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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2018

Cuando una reaccin ante la muerte marca la diferencia entre humanos
Los valores relativos

Carolina Vsquez Araya
Rebelin

Ninguna mentira dura para siempre; la verdad tiene un poder superior


En cuanto vi las noticias de los nios atrapados en un sistema de cavernas en Tailandia regresaron a mi mente las imgenes de las nias guatemaltecas quemadas en uno de los hogares seguros del sistema de proteccin de la niez en Guatemala. Las vi tendidas en las camillas y escuch sus alaridos de dolor y pnico. Vi cmo los representantes de las autoridades de seguridad, supuestos a protegerlas, las observaban con desdn. Y tambin regresaron a mi memoria los rostros angustiados de familiares y bomberos que acudieron a socorrerlas. Muchos vimos y escuchamos a travs de los medios de comunicacin las declaraciones contradictorias de los responsables de su seguridad y seguimos el hilo de las noticias, incrdulos cuando las mximas autoridades intentaron endosar la culpa a las vctimas.

Es, entonces, ante la inmensa solidaridad y preocupacin por la vida de los nios atrapados en las cavernas de Tailandia -no solo por la ciudadana sino tambin por sus autoridades- cuando surgen las dudas respecto de la legitimidad y los valores humanos de quienes tienen a su cargo el enorme peso de dirigir los destinos de un pas. Es all, en los momentos lgidos de las decisiones oficiales en donde se define si una nacin est en manos de seres humanos o de una estructura diseada para explotar a fondo las oportunidades que ofrece la cooptacin de un Estado. Es tambin cuando se marca el abismo entre sociedades, en donde ante una desgracia que afecta a un grupo de nios desaparecen las diferencias entre grupos para unirse con la solidez de la hermandad pura y simple.

Las nias del Hogar Seguro Virgen de la Asuncin tenan tanto derecho a vivir como los nios del equipo de ftbol atrapados en las cavernas tailandesas. La enorme diferencia es que mientras ellas fueron explotadas, maltratadas, vctimas de toda clase de acusaciones injustas y abandonadas a su suerte en un sistema perverso, ellos han sido arropados por una sociedad solidaria y emptica, preocupada por salvarlos de la muerte. La comparacin vale porque ni unas ni otros tienen culpa alguna de su situacin. Ambos grupos de infantes pertenecen a una comunidad humana responsable de su bienestar, su seguridad y su integridad. Cmo se les trate y cuntas oportunidades de tener un futuro pleno y feliz depende de adultos y de las decisiones de gobernantes capaces o no de ofrecerles una vida digna.

Las actitudes revelan mucho. Los alegatos de falso cristianismo y los intentos de ocultar la verdad aun ante evidencias, dicen todo con respecto a las verdaderas intenciones de una persona. El autntico valor humano no reside en un discurso machacn y plagado de lugares comunes para evadir responsabilidades, sino en acciones concretas dirigidas a consolidar a las instituciones cuya existencia es vital para resguardar la integridad de la justicia y la vida democrtica.

Las nias del Hogar Seguro, as como las vctimas del Volcn de Fuego abandonadas a su destino, se han convertido en un smbolo para Guatemala. Un smbolo acusatorio, una sombra en la conciencia de quienes, por su posicin privilegiada en la cpula del quehacer poltico y econmico, son los mximos responsables por su seguridad y su vida. Podrn pasar los meses y los aos, la memoria histrica no se borrar ni la falsedad de los gobernantes se convertir en una verdad alternativa. Algn da se har justicia.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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