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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2018

Gustavo Urrutia y sus Ideales de una Raza: los negros en las estadsticas oficiales

Pedro Alexander Cubas Hernndez
Cubaposible


Cuando nosotros hablamos de afirmacin racial no queremos significar que el hombre de color deba mostrarse orgulloso de serlo, sino que no debe sentirse avergonzado de su pigmentacin ni tratar de negar su raza cuando pueda [].

Gustavo Urrutia (1929a)


Desde el ao pasado, la ciber-feminista Sandra lvarez Ramrez (tambin conocida por su blog Negra cubana tena que ser) viene insistiendo en la temtica de cmo la poblacin negra cubana est registrada en las estadsticas demogrficas oficiales de nuestro pas. En su opinin, uno de los retos de la solucin del problema racial en Cuba es la reformulacin de la variable racial en el censo que permita saber con mayor exactitud cuntas personas afrodescendientes somos en Cuba (lvarez, 2017a). Posteriormente, coment brevemente sobre su participacin en una investigacin acerca de dicha variable en los censos de la regin americana y subray que [] uno de los resultados ms importantes de dicho estudio revela que el censo no cruza la variable racial con otras de suma importancia, como por ejemplo, la tasa de fecundidad [], y cuando se refiri al caso cubano critic el uso conceptual del trmino color de la piel en lugar de la variable racial (lvarez, 2017b).

La preocupacin de nuestra activista demuestra que para nadie es un secreto la operatividad de los Censos de Poblacin y Viviendas como eje del blanqueamiento y de la invisibilizacin del legado humano cimentado por el componente africano en Cuba durante poco ms de cinco siglos. Pero esa discusin no es solamente de hoy, porque Gustavo Urrutia se manifest sobre ese asunto en la pgina dominical de Ideales de una Raza en 1929. En ese momento eran vlidos los datos estadsticos del Censo de 1919, que expresaban una abrumadora mayora blanca de un 72,3 por ciento y una minora denominada de color (dgase negros, mestizos y amarillos) del 27,7 por ciento en una poblacin de 2 millones 889 mil 004 habitantes.

Parece que Urrutia (1929b) se cuestionaba esos datos y por eso propuso una campaa en pro de la visibilizacin total de la poblacin negra cubana. El recurso a ser aplicado era publicar en la plana dominguera una cdula o cupn para la recoleccin de los datos estadsticos correspondientes [] a los negros. Dicho emprendimiento sera liderado por el Club Atenas, que recopilara las informaciones y las computara. No tengo la informacin acerca del xito o fracaso de tal iniciativa. Lo que est muy claro es que en el Censo de 1931 dichos porcentajes no registraron un cambio sustancial (72,1 por ciento de blancos frente a 27,9 por ciento de color), pese al crecimiento de la poblacin expresado en la cifra de 3 millones 962 mil 344 habitantes.

La estrategia de recogida de datos para ambos censos tuvo una variacin interesante. En los resultados presentados en 1919 y 1931 fueron compilados por separado los blancos nativos (1 milln 816 mil 017 vs 2 millones 185 mil 991) y los blancos extranjeros residentes en Cuba (272 mil 030 vs 670 mil 965), en su mayora espaoles. Y en el caso de la poblacin de color, las estadsticas exhibidas en 1919 indicaron una cantidad de 800 mil 957. Si llevamos en consideracin el registro de los lugares (pases) de nacimiento es posible entender que esa cifra no trataba slo de cubanos nativos ya que, por ejemplo, estaban entrando al pas muchos braceros provenientes de varias islas del Caribe, especialmente de Jamaica. Pero en el inventario de 1931 se observa que la cifra de 1 milln 105 mil 388 fue declarada representativa de negros, mestizos y amarillos (tanto cubanos como extranjeros), lo cual no haba sido especificado de esa forma en el censo anterior. En aquellos momentos, los haitianos tenan una presencia mayor que los jamaicanos.

En aquella poca, Urrutia estuvo dialogando con dos pedagogas negras: Consuelo Serra e Inocencia Silveira. Uno de los temas bsicos era la identidad de los negros cubanos ante las hostilidades cotidianas que sufran. Tanto en 1929, como en el 2018, los negros cubanos siguen siendo condenados por defender sus derechos y razones de ser. Una de las inculpaciones de todos los tiempos es llamarnos racistas. Silveira (1929) respondi vigorosamente al decir que no somos racistas, somos ciudadanos conscientes porque es nuestro derecho solicitar la igualdad. Y sentenci: racistas, preocupados y criticables seramos, si quisiramos para nosotros todas las prebendas: todos los beneficios materiales y todos los goces del espritu [].

Silveira (1929) tambin destacaba como atributos de los negros: la sensatez, la nobleza y ser amantes de la confraternidad. Serra concordaba con esa idea y fue ms lejos cuando afirm que virtudes como la dignidad y la concentracin moral son valores tnicos de la poblacin negra cubana, que nuestros mayores nos han legado [y] a nosotros nos toca recogerlos y colocarnos bien alto, donde todo el mundo los vea y sirvan de paz y unin entre todos los cubanos que reconocern en ellos valores nacionales, valores cubanos. (Serra, 1929).1

En un contexto tan propicio para la reflexin sobre la contribucin de los negros al proceso de formacin de la nacin cubana resulta interesante la posicin patritica de ambas pedagogas. No estoy en condiciones de demostrar si esos criterios de matiz feminista fueron la principal fuente de inspiracin de Urrutia para publicar el editorial Quines somos y dnde estamos? (correspondiente al da 10 de marzo de 1929), que a continuacin reproducimos. Las palabras de Urrutia tienen como base la defensa de una identidad racial (lase afirmacin racial en sus cdigos controvertidos), que no todos sus contemporneos estaban dispuestos a asumir y eso pesa hasta nuestros das.

La presencia real del negro en las estadsticas oficiales de Cuba contina siendo un asunto muy polmico porque tiene un sentido poltico, cuya importancia es soslayada a propsito. La omnipresencia de una mentalidad colonial provoca que los sujetos racializados como negros se nieguen a s mismos cuando llega el momento de la autodeclaracin, entre varias razones, por conveniencia (como denunciaba Urrutia aos atrs). Adems, la sombra del racismo estructural contina siendo muy larga en Cuba y ese es un aspecto a tener siempre en cuenta. No obstante, es preciso entender que la raza de color necesita observarse cuidadosamente a s misma; saber a ciencia cierta quienes son y donde estn sus intelectuales, sus productores, sus contribuyentes directos al erario, sus obreros y artesanos, sus jornaleros y sus clases indigentes (Urrutia, 1929b). Justamente eso es lo que Leyda Oquendo defina como un derecho humano al conocimiento de la verdad histrica, que hasta el presente se nos sigue negando y ya sabemos el por qu.

Plana Dominical IDEALES DE UNA RAZA

Seccin ARMONIAS

Quines somos y dnde estamos?

Creemos que las preocupaciones ms importantes para la raza negra cubana en nuestros das, deben ser: la de sus relaciones con la raza blanca, y la de su propia superacin, constante e ilimitada.

Si al mejoramiento de nuestras relaciones con la raza blanca estamos dedicando una atencin seria y sostenida, con resultados cada vez ms alentadores por cierto, debemos igualmente esforzarnos en llevar al estudio de nuestro cuerpo social aquellos mtodos que ofrezcan ms garanta, a fin de poder juzgar con criterio cientfico los fenmenos sociales que en nosotros se producen y aplicarles con acierto el estmulo o el correctivo de que hayan menester.

La estadstica es la ciencia bsica de estos estudios, imprescindible para la orientacin fidedigna y fructfera de las actividades sociolgicas, y aunque a primera vista parezca que el Censo oficial de la Repblica provee a tal necesidad, es lo cierto que este carece de muchos detalles concretos indispensables para la organizacin ntima de nuestra raza, por ser materias propias de complicaciones especiales.

La raza de color necesita observarse cuidadosamente a s misma; saber a ciencia cierta quines son y dnde estn sus intelectuales, sus productores, sus contribuyentes directos al erario, sus obreros y artesanos, sus jornaleros y sus clases indigentes; tener a la vista su estadstica y, partiendo de lo que ella le diga, tratar de realizar la magna obra de metodizar y encauzar sus actividades para contribuir con mayor eficacia al progreso de la patria y a su particular superacin colectiva.

Me parece oportuno repetir, una vez ms, que soy partidario decidido de la diplomacia abierta y que en estos asuntos no me gustan previsiones polticas, ni ambiciones personales, ni reservas mentales de ningn gnero. Convencido el Diario de la Marina de esta verdad, accede a poner a la disposicin de la raza de color cubana su gran circulacin, para que insertemos en esta pgina dominical de los Ideales de uma raza, una cdula o cupn para la recoleccin de los datos estadsticos correspondientes. Y lo hace con igual criterio desinteresado, muy ajeno a toda especulacin de taquilla, por lcita que ella pudiera parecer, al extremo que no acepta intervenir en la recepcin y computacin de tan importantes datos estadsticos. Este peridico facilita los medios para que se realice la obra, pero renuncia a controlar los resultados.

Es el Club Atenas, la sociedad que por consenso general representa la ms alta instancia intelectual de la raza negra de Cuba, la entidad que hemos elegido para encargarla de esa funcin delicada y trascendente, no solo por su representacin y aptitud directriz, sino porque ella ha coincidido con nosotros sin que lo supiramos antes- en la iniciativa de una gestin semejante, aunque tal vez ms limitada en la magnitud de la empresa.

No es superfluo consignar que sabemos cuan escaso de rigurosa exactitud ha de ser al (sic) material que recopilemos por este medio, pero por lo menos servir como indicio elocuente de lo que buscamos. De todos modos ser mucho ms de lo que ahora tenemos.

Venimos pus (sic), sin desconocer la espontaneidad e independencia de nuestra particular iniciativa, a cooperar con el Club Atenas en una de las actividades ms tiles y simpticas que podra emprender esta Sociedad en su obra de afirmacin y progreso nacionalista, sin ms reserva por parte del Diario de la Marina, sino que la estadstica que se va a crear permanezca siempre a la disposicin de cuantas personas o colectividades deseen consultarla, a lo cual accede gustoso el Club Atenas.

Muy pronto empezaremos a insertar los cupones en esta pgina, con la informacin necesaria para que sean llenados y remitidos al Club Atenas. Solo me resta rogar a las personas de mi raza, que piensen en la importancia de esta obra, y si merece su aprobacin, que nos ayuden en este empeo, serio y desinteresado.

Gustavo E. Urrutia.

Fuente: Diario de la Marina, La Habana, 10 de Marzo de 1929, p. XIII (3ra Seccin).

Nota al pie:

  1. Las letras Negritas son del texto original.

Bibliografa:

lvarez, Sandra (2017a). Brevsimos apuntes sobre los principales retos del movimiento antirracista cubano. Disponible en: . Acceso en: 23 mayo 2018.

______ (2017b). Racismo estructural en Cuba? Notas para el debate. Disponible en: . Acceso en: 23 mayo 2018.

Los Censos de Poblacin y Viviendas en Cuba: 1907 1953. Disponible en: . Acceso en: 27 mayo 2018.

Serra, Consuelo (1929). Nuestros valores tnicos. Diario de la Marina, p. VI (3ra Seccin).

Silveira, Inocencia (1929). Lo que somos. Diario de la Marina, p. VI (3ra Seccin).

Urrutia, Gustavo (1929a). Armonas. Diario de la Marina, p. VI (3ra Seccin).

______ (1929b). Quines somos y dnde estamos? Diario de la Marina, p. XIII (3ra Seccin).

Fuente: http://cubaposible.com/gustavo-urrutia-ideales-una-raza-los-negros-las-estadisticas-oficiales/



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