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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2018

Entrevista a Armando Fernndez Steinko sobre pases e invenciones (I)
La burguesa catalana no ha sabido, no ha querido o no ha podido mantener su condicin de burguesa productiva

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Armando Fernndez Steinko es profesor en la Universidad Complutense de Madrid

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Me gustara preguntarte por un artculo que publicaste en El Viejo Topo el pasado junio de 2018: "Inventemos un nuevo pas de pases". Empiezo por el ttulo: qu es un pas, cmo lo podramos definir o entender? Y un pas de pases?

Utilizo la palabra "pas" o "pas de pases" por razones operativas, para no entrar en polmica desde el principio e intentar que el lector caiga en los trminos trillados que son los que le estoy proponiendo esquivar. La palabra "nacin" tiene una carga jurdica y poltica que, desde mi punto de vista, no est en el centro del problema. No quiero hacer aqu un debate terico ms, pero lo esencial de ese concepto es que da el paso desde el reconocimiento de una realidad cultural e identitaria propias, al deseo de que dicho reconocimiento se traduzca en el ejercicio del poder sobre un determinado territorio basado justamente en aquella, una realidad que el nacionalismo tiende a particularizar los ms posible frente al resto y a definir de forma cada vez ms uniforme excluyendo de esta forma tendencialmente a una parte de la poblacin. Pero tampoco me interesa enfocar el tema, como lo hacen muchas personas progresistas, como un mero problema de (re)distribucin de recursos entre territorios aceptados como "naciones" en funcin de dicha particularidad cultural e identitaria que, siguiendo la argumentacin de los nacionalistas, estas tambin consideran acabadas y definitivas, en definitiva naturales y ahistricas. Su punto es: combinamos las naciones, regiones y nacionalidades siguiendo un principio federal o confederal? No, yo no voy por ah pues para m no hay combinar de otra forma cosas ya existentes sino crear un algo nuevo. El uso de la palabra "pas" o "pas de pases" retrotrae a esos momentos abiertos y an sin definir en los que todo esta por hacer, un momento que es el que vivimos o deberamos vivir en Espaa.

Se puede inventar un pas de pases o un pas a secas? Quin podra o debera inventarse ese tipo de entidades?

El uso de la palabra "inventar" tambin sugiere la naturaleza abierta de la tarea y el fuerte contenido de creatividad -por supuesto razonada e informada- que implica un esfuerzo as: no se trata de un problema tcnico en primer lugar, sino de un problema poltico que ha de ser discutido por toda la sociedad y no slo por los partidos como sucedi durante la Transicin. Slo una vez elaborado el boceto de pas, definidos sus grandes rasgos se puede proceder a explorar los encajes legales, fiscales etc., con ayuda de los especialistas. Habr cosas que no se podrn hacer realmente por razones tcnicas o econmicas, pero eso hay que demostrarlo y, adems, hay que procurarlo. La inventiva tcnico-jurdica representa aqu un activo muy importante para el proceso de forma que los juristas, fiscalistas o especialistas en polticas territoriales que necesitamos tienen que tener un doble perfil: poltico y tcnico. En cualquier caso la sociedad espaola est hoy capacitada para tomar la iniciativa destinada a esbozar los aspectos centrales, que son los polticos: quiere un pas solidario o competitivo, quiere que el "autogobierno" se concentre sobre todo en las regiones o sobre todo a los municipio, qu espera del estado, qu es bueno que asuma l y qu no etc. El diseo de un pas es un proceso acumulativo de produccin y contrastacin de argumentos que, en un momento determinado, genera un vuelco en la opinin pblica hacindose en hegemnico. Hay muchas razones que explican ese vuelco pero las principales no tienen su origen en un fluir autnomo de las ideas y de los argumentos, sino en realidades y problemas prcticos que prometen resolverse mejor en un marco nuevo. Todos sabemos que esto no nace del mero debate de ideas como sugiere Habermas, sino que depende de la capacidad de los actores de someter estas ideas a deliberacin pblica: de salir en los medios, de ser tenidos en cuenta. Es posible que haya muchas resistencias, sobre todo procedentes de los partidos ms convencidos del carcter ahistrico de las naciones: los nacionalistas al sur y al norte del Ebro. Yo creo que lo ms factible es empezar por el agrupamiento y la coordinacin de personas que ya han pensado en estos temas y disponen de un criterio contrastado, para que elaboren un esbozo de pas. Hay mucho en la constitucin de 1978 que se puede y debe incluir en el mismo, pero tambin hay mucho que no ha funcionado bien y que hay que cambiar. Lo segundo es visibilizarlo y someterlo a discusin en los medios de comunicacin, en las aulas universitarias y en las redes sociales: aqu es donde se ver si es consensuable. Lo tercero es forzar a los grandes espacios de decisin poltica a que se posicionen frente a la propuesta: los partidos, los sindicatos etc.

Utilizas en este trabajo conceptos como ciudadana, sociedad civil, izquierda, perspectiva progresista. Nos los puedes definir? Algunos de ellos, no digo todos.

Ya te deca que no quiero hacer demasiada teora pues, aunque me parece fundamental llenar los campos los semnticos con nuevos significados, hay un cierto peligro de que todo esto acabe, una vez ms, en un simple debate entre intelectuales y acadmicos. El concepto de ciudadana es profundamente republicano y nace de la conviccin de que la nica forma de combinar diversidad e igualdad y, por tanto, generar justicia social, es creando un espacio ms elevado y abstracto en el que, hables la lengua que hables, seas hombre o mujer, negro o blanco, seas lo mismo que tus semejantes. Es un concepto imprescindible a medida en que el mundo se hace ms complejo, se extiende la entropa social y en el que toca repartir cada vez menos recursos entre cada vez ms personas. En sus orgenes, el trmino sociedad civil nace de la anteposicin liberal entre individuos y Estado en un momento en el que este ltimo slo representaba a una parte de la sociedad real: la de la gran propiedad. La democratizacin de la vida social en la segunda mitad del siglo XX obliga a ver esta anteposicin de forma distinta a como la enfocaban y siguen enfocando los liberales, aunque no cabe duda de que los estados nunca van a poder ser totalmente democrticos, que por mucho que se esmeren en representar al "pas real" siempre van a obedecer a lgicas propias, distintas. Adems la capacidad del estado de representar a toda la sociedad real est decayendo de nuevo debido al poder que han acumulado los grandes actores econmicos y, en menor medida tambin los propios partidos polticos, que tienen cada vez ms dificultades de representar realmente a la sociedad que aspirar a representar. Todo esto le da al concepto de sociedad civil una actualidad que trasciende su interpretacin liberal primigenia. Izquierda tiene, al menos, dos grupos de significados que muchos izquierdistas entremezclan fatalmente en detrimento de sus propios objetivos programticos. El primero consiste en una lectura del fenmeno democrtico que se diferencia del de liberales y conservadores. Lo que podramos llamar el ncleo del espacio poltico de la izquierda es la interpretacin "textil" del fenmeno democrtico, es decir, su comprensin una especie de pao tejido por varios hilos distintos pero completamente interdependientes.

Y qu hilos son esos?

Estos hilos son a.) el del reparto de las decisiones polticas, b.) el del reparto de los recursos materiales y econmicos, c.) el del reparto del acceso a la educacin y a la informacin o d.) tambin el del reparto del acceso a un medioambiente saludable para las generaciones presentes y futuras etc. El argumento central de la "izquierda" en que slo si todos estos hilos se entretejen en un pao es posible crear realmente un orden llamado "democrtico": slo si las personas tienen satisfechas sus necesidades materiales mnimas, si disponen de una educacin mnima etc es posible crear una sociedad de este tipo, en definitiva: no hay democracia a largo plazo sin justicia social, educativa, ambiental de gnero etc. Esta forma de ver las cosas naci en el siglo XIX frente a la idea liberal de la democracia que insiste en la posibilidad de hablar de democracia en trminos slo polticos. La experiencia histrica ha confirmado que la idea del pao es correcta pues slo con la creacin de los estados del bienestar de la postguerra se pudo crear algo as como un orden democrtico perdurable, slo si la ciudadana tiene satisfechas sus necesidades elementales y si est realmente informada sobre las opciones entre las que puede elegir supuestamente, puede implicarse en la toma decisiones, ltimamente: slo si existe un acceso generalizado a los recursos naturales, lo cual significa que estos tienen que ser tratados de forma completamente distinta, es posible crear un orden de tipo democrtico etc. La degradacin de la democracia poltica se produce, no por casualidad, tras la cancelacin de los grandes consensos sociales de la segunda postguerra hacia principios de los aos 1980 y las dinmicas democrticas se estancan porque la desigualdad expulsa a las clases populares de la participacin poltica, por miedo a perder el trabajo, por falta de tiempo etc. El segundo significado de lo entendemos por izquierda es de contenido identitario: representa una suma de experiencias compartidas, referencias histricas, mitos y smbolos destinados a articular a los actores implicados en llevar adelante el programa del pao democrtico. El problema es que cuando decae la capacidad efectiva de hacerlo, los elementos identitarios empiezan a ganar un peso excesivo hasta el punto de que pueden llegar a bloquear el avance hacia los objetivos programticos. Esto obliga a actualizar continuamente las identidades polticas con el fin de evitar que se conviertan en una especie de arqueologa discursiva destinada a mantener la cohesin conservadoras de las organizaciones. El trmino perspectiva progresista sugiere la reivindicacin de que el futuro puede y debe llegar a ser mejor que el presente para la mayora de la poblacin y para el conjunto del planeta, una reivindicacin que admite naturalmente muchas formas de interpretar la palabra "mejor", pero que choca en todo caso con la impugnacin postmoderna de la idea de progreso.

Por qu piensas, como afirmas, que el neoliberalismo y las dinmicas competitivas no son capaces de fraguar colectividades perdurables? Hasta ahora, llevan muchas dcadas en ello, parecen que lo han conseguido.

Lo que fragu colectividades perdurables despus de la segunda guerra mundial, colectividades nacionales que en aquellos aos eran an muy recientes, es la decisin de limitar la competencia del capitalismo liberal del siglo XIX: la aceptacin de que tambin las clases populares tienen derecho a disfrutar de los beneficios de la modernizacin independientemente de su nivel de renta; el reconocimiento de que todos, tengan el nivel de renta que tengan y sean del sexo que sean, pueden votar; la creacin de un orden econmico y financiero internacional cooperativo que le concede a todos los pases el derecho encontrar un lugar bajo el sol de la economa mundial para desarrollarse hacia dentro, es decir, recaudar impuestos para abrir escuelas y hospitales en los territorios ms recnditos etc. Fue entonces, y no antes, que los estados nacionales tal y como existen hoy se ganaron su legitimidad entre sectores amplios de la poblacin. En dcadas anteriores la legitimidad de los estados slo tocaba a las clases medias y los argumentos utilizados para conseguirlo tenan un contenido supremacista en muchos casos, aludan a la rivalidad militar con otros estados y a su propios expansionismo imperialista. Aunque no todo era competencia y rivalidad pues no se puede pegar duro hacia fuera sin compactarse hacia dentro, lo cual explica la importancia de los programas organicistas e interclasistas tanto en el seno de los pases -fascismos de entreguerras- como en el seno de las empresas que dominaron el panorama mundial hasta la segunda guerra mundial -sindicados verticales, corporativismo organicista etc.- El neoliberalismo reactiva todos estos mecanismos pues no es sino la cancelacin de los grandes acuerdos solidarios de la postguerra. Pero no solo exacerba la competencia sino que reactiva, una vez ms, los mecanismos destinados a compactar los territorios hacia dentro. Pero no para redistribuir y equilibrar tejido social, sino para poder pegarle ms duro a otros territorios/pases/naciones considerados rivales. Para ser efectivos necesitan deshacerse de la solidaridad con los ms necesitados dentro de sus propios territorios pues estos no aportan nada y representa una carga. Este organicismo interclasista se detecta, de una forma y de otra, en la mayora de los pases occidentales, sobre todo entre sus clases medias temerosas de un desclasamiento, y tambin est empezando a penetrar en los sindicatos que hasta ahora se llamaban "de clase". El proyecto genera una ilusin de colectividad basada en principios solidarios: "todos el pueblo unido sin excepcin para pegarle ms duro al enemigo externo". Pero la realidad es que no son "todos" ni mucho menos, sino un sector de las clases medias radicalizadas.

Afirmas tambin que el neoliberalismo alimenta los nacionalismos excluyentes. Tambin en el caso del secesionismo cataln?

Eso est fuera de dudas: no hay ms que repasar la historia de la llegada del neoliberalismo a Espaa y del protagonismo que han tenido las lites catalanas, hoy secesionistas, en dicha llegada. No es casualidad que muchas de las regiones parecan haber salido mejor paradas en la carrera neoliberal tales como Catalua, Baviera, el Pas Vasco, el Piamonte o Flandes, sean las que hoy plantean las reivindicaciones de "autogobierno" mas insistentes -el caso de Escocia es algo distinto-. La particularidad del caso cataln es la siguiente. Catalua ha sido el taller industrial de Espaa durante casi dos siglos, en parte a costa de muchas capacidades industriales locales incipientes que sucumbieron en beneficio de las catalanas gracias a los apoyos y privilegios que le dio la monarqua borbnica a sus exportaciones a las colonias americanas. Esto ha llevado a la conformacin de una burguesa emprendedora que contrastaba con las clases rentistas que han dominado en otras partes de Espaa. Pero hay que abrir los ojos a la realidad tal y como existe hoy y no tal y como ha sido en el pasado: la burguesa catalana no ha sabido, querido o podido mantener su condicin de burguesa productiva sino que, al promover las polticas neoliberales, ha propiciado su autoliquidacin, incluidos muchos de sus valores humanistas y cosmopolitas. Por lo dems, el cosmopolitismo de hoy ya no es el del cosmopolitismo cataln del siglo XIX que se posicionaba frente al rentismo base agraria de antao y fuertemente local. Todo lo contrario.

Nos explicas este "todo lo contrario".

El cosmopolitismo neoliberal alimenta nuevas formas de rentismo que ya no se sustentan en la propiedad de la tierra sino en el acceso a las finanzas internacionales. Adems es profundamente antiestatalista, lo cual facilita la alianzas entre neoliberales e indepes. En realidad, el procs es la respuesta de la antigua burguesa catalana a su autoliquidacin, a su transformacin en un grupo dependiente de los impuestos de todos los catalanes, y que adems est dispuesta a dejar fuera de su nocin de "inters general" a ms de la mitad de su propia poblacin. Esto marca el final de en sus convicciones democrticas de antao sustituyndolas por una retrica organicista cada vez ms agresiva alimentada econmicamente por la competencia entres territorios, una retrica que les cae simptica a ciertos periodistas internacionales porque es la que ellos mismos defienden para sus propios pases. Es importante que todos los demcratas de este pas, los catalanes y los no catalanes, abran los ojos de una vez por todas al cambio tectnico que han sufrido todas las clases sociales, tambin las lites catalanas, a lo largo de treinta aos de neoliberalismo, que se desprendan de esa idea irreal de una burguesa catalana "eternamente progresiva" frente a unas lites madrileas "eternamente reaccionarias" y que, en gran medida, son el resultado de una suerte de complejo de inferioridad que recuerda al europeismo ingenuo del que se contagiaron las lites espaolas en los aos 1980, y que elev innecesariamente el coste que tuvimos que pagar por la integracin en el Mercado Comn Europeo. No hay ms que comparar el rigor del gran historiador cataln Jaume Vicens Vives, con las aportaciones de muchos historiadores independentistas en la actualidad para constatar el empobrecimiento intelectual de la antigua burguesa catalana.

Hablas de tres proyectos que son incompatibles con tu propuesta. Te pregunto ahora sobre ellos.

Cuando quieras.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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