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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2018

El paramilitarismo que no existe

Alexander Escobar
REMAP


El paramilitarismo no se define por el tipo de estructura armada empleada para desarticular y asesinar a la oposicin poltica y organizaciones sociales. Al paramilitarismo lo define la intencionalidad poltica , los autores intelectuales que utilizan cualquier expresin armada para cumplir los fines polticos de perpetuarse en el poder.

El asesinato del humorista Jaime Garzn, ejecutado por la banda criminal La Terraza, cuya responsabilidad intelectual recae en la Fuerza Pblica, los organismos de seguridad del Estado y el excomandante paramilitar Carlos Castao Gil, es claro ejemplo de cmo cualquier estructura criminal es utilizada para perpetuar un modelo econmico y poltico que derrama la sangre de la oposicin y el pensamiento crtico.

Sin embargo, el Estado implant en el imaginario de la sociedad un referente que asocia paramilitarismo con estructuras armadas y mandos definidos, valindose para esto de su experiencia con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), estrategia paramilitar que se caracteriz por contar con estructuras armadas identificables y mandos visibles.

Los orgenes del paramilitarismo indican que no es la estructura lo que lo define, sino la poltica que lo mantiene. Las estructuras se desmontan, descentralizan o mutan, pero la poltica paramilitar nunca desaparece. Es de recordar que su nacimiento involucra a integrantes de la Escuela Especial de Guerra de los Estados Unidos , quienes en 1962 visitaron el pas recomendando la conformacin de grupos paramilitares.

Lo anterior se constata, como lo relata el Centro de Investigacin y Educacin Popular (CINEP), en el informe del General Yarborough, director de investigaciones de la Escuela de Guerra Especial de Fort Bragg, quien en un suplemento de carcter secreto recomend, en caso de ser necesario, impulsar sabotajes y/o actividades terroristas paramilitares contra conocidos partidarios del comunismo.

Ya sea contra el comunismo, el anarquismo, la izquierda, el petrismo, contra quienes no quieren el progreso, o cualquier otro calificativo que se les ocurra, el fin de la estrategia paramilitar, principalmente, es asesinar y desarticular procesos sociales y comunidades que representa un obstculo para el actual rgimen corrupto neoliberal.

Bandas criminales (Bacrim), Grupos Armados Organizados (GAO), narcotraficantes y delincuencia organizada, son algunos de los nombres y formas criminales que encubren la poltica paramilitar, estructuras armadas que asesinan a lderes y lideresas sociales, y bajo las cuales se escuda el Estado para negar la existencia del paramilitarismo.

El paramilitarismo que no existe en Pradera

El 29 de junio, Islenio Muoz, dirigente de la Asociacin de Trabajadores del Valle del Cauca (Astracava) y gerente de la iniciativa campesina Productos Soberano, fue amenazado por hombres vestidos de negro, encapuchados y armados que llegaron hasta su vivienda ubicada en el corregimiento Bolo Blanco, zona rural del municipio de Pradera (Valle del Cauca).

Las amenazas provocaron el desplazamiento del dirigente agrario y su familia, y estuvo acompaado de un trabajo de inteligencia que incluy preguntas sobre otras personas de la zona, as como el robo de informacin depositada en documentos y material audiovisual, segn denunci la Red de Derechos Humanos Francisco Isaas Cifuentes (REDDHFIC).

Frente a estos hechos, el Gobierno municipal ha respondido no con preocupacin por la presencia paramilitar en la zona, sino con preocupacin porque esto ponga en riesgo el proyecto turstico La vuelta al cielo, proyecto inconsulto y cuestionado por algunas comunidades campesinas de Pradera que plantean otras necesidades y prioridades en la poltica pblica.

Silenciar esta problemtica para beneficio de la buena imagen del municipio, mientras el riesgo es inminente para las comunidades de la zona, es la constante que organizaciones como Astracava han sentido por parte del Gobierno municipal, tal como lo expresa Kennedy Campo, dirigente de esta organizacin campesina:

La administracin municipal lo que quiere es callar esta situacin, y como organizacin campesina rechazamos esa posicin del Gobierno territorial porque nosotros estamos en peligro latente, es una situacin muy crtica.

El caso de Pradera sirve para ilustrar la estrategia del Estado de negar la poltica paramilitar. Al no existir estructuras claramente identificables, como lo fueron en su momento las AUC, o dndoles calificativos de bandas criminales o Grupos Armados Organizados (GAO), niega la sistematicidad de los asesinatos de lderes y lideresas sociales y permite que los crmenes del paramilitarismo prosigan.

La Red de Derechos Humanos Francisco Isaas Cifuentes viene acompaando a las comunidades y denunciando esta situacin. Darnelly Rodrguez, coordinadora de la red, manifiesta que previo a las amenazas contra Islenio Muoz ya haba presencia de este grupo paramilitar en Pradera.

La defensora tambin agrega que la situacin es preocupante porque estos casos la institucionalidad ha querido desligarlos de la gravedad que representan, simplemente porque no se tiene concretamente identificado el grupo armado que hace presencia en la zona, porque no se tiene un nombre de ellos.

Lo que sucede en Padrera es ejemplo de la forma y estrategia generalizada para permitir la expansin del paramilitarismo en el pas. Negar su existencia bajo anlisis y excusas que solo se refieren a este plan criminal como una estructura armada, es la infamia que invita a desconocer que el paramilitarismo nunca fue desmontado en Colombia, en tanto que como poltica siempre ha estado vigente para asesinar a la oposicin poltica y el pensamiento crtico.


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