a los desempleados principalmente con los inadaptados y trotamundos que dorman a la intemperie y deambulaban de noche por las calles.

As, no ser hasta 1881 cuando por primera vez en el Reino Unido, y aunque no de manera coherente con la definicin standard actual del desempleo, ser medida la tasa de desempleo. Al principio el desempleo se bas en los datos de aquellos sindicatos ingleses que pagaban prestaciones de desempleo a sus miembros.

Ms adelante, el 16 de diciembre de 1911, el Parlamento Britnico aprob el llamado National Insurance Act 1911. ste iba ms all de las leyes sobre los seguros contra enfermedades, accidentes de trabajo, invalidez y vejez aprobadas y lideradas por Otto Von Bismarck en el Reichstag alemn entre 1883 y 1889, ya que otorgaba a los trabajadores britnicos un plan nacional obligatorio de seguro contra el desempleo. De esta manera, el desempleo comenz a medirse a raz de datos de trabajadores registrados y que carecieran de un empleo. Pero en este artculo no entraremos a discutir los motivos que incitaron a Bismarck a llevar adelante esas leyes, ni por qu el Canciller de Hacienda y futuro primer ministro del Reino Unido, el liberal David Lloyd George, propuso el National Insurance Act 1911 ante su Gobierno liberal, aun cuando sus polticas, a la vez de proteccin y legitimacin social, se sustentaban en las mediciones de la situacin laboral.

Dando un salto hasta el Estado espaol, no ser hasta 1919 cuando, tras la Ley de 27 de febrero de 1908 del Instituto Nacional de Previsin (INP) y el Real Decreto de 11 de marzo de 1919 sobre intensificacin de retiros obreros, se promulgue el Real Decreto de 18 de marzo de 1919 sobre el seguro de paro forzoso. Todo ello al calor de la Revolucin Sovitica y de las luchas sociales y sindicales que, como la huelga de La Canadiense en Catalunya, representaron un punto de inflexin en la efectividad sindical y en la consecucin de derechos sociales como la jornada laboral de 8 horas, en la presin necesaria para la promulgacin de otras leyes sociales, as como en la generacin de normas protectoras del empleo por medio del conflicto, la huelga y la formalizacin de bases de trabajo (convenios colectivos) entre empresarios y sindicatos. Sin embargo, el sistema de los Seguros Sociales en el Estado espaol no se consolid hasta la instauracin de la II Repblica Espaola, cuya constitucin de 1931 afirmaba en su artculo 46 que la Repblica asegurar a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. Su legislacin social regular: los casos de seguro de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte, (as como) la proteccin de la maternidad.

Este sistema de Seguros Sociales fue convertido finalmente en 1963 en un sistema de Seguridad Social a travs de la Ley de Bases de Seguridad Social de 28 de diciembre de 1963. Y fue en este marco cuando, por primera vez, el Instituto Nacional de Estadstica (INE) creado en 1945, realiz la primera Encuesta de Poblacin Activa en 1964.

al paro en el capitalismo postfordista

Pero no cabe duda de que la realidad actual es muy distinta a la de hace ms de medio siglo. En los pases centrales de la economa mundial, se conform un capitalismo industrial que gener mercados internos de trabajo y bajas tasas de desempleo, gracias tambin a polticas de regulacin keynesiana donde primaba el pleno empleo como objetivo de poltica econmica y un sistema de relaciones laborales con sindicatos fuertes en las empresas. El giro neoliberal y conservador en las polticas econmicas en la dcada de 1980 asentaron, en un paulatino cambio de paradigma, un capitalismo desatadodonde la lgica financiera se impuso a la lgica industrial-productiva, y donde en esta ltima la norma del empleo ha pasado a ser la flexibilidad laboral, la externalizacin, subcontratacin y precariedad laboral. A ello se ha unido el ataque contra el sindicalismo para destruir, debilitar o devaluar la influencia del mismo en la negociacin colectiva y la huelga, desgastando sus recursos de poder y aislando tambin los elementos ms combativos con la intencin de limitar el contrapoder a las polticas empresariales que asientan este modelo de empleo, precariedad y desempleo.

Es necesario optimizar los indicadores que utilicemos en el presente para medir la precariedad y el desempleo. Debemos entender la realidad del siglo XXI, en la que el desempleo no puede ser medido como se haca en el siglo XX. Porque en el siglo XXI deben darse respuesta a los problemas con mtodos del siglo XXI.

La dinmica de los mercados de trabajo actuales nos demuestra que existe una gran precariedad en el empleo, afectando en el Estado espaol a la mayora de la poblacin asalariada: menos de la mitad de la poblacin afiliada al rgimen general de la Seguridad Social en 2017 tena un contrato indefinido a jornada completa (47,9%) y la mayora (52,1%) presentaba algn tipo de precariedad: subiendo los contratos a tiempo parcial y fijos-discontinuos, contratos temporales y/o trabajo por horas, etc. A su vez, la Encuesta de Poblacin Activa confirma la precariedad del empleo generado en la recuperacin, en el periodo 2013-2017 con la creacin de 186 millones de empleos, siendo 918.000 de stos temporales e incrementando la tasa de temporalidad del 23,7% al 26,7%. Para completar este mapa de precariedad, hay que sumar la temporalidad involuntaria, con pocas mediciones al respecto pero seguramente con una mayora de contratos en esa situacin. Tambin las mediciones de contratacin parcial involuntaria, que en el Estado espaol afecta a 2,8 millones de personas trabajadoras, de las cuales 1,2 millones de mujeres y 500.000 hombres lo hacen de forma no voluntaria. En trminos porcentuales, segn los datos de la OIT, el nmero de personas que trabajan a tiempo parcial de forma involuntaria es de alrededor del 60%.

Nuevas tendencias de desempleo, nuevas metodologas

Y es por todo ello que la realidad del mercado de trabajo presente es totalmente distinta a la del siglo pasado, siendo innegable que la tasa de desempleo se basa en una definicin bastante limitada de lo que implica no tener un empleo decente. Una definicin limitada a los factores y aspectos del siglo XX, mientras coexistimos con aquella sociedad moderna lquida que el difunto Bauman defini.

De acuerdo con la definicin de desempleo de la Organizacin Internacional del Trabajo (en la que se basa el clculo de la tasa de desempleo en general de la zona del euro), las personas se consideran desempleadas si estn (i) sin trabajo; (ii) disponibles para comenzar a trabajar dentro de dos semanas; y (iii) buscando activamente empleo, en el momento de realizar la encuesta.

Una definicin demasiado estricta que no permite conocer la poblacin que realmente se encuentra desempleada. Adems, es una forma artificial y torticera de reducir la tasa de desempleo, al no incorporar en la misma a personas con nimo de trabajar remuneradamente y disponibles para hacerlo que no estn buscando empleo ya que piensan que debido a la desfavorable situacin econmica no van a encontrarlo, a personas con un empleo precario e inconstante que quisieran un empleo a tiempo completo, e incluso a personas que por cualquier otro motivo querran un empleo compatible con su situacin de estudios o de cuidados y que no lo encuentran.

Y es ante esta definicin tan sesgada, cuando pases como Estados Unidos disearon una nueva metodologa para estimar una tasa de paro con el objetivo de reflejar mejor la realidad laboral del siglo XXI. Este mtodo consiste en calcular nuevos indicadores a partir de la tasa de paro oficial. Y para ello aaden distintos indicadores con el fin de contabilizar como parados a aquellas personas que se encuentren en los siguientes 3 supuestos.

1. Las personas que aunque quieren trabajar, no buscan empleo porque creen que no van a encontrarlo. Este grupo es conocido popularmente como trabajadoras desanimadas.

2. Aquellas personas que no buscan empleo porque estn esperando uno que se ajuste a su cualificacin, que esperan una convocatoria de Oferta de Empleo Pblico, que han sido despedidas pero confan en ser readmitidas en su empresa, que no saben dnde dirigirse para encontrar empleo, que esperan una estacin de mayor actividad como en verano en nuestro sector turstico estacional, que esperan los resultados de gestiones anteriores, que tratan de compatibilizar estudios o cuidados con trabajos que puedan ser compatibles o que confan en comenzar una actividad propia. A las personas de este grupo se les denomina activas potenciales.

3. Todas aquellas personas que trabajan menos horas de las que les gustara. Es decir, aquellas personas que trabajan a tiempo parcial porque no encuentran trabajos a jornada completa tal y como ellos y ellas quieren. Lgicamente, estas personas tampoco encuentran satisfechas sus necesidades de trabajo en el mercado laboral y, por ello, es razonable incluirlos como demandantes de empleo, aunque no sean estrictamente desempleados. Adems, conviene remarcar que las principales afectadas son las personas jvenes y las mujeres.

Si aadimos estos tres grupos de personas al indicador que mide la tasa de desempleo, hace de ste un indicador ms prximo a la realidad. Un indicador que nos da como resultado lo que muchas personas expertas denomina como tasa de paro real.

Si adems, agregramos una medicin del empleo temporal que no cubre jornadas completas mensual o anualmente, obtendramos los aspectos principales del cuadro de precariedad laboral y, por tanto, de desempleo involuntario.

Instituciones pioneras en la medicin de una tasa de paro real son tanto el Bureau of Labor Statistics de Estados Unidos, como la OECD, el Banco Central Europeo en su reciente Boletn Econmico 3/2017 (Evaluacin del grado de holgura del mercado de trabajo) donde seal que existen definiciones ms amplias que estn siendo relevantes para evaluar una dinmica ms real del funcionamiento de los mercados de trabajo y analiza esta cuestin para el rea del euro, o el propio Banco de Espaa en su Boletn Econmico 2/2017. Adems existen algunos estudios a nivel acadmico de investigacin en la materia, aplicados tanto a nivel del Estado espaol como a nivel de las diferentes Comunidades Autnomas.

Los contornos de la precariedad y el desempleo en el Pas Vasco

Si hablamos propiamente de cifras, alzamos la vista y miramos a Europa, apreciamos cmo la combinacin de las estimaciones de personas desempleadas y subempleadas, sugiere que el desempleo mirado de forma amplia, afecta actualmente a alrededor del 18% de la fuerza de trabajo de la zona del euro. Este volumen de subutilizacin es casi el doble del nivel medido por la tasa de desempleo, que ahora se sita en el 9,5%.

La misma tendencia se puede observar cuando estudiamos lo que sucede en el Estado espaol. Mientras la tasa de desempleo oficial se encuentra en torno al 18%, el desempleo real se sita alrededor del 30%. Un incremento que encrudece an ms las escandalosas cifras de desempleo que azotan al Estado espaol.

El Pas Vasco no es un oasis pese a la propaganda del Gobierno Vasco y una estructura productiva e industrial ms robusta, adems de un sindicalismo con mayor capacidad de enfrentarse a la precariedad laboral. Segn el Servicio Pblico Estatal de Empleo, en 2017 vemos que en Euskadi de los contratos notificados (958.100), 562.459 corresponden a jornada completa, 384.412 a jornada parcial, 2.522 a fijos-discontinuos y 8.707 a contratos en prcticas. Existe un incremento importante de formalizacin de los contratos a jornada parcial y stos representan tambin un volumen cada vez ms cercano al nmero de contratos a tiempo completo. Los contratos a jornada parcial suponen el 40,1% del total de contratos notificados, siendo suscritos mayoritariamente por mujeres y en el sector servicios. Cabe tener en cuenta que la gran mayora de contratos firmados siguen siendo de carcter temporal y que, de hecho, stos suponen el 92,3% del total de contratos suscritos. Hay que aadir que adems, dentro de los contratos de carcter temporal, prcticamente la mitad fueron de una duracin menor a un mes y un 329% de duracin indeterminada. Por tanto, al elemento de parcialidad no deseada se le suma el de temporalidad. En el momento que se formaliza un contrato de trabajo, ambas cuestiones implican grave precariedad en el empleo.

Segn datos del Eustat, a finales de 2017 hay en Euskadi 915.900 personas ocupadas y 943.987 personas afiliadas a la Seguridad Social, frente a las 976.270 en 2008, de las cuales aproximadamente el 23% del total corresponden a jornada parcial y el 32% del total a contratacin temporal. Son datos muy preocupantes de precariedad en el empleo.

En trminos estadsticos (Eurostat, INE) la tasa de temporalidad vasca en comparacin con Europa, se sita en el cuarto peor lugar (239%), detrs de la de Polonia (255%), Estado espaol (268%) y Montenegro (278%), cuando la media de la UE-28 es del 143%.

En trminos de tasa de paro ampliada, el caso de Euskadi es muy llamativo, ya que con datos de la EPA del III trimestre de 2017, la tasa de desempleo oficial era del 11,7%, mientras que la tasa de desempleo ampliada calculada a travs de microdatos de la propia Encuesta de Poblacin Activa llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadstica, nos situara en un 22,6% de tasa de desempleo real. Una tasa 10,9% superior a la oficial y que casi la dobla. Cabe aadir que de estos 10,9 puntos porcentuales de incremento entre la tasa de desempleo oficial y la real, 7,8 puntos porcentuales son causa de trabajadores y trabajadoras con empleo a tiempo parcial involuntario, sobretodo mujeres y personas jvenes. Es decir, personas que no encuentran trabajos a jornada completa. Adems de Euskadi, las Comunidades Autnomas que ms paro oficial consiguen reducir a costa de la parcialidad involuntaria en la ocupacin son la Comunidad Valenciana (8,7 p.p.), Andaluca (7,9 p.p.) y Ceuta (7,8 p.p.). Es destacable cmo el Pas Vasco pasara de ser la segunda Comunidad Autnoma con menor tasa de desempleo oficial, a ser la sptima con menor tasa de desempleo real. De esta forma, Euskadi se colocara en el ranking por detrs de Navarra, Baleares, Aragn, La Rioja, Catalua y Madrid, demostrando que no es un oasis dentro del desierto de precariedad laboral espaol.

Iniciativas para medir el paro real en Euskadi

En este escenario, el grupo parlamentario Elkarrekin Podemos, registr una Proposicin No de Ley en el Parlamento Vasco para que se midiera en Euskadi la tasa de paro ampliado. Finalmente, se aprob una enmienda transaccionalpor unanimidad en la que se instaba a que se realizar para finales de 2018 un estudio sobre la tasa de paro ampliada en el Pas Vasco y a que Eustat, Euskal Estatistika Erakundea Instituto Vasco de Estadstica, estudiar las diferentes metodologas actualmente en uso, como las del Bureau of Labor Statistics de Estados Unidos, Eurostat e INE, para medir la tasa de desempleo ampliada y considerar la inclusin de preguntas adicionales en el cuestionario de la Encuesta de Poblacin en Relacin con la Actividad (PRA) en el ao 2019.

Entendemos que es un paso adelante muy importante que debiera darse tambin en las dems Comunidades Autnomas, ya que entendemos que una medicin adecuada de la tasa de desempleo es fundamental para ser capaces de entender la realidad laboral, desarrollar anlisis precisos y disear e implementar polticas pblicas de empleo que reduzcan las desigualdades y mejoren la calidad del empleo: empezando por la Inspeccin de Trabajo y Seguridad Social y terminando con recomendaciones de polticas de negociacin colectiva o polticas industriales y activas de empleo. Y es que es fundamental medir el desempleo de forma que se puedan identificar los focos, los diferentes aspectos y las diferentes variantes del mismo, porque solo as seremos capaces de actuar eficientemente en las polticas pblicas de empleo, en las polticas de lucha contra la precariedad laboral que provocan las empresas o por qu no decirlo, en permitir que toda persona que quiera trabajar en dignas condiciones pueda hacerlo.

Por ello es necesario conocer la realidad de nuestros mercados de trabajo y la realidad del desempleo, la parcialidad y la temporalidad. Porque as y solo as, podremos implementar las polticas pblicas de empleo ptimas que mejoren la vida de nuestra ciudadana.

Bibliografa:

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Gabinete Econmico Confederal CCOO. Informe de coyuntura laboral Mayo 2018.

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ILO. Unemployment rate.

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Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi. Situacin sociolaboral en Euskadi: avance de resultados 2017. Febrero 2018.

Ver nota anterior

Gabinete de Estudios de ELA. Anlisis de coyuntura n135 Junio 2018. Manu Robles-Arangiz Institutua.

Ral Segarra. Paro oficial y mediciones alternativas. Agenda Pblica, 27 de Octubre de 2017.

Julen Bollain es Portavoz de Economa del Grupo Parlamentario Elkarrekin Podemos en el Parlamento Vasco y miembro de la Red Renta Bsica y de la Basic Income Earth Network Llus Rodrguez Algans es economista. Asesor del Grupo Parlamentario Elkarrekin Podemos en el Parlamento Vasco.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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