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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2018

Reforma constitucional desde abajo

Juan-Ramn Capella
Infolibre


Qu exige una reforma constitucional verdadera, impulsada desde abajo, desde el fondo de la sociedad, creble, aceptable para la gran mayora de la poblacin, entusiasmante? Una verdadera reforma constitucional en Espaa tiene como requisito previo un cambio profundo en la correlacin de las fuerzas polticas.

No se puede pensar la reforma constitucional separadamente de la correlacin de las fuerzas polticas. Quin tiene ms fuerza y quin menos, y qu se defiende con esas fuerzas. Siempre hay motivos para la reforma, pero sta no se debe impulsar si en el bando democratizador no se tiene fuerza suficiente, porque entonces abrir la caja de las reformas puede tener como resultado la constitucionalizacin de medidas reaccionarias impuestas por quien ms poder tiene.

Los de abajo, los de la Plaza, carecen hoy de poder poltico suficiente para tratar de pactar con los de arriba, con los de Palacio, una reforma constitucional que defina un rgimen poltico ms democrtico e igualitario.

Se puede decir que grandes mayoras de los de abajo se han rendido a los ms poderosos: han contemplado la impotencia de sus partidos y de sus sindicatos para contraponerse eficazmente a los designios de los empresarios y de los representantes polticos de stos; han interpretado mal los intentos sindicales de salvar algo de la quema, como entrega al enemigo de clase, y han decidido esas mayoras entregarse ellas tambin: ah estn las cosechas de nuevos votantes de los partidos de derechas.

Los movimientos polticos de fondo de la poblacin, sin embargo, no son reductibles a esquemas simplistas. Contemporneamente a las definiciones electorales mencionadas han surgido tambin otros movimientos muy poderosos en la sociedad: el movimiento de las mujeres y de sus aliados antipatriarcalistas por una verdadera igualdad social entre hombres y mujeres; el movimiento en favor de pensiones dignas animado fundamentalmente por pensionistas; el movimiento de renovacin educativa impulsado por estudiantes y profesores de enseanza media. Estos movimientos son, en los tres casos, movimientos conectados directamente con los de abajo y con los aliados de los de abajo. Irn a ms o a menos, pero no hay razones para creer que vayan a parar.

As y todo, estos movimientos de un solo asunto no bastan an para generar un gran movimiento social capaz de renovar el rgimen poltico en un sentido democrtico abarcante.

Pero son una esperanza. Nadie posee un instrumento que permita ver lo que se genera en los estratos profundos de una sociedad tan severamente castigada como lo es la espaola, tan abandonada, y durante tantos aos, de la mano de Dios.

Ahora bien: podemos hacer un experimento mental. Imaginemos el paso de un ngel que cambia el sistema poltico en el sentido deseable. Que implanta un sistema federal aceptado por todos, que crea un poder judicial completamente independiente, con su polica judicial y todo y con magistrados reeducados angelicalmente; que da la ciudadana a los vecinos extranjeros censados, que hace ms proporcional el sistema electoral, regula la jefatura del Estado e introduce milagrosamente los cambios que la debilidad de los de abajo en la correlacin de fuerzas no permite introducir.

Servira esto para algo?

Servira seguramente para algo, pues para empezar facilitara el reagrupamiento de los de abajo. Pero no para mucho, pues entonces quedaran en primer plano toda una serie de grandes problemas, que son los que importan de verdad.

Sin embargo, tendramos a nuestro favor ser una sociedad ms democrtica, en la que todo ser humano ha de ser sagrado para los dems.

No vendr en nuestra ayuda, claro es, ningn ngel milagroso. Lo que se pueda ganar, habremos de ganrnoslo nosotros mismos. Eso s: al tener ante los ojos un cambio constitucional necesario, hemos de saber para qu lo queremos. Pues no es un fin en s mismo. Y empezar a trabajar, ya ahora, para lo que ha de venir despus.

Eso exige plantearse tambin los problemas actuales de la democracia.

Sobre todo porque entre la poca de la aprobacin de la Constitucin y la poca del presente se ha producido lo que con toda propiedad puede ser llamado un fin del mundo.

Un mundo se ha acabado y otro muy distinto ha empezado a surgir.

Fuente: Infolibre



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