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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2018

La lucha por la soberana saharaui
Huertos en el desierto

Marta Maicas Prez
Soberana Alimentaria


Invernadero de un huerto de varias familias en la wilaya de El Aain. Foto: Marta Maicas

Calabacines, remolachas, zanahorias, nabos, cebollas, tomates, lechugas, son algunas de las cosas que no esperas encontrarte en la dura y extrema Hamada de Tinduf, Argelia, donde viven desde hace cuarenta y dos aos casi 200 000 personas refugiadas saharauis. Cmo se alimenta un pueblo sin soberana?

En 2017 el gobierno de la Repblica rabe Democrtica Saharaui (RASD) aprob un decreto presidencial que obliga a las instituciones del Estado (ministerios, centros de formacin, unidades de protocolo, etc.) a impulsar el cultivo de sus propios alimentos. Con la ayuda del Centro de Experimentacin y Formacin Agraria (CEFA) y de organizaciones internacionales (que aportan sobre todo las semillas), ya son 25 las instituciones que cultivan en sus instalaciones una parte de los alimentos cocinados en sus comedores. El cuidado de estos huertos est en manos de las personas que trabajan en cada organismo, as como de las usuarias o participantes ms ocasionales. Junto a los 500 huertos familiares agroecolgicos existentes en los campamentos desde 2009, los huertos institucionales pueden suponer un gran avance en trminos de soberana alimentaria para el pueblo saharaui, sobre todo en las wilayas (provincias) de El Aain y Dajla, que cuentan con agua del subsuelo. En Smara y Auserd el agua es ms escasa y los huertos existentes (excepto el regional) utilizan agua almacenada.

En 30 o 40 das ya se observan los resultados del cultivo de calabacines o repollos, lo que motiva a ms familias a desarrollar sus propios huertos o a unirse a los que ya funcionan. Adems, las condiciones del terreno y la poca humedad reducen por el momento la presencia de plagas y enfermedades en las plantas.

La capacidad de produccin propia no debe pasar desapercibida, ya que el pueblo saharaui depende totalmente de la ayuda alimentaria internacional para su alimentacin, lo que ha supuesto hasta hora un arma de doble filo y deja ver una vez ms la estrecha relacin entre soberana alimentaria, territorio y cultura.

CUARENTA AOS DE SILENCIO

El Shara Occidental fue la ltima colonia espaola, pero su historia no avanz hacia la soberana sobre sus territorios ni hacia la independencia. Inspirado por los diversos movimientos africanos de proliberacin, en 1970 el pueblo saharaui reclam su autonoma proponiendo un proceso de diez aos hasta lograr la completa independencia, pero el rgimen franquista reprimi las protestas pacficas y tortur y asesin al lder del movimiento, Sidi Mohammed Bassiri. Los estudiantes saharauis se organizaron, dando lugar en 1973 al Frente Polisario e iniciaron los primeros ataques de resistencia. El Estado espaol puso fin a sus responsabilidades sobre el territorio en 1975, con la firma de los Acuerdos Tripartitos con Marruecos y Mauritania, acuerdos comerciales de explotacin de los recursos a cambio de la cesin del territorio. Desde entonces, el Estado espaol ha ido renovando diferentes acuerdos de pesca en aguas saharauis, ha explotado los yacimientos de fosfatos (el Instituto Nacional de Industria y Energa particip hasta 2002 en la empresa fosfatera Fos Bucraa) y ha extrado arena del Shara para las playas espaolas.

En 1991 acab la batalla armada, pero debido al respaldo de Francia y Estados Unidos (miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que les concede derecho a veto) y al silencio responsable del Estado espaol, Marruecos mantiene el bloqueo al proceso de liberacin saharaui, a pesar de los intentos de las Naciones Unidas y diversos organismos internacionales por encontrar una solucin. Actualmente, el territorio del Shara Occidental est dividido por un muro de casi 3000 km que separa al oeste la parte ocupada militarmente por Marruecos y al este el territorio administrado por el Frente Polisario, sobre el que ejerce su soberana la RASD. La estructura de gobierno se compone de un Consejo de Ministros, una rama judicial y el Consejo Nacional Saharaui (parlamento). Adems, anualmente se celebran congresos populares de base en los cuales participa toda la poblacin de cada daira (unidad administrativa territorial).

DE LA DIETA NMADA A LA AYUDA ALIMENTARIA

Las condiciones de vida en el refugio no llegan a cubrir las necesidades bsicas de alimentacin, salud e higiene de la mayora de la poblacin. Sin embargo, el esfuerzo de las familias, el Frente Polisario y el apoyo argelino ha permitido conseguir cambios significativos en los campamentos, como la llegada del cableado elctrico a la mayora de wilayas.

Las mujeres saharauis levantaron y organizaron los campamentos y son las encargadas de la distribucin de la ayuda humanitaria de la que hoy dependen todas las familias para alimentarse. El reparto de alimentos lo gestiona la Media Luna Roja Saharaui desde 1975. La canasta bsica, compuesta por cereales (harina y cebada), cebolla, zanahoria, aceite y azcar, est financiada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, mientras que el producto fresco lo proporciona la Cruz Roja Espaola, la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional para el Desarrollo (AECID) y la European Civil Protection and Humanitarian Aid Operations (ECHO). Sin embargo, esta ayuda apenas cubre el 70 % de las necesidades de las familias, y las que pueden permitrselo completan su dieta comprando en los marsas o mercados locales. El dinero y el comercio local son algo todava nuevo en los campamentos, que han cambiado considerablemente en los ltimos aos con la llegada de las primeras tiendas de alimentos frescos y envasados, ropa o material escolar. Tambin existen pequeos restaurantes y panaderas. La mayora de los productos de estos comercios procede del mercado de Tinduf (Argelia), a media hora por carretera.

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Mujeres saharauis llevando la comida a las cabras. Foto: Marta Maicas


La cultura saharaui no es agrcola debido a su naturaleza nmada. La alimentacin tradicional consista principalmente en pan, leche y carne de cabra y camello. Se cultivaba para la alimentacin de los animales y algunas familias sembraban trigo y cebada para hacer el pan. Fue una vez en el exilio, con la llegada del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, cuando el pueblo saharaui experiment una diversificacin en su dieta y tuvo que adaptarse a lo que reciban mensualmente.

PRODUCIR VERDURAS EN EL DESIERTO

Existen pequeas iniciativas que promueven la produccin local en los campamentos, especialmente desde que el Comit Econmico y Social Europeo dejara de financiar la canasta de productos frescos de la Media Luna Roja. Se trata de iniciativas impulsadas por ONG.

Baba Efdeid, secretario general del Ministerio de Desarrollo Econmico y director del CEFA, nos cuenta que ha impulsado y colaborado en diferentes estudios sobre el rbol de moringa, el anlisis del agua y de la tierra, as como en el desarrollo de semilla local. Adems, estn llevando a cabo con las familias una investigacin sobre la fabricacin de un pienso propio que las libere de la dependencia de compra de pienso en Tinduf, que supone un 75 % del presupuesto destinado al ganado.

Tras ofrecer formacin en agricultura a la poblacin, se crearon huertos de diferentes tipos. Los familiares tienen alrededor de cien metros cuadrados, no utilizan productos qumicos y son propiedad de las mujeres, que se encargan de su cultivo y cuidado. Existen otros huertos que llevan en marcha ms de 30 aos: los huertos nacionales (de hasta 20 ha) y regionales (entre 5 y 10 ha). El agua se extrae del subsuelo y a pesar de la salinizacin de la tierra, se cultivan decenas de variedades de verduras. Las semillas se compran en Tinduf o son donadas por las organizaciones, quienes tambin aportan fertilizantes a los huertos regionales. As, en la primera dcada del 2000 se lleg a producir una cantidad suficiente para complementar hasta 4 veces al ao la campaa de distribucin de alimentos frescos.

Taleb Brahim, ingeniero agrnomo saharaui y director central del Departamento de Huertos familiares en el Ministerio de Desarrollo Econmico, asegura que la produccin local agrcola se ha visto gravemente perjudicada por el enfoque proyectista y cortoplacista de la mayora de las ayudas. Jalib, extrabajador del huerto de la wilaya de Smara cuenta cmo tras la llegada de la crisis, nicamente las iniciativas familiares han sobrevivido a la eventualidad de los fondos ligados a la cooperacin.

EL PRECIO DE LA AYUDA ALIMENTARIA

Pero a pesar de estos esfuerzos, la situacin alimentaria en los campamentos es todava muy precaria e inestable. Las difciles condiciones del refugio y del terreno desrtico en las que viven 200 000 saharauis actualmente son muy duras y la desesperanza por el abandono al que se ha visto relegada su causa es, en muchas ocasiones, un freno para el desarrollo local y la bsqueda de alternativas por parte de la juventud.

La Media Luna Roja reparte cada mes 220 toneladas de canasta bsica y 300 de producto fresco. Esta dependencia de la ayuda humanitaria supone una gran contradiccin para la lucha saharaui ya que el principal financiador del programa de alimentos de la Media Luna Roja es el gobierno de EE. UU., seguido por el espaol, aunque su aportacin es mucho menor. Algunas voces apuntan a que los recortes alimentarios sufridos en los ltimos aos son tambin una estrategia de presin para la RASD. Este hecho pone en duda el compromiso del sistema de cooperacin internacional, de los programas mundiales y de algunas organizaciones como Naciones Unidas, que en momentos determinantes dan la espalda a las realidades locales y enmudecen voces y reclamos de millones de personas en el mundo.

La causa saharaui es de naturaleza poltica, por lo que la nica solucin ser poltica. Por suerte, la lucha incansable del pueblo saharaui no est, ni mucho menos, agotada. Los huertos son resistencia de base y compromiso y promueven lo que ms aora y reclama el pueblo saharaui: soberana e independencia.


Marta Maicas Prez es estudiante del Mster de Cooperacin al Desarrollo de la Universitat Politcnica de Valencia.

Fuente: https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/62-numero-31/540-huertos-en-el-desierto



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