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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

Entrevista a Juli lvaro, exsecretario autonmico de Calidad Ambiental y Cambio Climtico del Pas Valenci
Pagamos tres veces por la gestin de los envases abandonados

Ramn Plaza
El Salto


Juli lvaro, ex secretario autonmico de Calidad Ambiental y Cambio Climtico del Pas Valenci, sali del Govern del Botnic destituido en febrero sin poder implantar el Sistema de Depsito, Devolucin y Retorno (SDDR). El pasado 28 de mayo la Comisin Europea public una nueva directiva contra los productos de plstico de un solo uso que decreta la obligacin de recuperar el 90% de las botellas de plstico en 2025. No solo eso, sino que recomienda la instalacin de sistemas de retorno de envases para la consecucin de dicho objetivo, tal y como defiende lvaro.

Juli lvaro nos recibe en el saln de su casa en Valncia, una estancia luminosa y trufada de libros que llaman la atencin desde el desorden leve de las estanteras. El ex secretario autonmico de Calidad Ambiental y Cambio Climtico nos hace esperar unos minutos mientras observamos algunos ttulos sobre el mundo de la comunicacin y de la ecologa poltica. lvaro responde a una fusin entre ambas facetas, dos de los elementos centrales de su vida. Fue periodista de la extinta Canal 9, donde trabaj como redactor, corresponsal en las Guerras del Golfo y Yugoslavia y miembro del Comit de Redaccin de la entidad.

Ms tarde, se implic de manera notoria en las protestas de la plantilla al calor de las disputas abiertas a raz del cierre irregular por el despilfarro de la televisin pblica valenciana, los despidos masivos y la manipulacin de los contenidos. El antiguo reportero volvi a aparecer entre las filas de Equo del Pas Valenci y en octubre de 2014 empez a ejercer de coportavoz de la formacin Verds-Equo dentro de la coalicin de Comproms que presentara su candidatura a las elecciones autonmicas de 2015. Tras los comicios, el Pacte del Botnic consensuado entre el partido de Mnica Oltra y el PSPV de Ximo Puig le hace aterrizar en la Secretara Autonmica antes mencionada.

Una vez all, y tras el primer ao de gobierno, se dieron las primeras noticias del enfrentamiento velado entre lvaro y la consellera de Agricultura y Medio Ambiente, Elena Cebrin, en la forma y aplicacin de ciertas polticas verdes. El principal elemento de disenso fue el Sistema de Depsito, Devolucin y Retorno (SDDR) de envases, que vena a sustituir el modelo de gestin vigente. Finalmente, tras una enorme presin ejercida por las entidades y corporaciones que se sintieron amenazadas por la implantacin del nuevo sistema, el gobierno del Botnic tom la decisin de cesar al ex-periodista de su cargo.

Por qu opt por el Sistema de Depsito, Devolucin y Retorno (SDDR) como uno de los proyectos principales, smbolo de su gestin?

Junto al cambio climtico y la prdida de biodiversidad, la salud de los mares es una de las cuestiones clave del campo medioambiental. En este sentido, los plsticos representan un peligro muy grave que se puede abordar mediante una gestin alternativa de los envases. El SDDR cumple dicha funcin, los envases se tratan de otra manera para garantizar que volmenes inmensos de plsticos no acaben en el mar.

Tambin es responsabilidad de las instituciones que los espacios pblicos estn libres de basura. En este mbito, los envases son un grupo numeroso y fcil de acotar, lo que permite un tratamiento particularizado a travs del sistema de retorno de envases. Un sistema que tiene precedentes y ejemplos en todo el mundo y cada vez ms.

Adems, se est gestionando en contra del inters general en trminos medioambientales, sino tambin en el aspecto econmico. Quien est asumiendo el coste de esta mala gestin es la ciudadana, que est pagando tres o ms veces por un servicio cuya regulacin exige que ha de ser cubierto por las entidades que ponen en el mercado un producto envasado. Los grandes embotelladores han puesto en marcha empresas como Ecoembes para llevar a cabo esa gestin y, mientras, mantienen un modelo con el que estn sacando un beneficio desmesurado.

Cmo es posible que paguemos tres veces por la gestin de los envases?

Por ley, el responsable del residuo envase es quien lo pone en el mercado. Ecoembes, una organizacin sin nimo de lucro es quien gestiona dichos envases en nombre de las principales empresas que venden productos envasados, compaas como Coca-Cola, Pepsi-Co, Nestl o Danone que integran el consejo de administracin de esta entidad. Para llevar a cabo el proceso de tratamiento, se aplica el Sistema Integrado de Gestin (SIG) gracias al punto verde que figura en los envases, un impuesto de pocos cntimos que el embotellador repercute en el precio para no perder margen de beneficio y que garantiza, supuestamente, la gestin por parte de Ecoembes. Este caso muestra como el consumidor paga por el servicio de gestin del residuo envase a travs del precio del producto, cuando tendra que abonarlo la empresa y restar dicho valor de sus ganancias.

As deberan de verse cubiertos los costes de tratar y reciclar el material de envase, pero eso no pasa: aproximadamente dos tercios de los envases que se ponen en el mercado no van al contenedor amarillo y quedan abandonados. La consecuencia es que si un envase es arrojado a la va pblica, a un contenedor gris o a una papelera, ha de ser recogido por los servicios pblicos que tambin corren a cuenta de la ciudadana. Es decir, en dos de cada tres envases se paga dos veces por la gestin de un envase. Despus, esos envases se meten en un camin que cobra por el peso de lo transportado, para llegar a la planta de gestin de residuos donde se vuelve a pagar por el peso de la basura que reciben dichas instalaciones. Es decir, la ciudadana paga punto verde, recogida, transporte y entrada en planta.

Dnde va el dinero que se abona a travs del punto verde?    

El dinero se lo llevan las empresas a travs de Ecoembes, que mueve alrededor de 450 millones de euros al ao, de los que se gasta 100 millones en publicidad, ms o menos. Ecoembes cobra el importe del punto verde por el 100% de los envases pero solo efecta la recogida del 30% de los mismos. Dos tercios de dinero que acaban en Ecoembes sin la prestacin del servicio asociado. Puesto que no es una entidad con afn de lucro, aprovecha estos ingresos para llevar a cabo campaas publicitarias, para las generosas retribuciones de sus directivos y para ser un agente importante de presin en favor del sistema actual del cual se beneficia.

Qu acciones (de lobby, mediticas y discrecionales) emprendi Ecoembes para vilipendiar la propuesta del SDDR? Cules fueron sus mtodos?

Las actividades de lobby a favor del SIG son las ms notorias de la entidad, slo hay que mirar su presencia en redes y otros medios como la televisin. Tambin tiene una considerable influencia en la informacin elaborada por los principales medios de comunicacin por el peso de la ingente publicidad que otorga a dichos medios gracias a sus grandes ingresos. No deja de ser lo mismo que hacen todos los grupos de presin que influyen en la esfera pblica y privada en defensa de intereses particulares.

Ecoembes se presenta como una organizacin sin nimo de lucro que defiende los valores ecologistas del reciclaje. A la luz de su composicin entitaria, es lcito que venda esa imagen mientras perpeta un modelo de gestin insostenible? cmo se puede desenmascarar a Ecoembes?

Ecoembes tiene ciertas actitudes cercanas a la preocupacin por las cuestiones ecolgicas, su gestin permite que se alcance un determinado nivel de reciclaje que, en el caso de los envases, ronda el 30 o el 35%. Pero, a la vez, representa los intereses del poder corporativo y estn frenando la llegada de una iniciativa que puede aspirar a reciclar el total de los envases consumidos.

Ecoembes tiene un inters superior a su sensibilidad ecolgica: mantener la tasa de ganancia de sus entidades fundadoras. El problema es que, fruto de su potencia de fuego meditico, se presta mucha atencin a las campaas de sostenibilidad, mientras se evita poner el foco en que la perpetuacin del SIG retrasa la implantacin de un sistema mejor y en quin est detrs de esta entidad de tintes verdes cuyos propietarios nada tienen que ver con la construccin de un mundo ms sostenible.

Ecoembes es una entidad que, dado que su gestin es deficiente y slo llega a controlar una tercera parte de todos los envases que le corresponde gestionar, pone una buena porcin de esos ingresos, el dinero que cobra por encima de los residuos que maneja, al servicio de esa imagen verde y el grueso teln que cubre a las compaas que estn detrs.

La tarea de los medios de comunicacin es explicarlo y la de las instituciones ponerlo de manifiesto. Pero topar con las grandes estructuras de presin supone dificultades para los medios, que tienen que renunciar a ciertos ingresos publicitarios, y para los gobiernos que tienen que soportar inmensas presiones.

Cumple Ecoembes una funcin de Responsabilidad Social Corporativa?

S, ofrece una imagen de una gestin preocupada por obtener resultados que no es real. El modelo SIG de diversos contenedores, que era bueno hace 20 aos cuando no haba ningn mecanismo de separacin en origen, est llegando a su lmite operativo en el que solo podemos mejorar en milsimas porcentuales. Si tenemos en cuenta que es un mecanismo que lleva dos dcadas vigentes, cuyos contenedores estn al alcance de casi toda la poblacin y acompaado de potentes y frecuentes campaas de sensibilizacin, no hay otra forma de explicar que no mejoren las cifras.

Ha tocado tope. Sobre todo en el caso de los envases. Se sabe que en Alemania, los resultados no son del 30%, sino que rozan el 100%. Dado que vemos como se apuesta cada vez ms por quintos contenedores de materia orgnica o por la recogida puerta a puerta, podemos concluir que existen niveles de concienciacin ciudadana que permiten ir ms all de los contenedores del SIG. Por responsabilidad, las instituciones deberan promover y poner en marcha estos cambios para velar por el inters general. Las empresas, por su parte, deben adaptarse a las nuevas realidades legales y lo harn.

Movimiento 83 ha elaborado este vdeo para denunciar las promesas incumplidas del Govern: http://www.youtube.com/watch?v=Yl2w8XO1Vr0

Muchos han dicho que no se puede extrapolar el xito del SDDR en otros pases a nuestro entorno. Tiene el Pas Valenci alguna particularidad que suponga un obstculo para la implementacin de este sistema?

No, no lo creo. Se dice que no estamos preparados para cosas que funcionan en otros lados pero eso nos lleva a supuestos absurdos como que la conducta de una poblacin en concreto no est configurada para la democracia. Aqu pasa un poco lo mismo, es una cuestin de voluntad poltica. Y tenemos ejemplos por todo el globo, hay SDDR en Australia, Estados Unidos, Canad, Dinamarca, Alemania, Croacia, en sitios muy dispares.

Qu resistencias se encontr a la hora de intentar implementar el sistema de retorno de envases? Cules fueron los sectores ms beligerantes?

A parte de la incesante oposicin de Ecoembes, los supermercados tambin cumplieron un papel relevante. Consideraban que poda afectar a su volumen de negocio por el coste que supondra la instalacin de las mquinas de retorno y el espacio que quitaran a la venta de productos. Esta argumentacin tiene poco fundamento: es verdad que la tarea de gestionar sus envases puede ser al principio una molestia aadida para el supermercado, pero es una responsabilidad social que deben asumir como tantas responsabilidades asume la ciudadana. Todos los sectores deben contribuir a una economa ms sostenible.

Adems, la gestin de dichos envases viene compensada por dos cntimos en cada unidad, lo que supone la ganancia de enormes cantidades de dinero si tenemos en cuenta el volumen de envases que se maneja en el Pas Valenci. Los supermercados alemanes, por ejemplo, tienen importantes ingresos gracias a esos 'cntimos'.

Ms all de eso, sucede que todo el sector empresarial (las grandes empresas envasadoras y su tejido asociado) se ha movido en contra de la instalacin del sistema de retorno de envases ya que supone ciertos cambios para las condiciones y los equilibrios del mercado en el que compiten. Son sectores que siempre intentan retrasar dichas modificaciones. Pero, cuando ya no tienen ms remedio (como pasa con el etiquetado), se suman a la transicin e intentan sacar rentabilidad de ella.

La revisin del Pacte del Botnic no incluy ninguna referencia o mencin a la implantacin del SDDR pese a la expectacin creada por los diversos pronunciamientos dentro del Govern a favor de esta medida. Por qu no se dice nada del SDDR en la revisin del pacto?

El Pacte del Botnic nunca bajaba a las cosas concretas, era ms bien una declaracin genrica de principios. El SDDR figuraba en el programa electoral de Comproms que se manifiesta en dicho pacto a travs de una mencin a la necesidad de caminar hacia economas ms sostenibles. Despus, las Cortes valencianas se pronunciaron en apoyo al sistema de retorno de envases, lo que cristaliz en una resolucin tomada en el debate sobre el estado de la Comunidad de 2016 que instaba al gobierno autonmico a poner en marcha el SDDR. Ms tarde, durante el seminario semestral del Govern de julio de 2016 celebrado en Torrevieja, el ejecutivo se comprometi a iniciar la implantacin del sistema.

Tuvimos diversas menciones y compromisos: programa electoral, pronunciamiento y resolucin de las Cortes y compromiso explcito del Govern. Nada de eso se ha cumplido. Es cierto que la revisin del Botnic gener cierta expectacin, pero el compromiso ya estaba presente en otras instancias. No se ha querido cumplir, es un problema de voluntad poltica.

Cree que Comproms asumi su destitucin para reducir la tensin y las suspicacias entre las formaciones que componen la coalicin de gobierno? Cmo valoras esta actuacin por parte de Comproms y Verds-Equo?

Se ha preferido poner el listn medioambiental a una altura que no dificultara la relacin entre los socios de gobierno. En un gobierno de coalicin con diversas sensibilidades, es necesario negociar y ceder en ciertos puntos. En este marco, Comproms ha aceptado reducir sus exigencias ambientales a cambio de otras cosas que se habrn acordado y que no conozco.

As es como se han sacrificado polticas ambientales importantes y de gran alcance. De esta manera, las prioridades ecolgicas han sido cuestiones de segunda o tercera categora ya que, en pos del rdito electoral, se opta por medidas cuyas consecuencias son visibles en el corto plazo, lo que no suele coincidir con los mrgenes necesarios para notar la efectividad de las polticas ambientales. Yo creo que es un gran error.

Cmo valora sus dos aos y medio al frente de la Secretaria Autonmica de Calidad Ambiental y Cambio Climtico? Cules han sido sus principales logros? Y sus errores y omisiones ms destacadas?

Estos ltimos dos aos y pico han sido positivos, muy intensos y gratificantes. Me siento muy agradecido por haber tenido esta oportunidad pero lamento mucho no haber finalizado la legislatura porque se podra haber rematado una labor muy buena y dejar ciertos avances blindados ante los intentos de futuros gobiernos de acabar con esta senda verde.

Lo mejor de nuestra gestin ha sido la simple puesta en marcha de polticas medioambientales. Hasta nuestra llegada, la gestin medioambiental de la Comunidad Valenciana no exista ms all del apellido verde que figuraba en la cartera. Las polticas del Partido Popular nada tenan que ver con un tratamiento coherente y coordinado de la proteccin del entorno natural.

Lo que se ha conseguido en estos dos aos y medio es establecer la idea de que hay que visibilizar la poltica medioambiental y el resto de polticas (urbanismo, industria, etc.) deben de tenerla en cuenta. Esto puede parecer genrico pero es bsico. De hecho, nos topamos con una serie de actividades econmicas vinculadas, en su mayora, al mundo de la construccin y de la gestin de residuos que no estaban acostumbradas a tener lidiar con una gestin medioambiental efectiva que no supeditaba sus decisiones a intereses externos al bien comn. Es este conflicto el que puso en crisis esta etapa.

Pese a ello, hemos dado pasos muy importantes. Emprendimos proyectos de recuperacin de agua para no depender de trasvases y otros mtodos de gran impacto ambiental. Se ha implantado la separacin en origen de la materia orgnica en muchos municipios y los consorcios de gestin de residuos, que estaban acostumbrados a prcticas mafiosas, se han ido adaptando al nuevo modelo.

Tampoco volveremos nunca a la mxima de 'todo espacio es un solar'. Se ha entendido que la prevencin de incendios no es una parte de la extincin, sino que la extincin se puede evitar si se hace una buena prevencin que, a su vez, est muy relacionada con la gestin territorial basada en la conservacin ecolgica. Claro que en dos aos no se revierte una mala gestin de veinte aos, pero si pormenorizamos se aprecian los avances.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/residuos/julia-alvaro-pagamos-tres-veces-envases-abandonados



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