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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2018

Yemen, la batalla contina

Guadi Calvo
Rebelin


Cuando todo pareca anunciar el fin de la resistencia yemen tras el avance de la operacin Golden Victory, lanzada el 13 de junio pasado y encabezada por los Emiratos rabes Unidos (EAU) contra la ciudad de al- Hodeidah en poder de la resistencia yemen Ansarullah (seguidores de Allah) o los Houthi, como tambin se los conocen por el nombre de su lder Abdel-Malek al-Houthi, el anuncio del mando emirat de su retirada rebela que el frente Ansarullah, no solo no est vencido, sino que se encuentra mucho ms fuerte de lo que la prensa occidental pregona.

La brutal guerra declarada por Arabia Saudita, junto a una docena de pases musulmanes contra Yemen en marzo de 2015, se encuentra estancada, lo que finalmente termina degradando a las tropas aliadas que estn sometiendo al pueblo yemen a un genocidio cuyos responsables son el rey saudita Salmn bin Abdulaziz, su hijo y heredero el prncipe Mohamed, autor intelectual de este crimen, y el ambicioso prncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed, lder de facto de los Emiratos rabes Unidos deberan a ser sometidos a la justicia internacional, cosa mucho ms que improbable.

El mando de la coalicin considerando que la toma al- Hodeidah, con una poblacin de 600 mil almas y el puerto ms estratgico del pas, era esencial para destrabar el destino del conflicto. Por lo que se concentr en las puertas de la ciudad el aeropuerto y el puerto, todos sus esfuerzos , no han servido de mucho, para arrebatarle la principal fuente de ingresos econmicos y de recursos para el gobierno yemen.

Esto deja en evidencia por lo menos dos cuestiones: la primera que el frente Ansarullah, que controlan la mayor parte del litoral occidental y las tierras altas del norte del pas es mucho ms que una guerrilla, como se la intent hacer parecer desde el inicio de la guerra civil en el ao 2014, contra el gobierno pro norteamericano de Abd-Rabbu Mansour Hadi, que despus de renunciar a la presidencia, se exili en Riad, donde en un extrao minu, fue obligado por los sauditas a reasumir el cargo, fuera de todo orden constitucional, para tener al menos una tapadera ms o menos legal para justificar su intervencin; y la segunda verdad que queda al descubierto tras el fracaso en la batalla de al- Hodeidah es que la monoltica coalicin correr el riesgo de comenzar a desmoronarse.

Ms all de que la participacin de los pases aliados ha sido en su mayora nominal, ya que solo de manera efectiva participan Arabia Saudita, EAU, y Kuwait, en menor escala, el anunci de que del ministro de Defensa de Malasia, Mohammad Sabo, sobre el abandono de las Fuerzas Armadas de Malasia (ATM) de la coalicin, es un psimo antecedente.

Mientras que por parte de occidente, naciones cmo Canad o Suecia, en diferentes escalas, han suspendido la venta de armamento, la cooperacin militar e incluso el Reino Unido Reino advierte que detendr la exportacin de armas, si se llegaran a faltar a los derechos humanos, que ya sucede desde los primeros meses de la guerra con bombardeos a poblaciones civiles. Por su parte Naciones Unidas (ONU) ha hecho un llamamiento a Washington, para que articule sanciones contra Riad por las constantes violaciones de los derechos humanos en Yemen, el pas ms pobre del mundo rabe.

Tanto la gran prensa internacional, como los miembros de la coalicin y sus aliados fundamentales como los Estados Unidos, han acusado a Irn, en todos los foros posibles de armar al frente de resistencia nacional Ansarullah, a pesar de que el bloqueo martimo a Yemen hace imposible la llegada de ese tipo de envos.

En su desesperacin por ser la potencia regional que rivalice con Tehern y sostener la decadente dinasta de la casa Saud, Riad ha incentivado los conflictos regionales como lo ha sido la crisis con Qatar, la guerra por delegacin, asistiendo y financiando a bandas terroristas como al-Qaeda, al-Nusra y el Daesh en Siria, la intervencin en el conflicto interno de Bahrin y la guerra en Yemen.

Mientras que el frente Ansarullah, se ha estabilizado y de una guerra de resistencia pas a una guerra ofensiva, no solo desarticulado diferentes operaciones, sino que con la construccin de sus propios misiles ha llegado a atacar objetivos prximos a la capital saudita en ms de una oportunidad.

En la operacin contra al-Hodeidah, colaboraron con la coalicin fuerzas especiales francesas en tierra, mientras que Estados Unidos proporcion informacin de inteligencia y satelital, para guiar los ataques finalmente infructuosos. El asesoramiento del Pentgono sealando objetivos a bombardear ha ocasionado innumerables daos en poblacin civil, por error de interpretacin es se han atacado en diferentes oportunidades: funerales, bodas, mercados, hospitales y escuelas. En el primer da de la operaciones Golden Victory, fue atacado un centro asistencial administrado por la organizacin Mdicos sin Fronteras, sin respetar las seales dibujadas en el techo y las reiteradas advertencias sobre el funcionamiento de una unida sanitaria en ese punto.

Tras un ao de lucha EAU, junto a unos 25 mil soldados yemenes entrenados y equipado por los Emiratos, haban logrado establecer un corredor hasta el Mar Rojo, intentado la conquista del puerto de al-Hodeidah, lo que hubiera significado un curso definitivo a la guerra, ms all del alto costo militar, hubiera desembocado en una masacre contra la poblacin civil. El prncipe Mohammed bin Zayed, adems de una victoria militar, intentaba un posicionamiento ms ventajoso para los emiratos, a la hora de las negociaciones, incluso por encima de los sauditas. La mayora de esos 25 mil hombres han quedado dispersos en la costa de Tihama, junto al mar Rojo y en una base en Eritrea. Los EAU a lo largo de la guerra han demostrado ser una fuerza mucho ms eficaz que las sauditas, en 2015, junto a bandas secesionistas y wahabitas del sur yemen lograron arrebatar la ciudad de Adn a los Houthis.

La guerra contra la informacin

En lo que va de la guerra los sauditas ya han asesinados a cerca de 180 periodistas con la intencin de ocultar el genocidio que se est perpetrando, segn lo informa la Yemeni Media Union. Ya a principios de la guerra, el portavoz de la coalicin, el general de brigada Ahmed Asiri, declar: los medios de comunicacin de la oposicin sern blanco de la coalicin. Segn denuncias de la misma organizacin, se han registrado ya cinco casos de clonacin de canales de televisin, la destruccin de las instalaciones de veintids medios escritos y treinta medios radiales y televisivos, junto a la suspensin, bloqueo y perturbaciones de las transmisiones en siete oportunidades de Arabsat y Nilesat, dos de los ms importantes proveedores de televisin satelital de la regin. Adems, la prohibicin de las frecuencias de dos canales de la televisin libanesa Al-Manar y Al-Mayadeen por su cobertura de la guerra.

A pesar de la cesura, la confeccin de lista negras y amenazas a periodistas la informacin sobre el horror sigue fluyendo, por lo que los ministros de informacin de los pases miembros de coalicin se han reunido el mircoles ltimo en la ciudad saudita de Yedda para discutir sobre el bloqueo o la eliminacin de las pginas de redes sociales y la actividad en la web de los periodistas que cubren la guerra.

Tanto en Arabia Saudita, que tiene los medios de comunicacin ms censurados del mundo, al igual que en los emiratos y otros muchos pases de la coalicin, el acceso a las redes sociales y a las plataformas informticas, estn seriamente restringidos dentro de sus propias fronteras.

En la reunin de Yedda tambin se plante la posibilidad de comenzar a publicar noticias falsas, informando que combatientes houthis destruyeron el puerto de al- Hodeidah, el ms imprtate del pas y el que recibe ms del 85 por ciento de los insumos esenciales para la poblacin que se encuentra en estado crtico (ver Yemen: al-Hodeidah, la batalla decisiva) y que se han desplegado combatientes houthis en los barrios residenciales de la ciudad, intentado de este modo, justificar las grandes prdidas civiles resultado de la operacin Golden Victory. Tambin se discutieron planes para incrementar las diatribas pro-sauditas y emirates utilizando periodistas pagos, y la utilizacin tanto las redes sociales y trolls para hostigar tanto a activistas, como a periodistas, dispuestos a seguir haciendo su trabajo, que solo es informar con la mxima veracidad posible.


Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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