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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2018

Chupinazo y barbarie

Lidia Falcn
Pblico


Se difunde una consigna pidiendo a las mujeres que asistan a los Sanfermines vestidas de negro para mostrar su duelo por las violaciones que sufri la vctima a manos de La Manada. Otras se oponen alegando que lo tradicional es ir vestidas de blanco con el pauelo rojo y que por tanto hay que ser fiel a las tradiciones, que la calle es tan suya como de los hombres y que se pueden solidarizar con la vctima portando una ensea determinada.

Para entrar en esta discusin y tomar partido me llama la televisin y mi interlocutora se sorprende de que le diga que ni yo ni el Partido feminista apoyamos ni una ni otra accin. Que a los Sanfermines no hay que ir, simplemente. Que es la fiesta de la barbarie.

No opino esto ahora, a consecuencia de las agresiones cometidas por los mozos -no slo los de La Manada han violado, abusado, agredido, manoseado y humillado a muchas de las mujeres que asisten. La llamada fiesta de los toros, en sus diversas variantes, es una de las reminiscencias del salvajismo antiguo que pervive en nuestro pas. Y las de Sanfermin en Pamplona constituyen el culmen del mismo.

Hace mucho tiempo ya me granje la enemistad de los amantes de la fiesta escribiendo contra ella, y recib multitud de mensajes, cartas por correo incluidas, en tono amenazador e incluso insultante para demostrarme la cultura de los que as se comunicaban conmigo. La cultura que aseguraban les avalaba citndome a Picasso, a Bergamn y a Hemingway como popes indiscutibles de su apoyo a la milenaria fiesta torera.

Pero como al paso de los aos muchas ms personas sensibles y buenas se han unido a la lucha contra el maltrato animal e incluso se han organizado en el partido PACMA, difundiendo eficazmente su reclamacin, no he insistido tanto en el mensaje. Pero no puedo soportar que se pretenda que asistir a esa fiesta de barbarie es feminista.

Los espreos argumentos que se utilizan para defender la participacin de las mujeres en los encierros y las corridas, seguidas de borracheras, vomitonas, imprecaciones soeces y obscenas que enardecen a violadores y maltratadores, y a los que estas chicas abducidas por la cultura machista imitan, son inaceptables. Esa es la fiesta propicia para que los machos se atrevan a todas las agresiones, como se est demostrando.

El feminismo no pretende la igualdad entre hombres y mujeres para todo, incluida la maldad. El feminismo es una ideologa liberadora de las explotaciones y opresiones humanas. El movimiento feminista ha luchado bravamente, durante ms de dos siglos por implantar un poco de libertad y justicia en este planeta. El feminismo como movimiento social, como ideologa filosfica, como programa poltico, lucha por alcanzar un mundo libre de toda clase de opresiones, de clase, de sexo, de raza, de pueblos, de animales, de depredacin del planeta.

El feminismo no se puede entender, con esa interpretacin reduccionista, como la reivindicacin de que las mujeres imiten a los hombres en todos los rdenes de la vida, incluso los ms detestables, los que han convertido el planeta en un espacio de violencia, guerras y destruccin.

Esa ridcula imitacin de las agresivas y crueles conductas masculinas que lleva a algunas mujeres a practicar la lucha libre, boxear, ser toreras o banderilleras, ingresar en el Ejrcito y portarse como los machitos ms provocadores y agresivos no tiene nada que ver con el feminismo. Que por s mismo es pacifista.

Hoy se presenta en la Asamblea de Madrid la peticin de que se prohba la asistencia de menores a las corridas, porque todava, en este 2018, los nios y nias espaoles pueden ser instruidos y socializados en la aficin a la fiesta. Como si no hubiese transcurrido un siglo desde que se constituyera la Liga Protectora de Animales y Plantas de la que mi abuela, Regina de Lamo, fue creadora. Y que tras muchos aos de lucha logr que se le pusieran petos de cuero a los caballos en las corridas, para impedir que el toro los desventrara en plena fiesta, esparciendo los intestinos en la arena.

Y a ese espectculo tan pedaggico y aleccionador hay familias que llevan a los menores sin que todava se les prohba.

La fiesta de los Sanfermines es la culminacin de la barbarie masculina, y no hay espectculo ms pattico que ver a las mujeres corriendo el encierro en la calle Estafeta, empujndose, golpeando al toro, cayndose en los adoquines, sudorosas y contentas de ser una ms en la tarea de torturar al animal. Y de all a la plaza a aplaudir la faena de los profesionales dedicados a la complicada tarea de clavarle al toro banderillas y picas, de marearle y estresarle con las suertes que le aplican, para acabar clavndole un espadn en la cerviz.

Quienes defienden semejante diversin mantienen el nivel de barbarie de los siglos pasados. Otras fiestas igualmente crueles y repugnantes se mantienen en nuestro suelo, para disfrute de espaoles y turistas instalados en la crueldad. Se lanza una cabra desde un campanario, se le arranca la cabeza a un ganso, se acosa a vaquillas, pinchndolas y persiguindolas, se le prende fuego a los cuernos de un toro, se acosa a otro astado durante kilmetros hasta lanzarlo al agua, en representacin actual de la tradicin cruel que rigi nuestro pas durante siglos.

Pero si tan penoso era aceptar que de momento esas horribles diversiones no se iban a eliminar, al menos las tenamos clasificadas como una expresin ms del machismo imperante en un pas atrasado. Si haba que soportar esa horrible fiesta y ver cmo se haca propaganda de ella, al menos que fuera exclusivamente masculina. Si hay que apalear, pinchar, perseguir, torturar y matar toros, que lo hagan los hombres. No haba que participar y apoyar una cultura machista como esa.

Lo inaceptable ahora es que mujeres, que adems se reivindican feministas, se unan a las huestes de maltratadores asegurando que la igualdad consiste en esto. Aceptando esta perversin del discurso de la igualdad, las mujeres se harn tambin torturadoras y verdugas. Ya vimos la penosa actuacin de una soldada del Ejrcito estadounidense arrastrando a un prisionero de la guerra de Irak, atado e inerme. Es esa la igualdad que queremos? Para alcanzar ese grado de sensibilidad y civilidad hemos luchado y sufrido tanto las feministas durante dos siglos?

Por ello, que toda la accin de repulsa de la violacin de la Manada sea vestirse de negro o ponerse una pegatina, resulta absolutamente ridculo. Sera ms decente que se diera la consigna de no ir a esas celebraciones. Resultara tambin mucho ms denunciador.

Nuestro pas no progresar en moral y conciencia social hasta que no suprima todo maltrato animal y prohba las fiestas que lo practican.

Pero el feminismo tampoco progresar hasta que todas las tendencias y movimientos comprendan que no se persigue la igualdad para que las mujeres sean tan brbaras como los peores hombres sino para que todos, hombres y mujeres alcancemos un nivel superior de sensibilidad y solidaridad con todos los seres vivos.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2018/07/05/chupinazo-y-barbarie/



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