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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2005

Sigue muerto Franco Se renecarnara en Bush?

Pastor Valle-Garay
La Jiribilla


Francisco Franco sigue muerto. El 19 de noviembre el Generalsimo cumpli treinta aos de permanecer bajo diez cuartas de tierra en el Valle de los Cados. No ha salido. Una minora de espaoles, leales y recalcitrantes, an lo aoran. De vez en cuando murmuran nostlgicamente la inconclusa amenaza Ya veris! Cuando vuelva Franco las cosas van a

A veces suenan como el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld en defensa del Presidente George W. Bush quien al igual que Franco desluce el rango de Comandante en Jefe del ejrcito. Pese a quien pese, Franco cabalga en la memoria espaola. Somos ya minoras los que nos atrevemos a defenderlo, pero estamos dispuestos hasta el ltimo momento de nuestra vida a ser leales, escribi enfurecido el ex ministro franquista Jos Utrera al darse cuenta de la discreta retirada de otra estatua del dictador en el centro de Madrid. En lo de minoras Utrera es igualito a Rumsfeld defendiendo a Bush.

Por suerte, para la mayora de los espaoles y para la civilizacin en general, Franco sigue ms tieso que el caballo de la estatua. Para Utrera, para el ex Primer Ministro Jos Mara Aznar y para una reducida lista de fascistas hay una alternativa. Emprender romera a Washington. Lo descubri Aznar en sus religiosas retretas a la Casa Blanca. Ah se postraran ante Bush, copia actualizada del tirano espaol. 

No es remoto que Franco se haya reencarnado en el ocupante de la Casa Blanca. Por lo general, segn los creyentes, la reencarnacin no se considera algo bueno. La consideran algo malo. Algo as como un castigo para malvados. De ser cierto, le cae como anillo al dedo a la manifestacin del ex dictador de Espaa en la personita de Bush. Ambos comparten pretensiones hitlerianas y complejos napolenicos, ambos se obsesionaron tanto con el poder absoluto que dispusieron exterminar a medio mundo para alcanzar sus metas, ambos comparten extremo fundamentalismo cristiano y reclaman que su dilogo directo con Dios les autoriza a exterminar a gente inocente para salvarlos de los infieles. Ambos recurrieron a indiscriminados bombardeos y ambos son incapaces expresarse lgicamente o de manifestar compasin humana.

Irnicamente Bush y Franco comparten tambin el dogma cristiano contra la reencarnacin. Pero ambos tiranos son tan idnticamente prepotentes que de no haberse metamorfoseado seran hermanos siameses. Pegados al ombligo. Uno es la continuacin del otro. De ah que no debe descartarse la teora. Digo teora porque an no se ha comprobado cientficamente y en nuestra poca de investigaciones cientficas cuestionamos todo aquello que no salta a la vista en blanco y negro.

Sin embargo mucho antes del fantico cristianismo de Bush y Franco, las religiones milenarias crean en una u otra forma de la reencarnacin. El concepto era  fundamental al espiritualismo de algunas sectas del islamismo, del hinduismo, del brahamanismo, del confusionismo, del budismo, del chamanismo y del zoroastrismo. Las religiones indgenas de Amrica as como las de frica tambin crean en la reencarnacin. 

Las religiones judeocristianas, que desafortunadamente cuentan entre sus miembros a Franco y Bush, abandonaron el concepto. No siempre fue as. Tampoco fue siempre algo malo. Al contrario en ocasiones fue muy bueno. Segn las enseanzas del catolicismo Jesucristo es la reencarnacin de Dios. En la Kabala, la secta hebrea mejor conocida hoy por la conversin de la cantante Madonna, an creen en la reencarnacin. En la religin yoruba, que lleg de Africa a Cuba, la voluptuosa diosa Ochn personifica el sincretismo religioso entre lo africano y lo espaol. De carcter lascivo y alegre Ochn, ertica diosa de las aguas fluviales, se reencarn en la Virgen de la Caridad de la Cobre, patrona de Cuba.

Por otra parte lo de Franco y Bush encaja ntidamente con el aspecto malo de la reencarnacin que sostienen los creyentes. Las barrabasadas que escupe Bush en conferencias de prensa parecieran sopladas por Franco, su alter ego, confirmndose de esta manera que si bien la reproduccin de monstruos es contra natura, la reencarnacin de Franco en Bush bien podra constituir nuestro castigo espiritual. Por confiar en lderes desalmados nos envan almas en pena. El mayor inconveniente es que la prctica tambin nos castiga a nosotros. Hay un consuelo. Ms temprano que tarde Franco y Bush se reencarnarn de nuevo. En bestias. De esta manera si los nietos se comportan mal les amenazaremos Coo! Prtense bien o cuando vuelva Bush ya van a ver

* Pastor Valle-Garay Toronto. Senior Scholar, Universidad de York.
 



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