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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2018

Sobre la reactivacin del glifosato en Colombia
No legalizar las drogas es pura hipocresa

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


A Thomas Szasz (1920-2012), uno de los que ms supo sobre el asunto de las drogas.

A lvaro Camacho Guizado (1939-2011), por lo mismo...

A mis hijos, Santiago y Valentina, por no tener nada que ver con drogas.

 

Ahora, con el retorno de Uribe al poder, por interpuesta persona, la reactivacin de las fumigaciones con glifosato, el dcimo aniversario de esa operacin de pelcula, en la que no se dispar un tiro ni se pag un peso humor santista, digno de sbados (in)felices la llamada Operacin Jaque (1), bien cabe reflexionar sobre por qu no se legalizan las drogas en Colombia ni en otros pases del resto del mundo: por pura y simple hipocresa de la polica global, los EE.UU, y de sus Estados satlites, que dicen combatirlas, pero que, en realidad, van detrs de mantener el negocio, incautar u ordenar incautar ciertas cantidades de toneladas aqu o all, combatir a narco-tilapias pero dejando escapar a los peces gordos, habida cuenta de los ingentes dividendos que mueve la industria del narcotrfico a nivel orbital: cifra cercana o quizs superior al 10% del PIB mundial y tan escandalosa cuando se sabe que para quitar el hambre en la Tierra se requiere apenas el 0.3% del mismo, segn cifras recientes de la Organizacin de Naciones Unidas (ONU).

La adopcin por parte de esta entidad, en 2009, de una nueva Declaracin Poltica sobre las Drogas puso sobre el tapete, por ensima vez, el tema de una posible legalizacin que, cosa curiosa, respaldan los polticos no activos, los ex presidentes (los que siempre opinan de lo divino, sobre todo, y de lo humano, poco) y a la que se oponen los que estn en ejercicio, cosa ms rara an, es decir, lo que siempre ha pasado. Reza el saber popular que a los ex presidentes se les ocurren las mejores ideas cuando se bajan de su trono. Lo que, para el caso de la legalizacin de las drogas, no podra ser ms cierto. Como cierto es que no legalizar la droga o prohibirla es slo una prueba de la hipocresa con la que histricamente se ha manejado dicho proceso. Proceso en el que, como dice Amira Armenta, experta en cuestin de drogas: Fiscalizacin y castigo es la norma y cualquier consideracin que represente una relajacin de esta normativa es peligrosa porque, temen, podra terminar incrementando la produccin, trfico y consumo. Y para nadie es un secreto que detrs de la produccin y el comercio estn los grupos que, al legalizar la marihuana o la cocana, por ejemplo, perderan el control del negocio. Control que, por estar en manos de unos pocos, lo cual significa que es muy buen negocio, permite inferir por qu no hay voluntad poltica de los Gobiernos, en ejercicio, para legalizar las drogas. Recurdese lo que dice el profesor Thomas Szasz: El Gobierno es habitualmente fuente de mentiras (El Espectador, 5/abr/2009: 21).

El 5/may/2009, Arnold Schwarzenegger, entonces gobernador del estado ms progresista de la Unin, California (2003-11; el actual es el demcrata Jerry Brown), habl por TV para referirse a la necesidad de abrir el debate sobre la legalizacin de la marihuana. Pero, como buen poltico activo, de quien siempre hay que dudar, lanz al aire una tautologa: No creo que sea tiempo de legalizar, pero s es buena hora para empezar el debate sobre legalizacin de la marihuana. Esto es, no pero s s, pero no. Palabras similares a las del Secretario de Salud de Mxico (2006-11), Jos ngel Crdova V., quien luego de participar en el foro Mxico ante la crisis seal que en el pas es inviable legalizar la marihuana porque se incrementara el nmero de consumidores; pero, acot que el Gobierno Federal no tiene ningn tema tab y podra conducir un debate sobre el asunto: Todos los temas pueden ser discutidos. De nuevo, no, pero s Conste, es la opinin de dos polticos activos, aunque puede decirse que el segundo representa a la salud pblica, lo que lo inhabilita para dar opiniones polticas. Claro, l puede defenderse diciendo que, si al clero se las permiten, por qu a l no: aunque, ni l ni el clero tengan razn al emitirlas, como tampoco las FF.AA, o a veces digan disparates.

El profesor hngaro Thomas Szasz, de la U. del Estado de NY en Syracuse y un referente mundial en la corriente de anti-psiquiatra, al preguntarse por qu prohibir la droga seala que la respuesta est en la historia y no nace por una prohibicin de la medicina ni de la salud, sino por la religin y muestra que las primeras prohibiciones originales en la historia se hicieron por la comida: un caso, judos ni musulmanes comen carne de cerdo. Decisin que, segn l, corresponde a una expresin simblica de sumisin a Dios. Para demostrar que se ama a Dios, hay que sacrificar algo, les inculca la Iglesia a los creyentes. Hoy, deca Szasz, se hace lo mismo para demostrar que se ama al Estado: No hay racionalidad en estas prohibiciones, puntualizaba (El Espectador, bid.: 20). Como no hay racionalidad en las palabras del padre castigador, cuando seala que, si dejan de creer en l, se lanza al Magdalena y se suicida: y los hijos masoquistas votan por su Duque.

En tal sentido, para el caso colombiano, la posicin del ex presidente Uribe (2002-10) sirve para ilustrar lo dicho por Szasz, respecto a un supuesto amor al Estado, y, lo dicho al comienzo, sobre el rechazo a la legalizacin por polticos en ejercicio. Durante la instalacin de la XV Cumbre de Jefes Antinarcticos de Amrica Latina y del Caribe (17/oct/2005) realizada en Santa Marta, Uribe sostuvo: Sospecho que hay muchsimas personas amigas de la legalizacin que estn en silencio, agazapadas, esperando que no triunfen nuestras polticas de erradicacin, para decir: se ha perdido la guerra contra la droga, hay que legalizarla. Pese a tan clara perspectiva, en apariencia, y a tan radical postura, sus palabras se cumplieron al pie de la letra contra su voluntad. En efecto, la guerra contra las drogas, al menos desde la perspectiva del Plan Colombia, fracas, as que, de paso, hay que legalizar aquellas. Eso si se consideran las declaraciones de Adam Isacson, director del Programa para Colombia y Centroamrica del Centro de Poltica Internacional de Washington, fundacin privada independiente que promueve polticas exteriores de cooperacin, desmilitarizacin y respeto por los derechos humanos.

Isacson, uno de los analistas estadounidenses que ms conoce la poltica interna de Colombia y que elabor un estudio sobre las variaciones de orientacin social que ha tenido el antiguo Plan Colombia y sus efectos reales en el campo de accin, declara: El Plan Colombia ha fracasado. No hay otra manera de expresarlo si se mide en hectreas de cultivos, toneladas de cocana, precios de la pasta bsica, precios de la droga en Colombia y en Estados Unidos y porcentaje de la poblacin estadounidense que consume cocana, porque no ha habido ningn cambio importante desde 2000, ao en que se inici el Plan (2). Opinin que no propiamente expresa una presunta falta de amor al Estado colombiano de parte de un extranjero ni, mucho menos, de los colombianos que piensan como Isacson tras comprobar los resultados del antiguo y del reciente Plan Colombia.

Ahora bien, a las personas agazapadas, esperando que no triunfen nuestras polticas de erradicacin se les puede decir que tambin dichas polticas han fracasado. Como no pudo mantener la caa por ms tiempo, Uribe dijo en Santa Marta que Colombia ha perdido [un] milln 700 mil hectreas de selva tropical, por cuenta de los cultivos de droga. Esto, porque la cifra le serva para respaldar un supuesto dao ecolgico. Pero, eso s, se cuid muy bien de hablar del dao que desde hace ms de tres dcadas se le viene haciendo a la poblacin civil, a los cultivos lcitos (los de pancoger) y al medio ambiente, a la flora y a la fauna, con las fumigaciones, primero, de paraquat, y, luego, de glifosato (el ms usado y hoy reactivado), declarados, respectivamente, txico (grado II) y no txico (IV), por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) segn datos de la Direccin Nacional de Estupefacientes (DNE) del 2002 (3).

Al respecto, cabe citar al economista Salomn Kalmanovitz: La defoliacin ha logrado que los cultivos se dispersen e invadan nuevas reas de bosque primario con descomunal dao ambiental. No ha sido posible reducir las 80.000 hectreas sembradas por ao en Colombia; incluso, las variedades han sido mejoradas genticamente para obtener rendimientos mayores. Tambin la aspersin de glifosato ha perjudicado los cultivos de pancoger de los cultivadores y la salud de la poblacin aledaa, que es una de las ms pobres del pas. En efecto, segn informe del periodista gringo Joshua Davis (Gatopardo No 62) ya desde 2005 se conoce una variedad de coca, la boliviana negra, que tiene el CP4, un gen responsable de la resistencia al glifosato: por lo cual se puede decir que los millones de dlares que se invierten en fumigaciones de la selva colombiana slo sirven para despoblar de maleza los cultivos de los barones de la droga. Barones que no son, como se piensa, nicamente guerrilleros ni paramilitares, sino tambin polticos que con ella se han lucrado y que han hecho de sus pases campos de violencia y de muerte.

O los que, una vez retirados, se dedican a pontificar o a disentir segn les convenga: como ahora hacen los ex presidentes Zedillo, Gaviria y Cardoso. Y, siempre hay que repetir lo obvio, como antes no lo hacan. Con motivo del encuentro de la Comisin Latinoamericana sobre Drogas y Democracia que se realiz en abr/2009 en Brasil, los tres personajes de Mxico, Colombia y Brasil, coincidieron en que ante el fracaso de las polticas contra la produccin y el trfico de drogas es necesario despenalizar el consumo de marihuana: que no es droga. Urgieron un cambio de paradigmas en materia de polticas pblicas, propusieron la despenalizacin de la tenencia y consumo de la marihuana y estuvieron de acuerdo en que, por el contrario, otro tipo de sustancias como la cocana y las drogas sintticas deben continuar siendo combatidas. En otras palabras, no dijeron nada nuevo y como sostuvo el columnista lvaro Camacho la importancia del mensaje es su origen, o sea, lo que en calidad de ex mandatarios hicieron, huelga decir, equivocarse en sus polticas, incrementar la violencia, no hacer nada: estos ex presidentes experimentaron en carne propia los dramas de unas polticas equivocadas y conducentes a incrementar los niveles de violencia que se asocian con las drogas ilcitas, y, responder, como lo hace el presidente Uribe, que poco derecho tienen a hablar cuando en su momento no hicieron nada para combatir lo que se llama flagelo, es poco democrtico, por decir lo menos (El Espectador, 1/mar/2009: 46).

Claro que Uribe (pese al adefesio de History Channel de elegirlo en 2013 como el Gran Colombiano) no es justamente un ejemplo de demcrata ni tampoco tiene ninguna autoridad para criticar a sus homlogos: en lo nico que tiene razn es en lo que l mismo ha pecado: no hizo nunca nada para combatir el flagelo. Luego Uribe trat de combatir la legalizacin no desde su posicin de presidente sino de padre de familia, o sea, de forma hipcrita, para considerar tres puntos: que al dejar de criminalizar el negocio, as se reduzcan los precios, no se asegura que por esa va se reduzca la oferta; que por ms que llegasen a reducirse los precios, no cesar la produccin de narcticos; que los cultivos de droga pueden constituirse en el gran enemigo de la biodiversidad. Aqu puede respondrsele: al no criminalizar el negocio, no slo se reduce la oferta, sino que al reducirse tienen que bajar los precios; al bajar estos, dice Perogrullo, baja la produccin de narcticos; el enemigo nmero uno de la biodiversidad, antes que los cultivos de drogas, es la fumigacin. Ms especficamente, los insecticidas y herbicidas ya en desuso en la mayor parte del mundo, salvo en Colombia y otros pases productores de drogas, como el metil-paration y el glifosato. El gran enemigo de la biodiversidad es la fumigacin, mxime si es con glifosato, producto txico, as el ICA diga lo contrario, y nocivo para la salud, la flora y la fauna. Ya lo dijo Szasz, el Gobierno es habitualmente una fuente de mentiras y eso que no se refera en particular a Colombia, pero

Un editorial del peridico The Washington Post (29/may/2009), en vsperas de su segunda (y fallida) reeleccin, seal: Si Uribe intenta permanecer en la Presidencia arriesgar sus propios triunfos. Algunos de sus ms fuertes partidarios le daran la espalda y sus buenas relaciones con EE.UU quedaran sometidas a mucha presin. Editorial que Isacson pareci respaldar cuando, respecto a si cambi la imagen de Uribe en EE.UU, dijo (de forma que hoy resulta humorstica): Su imagen siempre ha sido muy positiva en Estados Unidos por sus logros en materia de seguridad, especialmente por la Operacin Jaque. Tambin porque se le ha visto como el bastin antichavista de la regin. Pero ahora, debido a los ltimos escndalos [crmenes de Estado, ChuzaDAS, AIS, DMG, negocios turbios de sus hijos Toms y Jernimo] y al tema de la reeleccin, la opinin de Washington sobre el presidente Uribe est en su punto ms bajo. Si l dijera que se va en 2010, su prestigio se recuperara muchsimo (4). Pero, Uribe no dijo nada al respecto y, sin embargo, se fue. Sobre el prestigio hay que decir que, por contraste, no lo recuperar jams (cmo podra recuperar algo que nunca tuvo, salvo para sus socios, para los medios y para la corrupta clase poltica?) mientras siga teniendo opiniones frente a las drogas como las precitadas y que muestran a todas luces la hipocresa de los gobernantes de turno que se alinean con la Iglesia y con las Fuerzas Militares para, por encima de todo, preservar el statu quo, no precisamente para defender los intereses de la sociedad ni, en concreto, el derecho al libre desarrollo de la personalidad, como lo consagra el Art. 16 de la Carta del 91. Consumir o no una droga es decisin autnoma del individuo, como consumir o no cerdo, pollo o carne (con lo caros que estn!) y por eso no se le puede disuadir de hacerlo; igual, no se le puede obligar a hospitalizarse contra su voluntad (como s recluirlo cuando est de acuerdo, aunque carezca de dinero): nadie puede ser privado de su libertad, a menos que sea culpable de un delito. Y consumir droga de por s no es un delito, como no lo es comer o dejar de hacerlo, ir a la Iglesia o decidir que no: Privar a una persona de su libertad, supuestamente para su bien, es algo inmoral, advierte Szasz.

Aparte de que se prohbe la droga para tener control sobre la gente, la respuesta lgica final, respecto a la falta de voluntad de los gobiernos para legalizar las drogas, podra ser: no hay voluntad poltica porque la produccin, el trfico y la comercializacin solo es buen negocio en manos de unos pocos. As se cierra el crculo vicioso que solo se romper cuando, despojndose del velo conservador, decidan legalizar para siempre las drogas, blandas o duras, para acabar de ese modo con ms de un siglo de hipocresa poltica y social. Szasz: Hace 100 aos, regular qu podan ingerir los ciudadanos, hubiera sido rechazado por inconstitucional. La prohibicin de las drogas en s misma es irracional porque la gente debera hacer lo que quiera con su cuerpo. Y eso incluye decidir lo que quiera consumir, deca, siempre y cuando no le haga dao a nadie con su determinacin personal. Con no hacer dao a otro quiere decir que la gente que usa drogas debera ser tratada igual que la que no o que la que toma alcohol o cafena: Si uno hiere o corrompe a alguien, es claro que est cometiendo un delito. Pero no se le juzga por haber consumido drogas sino por el crimen que cometi.

Para Szasz fue siempre claro, el trfico de drogas genera violencia y son innegables las ventajas de acabar con la prohibicin: Dara enormes cantidades en impuestos y, sobre todo, traera paz. La gente no se estara peleando ni matando por las drogas ilegales porque seran legtimas. Sin querer, ofrece una solucin, indirecta, para el problema de las aspersiones con glifosato: Por ejemplo, no tendramos aviones fumigando plantaciones de coca. Bueno, pues ahora ser con drones, como para que no se le eche la culpa a nadie. Y para quienes an piensan que un drogadicto es un problema penal antes que otro de salud, les lanza un ments pugnando por la abolicin de la hospitalizacin involuntaria. El Estado no debe intervenir en la decisin de quien consume o no drogas: Nunca, es como decidir si la gente debe ir o no a la iglesia. Es una decisin autnoma del individuo. No debera ser forzado jams a tomar o no las drogas. En cuanto a si el drogadicto es un enfermo: Un drogadicto es alguien que crnicamente se hace dependiente de una droga. Es totalmente su culpa y su responsabilidad. Si quiere ser tratado o retirarse de la droga es asunto suyo. A la pregunta acerca de la reforma constitucional que se discuti, antes de expirar el uribato, para sancionar a quienes usaban drogas, puso de presente la dependencia externa, no la autonoma o la autodeterminacin de los pueblos, al sealar, con irona: No s qu tanto depende Colombia de EE.UU, pero me parece que lo hace para satisfacer sus leyes. Ustedes lo saben ms que yo.

Otra cosa que podran saber los colombianos, ms que Szasz, si no fuera ste quien lo sabe, sera que si la prohibicin acabara disuadira a la gente de consumir droga: y no como conjetura Uribe que al dejar de criminalizar el negocio, as se reduzcan los precios, no se asegura que por esa va se reduzca la oferta; al contrario, decae la demanda, asevera Szasz: Por supuesto, sospecho que menos gente tomara drogas. Recuerde el dicho: La fruta prohibida es siempre ms dulce. Lo que equivale a la frase de Buuel respecto al sexo, tan cercano al orbe de las drogas: La nocin del pecado multiplica las posibilidades del deseo. Por lo que, luego de preguntrsele si adverta hipocresa con respecto al tema, respondi, con el conocimiento que da la experiencia, no la politiquera, con certeza: Es 100% absoluta hipocresa, sin duda alguna. Emborracharse no justifica pegarles a los amigos o matar a la esposa. Entonces por qu consumir droga lo justificara? Eso es ridculo. Hace 500 aos, nadie habra pensado que estar borracho o drogado justificara un crimen. Adems las drogas no son nuevas, han tenido un uso milenario. Y su diferencia, en el uso, con la comida es una diferencia poltica, sostena Szasz: La marihuana es una planta, masticar la coca es comerse una planta. Los polticos la llaman droga, pero es completamente arbitrario, no tiene nada que ver con un criterio cientfico.

Finalmente, Thomas Szasz les sirve en bandeja a los polticos lo que stos tanto se cuidan de citar, cada vez que se llenan la boca recordndole a la gente que leyeron 1984, del tan excelso/honesto como difamado Orwell, aunque no la leyeran o la leyeran mal u ocultaran deliberadamente lo esencial, si es que antes lo notaron. A la pregunta, en El Espectador, del periodista Will Caiger-Smith, sobre si se puede vencer en la lucha contra las drogas, Szasz respondi de manera tan objetiva como pocas veces irrefutable: Nunca. Es una guerra contra la naturaleza humana. Por eso es tan atractiva para los polticos, precisamente porque no se puede ganar. Es como [dice] Orwell: una guerra perpetua. La guerra es maravillosa para los polticos. Slo es mala para las vctimas.

Como la poltica, que es maravillosa para los polticos y slo es mala para los votantes. De ah que no haya voluntad de los polticos para legalizar la droga. Les sirve infinitamente ms seguir incrementando la produccin, el trfico, el consumo, es decir, la violencia que unos pocos generan sobre millones de personas en el mundo, lo que en (no buenos) trminos parroquiales es nada ms que hipocresa: 100%, sin duda alguna, como lo es reactivar el uso del glifosato, sabiendo que no solo s es txico y daino para la salud humana y para acabar la flora y la fauna, sino que el gen CP4 ya determina su inutilidad al resistrsele al glifosato, tanto como lo rechazan campesinos/indios/negros y blanquitos. Ah, y desde luego, que los resultados del Plan Colombia demostraron su fracaso total (5). Para concluir: cmo es posible que en un pas donde operan siete bases militares gringas el narcotrfico siga tan campante, en las narices de las autoridades forneas, mientras a las nacionales se les engorda la vista? Aqu la respuesta no tiene que ver solo con la hipocresa, sino con la codicia/voracidad del capitalismo, as como con las fauces abiertas del narcotizado sistema financiero internacional, por cuyos bancos corre rauda la sangre blanca del perico: el 70% del capital de las entidades bancarias gringas corresponde a narcotrfico y blanqueo de dinero (6). En todo caso, ya es clamor general la necesidad de legalizar las drogas: el resto es hipocresa de dictablandas travestidas de democracias, y, por si fuera poco, regidas con mano firme aliada del delito y la corrupcin y corazn tan grande como el bolsillo de sus nunca bien denostados, juzgados ni condenados delincuentes, que pasan por servidores pblicos (7). En un pas como Colombia que, entre nov/2016 y jun/2018, tiene la escalofriante cifra de 153 lderes sociales asesinados, como dice Ariel vila, de la Fundacin Paz y Reconciliacin: Son lderes de restitucin de tierras y que piden la verdad, son lderes que queran participar en poltica y son lderes comunales que se oponen a las economas ilegales y los estn matando, subray (8).

Nota(n) al margen: Este ensayo recoge las opiniones de Amira Armenta, Thomas Szasz, lvaro Uribe, Adam Isacson, Ernesto Zedillo, Csar Gaviria, Fernando Henrique C., Salomn Kalmanovitz, Manuel Drezner, lvaro Camacho G., Yohir Akerman, Romn D. Ortiz, quienes, en su mayora, con excepcin, obvio, de Uribe, coinciden en la necesidad inaplazable de legalizar las drogas, (entre ellas la marihuana: que no es droga, sino una planta), acabar con su prohibicin: la mayora, por altruismo; otros, por vanidad, por intereses personales, por el prurito de seguir fungiendo de lderes, as ya no lo sean y ellos lo sepan. Recurdese, la poltica es el engao detrs de la apariencia y los polticos la mejor (?) expresin de dicha idea hipocresa pura.

Notas:

(1) Como lo sostiene Juan M. Santos (quien, adems, hoy sostiene: Volvera a hacer mil veces la Operacin Jaque) en el documental Las mentiras de la Operacin Jaque, de Gonzalo Guilln, periodista hoy amenazado de muerte por Kiko Gmez y sus secuaces: https://www.youtube.com/watch?v=bvhNV8l2zjw&feature=youtu.be

https://www.las2orillas.co/la-traicion-de-cesar-que-permitio-el-exito-de-la-operacion-jaque/

https://www.elespectador.com/noticias/politica/volveria-hacer-mil-veces-la-operacion-jaque-juan-manuel-santos-articulo-797865

(2) El Espectador, 31/may/2009: 20.

(3) Citado en El Uso de Glifosato en Colombia Una Visn desde la Academia, por Mara Consuelo Das Bez, Profesor [sic] Especial Universidad Nacional de Colombia, dentro del XVI Congreso Argentino de Toxicologa realizado en Puerto Madryn, Patagonia, 24 al 27/jun/2009.

(4) El Espectador, 31/may/2009: 20.

(5) bid.

(6) http://misionverdad.com/opinion/la-banca-privada-norteamericana-narcotrafico-y-blanqueo-de-dinero

(7) https://www.elespectador.com/opinion/opinion/legalizar-la-droga-columna-628697

https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/legalizacion-de-droga-articulo-329976

(8) https://noticias.caracoltv.com/colombia/otra-derrota-para-colombia-han-matado-153-lideres-sociales-en-20-meses-ie26636

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de EE. Mencin de Honor por su trabajo sobre MLK, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (5/feb/2018). Hoy, autor, traductor y coautor de ensayos para Rebelin y desde el 2/abr/2018, Columnista de EE.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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