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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2018

Aprendamos a construir nuestra utopa

Francisco Ezequiel Zamudio Landeros y Fabin Acosta Arregun
El Regional Buen Da


Como lo dijo Fernando Birri a quien magistralmente parafrase Galeano-, la utopa est en el horizonte y, aunque se aleje a cada paso que damos, nos hace caminar nos hace avanzar.

Ya es hora de que los mexicanos aprendamos a construir nuestra utopa, algo que nos ha costado trabajo, quiz porque nunca lo hemos intentado como debe ser. Mxico, a lo largo de su historia como nacin independiente, ha caminado de espaldas y a ciegas, hacia el futuro. Esto nos dice, al menos, dos verdades: vivimos de cara al pasado, pero con los ojos cerrados.

Hemos tenido grandes oportunidades para reconciliarnos con nosotros mismos y edificar nuestra utopa. Al finalizar el movimiento de independencia, se tuvo la ocasin perfecta para dar a luz un proyecto de pas que se vio desperdiciada por el encono existente entre la mayor parte de la sociedad y la lite espaola, y por otro lado- la falta de pericia para dirigir los derroteros de un gobierno incipiente que no supo debatir los proyectos polticos que se hicieron patentes en aquellos das.

La repblica juarista represent otra coyuntura para limar asperezas; sin embargo, nuevamente, se derroch el momento porque los ideales liberales no terminaron de cuajar en la cruda realidad mexicana, que pareca no estar lista para tanta perla que se le ofreca y termin zozobrando al transformarse en aquello que tanto critic.

El Porfiriato s, aunque no lo crean- fue un hlito de esperanza ante el desencanto juarista, que poco a poco- se transform en una atmsfera asfixiante de autoritarismo blando, pero realista y congruente con el viento de aquellos tiempos.

Acto seguido, la Revolucin comenz con el sueo maderista que se convirti en pesadilla galopante, que se esfum con el constitucionalismo conservador, pero condescendiente que nuevamente- desemboc en un autoritarismo clientelar que pareca perpetuo y nada revolucionario.

A continuacin, el convulsionado final de siglo dej ms dudas que certezas, las cuales quisieron verse reflejadas en la vacuidad y el eco de promesas de cambio de la oposicin que se volvi gobierno y se enferm de poder, llevndonos a naufragar en una tormenta de sangre y violencia, tras la cual el status quo sali herido, pero rampante.

Y, finalmente, este uno de julio, el tiempo nos puso una nueva cita con nosotros mismos. Si nos jactamos de mirar al pasado para avanzar al futuro, hagmoslo crticamente. Hemos sido un pueblo acostumbrado a hacer veranos de una sola golondrina, olvidndonos de que la vida tambin tiene tempestades, pocas heladas y sequas. En pocas palabras: no hemos ganado nada.

Mientras se sigan tomando decisiones con el estmago, mientras se critique desde la ignorancia, mientras puedan manipularnos al alcance de un botn, mientras la impericia nos haga sabios en suposiciones y mitos, mientras nuestras pasiones nos impidan ver la realidad, mientras sigamos siendo un museo de recuerdos patticos, mientras nuestra anorexia mental nos impida ver nuestra verdadera imagen en el espejo, mientras no corramos el velo de nuestros ojos y demos la vuelta para caminar de frente, no podremos construir nuestra utopa.

Aprendamos a hacerlo, es ahora o nunca. Seamos ese pasado del futuro que soamos y que anhelamos construir.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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