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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2018

Tensiones y contradicciones en el independentismo

Antonio Santamara
TopoExpress


Aqu se apuntan las tensiones internas en el movimiento secesionista desde el cambio de estrategia del gobierno espaol a raz de la mocin de censura que elev a la presidencia del gobierno a Pedro Snchez y ha abierto un nuevo escenario poltico.

La mocin de censura que derrib a Mariano Rajoy y otorg la presidencia del gobierno a Pedro Snchez, con los votos de los independentistas catalanes, ha modificado substancialmente el panorama poltico, especialmente en lo que afecta a la crisis catalana.

A diferencia de Rajoy, Snchez multiplica los gestos de distensin respecto al Govern de la Generalitat, desde el traslado de los lderes independentistas presos a las crceles catalanas, a la entrevista con el president Quim Torra, a las promesas de la ministra Meritxell Batet de reformas constitucionales y recuperacin de los artculos derogados por el Tribunal Constitucional del Estatut dAutonomia del 2006.

Este cambio en la estrategia ha descolocado a la direccin del movimiento independentista y exacerba sus tensiones internas. Torra fue designado por Puigdemont president de la Generalitat por dos motivos. Por un lado, para continuar el pulso con el Estado, en el supuesto de que la presidencia del gobierno continuara ocupada por Rajoy. Por otro, porque dada su condicin de activista difcilmente cuestionara la condicin de Puigdemont como mximo dirigente poltico del bloque independentista.

Hasta la fecha Torra se ha comportado siguiendo este guin y no ha respondido con gestos de distensin a las seales emitidas por Snchez, sino en sentido contrario, con decisiones que buscan continuar el choque con el Estado. En este sentido, se explica la designacin de Meritxell Serret, prfuga de la justicia espaola, como representante de la Generalitat ante la Unin Europea; la peticin de Carles Puigdemont de disfrutar de sus privilegios como expresident de la Generalitat; el enfrentamiento de Torra con el embajador espaol en Washington; la negativa a reconocer el gesto poltico del acercamiento de los presos o la breve carta enviada por Torra a la Moncloa, previa a la cita con Snchez, donde se anuncia que solo desea tratar la cuestin del referndum de autodeterminacin y de los smbolos franquistas en el espacio pblico. Una actitud que preludia un fracaso de la reunin entre ambos presidentes ante las propuestas maximalistas de Torra, encaminadas a mantener el pulso con el Estado.

De hecho, Puigdemont defendi la abstencin en la mocin de censura, sabedor que para su estrategia legitimista resultaba ms conveniente que Rajoy continuara en el poder. La circunstancia de que los diputados postconvergentes en el Congreso de los Diputados no formen parte del ncleo duro de partidarios del expresident y la percepcin de que una abstencin que mantuviera a Rajoy en el poder no sera entendida por su electorado, mientras ERC daba un cheque en blanco a Snchez, contribuyeron decisivamente a que finalmente se decantaran por votar al candidato socialista.

Ahora bien, si la actitud maximalista de Torra puede ser apoyada por el ncleo duro del movimiento secesionista, corre el gran peligro de no ser comprendida por amplios sectores de la sociedad catalana, incluidos sectores que hasta ahora apoyaban la independencia. En este sentido debe leerse la carta de Oriol Junqueras dirigida a la reciente Conferencia Nacional de ERC, donde afirma que las estridencias, las proclamas blandidas y vacas, los discursos nacionalistas excluyentes son el camino ms rpido para volver a ser una minora ruidosa, para volver al autonomismo, y que ha sido interpretada como un crtica a la lnea de Torra y Puigdemont, lnea avalada por la ANC y la CUP.

Cuatro focos de tensin

El periodista Francesc-Marc lvaro, cercano a la galaxia convergente, public el pasado 2 de julio un interesante artculo en La Vanguardia, titulado Tensiones en alza, donde describe las cuatro contradicciones que atraviesan al bloque independentista desde el fracaso de la va unilateral, agudizadas por el cambio poltico en Madrid.

En primer lugar, detecta una fuerte tensin entre las bases y los dirigentes del movimiento soberanista. Una tensin entre una visin emocional y una visin estratgica, entre el relato y su quiebra fctica que se manifest en las enmiendas de la militancia de ERC en la citada Conferencia Nacional para no desechar la va unilateral. Estrechamente relacionada con sta, lvaro indica una segunda fuente de tensiones entre la poltica institucional y la dinmica activista de la ANC y los CDR que perciben como una rendicin o traicin todo lo que no sea implementar de modo inmediato la Repblica. Aqu aadimos nosotros se percibe una creciente desconfianza ante el papel de los partidos polticos en el movimiento independentista que fue verbalizada por la ex consellera Clara Ponsat, huida a Escocia, quien culp a los partidos polticos del fracaso del proceso soberanista, ms pendientes de mantener los sueldos y prebendas de sus cargos pblicos. En este punto emerge una tendencia profunda del nacionalismo cataln de Prat de la Riba a Jordi Pujol que concibe las formaciones polticas como parte de un movimiento nacional de carcter comunitario. Una concepcin que pone de manifiesto su naturaleza nacional-populista y las dificultades para encajar estos planteamientos con los de la democracia representativa.

El tercer foco de tensiones se ubica en el interior de Junts per Catalunya, entre los miembros del ncleo duro liderado por Puigdemont, agrupados en la formacin Junts per la Repblica, que pretende reconstruir bajo su direccin el espacio independentista, frente al PDECat, donde a su vez existen partidarios de la va de Puigdemont y de una postura posibilista de negociacin con el Estado en la estela de la vieja Convergncia. El cuarto y ltimo foco de tensin es el de la clsica pugna entre ERC y PDECat por la hegemona en el bloque soberanista.

A juicio de Francesc-Marc lvaro, la suma de estas tensiones debilita las posiciones del conjunto del independentismo, sus expectativas y sus posibilidades de generar un nuevo escenario. As se pregunta cmo afectarn estas tensiones a la estabilidad del Govern de la Generalitat y a la construccin de un discurso coherente, de una poltica que vaya ms all de los gestos, y de una estrategia que pueda entenderse.

Maximalistas y posibilistas

El artculo de Francesc-Marc lvaro aumenta su valor analtico en la medida que se realiza desde el interior del bloque soberanista y resulta una advertencia a los actores del movimiento independentista para rectificar ante unas tensiones que pueden acabar rompiendo su unidad y comprometiendo su credibilidad.

A grandes rasgos, se aprecian dos lneas contradictorias: la maximalista auspiciada por Puigdemont y Torra con el apoyo de ANC y CUP, y la posibilista, propugnada, no sin contradicciones, por ERC y PDECat. Sobre los sectores ms proclives a aprovechar el nuevo escenario abierto por la presidencia de Snchez pesan como una losa las acusaciones de traicin y rendicin de los sectores maximalistas. As se explica, por ejemplo, que mientras Junqueras el pasado sbado difundiera la citada carta, el lunes el portavoz en el Congreso de ERC, Joan Tard, condicionara el apoyo a los candidatos de PSOE y Unidos Podemos en RTVE a la aceptacin de un referndum de autodeterminacin. O que el portavoz parlamentario del PDECat en Madrid, Carles Campuzano, no apreciara el gesto poltico de Snchez de acercar a los presos a Catalunya.

En cualquier caso, el independentismo, atravesado por las contradicciones citadas, est experimentando serias dificultades para mantener el relato que tantos rditos le dio mientras el PP estaba al frente del ejecutivo espaol. Adems, corre el riesgo arriba apuntado de una inversin de papeles; si entonces para amplios sectores de la sociedad catalana era el gobierno espaol quien se cerraba en banda y se negaba a plantear un dilogo poltico para resolver el conflicto, ahora esta negativa al dilogo ser atribuida al ejecutivo cataln. Esto tendr un elevado coste, pues amplios sectores de la ciudadana desean que descienda la dinmica de polarizacin, tanto en el interior de la sociedad catalana, como entre los gobiernos de Madrid y Barcelona.

Desde el punto de vista del ejecutivo espaol, tambin se aprecian dos lneas. Una abierta a la negociacin y al dilogo, encarnada por Meritxell Batet, y otra de firmeza frente al secesionismo personificada en Josep Borrell. As pues, si dentro del bloque independentista se impone la lnea dura, este podra hallar una respuesta semejante en el otro lado. Especialmente cuando el margen de maniobra del PSOE es muy estrecho, sometido a la estrecha vigilancia de PP y Cs, que le acusan ante cualquier gesto de distensin de ceder al chantaje de los independentistas como precio a su apoyo a la mocin de censura.

En definitiva, en el corto plazo no se aprecian, al menos por la parte de la presidencia de la Generalitat, signos encaminados a recoger las propuestas de Pedro Snchez para rebajar la tensin y alcanzar algn tipo de va de negociacin para satisfacer algunas de las reivindicaciones del nacionalismo cataln. Todo parece indicar que el conflicto se prolongar durante mucho tiempo. Sin embargo, tambin todo apunta a que ahora sus eventuales desarrollos sern desfavorables al movimiento secesionista. Por las contradicciones de su relato, por sus tensiones internas que amenazan su unidad y por su estrategia de querer mantener la tensin y el enfrentamiento con el gobierno espaol en contra de las aspiraciones de gran parte de la sociedad catalana.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/tensiones-y-contradicciones-en-el-independentismo/



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