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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2018

Marx y la economa

Manuel Acua Asenjo
Rebelin


INTRODUCCIN

Desde haca un tiempo a esta parte, acariciaba yo la idea de escribir algunas notas referidas a las relaciones entre Marx y la Economa, materia que muchos autores abordan sin hacer mencin especfica de ella, sino dando por establecido algo que sus virtuales lectores deberan saber y que, sin embargo, no lo saben muchas veces, y escasos analistas se molestan en explicarlo. Diversos acontecimientos malogran, a menudo, tales intenciones; entonces, la tarea se posterga frente a aquello que se presenta como actual o inmediato.

Este ao, sin embargo, la situacin ha sido diferente. El 05 de mayo se cumplieron doscientos aos del nacimiento de Karl Marx y, como suele suceder en esos casos, han proliferado las menciones, comentarios, artculos o anlisis referidos a su vida y obra. No es fcil permanecer indiferente a tales trajines. La obra del filsofo alemn ha informado la vida poltica de la humanidad durante el pasado siglo y, al parecer, seguir hacindolo durante mucho tiempo ms, por lo que tampoco yo he querido restarme a esas labores y a desperdiciar la oportunidad de referirme, en este pequeo trabajo, a ciertos aspectos que me han parecido relevantes.

ECONOMA MARXISTA/ECONOMIA MARXIANA

Comencemos sealando que las relaciones entre las tesis de Marx (a cuyos cultores se les llama marxistas o marxianos) y la Economa existen y resultan imposibles de negar [1] . Y, puesto que no son pocas, inducen a establecer vnculos de dudosa veracidad entre ambas. De hecho, no faltan, incluso, quienes llegan al extremo de asimilar las obras tanto de Karl Marx como las de David Ricardo para dar por cierto que ambos fueron,

[] sin lugar a dudas los dos economistas ms influyentes del siglo XIX [2] .

Tal vez esa forma de pensar haya sido, en gran medida, la causa que, hasta el advenimiento del rgimen de la Unidad Popular, hayan proliferado los economistas marxistas (y marxianos), y que gran parte de los cargos de direccin estatal hayan quedado bajo la direccin de esos profesionales, muchos de los cuales son, hoy, prsperos hombres de negocios [3] . Es ms: en esos aos, constitua un verdadero axioma sostener que quien estudiaba Economa era marxista y nadie dudaba que, paralelamente a esa ciencia, exista otra que se denominaba Economa marxista. Esta presunta disciplina era una verdad si no por entero inobjetable, al menos, s lo era en gran parte; y, extraamente, contina sindolo en nuestros das. Por lo mismo, no parece del todo intil preguntarse hoy si, en verdad, existe o no una economa marxista (o marxiana) y cules son las ideas matrices que la sostienen [4] .

LOS ESTUDIOS DE KARL MARX

Paradojalmente, y a pesar de todo lo que escribi sobre economa, Marx jams fue economista. Queremos precisar, aqu, que jams fue el pensador alemn economista de profesin; y me atrevera a asegurar tampoco lo fue por propio inters, como sucede cuando una persona abraza determinado arte u oficio por sentir simple deseo o anhelo de ejercer tal desempeo. Por el contrario, su verdadera pasin fueron las letras [5] , aficin que le llev a optar por una de las profesiones de mayor prestigio en esos aos que era el Derecho aun cuando, al cabo de algunos aos, abandon aquellos estudios a pesar de haberlos finalizado , por no ver reflejados en la temtica jurdica sus verdaderos anhelos e inquietudes. Segn sus propias palabras:

Aunque el objeto de mis estudios especializados fue la jurisprudencia, la consideraba slo como una disciplina subordinada al lado de la filosofa y la historia [6] .

La circunstancia de entender que el Derecho funcionaba como una disciplina subordinada al lado de la filosofa y la historia le hizo inclinar sus preferencias al estudio de la Filosofa, carrera que comenz luego de abandonar el derecho, y que, al contrario de aquella, s termin.

Pero fueron tanto el Derecho como la Filosofa las disciplinas que le abrieron los ojos para descubrir algo ms importante an como lo fue adentrarse en el estudio del corazn de la sociedad o, lo que es igual, en la comprensin de la esencia de las estructuras sociales. Como lo expresa l mismo:

Mis indagaciones me hicieron concluir que tanto las relaciones jurdicas como las formas de Estado no pueden ser comprendidas por s mismas ni por la pretendida evolucin general del espritu humano, sino que, al contrario, tienen sus races en las condiciones materiales de vida, cuyo conjunto Hegel, siguiendo el ejemplo de los ingleses y franceses del siglo XVIII, abarca con el nombre de sociedad civil [] [7]

El camino, as, estaba abierto para acometer el estudio de otra disciplina que se abra a los mbitos sociales en esos aos y que pareca gravitar fuertemente dentro de la sociedad: la Economa.

LA INCORPORACIN DEL CONCEPTO DE MODO DE PRODUCCIN

La Economa es una disciplina que comienza con el estudio de un fenmeno al que denomina produccin; ese es su fundamento, la base sobre la cual levanta su armazn terica. Para esta novel rama del saber, la existencia de la produccin exige la concurrencia de tres supuestos fundamentales que son naturaleza [8] , capital y trabajo, materia con la cual, al parecer, comenzaron los estudios crticos del filsofo. Porque las relaciones de Marx con la Economa (especialmente, bajo su expresin de Economa Poltica) parecen iniciarse con los apuntes que, bajo el nombre de Manuscritos Econmicos y Filosficos abordan un resumen de esos aspectos con graves interrogantes. Se iniciaba aquella rama del saber con una simple afirmacin carente de fundamento vlido (los elementos de la produccin son naturaleza, capital y trabajo), una fuente error que, en Filosofa acostumbra a denominarse peticin de principio? Parta la Economa estableciendo una hiptesis que era necesario comenzar por explicar? La Economa pareca dar a entender que la forma de funcionamiento adoptada por la sociedad era la nica verdad; en otras palabras, la estructura social vigente se presentaba como una realidad imposible de evadir, un ordenamiento al cual no era posible sustraerse y que deba tomarse como su essentia ratio. O, mejor, como la nica realidad posible a la que era necesario estudiar en el carcter de axioma social: la sociedad era as y no de otra manera. La protesta del filsofo no poda ser menos que directa:

No nos coloquemos, como el economista cuando quiere explicar algo, en una imaginaria situacin primitiva. Tal situacin primitiva no explica nada, simplemente traslada la cuestin a una lejana nebulosa y griscea. Supone como hecho, como acontecimiento lo que debera deducir, esto es, la relacin necesaria entre dos cosas [] [9]

La comprensin de la sociedad en el carcter de factor dado e ineludible segua el mismo derrotero del Derecho que estudiaba las relaciones jurdicas como un aspecto del funcionamiento social al que consideraba parte de la naturaleza del ser humano y como parte integrante del paisaje social.

Para comprender el ntimo sentido de la produccin, comenz Marx su labor poniendo en duda las categoras inventadas por los economistas. No fue una tarea fcil; pero, convencido que era aquella la ruta por la cual deba transitar, no vacil en emprenderla. Por eso seal que

[] la anatoma de la sociedad civil debe buscarse en la Economa poltica. Comenc el estudio de esta ltima en Pars y lo prosegu en Bruselas, adonde me traslad en virtud de una orden de expulsin dictada por el seor Guizot [10] .

La primera tarea fue precisar los conceptos que estaban vigentes. El sustantivo abstracto produccin pas a ser sustituido por las palabras proceso productivo; lo mismo el vocablo trabajo (igualmente, sustantivo abstracto), que empez a denominarse proceso de trabajo en la terminologa del filsofo. Sin embargo, su mayor aporte a esa disciplina fue la incorporacin del concepto modo de produccin cuya esencia qued reflejada en los apuntes que le sirvieron ms tarde para elaborar su obra maestra Das Kapital y que se conocen bajo el nombre de Grundrissen:

El modo como los hombres producen sus medios de vida depende, ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida con que cuentan y que tratan de reproducir. Este modo de produccin no puede considerarse nicamente en el sentido de ser la reproduccin de la existencia fsica de los individuos. Es ya ms bien un modo determinado de la actividad de estos individuos, de manifestar su vida, un determinado modo de vida de los mismos [11] .

No obstante , si bien este concepto fue aceptado por los economistas, su definicin qued limitada solamente a la forma en que los seres humanos producen y no como lo haba expresado su creador, un modo de vida [12] .

La incorporacin de l modo de produccin a sus investigaciones permiti a Marx conocer la estructura interna de la sociedad: una base econmica, una infraestructura, sobre la cual se levantaban los presupuestos jurdico/polticos de la sociedad y su propia cultura. Ms adelante, lo dira expresamente de la siguiente manera:

El resultado general a que llegu y que, una vez obtenido, sirvi de gua a mis estudios puede formularse brevemente como sigue:

En la produccin social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de produccin, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de produccin en su conjunto constituyen la estructura econmica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurdica y poltica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social [13] .

CARCTER CIENTFICO DE LAS INVESTIGACIONES DE KARL MARX

Marx, en consecuencia, no acept las bases sobre las cuales se levantaba la nueva disciplina que comenzaba a imponer sus reales sobre la sociedad. Por el contrario: fueron los presupuestos de esa disciplina los que le impulsaron a escribir una crtica a aquella, una crtica demoledora que le ha permitido estar permanentemente presente a travs de la historia. Su queja es amarga:

La Economa Poltica parte del hecho de la propiedad privada, pero no lo explica [] La Economa Poltica no nos proporciona ninguna explicacin sobre el fundamento de la divisin de trabajo y capital, de capital y tierra [14] .

Esta forma de proceder, en virtud de la cual se formulan afirmaciones cuyo fundamento tampoco se explica y que en Filosofa se denominan peticiones de principio, es usada a menudo en el mbito acadmico, para salir al paso de tesis que podran desvirtuar aquellas que contraran al paradigma vigente. Fue el mtodo que, en un artculo publicado en un medio digital, emplearon Juan Pablo Crdenas y Gerardo Vidal en donde, implcitamente, deslizaron, incluso, un velado reproche a Marx por no haber conocido los avances actuales de la Fsica y Matemtica en materia de sistemas complejos [15] y que, con acierto, desnuda Alfonso Pizarro cuando seala que, con tales argumentos, ambos autores

[] eliminan aquello que buscan explicar y exageran su poder ex plicativo [] el marxismo que decan ensear proviene de una interpretacin particular del materialismo histrico, y cuyo error fundamental sigue vigente en su propuesta: deshumanizan la explicacin y la hacen depender de principios opacos a la humanidad salvo para expertos en poltica o en modelado de sistemas complejos [16] . 

La crtica de Marx a la Economa (y, ms directamente, a la Economa Poltica) no fue un acto emocional suyo sino de la ms completa racionalidad. Para realizar tal misin, Marx estudi toda la produccin cientfica que lleg a sus manos y que poda ayudarle en tal empeo. Su amistad con Wolfgang Goethe, uno de los ms destacados cientficos de la poca, fue crucial [17] . Odiaba la ignorancia y procuraba conocer todo adelanto cientfico que le permitiese perfeccionar su obra. Carlos Illades cuenta, en una de sus obras que, en cierta oportunidad, perdi Marx la compostura para reaccionar en forma violenta contra un dirigente que, implcitamente, pareca no valorar las investigaciones tericas [18] . Segn lo narrara ms tarde Pavel Vasilevic Annenkov testigo presencial de los hechos, la situacin se produjo cuando, en una reunin donde Marx participara, Wilhem Weitling dirigente obrero de la poca (de profesin sastre) sostuvo la necesidad de alzarse contra los opresores para poner fin a la explotacin, sin pronunciarse sobre lo que podra suceder de lograrse tal objetivo. Pavel Vasilevic Annenkov sostiene que Marx, tras escucharlo, en un sarcstico discurso intent refutar sus livianas afirmaciones, manifestando que

[] agitar a la poblacin sin proporcionarle ninguna base slida [] para la accin equivala [] al juego vaco y deshonesto de los predicadores []

Westling se indign ante tales palabras y, reaccionando en forma visceral, en una clara alusin al trabajo intelectual del filsofo, sostuvo que sus ideas eran ms provechosas

[] para la causa comn que la crtica y los anlisis de gabinete de doctrinas muy alejadas del mundo sufriente y de las miserias del pueblo []

Segn Annenkov, Marx, que se encontraba sentado junto a una mesa, se puso de pie, furioso, al tiempo que golpeaba la cubierta del mueble con tal fuerza que hizo caer la lmpara all depositada, mientras gritaba al sastre:

La ignorancia nunca ha servido para nada! [19] 

MODO DE PRODUCCIN Y UNIDAD ORIGINARIA

El modo de produccin con sus tres regiones (econmica, jurdico/poltica e ideolgica),es, en consecuencia, un conjunto que integran dos elementos que deben guardar extraordinaria correspondencia entre s, y que son las fuerzas productivas y las relaciones de produccin [20] .Cuando estos elementos no se corresponden entre s y se desestabilizan, la sociedad se conmueve profundamente. Ello ocurre cuando las relaciones de produccin (RP), que haban sido el motor en el desarrollo de las fuerzas productivas (FP), ya no lo son, convirtindose, por esa sola circunstancia en su elemento disociador. Como bien lo expresa Marx:

De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre as una poca de revolucin social [21] .

El concepto de modo de produccin, someramente enunciado, no puede comprenderse a cabalidad sin otro concepto igualmente relevante en los estudios de Marx: la unidad originaria [22] .

La unidad originaria es una nocin que no se encuentra tratada en su obra ms importante (Das Kapital) sino en un pequeo estudio que su yerno, Edward Aveling, subtitul y public despus de su muerte y que lleva por ttulo Salario, precio y ganancia. Puede definirse como el conjunto natural que integra el productor directo con el objeto de su trabajo, su instrumento (o medio de trabajo) y su producto final o resultado del cual tendra pleno derecho a disponer libremente. Este concepto es tan importante que, en las tesis de Marx, los diferentes modos de produccin habidos a lo largo de la historia pueden ser diferenciados en la forma cmo esos factores que componen la unidad originaria, poco a poco, se fueron apartando del productor directo o trabajador hasta hacerlo devenir en lo que es en la actualidad, es decir, un sujeto desprovisto de todo bien material a excepcin de su propia fuerza o energa corporal. Trabajador desnudo, lo llamaba, tambin, Marx. Se trata, entonces, del sujeto que se arrienda por horas a su patrn para poder vivir, alejado de todo aquello que, en un principio, le perteneci: su instrumento de trabajo, el objeto de su trabajo y el producto que pudo obtener del mismo [23] .

As, pues, modo de produccin y unidad originaria conforman una estrecha hermandad sin la cual resultara imposible hoy entender la historia de la evolucin del ser humano. Ambos conceptos fueron la base para que Marx escribiese sus ideas en torno a los estrechos mrgenes sobre los cuales se mova la Economa. En conclusin: fueron esos estudios los que le permitieron criticar cidamente aquella disciplina a travs de un trabajo que se transformara en su obra monumental y cuyo verdadero ttulo es Kritik der politischen konomie (Crtica a la Economa Poltica) pero que se acostumbra a llamar Das Kapital (El Capital).

Podemos concluir, en esta parte, diciendo que la economa, si bien es cierto no informa la obra de Marx, constituye, en gran medida, el centro de su atencin, un verdadero personaje ineludible que se le presenta a cada instante en su camino.

MARX NO FUE NI DEBE SER CONSIDERADO ECONOMISTA

Que una persona desarrolle conceptos privativos de una disciplina que no ejerce y que jams tendra mayor inters en ejercer, no autoriza en modo alguno para considerarlo uno de sus exponentes; menos, an, como uno de los ms importantes, an cuando algunos de sus conceptos hayan sido empleados por otros representantes de dicha disciplina. Una actitud de esa naturaleza despierta sospechas: da a entender que se pretende cooptar a un elemento que, fuera de la comunidad, podra ser peligroso. Es preferible tenerlo dentro, participando de una disciplina a la que se adjudica el carcter de ciencia y se le rinde culto y respeto.

En el caso de Marx, la situacin adquiere mayor notoriedad toda vez que sus escritos jams fueron hechos para desarrollar la disciplina que estudi sino, precisamente, para criticarla, para destruir sus cimientos, para demostrar que, tras su establecimiento como ciencia, slo existan intereses subalternos que exigan su instalacin y posterior permanencia. Por lo mismo, no se puede hablar, en modo alguno, de una economa marxista en circunstancias que jams el filosofo alemn tuvo la posibilidad de crear una economa alternativa a la que exista en su poca por razones de tiempo. Por lo dems, como ya se ha sealado, su nico inters radicaba en revelar las veleidades de una disciplina que pretenda elevarse al carcter de ciencia y que l consideraba una verdadera burla. Veamos algunas de sus expresiones al respecto.

En su obra Manuscritos Econmicos y Filosficos, que est dedicada casi por entero a criticar tanto a la Economa (Poltica) como a los economistas, expone Marx sobre la primera sugerentes conceptos entre los cuales podemos citar:

[] la Economa Poltica slo conoce al obrero en cuanto animal de trabajo, como una bestia reducida a las ms estrictas necesidades vitales [24] .

Se comprende fcilmente que en la Economa Poltica el proletario es decir, aquel que, desprovisto de capital y de rentas de la tierra, vive slo de su trabajo, de un trabajo unilateral y abstracto, y es considerado nicamente como obrero. Por esto puede la Economa asentar la tesis de que aqul, como un caballo cualquiera, debe ganar lo suficiente para poder trabajar. No lo considera en sus momentos de descanso como hombre, sino que deja este cuidado a la justicia, a los mdicos, a la religin, a los cuadros estadsticos, a la polica y al alguacil de pobres [25] .

Y, en otra parte de la misma obra, citando a Buret en uno de sus ensayos (De la misre):

La Economa Poltica considera el trabajo abstractamente, como una cosa; le travail est une marchandise; si el precio es alto, es que la mercanca es muy demanda; si es bajo, es que es muy ofrecida; comme marchandise, le travail doit de plus en plus baisser de prix; en parte la competencia entre capitalista y obrero, en parte la competencia entre obreros, obligan a ello. La popullation ouvrire, marchande de travail, est forcment rduite la plus faible part du produit... la theorie du travail marchandise estelle aultre chose qu'une theorie de servitude dguise? (1. c., pg.. 43) [26] .

En la obra mencionada, citando a David Ricardo:

Las naciones son slo talleres de produccin, el hombre es una mquina de consumir y producir la vida humana un capital; las leyes econmicas rigen ciegamente al mundo. Para Ricardo los hombres no son nada, el producto todo. En el ttulo 26 de la traduccin francesa se dice (65): Il serait toutfait indiffrent pour une persone qui sur un capital de 20.000 ferait 2.900 par an de profit, que son capital employt cent hommes ou mille... L'intret reel d'une nation n'estil pas le mme? Pour vu que son revenu net et rel, et que ser fermages et profits soient les mmes, qu'importe qu'elle se compose de dix ou de douze millions d'individus? (t. II, pgs. 194195) [27] .

Marx no slo fue un crtico de la Economa sino senta tan absoluto desprecio por la misma al extremo que, de haberlo alguien considerado economista, bien pudo considerar tal calificativo como una injuria dirigida en contra suya. Muchos de sus escritos revelan, precisamente, ese profundo rechazo a una disciplina que consideraba el fundamento de las ms viles miserias del ser humano. En su obra Manuscritos econmicos y filosficos, los economistas aparecen definidos como la expresin cientfica del hombre de negocios o, tambin, el hombre de negocios emprico. As, por ejemplo, leemos en uno de sus acpites finales:

El economista (y el capitalista; en general hablamos siempre de los hombres de negocio empricos cuando nos referimos a los economistas, que son su manifestacin y existencia cientficas) prueba cmo la multiplicacin de las necesidades y de los medios engendra la carencia de necesidades y de medios [] [28]

En esa misma obra, insiste sobre el particular:

El economista nos dice que todo se compra con trabajo y que el capital no es otra cosa que trabajo acumulado, pero al mismo tiempo nos dice que el obrero, muy lejos de poder comprarlo todo, tiene que venderse a s mismo y a su humanidad [29] .

Por lo mismo, y en este mismo orden de cosas, constituye un error de proporciones (como lo hace otro economista) aseverar que

[] Marx y Engels no desarrollaron una teora economa alternativa, sino completaron el grandioso edificio de la economa clsica [30] .

No hay tal grandioso edificio de la economa clsica; ni tampoco ambos amigos completaron obra alguna de David Ricardo y Adam Smith. Jams se les hubiere ocurrido a Marx y Engels afilar el hacha del verdugo que haba de decapitar al movimiento obrero.

DOS RAZONES POR LAS CUALES SE ATACA A MARX

Marx fue duramente atacado no slo en vida sino tambin despus de muerto. Pero, fuerza es decirlo, exista una razn de peso para ello porque era temido, circunstancia que podemos constatar, entre otras cosas, en una entrevista que el periodista R. Landor le hiciera en Londres para el diario estadounidense The New York World, publicada el 18 de julio de 1871. Comienza el referido periodista diciendo estas reveladoras palabras:

Me encargaron escribir algo de la Asociacin Internacional y he tratado de hacerlo. La empresa resulta particularmente difcil en este momento. Indiscutiblemente, Londres es el cuartel general de la Asociacin, pero los ingleses estn asustados, y huelen a Internacional en todas partes, igual como el rey Jacobo I crea sentir por doquier olor a plvora despus del famoso complot [31] .

Este temor explica que la persecucin tanto a su obra como a su persona se extienda a travs del tiempo hasta el da de hoy. Dice Horacio Tarcus, sobre el particular:

[] el espectro de Marx [] nunca dej de ser una obsesin para el capitalismo.

Y, agrega, refirindose a las expresiones de Jacques Derrida, que dicha obsesin no ces

Ni siquiera en los aos de hegemona neoliberal [] [32]

Dos formas ha adoptado ese ataque, formas que podemos resumir como se sigue: una es a travs de ignorarlo en los mbitos acadmicos; la otra es descalificarlo con el uso de la crtica directa.

Sobre la primera, y a diferencia de Europa que s lo incorpora, nos seala Paula Vidal que

[] el estudio profundo de la obra de Marx, en el Chile neoliberal y su academia, casi no tiene espacio o posee una muy baja posibilidad de ser cultivada, dejando fuera contadas excepciones [33] .

Los pocos esfuerzos que se han realizado en ese sentido

[] generalmente responden a los de grupos de militantes, a estudiantes o a uno que otro profesor-acadmico (o grupo de estos), lejos de un currculum o una agenda de investigacin financiada por organismos cientficos [] [34]

No debe sorprender que as suceda: quien devela los secretos del poder se hace reo de la sociedad en que vive. Lo dijo claramente Friedrich Engels al momento de despedir a su amigo cuando, luego de exponer los grandes descubrimientos de Marx y su pasin por la ciencia, seal:

[] se explica que Marx fuese el hombre ms odiado y ms calumniado de su tiempo. Todos los gobiernos, los absolutistas como los republicanos, lo desterraban, y no haba burgus, desde el campo conservador al de la extrema democracia, que no le cubriese de calumnias, en un verdadero torneo de insultos [35] .

El capital no perdona a quien desnude sus veleidades o ponga al descubierto su ms ntima esencia. Explica, tambin, esa circunstancia, que hasta el da de hoy no cesen los ataques en contra de Marx, circunstancia lgica hasta cierto punto pues las nicas experiencias revolucionarias de impacto mundial que han puesto en jaque a las clases dominantes (a pesar de haber terminado en fracasos), han sido hechas en su nombre.

Sin embargo, hay otra circunstancia igualmente importante en el campo de los ataques en contra del filsofo de Trveris: pocas son las personas que se atreven a leer Das Kapital. Ms pocas, an, quienes se osan estudiarlo. El porcentaje se reduce ostensiblemente respecto de quienes no slo estudian aquella obra sino intentan concordarla con los otros trabajos suyos. Por el contrario: muchos de quienes han intentado hacerlo terminan distinguiendo entre el joven Marx y el Marx maduro, separacin ociosa que, a nuestro entender, poco o nada ayuda al estudio del sistema capitalista.

En este orden de situaciones, uno de los hechos significativos de este ltimo tiempo lo ha protagonizado el economista francs Thomas Piketty con su libro El Capital en el siglo XXI, obra que cualquiera podra suponer tuvo como modelo la de Karl Marx. Craso error. El conocido economista, que ha batido el record de ventas con la publicacin de su obra, no puede evitar hablar con entera soltura sobre Das Kapital, como si dominara por entero su vasta geografa. Sin embargo, lo cierto es que jams acometi su lectura. As lo confes en una memorable entrevista que le hiciera en 2014 el periodista Issac Chotiner para la publicacin New Republic:

IC: Puedes hablar un poco sobre el efecto de Marx en su pensamiento y cmo pudiste empezar a leerlo?

TP: Marx?

IC: Si.

TP: Yo nunca consegu realmente leerlo. Quiero decir que yo no s si usted ha tratado de leerlo. Has probado?

IC: Algunos de sus ensayos, pero no el trabajo de la economa.

TP: El Manifiesto Comunista de 1848 es una pieza corta y fuerte. Das Kapital, creo, es muy difcil de leer y para m no era muy influyente.

IC: Debido a que su libro, obviamente con el ttulo, pareca que estabas inclinando su sombrero hacia l en algunos aspectos.

TP: No, en absoluto, en absoluto! La gran diferencia es que mi libro es un libro sobre la historia del capital. En los libros de Marx no hay datos [36] .

Criticar a Marx sin leer su obra es una tnica que se repite en todas las sociedades y en numerosos estamentos acadmicos y dirigentes de las mismas; no ocurre de manera diferente con los que, leyndolo como si fuera una novela, hacen algo similar. Pero estas reacciones tampoco difieren de la actitud de quienes lo defienden sin, tampoco, haberlo ledo. Porque un porcentaje no despreciable de investigadores o analistas, que se autodenominan marxistas, jams han tenido en sus manos las obras del filsofo sino basan sus impresiones en los escritos de otros personajes que s lo han hecho y, a menudo, con poca prolijidad. Hay, en esta actitud, un aspecto de religiosidad, de culto a la creencia, imposible de ocultar: se cree en lo que otros dicen del autor investigado, y no se vacila en aceptar tan discutible metodologa y criticar a aquel. Gran parte de la militancia de los partidos de la denominada izquierda se nutren de los anlisis que hacen sus dirigentes, pero no investigan la obra de Marx como primera fuente.

POR QU OCURRE ESE FENMENO

Criticar a un autor sin tomarse el trabajo de examinar su obra constituye una forma de expresin que adopta la llamada ley del mnimo esfuerzo. Eso es lo normal. La proliferacin de nuevos autores agobia; sus trabajos desplazan a los antiguos. Porque tambin en los mbitos de la investigacin opera la obsolescencia: la moda es uno de sus agentes que transforma en anticuados los trabajos intelectuales de autores que vivieron en otras pocas. En el caso de Karl Marx, sin embargo, la situacin es un tanto ms compleja an.

Como lo sealamos en un comienzo, es creencia generalizada que a Marx debe considerrsele economista o, al menos, como una persona cuyo trabajo central fue construir una propuesta econmica diferente a la que existe y que, por su extrema peligrosidad, debe rebatirse con todo el rigor de las ciencias acadmicas. Por eso, se le critica desde la perspectiva econmica, desde el punto de vista de las llamadas ciencias econmicas. Por supuesto que la Economa se fortalece con esa prctica porque emplea su propio patrimonio conceptual para atacar con ese discutible arsenal a quien se atreva a poner en duda su calidad de ciencia; y lo hace, precisamente, de esa manera porque lo asimila a los suyos. Es un circulo vicioso que rinde frutos. Lo cierto es que, en el debate acadmico (y, por supuesto, poltico), existe el convencimiento que la labor del filsofo alemn se limit a levantar una alternativa a las tesis enarboladas por los economistas clsicos, afirmacin entera carente de fundamento. En tal condicin, lo critican como economista lo que explica los ataques a la llamada ley de la tasa decreciente de ganancia, entre otras materias.

Criticar, igualmente, a Marx acerca de sus pretendidas predicciones sobre el fin del sistema capitalista resulta hasta ridculo. Marx, si plante esa posibilidad, no hizo otra cosa que aplicar a dicho sistema las mismas normas que han gobernado la existencia de aquellos modos de produccin que han precedido al actual y que, fatalmente, llegaron a su trmino sin que nadie discutiera o pusiera en duda tal axioma. Y es que todos los sistemas nacen, viven y mueren; como lo hacen los seres humanos, como lo hacen todos los seres vivos.

El concepto de desigualdad que, de acuerdo a Picketty, debera decrecer y no aumentar, mantiene las mismas tendencias que mostraba hace algunos aos, es decir, a aumentar y profundizar las brechas que mostraba anteriormente, por lo menos, en el caso de Chile. Es Picketty quien se equivoca, no Marx. Y para muestra un botn que localizamos en nuestro pas: a mediados del mes de junio, denunciaba a la opinin pblica Francisco Vidal, uno de los panelistas del programa de TVN Estado Nacional, ex ministro de Estado y militante del PPD, basndose en informaciones extradas de El Mercurio de esa semana, que mil personas de entre las ms ricas de Chile, eran propietarias de 135 mil millones de dlares, cifra monstruosa, increble, equivalente al doble del presupuesto nacional [37] . Riquezas como las mencionadas frente a la remuneracin mensual promedio del chileno (600.000 pesos) confirman el vertiginoso aumento de la desigualdad. No olvidemos que este promedio es un promedio: no refleja la realidad del precio de la fuerza de trabajo que no alcanza ms all de 400 mil pesos. Sin embargo, esta materia se aleja de los verdaderos objetivos que tuvo en mente Marx para escribir Das Kapital.

NO HAY ECONOMA ALTERNATIVA

Si bien es cierto pudo Marx desnudar la ms ntima esencia del sistema capitalista que se impona predominantemente en su poca, no es menos cierto que jams alcanz a construir la base econmica de la sociedad comunista que postulaba: la muerte lo sorprendi cuando deba hacerlo. Y, a nuestro entender, en esta simple circunstancia ha de encontrarse una de las explicaciones ms ciertas del fracaso de los regmenes revolucionarios que, en nombre suyo y de sus ideas, se trataron de instalar en las diversas regiones del planeta. Horacio Tarcus nos recuerda que fue el economista britnico Alec Nove quien, luego de varios estudios,

[] demostr que Marx escribi poco y nada sobre la futura sociedad comunista, de modo que aquello que los bolcheviques llamaron pomposamente teora marxista de la transicin del capitalismo al socialismo no fue otra cosa que una serie de ensayos y errores experimentados sobre la marcha [38] .

Sin embargo, aquello no fue todo. Tanto pases como gobernantes y organizaciones polticas intentaron, por otro lado, apropiarse de las ideas de Marx y erigirse en los nicos exgetas autorizados de su obra. Como lo seala Tarcus,

La extraordinaria historia del marxismo que dirigi Eric Hobsbawn, con un prestigioso elenco internacional de colaboradores vino, a reponer las diversas apropiaciones que el siglo XX hizo del legado de Marx. La historia del marxismo era, en verdad, la historia de los marxismos. La leninista fue apenas una de esas apropiaciones, incluso una de las ms herticas, pero que devino hegemnica con el triunfo de la Revolucin de Octubre. El mundo comunista tendi desde entonces a monopolizar el marxismo, que pas a llamarse marxismo-leninismo, y luego marxismo-leninismo-estalinismo [39] .

Construidos aquellos modelos de sociedad sin esa racionalidad tan propia del filsofo alemn sino con la pasin y la emotividad que caracteriza al deseo revolucionario, era casi natural que todos ellos colapsaran o derivaran a una especie de caricatura de las tesis de Marx. Un simple deseo, por poderoso que sea, no basta para construir una nueva sociedad. Pero s puede conducir a la ms abyecta de las tiranas.

Marx entreg lo mejor de s para ayudarnos a comprender la miseria del rgimen bajo el cual vivimos; muri sin poder entregarnos su modelo de sociedad del futuro. Muri sin, siquiera, explicarnos su visin acerca de la naturaleza del Estado ni regalarnos el estatuto terico de las clases sociales [40] . Como dramticamente lo expresa Althusser cuando afirma: en el tomo III de Das Kapital hay un captulo que lleva por ttulo Las clases sociales en el cual existe solamente un simple enunciado; luego, silencio. Porque un 14 de marzo, pero del ao 1883, a las dos cuarenta y cinco minutos exactas de la tarde, haba dejado

[] de pensar el ms grande pensador viviente [41] .

A pesar de lo dicho, a pesar de no existir en los escritos suyos una referencia ms o menos exacta de lo que debera entenderse por nueva sociedad, coincidimos con Wolfgang Leonhard en el sentido que tal afirmacin

[] no es cierta [] [42] ,

pues pueden deducirse de aquellos conclusiones tremendamente interesantes . Es una tarea inmensa, sin lugar a dudas, que est pendiente; pero existe y se encuentra plenamente vigente. Nadie la ha acometido. Nadie ha tomado en sus manos, tampoco, la labor de realizarla a futuro. Y parece difcil que alguien de la actual generacin lo haga, por lo que pasa a ser un hecho indesmentible que corresponder a otras llevar a cabo tan importante tarea. Pero lo cierto, repetimos, es que la tarea est pendiente.

Notas:

[1] La distincin entre marxistas y marxianos la emplea tambin Paula Vidal Molina en su artculo Marx, sus continuadores y la izquierda, El Ciudadano, 28 de enero de 2013, edicin digital.

[2] Piketty, Thomas: El capital en el siglo XXI, Fondo de Cultura Econmica, Santiago, 2014, pg. 19.

[3] Esto no se ha limitado al periodo de la Unidad Popular sino que se han extendido a varios otros perodos en la historia de nuestra Repblica: se considera poco menos que un crimen entregar el desempeo de un cargo estatal a quien no es economista. Ms, an, si no es un acadmico: un sembrador de papas no puede ejercer un cargo de direccin estatal. La estructura vertical de la sociedad se impone como una necesidad.

[4] No deja de ser irnica la circunstancia que, habiendo un periodista consultado a Marx su opinin sobre el marxismo, segn lo narra el propio Friedrich Engels, en carta dirigida el 5 de agosto de 1890 a Konrad Schmidt, el filsofo no vacil en llamar agriamente la atencin de quienes as se autocalificaban en Francia, expresndoles:

Tout ce que je sais cest que je ne suis pas marxiste.

 

[5] La pasin de Marx por las letras se manifiesta, incluso, en sus incursiones por el mundo de la poesa y del relato.

[6] Marx, Karl: Contribucin a la crtica de la Economa Poltica, Editorial Progreso, Mosc, 1989 , pg. 6.

[7] Marx, Karl: Id. (6), pg. 7.

[8] Vase, al respecto, el clsico libro Economa de Paul Samuelson y Paul Nordhaus. En los textos antiguos de Economa, el vocablo naturaleza apareca reemplazado por la palabra tierra.

[9] Marx, Karl: Manuscritos Econmicos y filosficos, Biblioteca virtual Espartaco, 2001, Primer manuscrito, sin indicacin de pgina.

[10] Marx, Karl: Id. (6) pg. 7.

[11] Marx, Karl: Formaciones econmicas precapitalistas, Editorial Ciencia Nueva S.L., Madrid, 1967, pg, 185. Este libro corresponde a una parte de la Introduccin a los Grundrissen que se refiere, precisamente a ese tema.

[12] Sobre el particular, recomendamos la lectura del libro de Eduardo Fioravanti El concepto de modo de produccin que nos parece la obra ms rigurosa escrita hasta el momento para comprender la naturaleza de ese concepto.

[13] Marx, Karl: Obra citada en (6), pg. 7.

[14] Marx, Karl: Manuscritos Econmicos y Filosficos, Biblioteca de Autores Socialistas, en el sitio de INTERNET que se indica a continuacin: http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/44mp/ (1 of 2) [27/12/2002 19:44:59], sin numeracin de pgina.

[15] Crdenas, Juan Pablo y Vidal, Gerardo: Tena Marx razn?, El Mostrador, 01 de febrero de 2017.

[16] Pizarro, Alfonso: Las razones para volver al proyecto de Marx, El Mostrador, 11 de febrero de 2017.

[17] Wolfgang Goethe no es conocido en Amrica como uno de los ms grandes cientficos europeos sino como el autor de dos extraordinarias obras literarias que fueron Las desventuras del joven Werther y Doctor Fausto en donde aborda problemas del amor juvenil y el drama de los hombres de edad que se niegan a envejecer. La novela de Goethe sobre Werther fue prohibida por la Iglesia pues provoc una ola de suicidios en toda Europa.

[18] Vase de Carlos Illades el libro El Futuro es nuestro. Una historia de la izquierda mexicana. El libro se encuentra disponible en INTERNET.

[19] Id. (18). Vase, adems, las citas de Annenkov en varios sitios de INTERNET.

[20] Las fuerzas productivas no son sino lo que hoy se conoce con los vagos conceptos de tecnologa, investigacin y desarrollo o, simplemente, adelantos cientficos y tecnolgicos.

[21] Marx, Karl: Obra citada en (6), pg. 8.

[22] Vase, para una mejor comprensin, nuestro trabajo El concepto de unidad originaria, publicado hace ya varios aos en varios sitios de la red INTERNET y que resulta bastante fcil de ubicar.

[23] Para constatar esta realidad basta solamente observar a los trabajadores que se dirigen a su lugar de trabajo. No portan otra cosa que no sea su merienda. El objeto de su trabajo se encuentra en la fbrica; tambin su instrumento de trabajo. El producto de su trabajo pertenece al patrn.

[24] Marx, Karl: Obra citada en (9).

[25] Marx, Karl: Obra citada en (9).

[26] Marx, Karl: Obra citada en (9).

[27] Marx, Karl: Obra citada en (9).

[28] Marx, Karl: Obra citada en (9).

[29] Marx, Karl: Obra citada en (9).

[30] Riesco, Manuel: Marx no vio los peores demonios de la era moderna, El Mostrador, 04 de junio de 2018.

[31] Marx, Karl: Entrevista, contenido en el tomo 1 de la coleccin Grandes entrevistas, Kontenut, Santiago, 2015, pg. 32.

[32] Tarcus, Horacio: La vuelta de Marx en el siglo XXI, Nueva Sociedad, mayo 2018, versin digital.

[33] Vidal, Paula: 200 aos de Karl Marx: un gigante del pensamiento que sacudi al mundo, El Mostrador, 05 de mayo de 2018.

[34] Vidal, Paula: Obra citada en (33).

[35] Engels, Friedrich: Discurso ante la tumba de Marx, disponible en varios sitios de INTERNET.

[36] Entrevista a Thomas Picketty en New Republic, traduccin de Julio Ortega Tous para la revista Vanguardia del Pueblo, 12 de mayo de 2014.

[37] El Presupuesto Nacional para 2018, aprobado en 2017, es decir, el monto del dinero que se necesita para mantener a todo el pas funcionando durante todo ese ao, es de 60 mil millones de dlares.

[38] Tarcus, Horacio: Art. citado en (32).

[39] Tarcus, Horacio: Art. citado en (32).

[40] En su reemplazo, lo han hecho Nikos Poulantzas (Poder poltico y clases en el Estado Capitalista) y su discpulo Bob Jessop (State theory).

[41] Engels, Friedrich: Obra citada en (35).

[42] Leonhard, Wolfgang: La triple divisin del marxismo, Guadiana de Publicaciones S.A., Madrid, 1971, pg. 64 .


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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