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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

Trump, Corea del Norte y el fin de la teora de las Relaciones Internacionales

Mir Alikhan
Counterpunch


El tema dominante en los anlisis de los medios de comunicacin respecto a la poltica exterior del presidente Trump ha sido su imprevisibilidad. Aunque tiene implicaciones relativamente inocuas, por lo que se refiere a las mujeres envueltas en sus devaneos sexuales, la poltica ambigua y contradictoria en relacin con la cumbre con Corea del Norte que acaba de concluir tiene el potencial de provocar un serio conflicto violento entre las principales potencias. En un artculo que trata de analizar las actitudes rusas en la materia, el Christian Science Monitor asegura que tratar de leer las intenciones de la Casa Blanca de Trump se ha convertido en un ejercicio para los expertos rusos en poltica exterior que hace que la antigua kremlinologa parezca una ciencia exacta en comparacin.

Si bien puede daar el prestigio de los padres fundadores de la teora y la geopoltica de las IR (Relaciones Internacionales), la actual poltica exterior de EEUU se gua nicamente por el inters propio de, quizs, tres personas, y no por maniobras escrupulosas en el tablero de ajedrez mundial. Los 10 aos previos en la interaccin con los estados rivales han creado las condiciones para llegar hasta aqu; los anlisis revelan una disposicin creciente por parte del ejecutivo de dejar de lado el consejo de sus asesores ms expertos sobre asuntos clave para el carcter de gran potencia de Estados Unidos. Adase el apoyo de su predecesor a grupos rebeldes moderados, infamemente esquivos, en Siria, la denuncia de Trump del acuerdo nuclear iran, su despreciativa retirada de los esfuerzos internacionales para hacer frente al cambio climtico, y, ahora, la criticada gestin de la crisis de Corea del Norte a la lista de situaciones graves en las que el presidente de EEUU ha pasado por alto los consejos de los expertos a favor de un estilo ms personalizado de gestin. La adhesin anterior sin ms a las normas e instituciones internacionales est ahora superada, no slo cuando choca con lo que se consideran los intereses del Estado, sino incluso cuando simplemente chocan con Trump.

Aunque los objetivos ltimos de la hegemona de Estados Unidos se han mantenido, la forma como conseguirlos parece cada vez menos coherente. El veterano corresponsal en Oriente Medio Patrick Cockburn seal, durante los aos de Obama, que la poltica de Estados Unidos tiene un halo absurdo, como de Alicia en el Pas de las Maravillas todo es lo contrario de lo que parece ser. La descripcin de Cockburn, en alusin al desordenado modus operandi de la administracin en Siria , sugiere una cierta tendencia a la irracionalidad, aunque la toma de decisiones polticas de la presidencia de Trump parece condenada a una volatilidad an ms preocupante.

La designacin de John Bolton como Asesor Nacional de Seguridad y de Mike Pompeo como Secretario de Estado pueden acelerar catastrficamente esta tendencia, una vez descartadas las reglas de la negociacin y la diplomacia en favor de la consecucin de objetivos a corto plazo que estn determinados por campaas de relaciones pblica domsticas. Pero la inclinacin de Trump a atribuirse todas las cosas positivas que suceden en la escena mundial puede significar que adoptar la estrategia de quedarse en un segundo plano, permitiendo que las dos Coreas trabajen de forma independiente para la consecucin de sus diversos objetivos, y volver despus a situarse en primer plano ante las cmaras cuando el comit Nobel llame a sus puertas, unindose a los Kissinger, Peres, y Suu Kyi en ese desgraciado panten de pacificadores. Es, tal vez, este anhelo de adoracin lo que explica su resistencia a arroyar el proceso, como ha acostumbrado hacer hasta ahora. Al suspender los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur, Trump incluso fue tan lejos como calificarlos de muy provocativos, algo sin precedentes.

No se puede tomar en serio que Trump este sinceramente preocupado por limitar la amenaza nuclear. Adems de sus propios planes para construir un nuevo tipo de armas nucleares tcticas, lanzadas desde submarinos, para contrapesar los avances nucleares rusos -uno de los pocos programas de la era Obama que se han mantenido-, todas las confirmaciones de los organismos de supervisin pertinentes del cumplimiento de Irn con los trminos del Plan Conjunto de Accin General han sido descartadas con evidente desdn. La seccin de Economa de la ltima edicin de BusinessWeek, dedicada a Corea del Norte, pretende explicar este cambio drstico en la poltica de Estados Unidos. Se explaya sobre el potencial como China de la RPDC, que hacen posible sus costas prstinas, sus grandes reservas de minerales, incluyendo hierro y tierras raras, y su deuda barata y muy poco negociada, lo que podra ser un golpe de suerte para cualquiera que la tenga en sus carteras de inversin cuando y si llega a buen trmino un acuerdo de paz con el Norte. A pesar de todo este panorama color de rosa, sin embargo, los intereses empresariales no son un indicador fiable del inters de Estados Unidos por la paz en la pennsula de Corea, ya que esos mismos intereses fueron marginados en Irn, donde las posibilidades de inversin haban tentado a las compaas estadounidenses y europeas antes.

Se ha hablado mucho del pensado rechazo o la reversin de las polticas de la era Obama por parte de Trump; la hostilidad parece trascender la mera mezquindad partidista, enraizada en un racismo extremo contra alguien a quin muchos votantes de base republicanos creen el anti-Cristo. Pero mucha menor indignacin ha provocado la utilizacin por los demcratas del Congreso de precisamente la misma tcnica con respecto a Trump, aunque sin la intolerancia xenofbica. Wesley Pruden observa en el Washington Times que, los demcratas, todava sumidos en el fango de la pasada campaa presidencial, simplemente no pueden renunciar a su fantasa de que un milagro revertir el resultado y llevar a Hillary a la Casa Blanca, despus de todo. En consecuencia, la direccin demcrata ha optado por ampliar su temor a la distensin con Rusia a Corea del Norte. Ahora que la reunin tendr lugar segn lo previsto, dijo el senador Charles Schumer a la prensa a principios de este mes, queremos estar seguros de que el deseo del presidente de llegar a un acuerdo con Corea del Norte no acaba imponiendo a los Estados Unidos, Japn y Corea un mal acuerdo, hacindose eco de la ambigedad sumada a las tretas empresariales de Trump, as como a la lamentable gramtica de sus frases. No podemos conformarnos con algo que pueda al final reducir la seguridad de la pennsula, la regin y el mundo, ha afirmado el demcrata de ms alto rango del Comit de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Menndez, porque sera incoherente con la larga tradicin de EEUU de someter a las partes con las que negocia. Por otra parte, podemos recordar que la segunda fase del denominado modelo Libia, es decir, un cambio de rgimen, tuvo lugar bajo una administracin demcrata, despus de unas negociaciones de desarme supervisadas por los republicanos.

El 16 de mayo, despus de que la RPDC pospusiera su participacin en la inminente cumbre por lo que los medios de comunicacin afines a los demcratas llamaron las repentinas objeciones del Norte a los ejercicios militares conjuntos del Sur y Estados Unidos, tuvo lugar una reunin de emergencia entre el Ministro de defensa de la Repblica de Corea, Song Young-moo, y el general Vincent Brooks. Brooks es el comandante de las fuerzas de Estados Unidos en Corea del Sur. La prensa de Corea del Sur inform que, durante la reunin a puerta cerrada, Song pidi a Brooks que no participasen en los ejercicios Max Thunder los bombarderos nucleares B-52 Stratofortress, en un dbil intento de llamar la atencin sobre las preocupaciones legtimas de seguridad del Norte. Esta solicitud fue rechazada sin comentarios, seguida de la avalancha habitual de denuncias sobre la belicosidad de la RPDC. La administracin surcoreana de Moon Jae-in, que obtuvo una slida victoria despus de hacer campaa para que el pas 'aprenda a decir no' a Estados Unidos, en palabras del historiador Alfred McCoy, sin embargo, ha sido incapaz de liberarse de su subordinacin, teniendo que participar en las maniobras estadounidenses hostiles mientras trabajaba ostensiblemente por la paz. En un difcil equilibrio, recuerda a los acontecimientos de 2010, cuando el presidente Hatoyama se comprometi a terminar con la dependencia de Japn de los Estados Unidos desplazando la base de Futenma y sus ruidosos helicpteros de Okinawa, e inmediatamente se top con una fuerte resistencia de la administracin Obama, un pulso de poder evidente que termin en su dimisin.

Para no ser menos que el dictador norcoreano al que ha llegado a admirar, el 25 de mayo, Trump cancel la participacin estadounidense en la cumbre, tal vez para alivio de las dos Coreas, alegando insultos recientes de Kim Jong-un, pero no era una objecin seria. Por qu esa puerilidad no haba bastado para disuadir a Trump y Tillerson de hablar con los lderes de la RPDC antes, cuando, como se recordar, Trump twitte que Corea del Norte es el ltimo lugar en la tierra donde quiero ir , fue llamado un viejo chocho, y proporcion a Michael Wolff el ttulo para su apocalptico libro sobre su campaa electoral? Peor an, la cancelacin se produjo slo horas despus de que el rgimen de Kim destruyese pblicamente su nico sitio de pruebas nucleares en Pungyye-ri, poniendo en evidencia que ninguna concesin es suficiente para contentar a Estados Unidos. Aunque los ejercicios conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur fueron suspendidos durante la cumbre, Trump puede encontrar fcilmente un pretexto para reiniciar los ejercicios militares conjuntos, recordando al mundo el carcter insaciable de sus caprichos.

El apretn de manos en Panmunjon fue mucho ms importante que el de la Casa Blanca en septiembre de 1993 entre Rabin y Arafat, punto de partida de la creacin y conversin de la Autoridad Palestina en una fuerza al servicio del neocolonialismo. De hecho, la ausencia de un presidente estadounidense auspicioso entre Kim Jong-un y Moon Jae-in era un signo de esperanza, que refleja el compromiso de los dos gobiernos de trabajar por la determinacin del destino de la nacin coreana por su propia voluntad, como recoge la declaracin conjunta del 27 de abril. La eleccin de las palabras fue cuidadosa y deliberada, y obviamente se hizo con profundo conocimiento de la historia innoble de sabotajes de Estados Unidos, no de China. Por el contrario, China ha sido crucial para el mnimo progreso conseguido en las negociaciones diplomticas entre los seis estados ( doble congelamiento, etc.), de particular importancia porque su xito tiene el potencial para desactivar un conflicto importante en sus fronteras.

Thomas Christensen escribe en Foreign Affairs que China ha reaccionado, aunque de manera hosca, a los acontecimientos no deseados e imprevistos que han provocado a menudo otros, como la instalacin del sistema de misiles THAAD en Japn y Taiwn-que todos entienden como un esfuerzo para reforzar las capacidades ofensivas militares-y los ejercicios militares conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos que, entre otros escenarios, simulan el ataque contra la RPDC con aviones con armas nucleares. Siempre que se plantean tales preocupaciones legtimas de seguridad, los EEUU apelan a la naturaleza provocativa de los ensayos nucleares de la RPDC, que son justificados a su vez por las preocupaciones de seguridad antes mencionadas. Obviando el dilema causal evidente, que no refuerza precisamente la versin estadounidense, es suficiente con examinar el argumento apolneo de Bruce Cumings, historiador preeminente de la Corea moderna. Cummings encuentra el omnipresente olvido del contexto en estos asuntos exasperante. Todos nuestros medios de comunicacin, explica, parecen vivir en un eterno presente, y cada nueva crisis es tratada como algo sui generis.

En un intento de restaurar el contexto, la tentacin es comenzar con la criminal destruccin area del presidente Eisenhower de la pennsula de Corea en la dcada de 1950, y su consiguiente amenaza Norte con armas nucleares a Corea del Norte, tras Hiroshima y Nagasaki, o la forma decisiva en la que los EEUU, en palabras de Cumings, envolvieron estos territorios en estructuras de seguridad que los convirtieron en estados semisoberanos, en referencia a Taiwan, Corea del Sur y Japn. Sin embargo, el estado actual de la crisis se puede entender con precisin como resultado del hundimiento del Acuerdo Marco de 1994, cuando el ex presidente Jimmy Carter convenci a la RPDC congelar su produccin de plutonio en su planta de Yongbyon y otras, a cambio de reactores de agua ligera que pudieran satisfacer las necesidades energticas del pas. Los inspectores internacionales verificaron que la RPDC haba cesado el desarrollo de cualquier material fisionable.

En el 2000, el gobierno de Clinton haba incluso conseguido que la RPDC abandonase el desarrollo de sus misiles balsticos de mediano y largo alcance. Aunque ambas partes tuvieron dificultades para cumplir con la letra estricta del Acuerdo Marco, hubo una adhesin sustancial a ellos, hasta que la administracin Bush promulg su famosa dicotoma sobre el eje del mal, y lanz nuevas amenazas. Como respuesta, Corea del Norte expuls a los inspectores internacionales, y retom sus esfuerzos para desarrollar nuevos misiles. As continu hasta septiembre de 2005, cuando, bajo presin internacional, el gobierno de Bush dio luz verde a las conversaciones a seis, que terminaron en un compromiso de Corea del Norte para poner fin a todas las actividades relacionadas con armas nucleares, respetar la soberana de sus vecinos, y, de nuevo , permitir inspecciones internacionales. Casi sin previo aviso, Bush impuso las sanciones a Corea del Norte que, en palabras de Cumings, fueron diseadas especficamente para destruir los compromisos alcanzados en septiembre.

La vacuidad de la declaracin de Estados Unidos y la RPDC en la cumbre de Singapur son, sin duda, una de las causas para un optimismo cauteloso; al menos no erige barreras insalvables para ninguna de las partes. Tomado de forma aislada y ms all del absurdo, la criminalidad y el menosprecio de las obligaciones internacionales, la iniciativa de Trump para reducir el nmero potencial de armas nucleares en el mundo es un objetivo que vale la pena. De hecho, al igual que en la mayora de otros foros internacionales, su xito depende en gran medida de hasta que punto los EEUU cumplan con unos compromisos que tan vehementemente dice defender. Corea del Norte puede ser uno de los regmenes ms horrible del mundo moderno, pero sera muy hipcrita para utilizar este hecho como un obstculo en las negociaciones. En The Impossible State: North Korea, Past and Future , Victor Cha admite que el nico pas que puede resolver el problema de seguridad que Corea del Norte plantea es Estados Unidos. Pyongyang quiere relaciones diplomticas con la superpotencia mundial, y quiere ser reconocido como un estado normal, sin la pltora de sanciones estadounidenses impuestas. Quiere un tratado de paz que ponga fin a la Guerra de Corea, y busca ser aceptada en la comunidad de naciones. El pas clave que puede satisfacer estos objetivos son los Estados Unidos. Slo para dar una idea del coste de las hostilidades, a cambio de la completa desnuclearizacin, el rgimen de Kim es probable que pida hasta 2 mil millones de dlares en ayuda econmica anual, una fraccin de los 11.5 mil millones de dlares en los que Trump ha aumentado el presupuesto de la Agencia de Defensa de Misiles, a los efectos de afianzar y extender sus defensas contra la RPDC. Es un misterio cmo podr explicarlo la teora de las relaciones internacionales contempornea, cuya premisa es la bsqueda coherente de los intereses propios de los estados, que pueden entrar hipotticamente en alianzas internacionales mutuamente beneficiosas.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2018/06/22/trump-north-korea-and-the-death-of-ir-theory/

Traducido para Sin Permiso por Enrique Garca



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