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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2018

La esclavitud fue y es una de las principales fuentes de riqueza

Javier Cortines
Rebelin


Cuando los espaoles llegaron a Amrica haba unos 70 millones de habitantes. Un siglo y medio despus la poblacin se redujo a los 3,5 millones. Debido a la progresiva falta de mano de obra en los campos de la muerte, los espaoles -y en mayor medida los ingleses-, se volcaron al comercio de esclavos negros.

Ese fenmeno, con esas cifras, lo explica muy bien Eduardo Galeano en Las venas abiertas de Amrica Latina, obra a mi juicio imprescindible para conocer un poco qu pas a ambas orillas del ocano, convertido durante siglos en un inmenso Mar Mediterrneo donde se arrojaba por la borda a todo esclavo que dejaba de ser explotable, para saciar el hambre de los tiburones (sinnimo, cada vez ms vigente, de mercaderes).

En general la mayora de los pueblos europeos participaron, por etapas, en el genocidio (americanos nativos y negros africanos). Esos crmenes contra la Humanidad -que no se ensean en las escuelas- estn tan empapados de sangre que tardarn Eras en secarse. En limpiarse, nunca.

Gracias al comercio de esclavos negros el marqus de Comillas se convirti en uno de los hombres ms ricos del mundo. Eso explica, entre otras cosas, que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no quiera en su urbe ninguna estatua de ese aristcrata que, sin duda, contribuy econmicamente al esplendor de la ciudad condal.

Los mercaderes y la nobleza inglesa contribuyeron en gran medida al auge del imperio britnico con el lucrativo comercio de esclavos negros, a los que se marcaba con hierro candente en el pecho, cual ganado, con las iniciales de su propietario.

En los campos de caucho, algodn, etc., los terratenientes europeos empleaban mano de obra esclava que trabajaba jornadas infernales y sin apenas comida. Millones moran agotados, sus mujeres eran violadas diariamente, los que huan eran cazados y sentenciados al ltigo y la horca.

Leopoldo II de Blgica (1835-1908) fue uno de los mayores genocidas de la Historia. En el Congo Belga -que fue literalmente propiedad suya desde finales del siglo XIX a principios del XX- murieron en los campos de caucho y en las minas alrededor de diez millones de esclavos (las cifras varan segn los historiadores), es decir el 40% de la poblacin de aquel entonces.

Como las plantaciones de caucho se encontraban en zonas silvestres los esclavos del Rey -que dispona de una legin de sicarios a su servicio- tenan que trepar a los rboles. Para que pudieran hacer su tarea se les quitaban las cadenas durante la jornada laboral y, para asegurarse de que no escaparan, se retena como rehenes a sus mujeres e hijos.

En el caso de que optaran por la fuga se proceda a la amputacin de manos y/o pies de su familia, independientemente de que fueran menores o nios. Bajo el reinado de Leopoldo II se registraron amputaciones y violaciones masivas de mujeres y menores, as como el exterminio completo de poblados donde se daban brotes de rebelda.

Leopoldo II, que prcticamente se hizo con el monopolio mundial de caucho, amas con el genocidio una inmensa fortuna sin tener que rendir cuentas a nadie. En 1906, presionado por la ONU, vendi su propiedad al Estado belga. El Congo no conseguira su independencia hasta 1960.

Desde que se aboli el trafico humano los mercaderes encontraron otra alternativa para hacerse ricos, gracias a la globalizacin y a la deslocalizacin, y, en vez de explotar a negros y negras encadenadas, trasladaron sus centros de produccin a los pases del Tercer Mundo, a fbricas donde los menores y los dbiles trabajan en infrahumanas condiciones de semiesclavitud.

No podramos devolver un poquito de la riqueza que saqueamos a los migrantes que huyen de la hambruna y de las guerras? Acaso somos tan miserables que slo nos interesa la memoria histrica como un lujo cultural para hacer poltica en nuestro barrio?

El racismo -como sabemos todos- (por libros o por instinto) es econmico. Somos racistas con los pobres, no con los ricos. Nadie expulsa a los jeques que amarran sus yates palacio en la Costa Azul. El problema de fondo (el de los migrantes) es abrumador, un espejo de lo que fuimos o somos. Mientras la revolucin no se haga en serio y no construyamos un sistema econmico internacional justo, seguiremos poniendo parches y dando palos de ciego.


Blog del autor: http://www.nilo-homerico.es/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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