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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

Ser Espaa una democracia?

Jean Ortiz
Rebelin


Ya no me acuerdo de quien dijo un da algo as: en Espaa se puede ser demcrata (de pandereta, aado yo) sin haber sido antifascista, sin haber roto con el franquismo.

Es difcil hablar de democracia a propsito de un pas que no hace del antifascismo un referente de su identidad, tras largos aos de crmenes fascistas masivos, un pas que deja tirados en las fosas comunes, en las cunetas, a unos 130 000 republicanos antifascistas (entre 114 000 y 150 000 segn las fuentes), fusilados por los franquistas. Espaa es el segundo pas en el mundo, despus de Camboya, donde ms hubo ( y quedan), cantidad de desaparecidos, asesinados y amontonados en fosas: 1 850 fosas localizadas en el primer mapa de fosas. (Para comparar: Chile tiene unos 3 000 desaparecidos).

Es difcil hablar de democracia a propsito de un pas donde el pasado ha sido y sigue siendo, de alguna manera, casi ocultado, enterrado, sin asumir, un pas donde el franquismo (centinela de Occidente) sociolgico, ideolgico, impregna todava amplios sectores de la sociedad, un pas donde el olvido del pasado ha sido una estrategia poltica impuesta por las clases dominantes. El franquismo sigue, 80 aos despus del golpe cvico-militar de julio del 36, globalmente impune. El fascismo espaol no ha sido juzgado, ni como tal, como rgimen, ni a travs de sus verdugos. Esa exigencia callada (la impunidad para el franquismo), entraba en el famoso pacto (consensuado) de la transicin, en los anos 1977-78, tras la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975. "Pacto del silencio y del olvido".

Espaa es un pas donde un juez prestigioso y pertinente, eficaz, independiente: el juez Baltazar Garzn, ha sido condenado a muerte profesional, sometido a juicio y obligado a dimitir, por querer investigar la feroz dictadura franquista (sus crmenes de toda clase), sus jefes (ninguno ha sido juzgado). El diario El Pas del 15 de mayo del 2010, lleva en su primera plana, el titular: Garzn cae por querer investigar el franquismo.

Los verdugos han muerto en sus camas, o pasean todava libres, pese a sus crmenes de lesa-humanidad, (crmenes que no prescriben). Espaa es un pas donde un alto dirigente socialista, ex jefe del gobierno de alternancia de octubre de 1982, Felipe Gonzlez, (que alecciona al mundo entero sobre derechos humanos) se jacta de haberlos violados. Gonzlez confes al diario El Pas el 20 de abril del 2001:nosotros decidimos no hablar del pasado; es decir explcitamente: no tocar al franquismo y a su heredera, la monarqua, ilegtima. Desde la Iglesia hasta sectores de la izquierda moderada, muchos falsos demcratas siguen cacareando sin fin, cnicamente, las mismas mentiras, y nos contestan, cuando exigimos justicia :no se pueden reabrir las heridas del pasado... Heridas que nunca antes fueron cerradas, y un pasado que no pasa! El revisionismo es tan peligroso como el olvido. Hoy en da, el riesgo principal, en la batalla de la memoria, me parece ser la re-escritura, neo-conservadora, de la historia de la Repblica, de la Guerra de Espaa, del franquismo, de las Resistencias... criminalizando a los Republicanos, a los combatientes por la Repblica, a los guerrilleros, presentndoles como agentes del comunismo internacional, tteres de la KGB, como si el antifascismo fuese una manipulacin de Mosc...

En Espaa, poco a poco, desde hace unos diez aos, gracias al trabajo militante de las asociaciones de memoria (ARMH, Foro de la memoria, Federacin de los foros, etc.), de las asociaciones de vctimas, y a las investigaciones de historiadores progres, se est recuperando paulatinamente la memoria republicana (de la Segunda Repblica proclamada el 14 de abril de 1931). Ahora se puede hablar e incluso reivindicar la Repblica, la Tercera, que sea ms social, ms anticapitalista que la de 1931, exigir un referndum entre monarqua y Repblica, como lo proponen los comunistas, los militantes de Izquierda Unida, los de Podemos, algunos sectores minoritarios del PSOE, la izquierda radical, los anarquistas, los movimientos sociales de maestros, de jornaleros del campo, el sindicato andaluz de trabajadores (SAT), de enfermeras, de sin techo, de desahuciados... Los partidos del sistema, ellos, niegan y se oponen a la necesidad de una democracia completa, en un pas que sea mltiple.

La derecha caverncola y la mayor parte de los dirigentes socialistas, adheridos al social-liberalismo, rechazan la perspectiva constituyente y se aferran todava a un modelo caducado de transicin modlica, de colaboracin de clases...

Hoy en da, se ve la bandera tricolor republicana en la mayora de los actos militantes. Van hablando los silencios de la historia, que fue hasta hace poco historia oficial, la de los vencedores de la cruzada, y van rellenndose los huecos del olvido pactado.

Estamos rompiendo el cerco de la desmemoria. Fundamentalmente por el compromiso de los militantes de la memoria, en Espaa, apoyados por un fuerte movimiento memorial al otro lado del Pirineo, en Francia. En los dos pases, las clases dominantes temen que esos movimientos memorialistas enlacen con, (o se vuelvan) los movimientos sociales. Frente al auge del retorno republicano, como lo escrib en el libro Espagne, la Rpublique est de retour[1], los dos grandes partidos, ex-pilares del sistema, los socialistas (PSOE) y la derecha neo-franquista (el Partido popular, apoyado por "Ciudadanos"), se niegan a cualquier referndum sobre la monarqua y la autodeterminacin de los pueblos de Espaa. Rechazan la propuesta democrtica, que va creciendo, de un proceso constituyente para institucionalizar lo que Espaa es: una nacin de naciones, y avanzar hacia una federacin o confederacin (para otros), acabar con la Espaa al revs, una, uni-nacional, para derogar la constitucin de 1978, bastante continuista y democrtica solo en apariencia. El ejrcito es presentado como garante de la unidad de Espaa, un pas, segn la constitucin, no confesional, pero no definido como laico. Bajo el seudo-referndum de 1978 sobre la constitucin, iba pareja la transformacin de Espaa en una monarqua parlamentaria. Pero no fue eso -monarqua o repblica- lo que se le pregunt a los espaoles. Para la mayora del pueblo (y ah radicaba el engao), votar s a la constitucin no era asumir la monarqua.

La crisis, el fracaso del modelo de la transicin pactada, de un proceso supervisado en la primavera de 1977 por Estados Unidos y la Internacional Socialista (Vernon Walters, H. Smith, W. Brandt, H. Kissinger) trastoca todos los papeles. En realidad, la transicin modlica resulta pura leyenda, puro mito, pura falacia y montaje politiquero. El franquismo se recicl muy rpidamente en monarqua parlamentaria, en democracia. Como dicen algunos Espaoles rojos: muchos franquistas se acostaron fachas y despertaron demcratas.

El golpe militar del 18 de julio del 1936 y la largusima dictadura franquista no fueron ni un pronunciamiento de los habituales ni una dictadura como otras. El destacado historiador anglosajn Paul Preston habla de holocausto premeditado, planificado. Los vencedores lo queran irreversible para aplastar definitivamente a las clases populares. Holocausto segn Preston para caracterizar el terror y la represin franquista, y ese miedo que no acaba nunca, que se trasmite de generacin en generacin. Desde el principio, Franco, como Mola, Queipo de Llano, planteaban la necesidad de "depurar", de "limpiar" a Espaa del gen de la revolucin, del marxismo, del anarquismo... Entrevistado el 27 de julio de 1936 en Tetun, por el periodista Jay Allen, Franco declaraba querer salvar a Espaa del marxismo a cualquier precio. No se trataba slo de ganar la guerra sino de paralizar al pueblo por el terror. Los golpistas conceban la guerra como una guerra de exterminio. En agosto del 1936, en Badajoz, mataron a ms de 10 000 personas; la plaza de toros se ti de sangre. La columna de la muerte arras a pueblos enteros. Un terror estimulado desde arriba, desde la dirigencia; llamamientos repetidos a violar (una terrible violencia de gnero), a matar, a depurar...

En setiembre de 2013 (Cadena Ser, 30 de setiembre), una vez ms, la ONU exigi a Espaa que acabase con la Ley de Amnista del 15 de octubre de 1977, en realidad ley de auto-amnista, de impunidad, ley finalmente de punto final (la expresin es latinoamericana). El artculo 2 de la ley da la tnica: se amnista al personal del rgimen por los delitos cometidos, en el ejercicio de sus funciones, contra los derechos de las personas... Con la Ley de Responsabilidades polticas de 1939, a cada apresado, a cada condenado republicano, se le incauta los bienes; se los roban los terratenientes, los vecinos, los bancos... El articulo 10 de la ley dice: En toda condena se impondr, necesariamente, sancin econmica. Queda por escribir la historia de la espantosa represin econmica contra las familias republicanas, el gran saqueo a cargo de las autoridades, as como de las familias afines al rgimen... El incalculable botn franquista... Y ni una palabra acerca de una necesaria reparacin, de la devolucin de los bienes incautados (propiedades, cuentas bancarias...), como sera lo normal jurdica y moralmente. Ni se menta tal posibilidad...

En Andaluca existen oficialmente 61 958 expedientes de incautacin de bienes (cifra infravalorada por el miedo a denunciar) a los represaliados, despojados de lo poco que tenan. En esa misma Andaluca, entre 1936 y 1945, hubo 57 801 fusilados (49 718 republicanos y 8 083 franquistas). El tema del equiparamiento del terror, de los dos campos , el dogma mentiroso del todos culpables, tan querido y cacareado por los demcratas naftalina, se revela una verdadera farsa, una manipulacin asquerosa. No se puede equiparar el terror republicano espontneo, que dur las primeras semanas, y el terror fascista planificado, promovido por las autoridades, en forma de revancha de clase, y que se prolong hasta los aos setenta. Cuando se investiga, se profundiza la represin, como lo hicieron los historiadores Tun de Lara, Francisco Moreno, Francisco Espinosa, ngel Vias, Javier Tusel, Reig Tapia... uno se da cuenta de la falacia del tema del equilibrio del terror y de la memoria, de la falacia del concepto de responsabilidad colectiva.

Los socialistas lo han plasmado cuando, el 12 de octubre (da de la raza!) del 2004, hicieron desfilar juntos (el Desfile de la Victoria) a un nazi espaol de la Divisin Azul, y a un hroe republicano espaol, que combati con el general Leclerc, en la 2da DB, para liberar a Francia. Esta fue parte de La Nueve (160 hombres), compuesta principalmente por anarquistas y comunistas espaoles, fue la que primero entr en Pars, particip en los ltimos combates, unas horas antes de verse liberada la capital, por una insurreccin popular.

Hoy da todava, a la borbnica familia real, metida en muchos escndalos, se le protege en la medida de todo lo posible. El caso Garzn, la corrupcin estructural, los muchsimos escndalos maysculos que afectan a unos y a otros, como el enorme caso Gurtel, que conciernen y comprometen sobre todo al Partido popular, no le impidieron ganar las elecciones, ni gobernar el pas. Forrarse es considerado como algo normal. A la mayora de los jueces, no les importa un pepino la supeditacin de la justicia. La crisis catalana y del pacto territorial, reflejan con creces esa falta de independencia judicial. El Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional son los que han acabado con el juez Garzn. Como en los viejos tiempos, hoy da, las crceles catalanas se han vuelto a llenar de presos polticos independentistas (la mayor parte de ellos ediles). El nuevo rey Felipe VI se ha salido de su papel pronunciando un discurso anticataln, de inspiracin y contenido ultraconservador, brutal, represivo. Se han cado las mscaras!! El supuesto rey de todos los espaoles ha seguido Rajoy y al PP.

Espaa se ha puesto deliberadamente fuera de la normativa internacional de los derechos humanos, incluso tras adoptar, sin los votos del PP, en el 2007, la nueva ley (ni siquiera se le llama de memoria y no lleva una sola vez la palabra repblica). El texto descafeinado fue votado el 31 de diciembre del 2007. Los militantes de la memoria presionaron al gobierno socialista (de Zapatero) para conseguir por fin una verdadera ley de memoria... Tras meses de vacilaciones, de consultas (incluso con los grupos franquistas) el texto, basado en el equilibrio de la memoria, no satisfizo a nadie. Ni justicia, ni verdad, ni reparacin. Espaa no cumple con la legislacin internacional en los casos de desapariciones forzadas (fosas comunes). 80 aos despus de la guerra, siguen sin anularse los tribunales militares sumarios, sus juicios sumarsimos y sentencias criminales. Quedan por rehabilitar, entre otros fusilados o agarrotados, Puig Antich, Julin Grimau, Miguel Hernndez, Cristino Garca, militantes anarquistas supliciados, del FRAP, el presidente cataln Companys...

El entonces jefe del gobierno, Mariano Rajoy, el 20 de febrero del 2008, barri con todas las ayudas estatales a las asociaciones que abren fosas y hacen el trabajo que tuvieran que hacer las autoridades. Exclam: ni un euro para las fosas. Al estado sin embargo le incumbe hacerse cargo de la localizacin, la exhumacin y la identificacin de los desaparecidos (un ejemplo: dos fosas de ms de 2 000 vctimas en los cementerios de Crdoba). Socialistas y pepistas ni han cumplido ni cumplen. Los gobiernos sucesivos han evadido sus responsabilidades. Una periodista y novelista francesa, Rene Lafont, fusilada por los franquistas el primero de setiembre del 36, yace olvidada en la fosa comn del cementerio cordobs de la Salud... Unos militantes franceses han lanzado, a principios del 2018, una campaa internacional para que el gobierno francs y el espaol exhuman sus restos, y los trasladen, con los debidos honores, a Francia. Ningn gobierno democrtico ha contestado!!

En la Espaa democrtica, todava no se ha desfranquizado en profundidad. Quedan decenas de calles con nombres de fascistas... Y qu decir del nico parque temtico fascista en el mundo: el faranico Valle de los Cados!! Un mausoleo a la gloria de los vencedores, un lugar de exaltacin al fascismo, construido durante 20 aos con el dinero de las arcas pblicas; y utilizando el trabajo de 20 000 presos antifascistas, explotados, humillados, maltratados. El Valle, mantenido con los recursos de los contribuyentes, fue y sigue siendo adems un gran negocio. En la gigantesca baslica est la tumba del dictador Franco... Al acabar la guerra, Espaa contaba con 400 000 presos republicanos. Una cifra rcord. Se fusilaba sin parar pese a (oficialmente) haber terminado la guerra el uno de abril de 1939.

En las (post)dictaduras latinoamericanas, a las que Espaa export su modelo de transicin, se crearon Comisiones de la Verdad... En Espaa, no ha habido comisin alguna, ningn rastro de Comisin Verdad-Justicia-Reparacin. La ley de amnista de 1977 no permite que se investiguen los crmenes franquistas. Cada intento se enfrenta al rechazo del PSOE, de Ciudadanos y del PP. El desamparo jurdico y poltico de las vctimas y de sus asociaciones, la falta de apoyo institucional, les obliga a acudir a jueces extranjeros como la jueza Mara Servini de Cubria, en Argentina.

A ese terrible balance de violaciones de los derechos humanos sin respuesta, cabe aadir el insoportable caso de los nios robados (ms de 30 000) a sus familias republicanas, subversivas, diabolizadas, para entregarlos, en adopcin plena, quitndoles nombre y apellido, a familias cristianas adictas al franquismo, que les lavaban el cerebro. Esa depuracin poltica, promovida y organizada por el franquismo, la Falange y la Iglesia, estribando en decretos, leyes oficiales (entre otros un decreto de noviembre de 1949), se ha vuelto un negocio hasta entrados los aos 1990 (una ley de 1987 pretende poner fin a ese crimen de Estado). El Estado espaol no ha hecho nada para enfocar, tratar de responder a ese crimen de lesa-humanidad, buscar y encontrar a esos muertos-vivos. En Argentina, las comisiones han recuperado adultos, que fueron nios robados por los militares.

Y ni que hablar de la represin econmica y de su reparacin como corresponde en esos casos.

Muchas empresas que ayudaron a Franco, en la construccin del insultante y gigantesco mausoleo del Valle de los Cados, quedan hoy entre las ms importantes del pas.

Las que ayudaron a Franco se beneficiaron de concesiones estatales : mano de obra esclava, barata, batallones de presos republicanos rehabilitndose por el trabajo!! Hoy da, los descendientes de esa oligarqua franquista campean siempre entre los ms ricos de Espaa. Es el caso de FECSA (absorbida por ENDESA), de los hermanos March, banqueros del franquismo, de los HUARTE, de los BOTIN, de la ingente constructora ACS, presidida por Florentino Prez, actual presidente del Real Madrid...

Los Huarte han entrado en el gigante de la construccin OBRASCON, HUARTE, LAIN, JUAN BANUS ha sido el caudillo corrupto de Puerto Banus... 43 ministros de Franco fueron dirigentes en el sector bancario. El neo-franquista lder del PP, J-M Aznar, es nieto de Manuel Aznar Zubigaray, ex director de la agencia de prensa EFE, y despus embajador en la ONU... Son los mismos perros, deca mi ta Pilar, con collares diferentes.

El 10 de enero de 1939, el ministro republicano de Exteriores, lvaro del Bayo, en un discurso en la Sociedad de las Naciones, increpaba a las democracias occidentales culpables por la capituladora no intervencin, exclamando : El da vendr en que se acuerden todos ustedes de nuestros muertos. Las supuestas democracias occidentales, por intereses de clase, prefirieron, y no siempre solapadamente, el fascismo al Frente popular. Hoy da, el contexto internacional exige que reevaluemos el antifascismo.

Si Espaa fuese una democracia, lo sera pues muy incompleta, con muchas carencias, con un montn de cuentas pendientes, con la ausencia de juicio poltico a la dictadura, con impunidad oficial de los torturadores... No puede haber democracia plena que no est basada en Verdad-Justicia-Reparacin. Un da, el rey Juan Carlos le tir a Hugo Chvez: Por qu no te callas? Tras ese balance, poco democrtico: Quin debera callarse?

Nota:

[1] ORTIZ, Jean, Espagne: La rpublique est de retour, Ed. Atlantica, Biarritz, 2014.

Jean Ortiz, hijo de un combatiente republicano de Albacete que luego pas a ser guerrillero en Francia, es maestro de Conferencias y profesor en la Universidad de Pau (Francia). Especialista del siglo veinte espaol. Autor de varios libros y de documentales sobre la Repblica, la guerra de Espaa, la represin franquista, las fosas comunes, los guerrilleros espaoles, el antifascismo...

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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