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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2018

Asignatura pendiente

Alina B. Lpez Hernndez
La Joven Cuba


Corra el ao 1913 cuando el joven Fernando Ortiz public su libro Entre cubanos. Psicologa Tropical. All nos describa como personas que asuman ms de un discurso. Uno estaba dirigido a la esfera pblica, donde rara vez expresbamos nuestra verdadera opinin, pero s lo que convena. Otro era ms restringido, encauzado al mbito privado compuesto por la familia y los amigos, en ese nos pronuncibamos con sinceridad. Parece que no hemos cambiado mucho, pues el fenmeno de la doble moral es asunto criticado con asiduidad en nuestros medios.

Hace pocos das el noticiero de televisin public el reportaje de una periodista que investigaba el desvo de combustible en la provincia de Cienfuegos. No recuerdo su nombre pero me gust su estilo. Nada de identificar a las personas ni enfocar la cmara a su rostro, solo escuchbamos la voz y si acaso se distinguan las manos. De esa manera logr declaraciones ms honestas que los entrevistados no se habran atrevido a ofrecer abiertamente acerca del modo en que se produce la prdida de enormes cantidades de gasolina y petrleo.

Los estudios masivos de opinin a travs de encuestas que respeten el anonimato para la implementacin y evaluacin de decisiones polticas, resultan una asignatura pendiente en Cuba. Habiendo pasado por aos iniciales de efervescencia revolucionaria, en los que pocos cuestionaban el modo colectivo y multitudinario de aprobar determinaciones gubernamentales en plazas, desfiles y actos polticos; convertimos este proceder en una manera controvertible de legitimar las disposiciones de nuestro gobierno. A tenor con esa prctica, extendida en etapas como la actual en que ya los consensos no son tan evidentes, hemos perdido la posibilidad de conocer las opiniones reales de las personas y sus tendencias porcentuales, desaprovechamos entonces al verdadero asesor de la poltica de los gobiernos: la ciudadana.

En el imaginario social cubano la unanimidad ha sido erigida como valor intrnseco del patriotismo, mientras la incondicionalidad es una actitud polticamente correcta. Nuestros dirigentes an suponen como positivo el estado poltico ideolgico de una poblacin o comunidad por los gritos eufricos de apoyo de cientos de personas. De ah entonces que pocos se atrevan a discrepar pblicamente, so pena de ser tratados como disidentes, centristas y otras denominaciones; o, en el mejor de los casos, ser tachados de problemticos e hipercrticos. Resultado de eso es que contadsimas personas manifiestan explcitamente sus opiniones polticas si piensan que ellas se desvan, aunque sea en una pequea parte, de la norma oficial.

Los estudios de opinin pblica, a pesar de ser una de las vas naturales de retroalimentacin que obliga a los gobiernos a tener resultados en un plazo prudencial, le han sido incautados a las ciencias sociales en nuestro pas. Son competencia exclusiva de las oficinas de opinin de la poblacin adscriptas a las direcciones provinciales del PCC. Los cientficos sociales cubanos no podemos realizar estudios de opinin sobre el gobierno y sus polticas. Hasta para aplicar una encuesta masiva relativa a la utilizacin del tiempo libre o a los hbitos de lectura debemos ser autorizados previamente.

Como secuela, las carreras universitarias que tienen un perfil social: Economa, Sociologa, o Estudios socioculturales, entre otras que pudieran asesorar al gobierno, no logran cumplir con su rol de diagnosticadoras y transformadoras de la sociedad. La forma de culminacin de estudios y posterior superacin de los profesionales de esas especialidades casi siempre asume la forma de Estudios de Caso, una metodologa que impide apreciar tendencias y generalizar opiniones sobre determinados aspectos o fenmenos.

Para lograr una verdadera actualizacin de la economa cubana hay que empezar por actualizar los mtodos de la poltica. Uno de ellos es el manejo de encuestas que se apliquen de manera annima para llegar a constatar los criterios verdaderos y honestos de las personas. Seguir hablando del pueblo en general es convertirlo en una masa social inerte, que personificar una poderosa resistencia al cambio pues no se apreciar a s misma como sujeto, sino como objeto de las transformaciones.

Es ese el taln de Aquiles de muchos de los proyectos socialistas fracasados, de ayer y de hoy, no lograr la verdadera participacin popular al no incluir a las personas y sus opiniones especficas en los procesos de toma de decisiones. La relacin entre lo individual y lo colectivo en la poltica fue el tema central del artculo El porvenir de un continente, del escritor ruso Len Tolstoi para el peridico bonaerense La vida literaria, y que replic en Cuba la Revista de Avance en su nmero 29, del 15 de diciembre de 1928. El autor de La guerra y la paz consideraba: En lo individual, el latinoamericano es el ser ms liberal del mundo; ms an que el francs pero en lo colectivo pierde su identidad y se transforma en energa reaccionaria. En los sajones sucede lo contrario: el individuo es la esencia del absolutismo, la colectividad, el non plus ultra del liberalismo ().

Necesitamos contar con las opiniones reales de las personas que conforman la sociedad. No basta con los gritos movilizadores, las consignas y las declaraciones colectivas. Es imprescindible saber que un pueblo est formado por millones de individuos y que el anonimato en las opiniones es saludable, en primera instancia para el propio gobierno, que puede monitorear su funcionamiento y no llegar as a una enorme acumulacin de errores difciles de resolver; en segunda, para las personas, que se sienten de esa forma participantes activas en los procesos polticos. Es imperativo aprobar esa asignatura pendiente de la poltica cubana si queremos cambiar de hecho y no solo en apariencias.

Fuente: http://jovencuba.com/2018/07/02/asignatura-pendiente/



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