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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2018

Alborozo paramilitar frente al nuevo Gobierno

Comunidad de Paz de San Jos de Apartad
Prensa Rural


Todas las expectativas sobre paz, respeto a los derechos humanos y ciudadanos y reivindicacin y reparacin de las vctimas del terrorismo de Estado, fueron naufragando progresivamente. El llamado proceso de paz y el proclamado Acuerdo de Paz, no significaron ninguna reversa frente a la proliferacin de crmenes de Estado y frente al fortalecimiento del paramilitarismo en nuestra regin. La desmovilizacin de las FARC trajo consigo la ocupacin de sus anteriores espacios por las estructuras paramilitares y la continuidad de la vieja tradicin de asesinar a los desmovilizados y, con ese pretexto, a multitud de lderes sociales y defensores de derechos humanos.

Nuestra Comunidad de Paz no ha escapado a esa perversa dinmica. Hoy los paramilitares se han enseoreado de todas las veredas del corregimiento de San Jos y una de sus proclamas persistentes es el exterminio de nuestra Comunidad de Paz. Siguen haciendo presencia armada y desafiante en todas las veredas donde existen asentamientos de nuestra Comunidad de Paz.

El viernes 8 de junio de 2018 la Brigada XVII del Ejrcito y la Polica de Urab convocaron a un Acto de Excusas, en el casero de San Jos, por la masacre de los comerciantes perpetrada el 19 de febrero de 2000, en la cual fueron masacrados 4 tenderos, dentro de un plan por suprimir toda venta o llegada de alimentos para someter a la comunidad a un cerco de hambre. Las familias quedaron decepcionadas porque los voceros de la fuerza pblica se negaron a revelar toda la verdad de lo que haba ocurrido y a sealar a todos los responsables materiales e intelectuales. Los familiares fueron enfticas en afirmar que hasta que no se cuente la verdad completa les queda imposible pasar la pgina.

El 10 de junio de 2018, once paramilitares, uniformados y armados, hicieron presencia en la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra, de nuestra Comunidad. Cuando un miembro de nuestra Comunidad les reclam por estar violando un espacio privado de la Comunidad, ellos lo insultaron y lo amenazaron y le respondieron airadamente que ellos podan estar donde les diera la gana y le pidieron que no defendiera a la comunidad ni a sus lderes porque eran una partida de guerrilleros; que pronto iba a legar el ELN a la zona y se vera si la Comunidad tambin los denunciaba como los denuncia a ellos como paramilitares. Tambin le pidieron identificarse para ponerlo en la mira de ellos.

Al da siguiente, mismos paramilitares ingresaron nuevamente a la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra, ingresaron a varias viviendas y robaron alimentos y enseres. En ese momento las viviendas estaban solas, pero cuando comenzaron a llegar los pobladores, ellos se alejaron.

El mircoles 13 de junio a las 7pm, un paramilitar quien tiene el encargo de ser espa o punto en la zona de El Barro, de la vereda Mulatos, y quien haba participado en las ocupaciones delictivas de los espacios de la Comunidad en los das anteriores, ingres a la vivienda de un integrante de la Comunidad de Paz, con intenciones de realizar un registro o empadronamiento de las familias pero no obtuvo respuesta alguna a sus ilegales pretensiones.

El 15 de junio, un grupo de paramilitares uniformados y con armas largas llegaron a la vereda Mulatos-Cabecera y forzaron a la poblacin civil de la zona a reunirse con ellos.

El sbado 23 de junio, treinta paramilitares, uniformados y armados, reunieron a los campesinos pobladores de la vereda La Cristalina y les manifestaron su alegra y alborozo por la victoria del candidato Ivn Duque en las elecciones presidenciales, afirmando que el triunfo era propiamente del Seor lvaro Uribe Vlez, el mismo que los haba creado y apoyado durante muchos aos, por lo cual ahora contaran con un gran apoyo oficial en sus proyectos, sobre todo en su cometido de exterminar definitivamente a la Comunidad de Paz de San Jos de Apartad. A esta reunin haban convocado a las veredas Buenos Aires, La Linda, La Sucia, Bellavista, El Mariano y otras. A todo ese campesinado le notificaron que ellos eran la mxima autoridad en la zona y que todo el mundo debe someterse a ellos en adelante.

Al martes siguiente se realiz una reunin de la Junta de Accin Comunal de Mulatos Medio a la cual asistieron 6 paramilitares con el fin de exigirle a la Junta resultados sobre planes que al parecer no se habran cumplido cabalmente. Esto revela una vez ms la estrecha connivencia y unidad de accin entre esa Junta de Accin Comunal y el paramilitarismo de la zona y permite comprender mejor los planes que esa Junta Comunal ha tenido contra nuestra Comunidad de Paz, buscando expulsarnos violentamente de ese espacio que, fuera de ser sagrado por la memoria de la masacre de Luis Eduardo Guerra y su familia, es tambin un territorio sobre el cual nuestra Comunidad ha adquirido derecho evidente de posesin, luego de ejercer dominio pacfico durante ms de 10 aos.

El sbado 30 de junio, en la noche, veinte paramilitares uniformados y portando armas largas, llegaron al sitio El Barro, de la vereda Mulatos y se instalaron en la vivienda del seor Anbal, apodado El Demonio y desde entonces han permanecido all hasta el presente. Muy cerca de all, en el ro Mulatos, haba un contingente militar del Batalln Bejarano Muoz de la Brigada XVII, sin que se presentara ningn enfrentamiento, lo cual confirma la complicidad y unidad de accin entre ejrcito y paramilitares que hemos denunciado centenares de veces en estos 21 aos de existencia de la Comunidad de Paz.

En forma que ya se vuelve sistemtica, en la carretera que comunica a San Jos con el centro urbano de Apartad, se estn multiplicado episodios de persecucin a campesinos y lderes sociales que la frecuentan, tomando muchas veces la forma de atracos o robos e incluso atentados ms graves, dejando una sensacin cada vez ms preocupante de inseguridad, detrs de la cual se esconde la persecucin a personas que estn en la mira de los paramilitares pero que, al parecer por directrices de alto nivel, deben reportarse como actos de delincuencia comn.

Como puede verse, el asedio de los paramilitares contra nuestra Comunidad de Paz, es persistente. A esto se suma la indiferencia de todas las instituciones del Estado, tanto las judiciales como las administrativas. Se puede hablar de una complicidad absoluta; no se hace nada para frenar crmenes sistemticos que duran dos dcadas y ms. La llegada de un gobierno en cuya trayectoria poltica tiene una injerencia innegable el paramilitarismo, nos llena de preocupacin y nos mueve a acudir de nuevo a tantas comunidades, organizaciones y personas de diversos pases que han sido nuestro apoyo moral, para pedirles no bajar la guardia en los momentos que nos esperan, que podran ser an ms aciagos.


Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23265



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