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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2018

Amrica Latina ante el reto de la imaginacin

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Impedir la liberacin de Lula en Brasil, dictar orden de captura contra Rafael Correa en Ecuador, amenazar con crcel a Cristina en Argentina, acorralar a Daniel Ortega en Nicaragua, incriminar al paraguayo Lugo, desplegar una ofensiva en todos los planos con Nicols Maduro en la Repblica Bolivariana de Venezuela, y centrar fuegos contra Cuba.

En algo ms de cuatro lneas, sta formulacin refleja la esencia de la tctica del Imperio en nuestro continente. Su objetivo estratgico, en consonancia, sigue siendo el mismo: mantener maniatados a los pases de la regin para arrebatarles petrleo, gas, cobre, productos crnicos, agrcolas, recursos hdricos, y otros. Y avasallar la Independencia y la Soberana de los Estados, para uncir a todos a su carro de dominacin a fin de extender su control sobre el hemisferio, y otras latitudes del planeta.

Es curioso que justo en esta coyuntura es que se celebre en La Habana el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo precisamente para analizar la ofensiva imperial y las tareas de los pueblos de Amrica Latina en el escenario que nos rodea. Tendr ante s el reto de la imaginacin: es decir, idear conceptos que ayuden, en esta hora difcil.

Se ha dicho y es verdad- que desde enero de 1959, cambiaron las cosas en nuestro continente. La epopeya de la Sierra Maestra abri cauce a un nuevo proceso emancipador que fue asumiendo variantes, y adquiriendo modalidades diversas. Las ms notables, en los aos 70 del siglo pasado fueron la gesta insurgente de los militares peruanos liderados por Juan Velasco Alvarado; el gobierno de la Unidad Popular en Chile, conducido por Salvador Allende; y la episdica, pero rica, vivencia boliviana de Juan Jos Torres.

El Tringulo rojo le llamaron los voceros del Pentgono a estos tres pases unidos, en ese momento, por su experiencia liberadora. Y no slo por odio al color, sino sobre todo por miedo al ascenso de los pueblos, aplastaron con las armas que tuvieron a la mano, cada uno de esos procesos sociales que marcaron poca en el siglo XX, y que fueran complementados, en su momento, por la valiosa experiencia sandinista, que an perdura.

En el nuevo siglo y cuando el Imperio ya cantaba victoria definitiva- la gesta venezolana liderada por Hugo Chvez cambi el rostro de todos. A partir de all cobraron fuerza movimientos emancipadores que enarbolaron la bandera de los pueblos. El Socialismo del Siglo XXI se le llam -quiz con precipitacin- a esa ola de verdaderas acciones antiimperialistas que pergearon un camino indito de luchas al sur del rio Bravo.

Un trago amargo para los Estados Unidos, sin duda, del que busca hoy recuperarse en una nueva etapa de contraofensiva. Esa, es la que anotamos hoy; y a la que debemos responder con la fuerza de una causa que se levanta desde la base misma de la sociedad latinoamericana. Bien mirada la cosa, ya van casi veinte aos de lucha en este escenario complejo en el que los pueblos avanzan y sufren derrotas; y el Imperio retrocede, pero no renuncia. Eso explica, en buena medida, lo que hoy ocurre.

Como lnea general, la administracin norteamericana y las oligarquas criollas buscan escarmentar a los pueblos castigando a sus conductores ms calificados. Piensan que, de este modo, van a lograr que la gente renuncie a luchar por los cambios, y que quienes lideran las acciones emancipadores, habrn de terminar tirando la esponja. Craso error, sin duda. Que los pueblos no se cansan nunca lo acreditan los hechos que hoy nos conmueven: el ascenso de Cuba, la consolidacin del proceso bolivariano, la derrota de los grupos sediciosos en Nicaragua; pero tambin el 42% de los votos alcanzados por la oposicin progresista colombiana, y la impresionante victoria de Lpez Obrador en tierra azteca.

No hay mucho tiempo para ponerse a analizar si se mantendr, o no, la fuerza popular colombiana que ungi como su vocero a Gustavo Petro. Ms importante que eso es trabajar para que la unidad surgida casi imprevistamente- en los comicios pasados en la tierra de Nario, se consolide y avance Y asegurar, al mismo tiempo que el proceso mexicano cuente con la solidaridad de los pueblos de todo el continente, a fin que no retroceda, ni muestre debilidad alguna.

Lo mismo puede decirse de otras experiencias que hoy asoman en nuestro suelo. Lo fundamental no es discutir los supuestos o reales- errores de Lula, sino arrancarlo de la prisin; ni examinar con lupa las deficiencias del Sandinismo, sino derrotar a los grupos sediciosos que trabajan para derribar a Ortega. Tampoco resulta hoy lo mejor especular en torno a la capacidad que tenga el nuevo mandatario mexicano de resistir las maniobras del Imperio, sino dotar a su gobierno del apoyo continental necesario para enfrentar la agresividad de la Casa Blanca en cada una de sus modalidades operativas.

Y para eso, lo que hace falta es consolidar la unidad de los pueblos, encontrar un lenguaje comn, que nos permita enfrentar unidos la agresividad del Imperio, y disear una prctica concreta que nos ayude a avanzar por la ruta compleja de la liberacin nacional y social. Pero, sobre todo, empinarse sobre la imaginacin para multiplicar esfuerzos, voluntades solidarias, caminos entrecruzados y batallas simultneas.

Cada uno de nuestros pases -sobre la base de una historia comn- tiene vivencias distintas. Nos une la herencia cultural y los elementos de una lucha que se entroncara desde los aos de Tpac Amaru hasta nuestros das. Para salir adelante debemos dar rienda suelta no slo a nuestra lucha, sino tambin a nuestra rica capacidad creadora. Ella, nos ayudar a encontrar la ruta del futuro. Para eso necesitamos deca Jos Carlos Maritegui- una poderosa facultad de imaginacin. Los libertadores fueron grandes porque fueron, ante todo, imaginativos. Insurgieron contra la realidad limitada, contra la realidad imperfecta de su tiempo. Y es eso, lo que nos corresponde hoy.

Gustavo Espinoza M. Colectivo de direccin de Nuestra Bandera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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