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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2018

Siglo XXI, continuidad del colonialismo
Memoria colectiva y conciencia crtica

Juan Montao Escobar
Rebelin

La "interculturalidad" son edificios con banderas, retratos de prceres blancos y algn indgena (ningn negro o negra) y esa organizacin de la subjetividad para obtener este resultado: la organizacin de la economa poltica como pirmide social inversa. El tope inferior, en falsa cognicin democratizadora, corresponde a nuestras comunidades e individualidades de origen africano (afrodescendientes).


Shang ta ven

La peor pesadilla para los herederos del colonialismo espaol era que en la costa afropacfica, de algn lado les saliera un Boukman o un Mackandal, una Repblica haitiana, con parecidos propsitos o quizs ms radicales, se les cruzara en el camino de su proyecto de Estado propio, nico y exclusivo. De sus vas en trnsito o por transitar tenan el requisito del privilegio racial como continuacin de los privilegios coloridos del colonialismo en las repblicas previstas. As lo escribieron en sus primeras Constituciones. Nada que para ser ciudadano se requera Tener una propiedad raz, valor libre de 300 pesos, o ejercer alguna profesin, o industria til, sin sujecin a otro, como sirviente domstico, o jornalero [1] . Y tambin saber leer y escribir [2] . Despus de esa legislacin determinante solo quedaba el Shang ta ven con el machete en la mano [3] . En la repartidera de tierras y territorios, los cimarrones, mujeres y hombres, acordaron pagar, a prceres reapropiados, por de 62 mil hectreas de territorios (en 1885). Fue preciosa tica cimarrona en la bancarrota moral de la repartidera de antiguos funcionarios coloniales y familias de prceres.

Simn Bolvar ya haba bajado tranquilo al sepulcro, segn sus ltimas lneas, y ya estos pases (Colombia y Ecuador) caan infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para despus pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas [4] . Los colores y las razas tienen una sola tonalidad: el proyecto poltico de la sociedad blanca. Y quienes desde las orillas sociales sirvieran por mnimos favores tendran sus mnimos necesarios de favores. Esos tiranuelos, entre ellos, tenan sus enconos y conspiraciones como para convidar a unos cimarrones, as hubieran cogido manigua y cordillera por la independencia, a compartir gobierno y hacienda. No se buscaron acuerdos satisfactorios porque en las conversaciones, se justificaran para esta posteridad, no siempre decan aquello que pensaban y si algo comunicaba tena evidencias de insatisfacciones y exigencias de igualdad de derechos para todos. (Eran cimarrones y ms na!) Inclua abolicin de la esclavitud, derecho a la tierra y trabajar las minas con acuerdos distintos a los previstos por el nuevo Estado.

El persistente retorno al caos primitivo

Estaban los rebeldes y desconfiados, esos que sentan no pertenecer a ninguna de las dos repblicas, inspirados en imitar vainas francesas revolucionarias de 1789 mezcladas con leyendas haitianas. Las promesas del Libertador de libertad de vientres hace rato languidecan y con su muerte seguro murieron. No era tema de sobremesa, era la conversacin principal y el recelo de los gobernantes de estreno. Aunque no era espanto por lo que saliera de las maniguas costeras rumbo a haciendas y ciudades, saban el poder de sus armas y disponan de un ejrcito victorioso, es posible que solo fueran molestias menores; el verdadero miedo de los prceres blancos y republicanos era quedarse sin las riquezas minerales y vegetales, por ocupacin de comunidades rebeldes o volvieran difcil el despojo posterior. Ese fue el ADN de los Estados colombiano y ecuatoriano. S. Bolvar les vio el alma y para que no dudaran de sus precisiones la escribi: Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, ste sera el ltimo periodo de la Amrica... La riqueza propia comprenda el bienestar nacional y esa riqueza la preocupacin de la escasa ciudadana. Nada que ahora no se sepa y se explique.

Las cachimbas de los abuelos rebozaban de sabidura, sus jam-sessions de saberes, sus maanitas o sus atardeceres de oralidad cognitiva competan con la desmemoria planificada por los dueos de los Estados en formacin. La abundancia de documentos y datos favorables perpetuaran a su favor y de sus herederos la posesin de estos Estados. Urbina [5] me asegura que el deseo del Sur (Ecuador), de acuerdo con la instruccin que ha trado, es terminante con respecto a la independencia de ese pas. Hgase la voluntad del Sur; y llene Ud. sus votos [6] . Aos ms tarde, Jos Mara Urbina decretara la manumisin de los esclavizados, el 25 de Julio de 1851. No fueron nuevos ciudadanos, porque sus preocupaciones ya tenan unos dueos feroces: hambre y necesidad. Aunque reforzaron los afanes de quienes se planteaban derechos a dar y recibir de los nuevos Estados. Ni esos que iban y venan con alguna libertad ni los manumitidos eran ciudadanos, con todas las letras de la palabra, eran otros, pocos y distintos, apenas empezaban a ser parte muy menor de lo que se entenda desde la altura estatal como pueblo ecuatoriano o colombiano. Ese pueblo (del Ecuador, JME) est en posesin de la soberana y har de ella un saco, o un sayo, si mejor le parece. En esto no hay nada determinado an, porque los pueblos son como los nios que luego tiran aquello por (lo) que han llorado. Ni Vd. ni yo, ni nadie sabe la voluntad pblica. Maana se matan unos a otros, se dividen y se dejan caer en manos de los ms fuertes o ms feroces... [7] As fue, debieron elegir bandos en luchas, cmo se llamaran, conservadores o liberales, para demandar con los triunfos derechos ciudadanos. Ocurri durante todo el siglo XIX y comienzos del XX, participando en todos los levantamientos armados, pequeos o grandes. De esas guerras largas o cortas, no qued ni un prcer negro y ms bien alguna mala historia escrita para no reconocer agradecimiento alguno.

Voltaire describe la casa ocupada

La sociedad blanca hereda el metro y ms de ciudadana y a la negritud le queda corta la medida, as comenz y as contina esta desigualdad poltica. Esa herencia de dominio y prevalencia de conocimientos se traslada a las lneas educativas desde las primeras escuelas, casi dos siglos despus apenas una ptina de cambios, es en todas las repblicas americanas. Sera injusto endurecer el absolutismo, porque hay algunas misericordias y breves alcances logrados en las ltimas dcadas en Colombia y Ecuador. Qu hizo (o hace) falta para la plenitud derechos humanos? En el Ecuador la Ley es apenas eso, unos renglones de promesas: La presente Ley garantiza el derecho a la educacin, determina los principios y fines generales que orientan la educacin ecuatoriana en el marco del Buen Vivir, la interculturalidad y la plurinacionalidad; as como las relaciones entre sus actores [8] .

El postcolonialismo encontr a las comunidades negras en enredos conflictuales y disputas culturales por la mente y el corazn de su niez con los nacientes Estados colombiano y ecuatoriano. Los creadores de aquellos formaban el paisaje social con las premuras del que siente que la casa est ocupada por un enemigo, que aun con las desventajas materiales y militares, mira de reojo sus acomodos. El trasiego y la venta de personas contina todava, la estrategia de los odos de lodo por ese ahora o muy pronto de abolicin funcionaba y el descontento se negociaba con promesas de sotanas recitando salmos bblicos de consuelo y levitas repitiendo dichos de un tal Voltaire que resbala, porque la justicia no abunda. Sin embargo, hasta las casas de hacienda alcanza el rumor de juntar el pensamiento en una sola voz [9] liberadora. El republicanismo intuitivo de los comuneros con hilachas de conversaciones de marineros habladores dibujaba la Gran Comarca del Pacfico, a pesar de la raya (considerada as por las familias negras) y lmite lineal (entendido as por los dos Estados y firmado en sus protocolos de repartidera abusiva de territorios). La sociedad blanca complet su dominio con la imprenta (el poder de la letra impresa y las capacidades de descifrarla), la educacin a sus nios y jvenes en el manejo del derecho arbitrario propio y ajeno, en la proclamacin de unas repblicas de mucha ciudadana y poca o ninguna para quienes no acreditaban acumulacin de capital y letras de la ley.

Despojados de su palabra

Para los nuevos opresores, los oprimidos haban dejado de ser una designacin abstracta y parecan devenir en hombres concretos, despojados y en una situacin de injusticia: despojados de su palabra, y por eso comprados en su trabajo, lo que significa la venta de la persona misma [10] Las escuelas y universidades de formacin fueron la memoria colectiva y la tradicin oral, las semillas de saberes y filosofas de vida estaban en las cabezas, la palabra suelta produjo experiencias, prcticas y pedagogas de pensar, sentir, ser, estar, devenir y hacer que los pueblos de origen africano han sembrado y cultivado en tierras inicialmente ajenas, tierras-territorios hechos suyos en las luchas implicadas por la Trata, la re-existencia y la liberacin [11] . Bastante tiempo dedicaron a reinventar el mundo que deban vivir y aquellas comunidades de individuos que preservaran toda memoria de todos; tiempo consumieron en liberar cuerpos y troncos familiares; tiempo que se les fue en defender el derecho a los derechos humanos, sin que ese fuera el grito y ms bien el sentimiento definitivo. Ese fue el andante proceso cognitivo de las comunidades afropacficas colombo-ecuatorianas.

Interculturalidad falseta y conciencia crtica

Al ao 178 de creacin de la Repblica del Ecuador, de su salida de la Gran Colombia, el Estado ecuatoriano fue proclamado: intercultural, plurinacional y laico. Se organiza en forma de repblica y se gobierna de manera descentralizada [12] . Araa burlona en un rincn de la sala de conferencias. La interculturalidad son edificios con banderas, retratos de prceres blancos y algn indgena (ningn negro o negra) y esa organizacin de la subjetividad para obtener este resultado: la organizacin de la economa poltica como pirmide social inversa. El tope inferior, en falsa cognicin democratizadora, corresponde a nuestras comunidades e individualidades de origen africano (afrodescendientes).

Lo que viene en boca del funcionariado ministerial ecuatoriano (no s si del colombiano) es cantinela esotrica para cambiar el sentido de aquello que sealaba Paolo Freire. El ekobio brasileo la dej monda y lironda: al hacerse opresora, la realidad implica la existencia de los que oprimen y de los que son oprimidos. [Es a] stos, a quienes cabe realmente luchar por su liberacin junto con los que con ellos verdaderamente se solidarizan, necesitan ganar la conciencia crtica de la opresin, en la praxis de esta bsqueda [13] . Esta conciencia crtica  freireana, entre otras estrategias pedaggicas, fue el Proceso de Comunidades Negras, debilitado en Ecuador, a partir del fallecimiento del maestro Juan Garca Salazar [14] y activo al otro lao de la raya (Colombia).

Funcionarios coloniales y grupos pro-independencia, los prceres actuales con sus ttulos nobiliarios y sus posesiones pre-republicanas, reacomodaron el colonialismo con tal necedad de metrpoli de plantacin y reaccionarios a cualquier mencin equvoca de libertad, igualdad y fraternidad, a pesar de la celebraciones ruidosas cuando las decan Simn Bolvar y sus imitadores. En esos das se cambiaron las barajas y el barajo poltico es que lo se tiene an en este siglo XXI: colonialismo de otra especie. Es de aqu, internalizado en la regiones del empobrecimiento, con pedregoso lenguaje republicano de antes y de ahora, con lenguajes de misericordia y extractivismo despiadado (norte de la provincia de Esmeraldas, por ejemplo), con peridicas inauguraciones republicanas del poder poltico con sus alegoras y folklorismos.

Notas:


[1] Artculo 12 de la Constitucin del Estado del Ecuador, de 1830.

[2] Ibdem.

[3] Versos de Shango ta ven, obra musical de Justi Barreto, compositor y percusionista afrocubano (1923-2015)

[4] Carta de Simn Bolvar al general Juan Jos Flores, jefe del estado de Ecuador (Barranquilla, 9 de noviembre de 1830).

[5] Jos Mara Mariano Segundo Fernndez de Urbina y Senz de Viteri (1804-1891), presidente de la Repblica del Ecuador, entre el 13 de julio de 1852 y el 16 de octubre de 1856.

[6] De la Carta de Simn Bolvar a Juan Jos Flores.

[7] Ibdem

[8] Artculo 1 de la Ley Orgnica de Educacin Intercultural de Repblica del Ecuador.

[9] Ese dice el maestro Juan Garca Salazar fue la misin del Abuelo Zenn, segn el documento escrito a cuatro manos con Catherine Walsh, Memoria colectiva, escritura y Estado. Prcticas pedaggicas de existencia afroecuatoriana, publicado en Cuadernos de Literatura Vol. XIX N 38, julio-diciembre 2015, p. 88.

[10] Pedagoga del oprimido, de Paolo Freire, documento en pdf, p. 30. Las cursivas y negritas son de JME, tambin la modificacin del tiempo de algunos verbos.

[11] p. Cit., p. 81.

[12] Artculo 1, de la Constitucin de la Repblica, aprobada en el ao 2008.

[13] p. Cit., p. 31.

[14] 20 de julio de 2017.




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