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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2018

La ofensiva de terror y exterminio del movimiento y su liderazgo de base

Oto Higuita
Rebelin


No ha alcanzado el pas a digerir el resultado de las elecciones presidenciales, ganadas por el viejo continuismo bipartidista en cabeza de la lite bicentenaria que ha gobernado a Colombia, cuando una ofensiva criminal de exterminio y terror ha sido lanzada contra el movimiento democrtico y popular con el objetivo de borrar del mapa el liderazgo de base que se ha formado a lo largo de dcadas de lucha y resistencia.

Es la vieja estrategia de guerra contrainsurgente que se extiende como mancha roja y que muchos cremos que el acuerdo de paz con las FARC ayudara a superar. Pero cun equivocados estbamos pues en el lapso que se produce al final del mandato del presidente saliente, un fallido Juan Manuel Santos, y el inicio del entrante ttere Ivn Duque, implementan la estrategia de exterminio sistemtico contra el liderazgo social de base. Se equivocan si piensan que no tenemos la memoria viva de lo que fue esa poltica criminal contra los movimientos populares desde los aos 80.

Al parecer tienen la orden de acelerar el gatillo, es el mejor momento para la estrategia de muerte: no hay quien gobierne, ni hay quien se erija en autoridad para detener la matanza, a pesar de las declaraciones de preocupacin de la ONU y la comunidad internacional. Al fin de cuentas esas declaraciones y condenas estn mandadas a recoger, esa etapa ya est superada en el caso colombiano, no bastan declaraciones sino acciones concretas y sanciones, y eso no est en la agenda de las potencias que tienen como aliada a Colombia en la OTAN y la OCDE, los ltimos obsequios de Santos quien no se inmut por hacer una consulta al pueblo sobre decisiones concernientes a la soberana nacional.

Lo frustrante es que muchos cremos superada la estrategia de exterminio contra las bases campesinas y lderes sociales, por el acuerdo de paz firmado entre Santos y las FARC que estuvo a punto de completarse con el ELN y que queda en veremos a partir del nuevo gobierno de derecha que apuesta por el sometimiento completo, sin espacio al dilogo y la concertacin.

Cremos casi ciegamente, que entrbamos en un perodo de transicin y reconciliacin donde el respeto por la vida del opositor o contradictor iba a ser la columna vertebral del proceso. Y lo que hemos visto es un retroceso dramtico y trgico, por decir lo menos. Un incumplimiento de lo fundamental del acuerdo. No se apost porque cesaran el enfrentamiento armado para que surgiera vigorosa la batalla de ideas? Armas por ideas, fue la filosofa que acompa los dilogos. Pero todo apunta a una nueva traicin y frustracin. Y nos equivocamos, no era el Estado y sus instituciones las que estaban detrs del acuerdo, sino una delegacin de un gobierno en franco declive e incapaz de comprometer la institucionalidad, y una delegacin de una guerrilla que tena un pas y la opinin pblica en contra, que se expres en un rechazo mayoritario de la poblacin.

No obstante, el acuerdo con las FARC le entreg al pas una guerrilla de ms de 7 mil combatientes, desarmada y la mayora reincorporados a la vida pblica, aunque tambin es un hecho que los estn eliminando lentamente, como a los lderes sociales, lo cual ha llevado a que los principales tributarios de esta nueva frustracin sean las disidencias y otros grupos armados ilegales. A parte de que pende sobre la direccin del nuevo partido FARC la crcel o la extradicin, y la advertencia de despojarlos de los derechos polticos para que no ejerzan las diez curules acordadas.

No es para hacer el balance de los acuerdos en este texto, pero lo que ms dice es el hecho del exterminio del movimiento social, disperso an, pero dispuesto a juntarse, resistir y unir en una sola voz el rechazo contra el asesinato de lderes sociales. Esa voz multitudinaria y solidaria se dej sentir este viernes 6 de julio en todo el pas. Una inmensa muralla humana unida que resista en las calles y plazas pblicas ser la prueba de fuego que mostrar hasta dnde ha crecido la indignacin en Colombia. De lo contrario a contar y enterrar a cada hermano, a cada hermana impunemente asesinados cada da, en cada rincn del pas como lo hacamos en los aos 80s, como se viene haciendo a lo largo de dcadas.

Ha despertado una amplia ciudadana, libre, consciente y dispuesta a no callar ni cruzarse de brazos ante la estrategia de miedo. Esa amplia ciudadana se expres ya por el cambio el 27 de junio con su voto de confianza por la propuesta de una Colombia Humana. Esos ms de 8 millones de emancipados de la influencia que ha ejercido la extrema derecha y el bipartidismo ha empezado a manifestarse y hoy grita a viva voz: Ni un hombre, ni una mujer, ni un peso para la guerra. Esa multitud indignada se suma a la movilizacin porque ha comprendido que no basta manifestar la voluntad poltica libre y soberana en el voto, sino que hay que expresarla en la plaza pblica y en las calles.

Pero no hay que confundirse. La estrategia de exterminio de lderes sociales en las regiones y zonas donde ha crecido y ganado apoyo la propuesta de la Colombia Humana, tiene como objetivo eliminar la posibilidad de ganar los gobiernos locales, municipales y regionales hacia la contienda electoral del 2019. En tanto las fuerzas del cambio estn avanzando para consolidar el movimiento poltico que los derrotar dentro del marco del Estado liberal y bajo las reglas del juego que han impuesto, por eso nos temen, por eso nos eliminan.

Se avizoran negros nubarrones que se mezclan y tien de colores oscuros y rojos, grises y negros, con azules, claros y arcoris sobre el cielo claro y el paisaje esperanzador de la nacin. Es el anuncio de la lucha a muerte entre lo viejo que se niega a morir, y lo nuevo que se esfuerza por nacer. Es la lucha entre la horrible noche que no termina, y el nuevo da que no ha llegado pero que deja ver su aura de luz en la distancia. Ayer 6 de julio el pas y el mundo sintieron una inmensa manifestacin de vida.

Ante la ofensiva de terror y exterminio del movimiento y su liderazgo de base, nos queda la movilizacin y la resistencia. Est en marcha el sujeto del cambio, el constituyente primario en Colombia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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