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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2018

Cmo est la moral del proceso de cambio?

Jhonny Peralta Espinoza
Rebelin


Cuando hablamos de moral nos referimos a las experiencias que responden a nuestro inters por construirnos de una manera determinada y que solo se pueden dar colectivamente, as l a moral es un valor humano colectivo estratgico para afrontar cualquier batalla. En nuestro caso sera seguir construyendo experiencias en el marco de la Revolucin Democrtica y Cultural a travs de las relaciones que establecemos entre nosotros, y esto no es otra cosa que la forma en la que entendemos la poltica, porque la moral seguir consistiendo en hacer lo que es mejor para las mayoras.

As, cuando nos preguntamos cmo est la moral del Proceso de Cambio, estamos cuestionndonos qu tipo de relaciones estamos estableciendo entre nosotros (experiencias) para poder construirnos de manera coherente dentro del Proceso de Cambio. Entonces debemos analizar y cuestionar cmo se dan las experiencias colectivas de los movimientos sociales y juveniles, y un sector de la burocracia estatal con las luchas de transformacin social y econmica, que en ltima instancia producen la toma de conciencia de lo que sucede en la realidad, algo que se llama saber, un saber que se justifica desde la praxis social y no desde teoras que pretenciosamente arguyen que reflejan la realidad tal cual es. En concreto, la experiencia nos da la certeza de saber dnde estamos parados y esto al menos nos dota de dignidad.

Entonces, cuando nos preguntamos cmo est la moral del Proceso de Cambio?, lo que aspiramos a saber es cmo se dan las experiencias colectivas en los movimientos sociales y juveniles y esa parte de la burocracia estatal. Pero antes de respondernos a la pregunta, tenemos que tomar conciencia qu es lo que est en juego en el Proceso de Cambio y cul es la contradiccin fundamental.

Cuando surge el capitalismo lo hace en ambientes monrquicos, autocrticos, dictatoriales y todo por el afn de preservar y proteger la propiedad de los capitalistas. Entonces cuando la democracia emerge, la reaccin de los capitalistas es referirse peyorativamente a la democracia y lo asumen como un peligro que tarde o temprano terminara por expropiar sus riquezas. Debido a este miedo secular es que la democracia y su equivalente que es el voto universal tardan en consolidarse, as en EEUU cuando se dio la independencia en 1787, despus de 100 aos se atreven a otorgar el voto universal; y lo mismo ocurri en Francia, que una vez que la revolucin termin con la monarqua en 1799, despus de 147 aos aprob el sufragio universal.

Entonces lo que est en juego en el Proceso de Cambio es defender una democracia de los pobres y para los pobres, que la estamos construyendo desde hace 12 aos; y la contradiccin es democracia de los pueblos vs democracia de los capitalistas, por esta razn Hayek, uno de los idelogos ms importantes del neoliberalismo, no titubea en recomendar la abolicin de la democracia si se trata de rescatar al capitalismo (A. Nadal), porque si algn precio tiene la democracia, este precio es que siempre busquemos el bien comn de la mayor parte de la sociedad.

Por ello, cuando nos preguntarnos cmo est la moral del Proceso de Cambio?, es una pregunta fundamental, y para respondernos tenemos que estar conscientes de que no hay cabida para los pretextos ni eptetos, no hay cabida para los dogmas que pretenden tener la exclusiva posesin de la verdad y las llaves del paraso (S. Alinsky). Es tiempo de asumir nuestra responsabilidad revolucionaria porque hoy ms que nunca es necesaria la crtica, el debate, la interpelacin ante una falta de inters y desgaste de las masas, porque esta actitud de las masas puede minar desde dentro el Proceso de Cambio para que la derecha antinacional, la contrarrevolucin y el imperialismo ganen terreno poltico.

Movimientos sociales: sin unidad no hay revolucin

La transformacin del pas mediante el Proceso de Cambio necesita estar acompaado de un alto grado de unidad poltica que todava no tiene, no me refiero a una unidad homognea y uniformizante, sino una unidad que venga desde abajo con todas sus problemticas y reivindicaciones y no desde los dirigentes que solo buscan la instrumentalizacin de la base y el protagonismo personal para obtener cuotas de poder. Estos actos individualistas de los dirigentes han provocado que los movimientos sociales y la juventud, en particular, sigan conviviendo con su mayor debilidad que es la imposibilidad de remontar sus divisiones. Es un secreto a voces que los movimientos sociales han aprendido y repiten hbitos del poder colonial (prebendalismo y clientelismo); los movimientos juveniles atomizados se desahogan en acciones cenaculares y la burocracia estatal incapaz de modificar su conducta republicana y neoliberal reproduce relaciones laborales jerrquicas.

Estas actitudes han envenenado de apata y conformismo en el pas, situacin que debe llevar a interpelar a los movimientos sociales y juveniles, a la burocracia estatal si en verdad hacen o quieren hacer poltica, pero fundamentalmente vinculada a la tica, y esto implica que la militancia poltica del Proceso de Cambio, los dirigentes principalmente y despus las bases de los movimientos sociales, movimientos juveniles y parte de la burocracia estatal, se vinculen al pas sin que estn demasiados preocupados por sus luchas inmediatas, por imponerse siempre como secta y por la disputa mediocre de poderes minsculos. Por estas conductas hemos envejecido a la poltica y la poltica envejecida se ha convertido en una tcnica reservada a un grupo de polticos profesionales; cuando la poltica debera ser una prctica colectiva de contradicciones, debates, polmicas, que no buscan imponer el consenso sino de construir desde las identidades particulares el espacio de lo comn, donde la unidad como accin poltica se refleje en una confrontacin ideolgica que es la lucha de las creencias, ideas y valores, para despus generar acciones colectivas.

Como afirmaba Maritegui: No es momento de espritus pequeos y mezquinos , es el momento de la unidad combativa que no repara en sacrificios ni descansos.

La batalla cultural hurfana de la arcilla de la juventud

Cuando una creencia ha superado la prueba del tiempo y demostrado su utilidad queda integrada en el conjunto de las prcticas sociales aceptadas por la gente, adems se puede atribuirle a esa creencia la categora de verdad o realidad. Por lo tanto, verdad y realidad existen gracias a las prcticas sociales que las mantienen porque se considera que dichas prcticas mejoran al hacerlo as. Entonces, si queremos saber qu nuevas prcticas sociales son tiles, lo correcto es preguntarnos, en comparacin con las prcticas actuales, qu prctica social alternativa de entre las que nos proponen, elegiremos y si ser til?

Entonces cuando hablamos de la lucha entre nuevas y antiguas creencias y prcticas, estamos hablando de una batalla, una batalla que tiene que ver con la situacin social de las personas que no se definen en los amarres ni acuerdos de la alta poltica, sino en la ideologa, en ese imaginario que refleja cmo imaginamos las condiciones para cambiar nuestras vidas, nuestras acciones y cules los valores por los que vale la pena luchar o, dado el caso, hacer un sacrificio (Z.Bauman)

En este caso, el conglomerado social llamado a ser la vanguardia de la batalla cultural es la juventud, principal beneficiario de un pas que como nunca ostenta dignidad, soberana, proyecto de convivencia compartido, voluntad de construir una sociedad de igualessin embargo la juventud en general y la que se vincula al Proceso de Cambio, en particular, demuestran que todava arrastran una pesada herencia cultural (individualista, consumista, insolidaria, hedonista) y luchar contra esta herencia implica un largo proceso de transformacin cultural que es inevitable comenzar.

Ya Fidel Castro sentenciaba as la batalla de las ideas: Una revolucin slo puede ser hija de la cultura y las ideas

La poltica es una relacin social

Se cree que en el ser humano hay algo que le inclina a la poltica por esencia, pero esto no es as, el ser humano es apoltico y la poltica nace en la relacin entre los seres humanos, o sea la poltica es una relacin social. Pero hoy podemos preguntarnos por qu en nuestro pas los ciudadanos que tienen que vivir en polis, viven al margen de la poltica; quizs viven al margen por el olvido y la indiferencia al que se las ha confinado desde las alturas de la poltica de forma disimulada y espontnea.

Una de las causas ms importantes de esa indiferencia y ese olvido son las distancias impuestas entre dirigentes y el pueblo, donde los primeros al incorporarse al orden establecido y mejorar sus condiciones econmicas fueron absorbidos por un vulgar determinismo econmico que les aleja de lo que palpita el pueblo; esto refleja la separacin entre moral y cultura, en otras palabras entre experiencias y relaciones humanas o prcticas sociales, en otras palabras las experiencias que tiene el pueblo llano con el Proceso de Cambio, o sea la relacin con los ministros, diputados, etc. siguen reflejando su carcter conservador, jerrquico, vertical. Si los dirigentes de la Revolucin Democrtica y Cultural pensaron que los votos del pueblo les perteneca, estn equivocados, los movimientos sociales piensan y sienten, aunque no lo crean ellos; por este motivo la poltica como relacin social debe ser el espacio del reino de la socialidad o sea que la poltica sea el mbito que da la apertura a la alteridad, a lo diverso, en un plano de compaerismo autntico.

Pero adems de que la poltica es una relacin social, tambin la poltica expresa sus equivalencias. En nuestro pas l a poltica tiene como equivalentes a la democracia intercultural, justicia indgena originaria, autonomas indgenas, Estado Plurinacional, polticas sociales. Y en esta relacin de la poltica y sus equivalencias, la lucha por la hegemona discursiva ser ganada por el discurso que se apropie del concepto de Estado pero en su carcter social y revolucionario; conscientes que el sector conservador antinacional jams construyo una poltica con equivalencias tan inclusivas como los que plantea el Proceso de Cambio.

De la escaramuza de las consignas a la estrategia de las propuestas

Es imperioso insistir en la imaginacin y no buscar recetas, debatir entre todos y todas para plantearnos acciones polticas en todos los campos, porque la derecha tambin avanza en todos los terrenos. Hay que volver a lo esencial del pensamiento crtico, no pensar tanto en las instituciones sino en nuestra gente, y como nada est trazado y podemos inventar, si erramos en nuestras propuestas, los indiferentes estn obligados a callarse, porque daremos voz a la creatividad.

Lo reafirmamos, inventar no garantiza no errar, pero si no inventamos, no podemos crear y solo vamos a repetir guiones que solamente nos llevarn al fracaso.

Porque el momento histrico y nuestro compromiso revolucionario nos lo exigen, planteamos para su discusin, debate y crtica, una poltica cultural que tiene que ver con acciones de batalla cultural. Lo hacemos as, porque la poltica cultural es el terreno donde el pueblo no delega, sino que decide desde su experiencia y sus necesidades lo que considera debe ser transformado. Entonces lo que estamos proponiendo es pasar del terreno normativo al terreno creativo y propositivo, donde todos y todas podamos resignificar tradiciones, prcticas y normas, ajustando lo nuevo y lo viejo para proyectarnos al futuro.

Por estas razones abrimos el espacio de debate y cuestionamiento sobre las siguientes acciones que planteamos para favorecer la continua transformacin del Proceso de Cambio, porque el ms inmoral de los medios es la no utilizacin de ninguno de ellos (S. Alinsky); adems porque todo militante de la Revolucin Democrtica y Cultural debe salir del hoyo de su inaccin para recuperar su identidad colectiva, porque de no hacerlo representara el fracaso de todo lo que democrticamente hemos venido construyendo.

1) Cine Poltico: exposicin del ciclo de Jorge Sanjins en los barrios, en las comunidades, en las sedes sindicales y las empresas estratgicas estatales, para conocer el pasado y resignificar el presente como un medio imprescindible para poder construir un proyecto de pas con sentido.  

2) Deporte sin vencedores: Campeonatos relmpagos de futsal, vley, bsquet en los complejos deportivos inaugurados por el Proceso de Cambio, entre nuestro pueblo y los servidores pblicos y movimientos juveniles, como una forma de fortalecer el proyecto de convivencia compartido. 

3) Brigadas del cambio: limpieza de plazas en ciudades intermedias, arreglo de escuelas en comunidades a cargo de los servidores pblicos y los movimientos juveniles, donde el ejemplo es el medio de transformacin social. 

4) Hablan los pueblos: RPOs debatiendo la realidad entre muchas voces con los Movimientos Sociales y los movimientos juveniles. 

5) Haciendo poltica no somos polticos: debates polticos en los ministerios con los grupos de compaeros comprometidos y con la participacin de ministros, viceministros, directores y jefes de unidad, para comenzar a transformar jerarquas. 

6) Arte y organizacin social: msica, teatro, danza, tteres, murales, etc. a la cabeza de artistas con compromiso social, construyendo el movimiento cultural. 

7) Construyendo un pas nuevo: audiovisuales pedaggicos sobre las conquistas del Proceso de Cambio. 

8) No hago periodismo hago poltica: dos peridicos con alto grado de politizacin a nivel nacional y que sirva para los debates en los movimientos sociales, en los ministerios, en los gobiernos municipales. 

9) Redes no retorcidas: las redes sociales no generan debate poltico y produce votantes en calidad de consumidores que desconocen el pasado, con una fragilidad ideolgica e incapaces de participar activamente en un proyecto de convivencia compartido, por tanto urge crear plataformas virtuales con informacin sustentada, variada y clara. 

10) Poder para actuar y militancia para transformar: formacin poltica en los movimientos sociales, los ministerios, los gobiernos municipales y nacionales donde se hayan consolidado o identificado grupos de compaeros del Proceso de Cambio para crear la primera generacin de cuadros polticos. 

Jhonny Peralta Espinoza. Exmilitante de las Fuerzas Armadas de Liberacin Zrate Willka.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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