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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2018

Presagio de bodas

Yassel A. Padrn Kunakbaeva
La Joven Cuba


Los que nos dedicamos a esto de analizar la realidad cubana con el tiempo nos hemos convertido en augures, expertos en leer las seales. Por estos das, las seales parecen indicar que se est generando en las altas esferas de la direccin del pas un nuevo consenso, favorable a la aprobacin del matrimonio homosexual. Concretamente, son las reacciones que ya han tenido varios grupos religiosos, cuyo contacto asiduo con el gobierno es conocido, lo que nos permite pensar que hay algo de base en esta hiptesis. Lo que se viene diciendo es que la nueva constitucin va a abrir el camino para que ms tarde ocurra la esperada aprobacin.

Esto es una buena noticia. Nunca est de ms que se d un paso hacia la convivencia civilizada con las diferencias. En caso de que se materializase la medida, Cuba podra colocarse realmente entre las naciones que ms han avanzado en el reconocimiento a los derechos de la comunidad LGBTIQ. Pero adems podra ser una buena ocasin para poner sobre la palestra el estado real en que vive esa comunidad en nuestra sociedad, que no es precisamente color rosa.

Desde hace algn tiempo, el tema del matrimonio homosexual ha motivado las ms apasionadas controversias. Mi punto de vista personal es que todos deberan cuestionarse la pertinencia de mantener y validar la institucin del matrimonio en los tiempos que corren. Es una irona que justamente ahora, que tantas parejas heterosexuales se deciden a vivir sin papeles ni rituales de por medio, sean los homosexuales los que comiencen a casarse en masa. Siempre me ha parecido anti-romntica la ceremonia del matrimonio que instaur el cristianismo, y nicamente justifico esa forma de unin porque en la sociedad moderna es una forma de proteger legalmente a los seres queridos. Sinceramente, solo me han cautivado las fiestas paganas, tal y como las he visto representadas en la literatura y el cine.

Pero si dos personas del mismo sexo quieren casarse, estn en su derecho. Despus de todo es su vida. Muchos desean hacerlo y es natural, dada nuestra cultura. El matrimonio es visto como una forma de dar reconocimiento social a una unin, algo muy valorado dentro de un grupo tan vulnerable como ese. Sin contar con que sencillamente todos crecimos viendo pelculas cursis que terminan con una boda, y son muchos los que hallan romntica la idea, sin importar la orientacin sexual.

A pesar del hermetismo que rodea el contenido del anteproyecto, hay seales positivas en cuanto al matrimonio igualitario, pero debemos tener cuidado de no caer en triunfalismos y convertirlo en un nuevo plan de la economa. Contrariamente a lo que muchos creen, muchos homosexuales ni siquiera creen que el matrimonio sea el problema fundamental. Existen otras cuestiones que merecen ser atendidas, y que podran quedar opacadas por los fuegos artificiales de la dichosa aprobacin, como por ejemplo la vulnerabilidad social de la comunidad LGBTIQ. Es sabido y est ampliamente documentado que en Cuba se da una mayor incidencia de casos de abuso dentro de ese grupo. Las personas con identidad sexual no heteronormativa se encuentran ms propensas a ser vctimas de la violencia, padecer segregacin social, contraer VIH, etc. La inclusin no puede quedarse en un papelito firmado, sino que debe hacerse real.

Ya hace casi dos siglos Marx escribi un texto llamado La cuestin juda, en el que habl de la diferencia entre la mera emancipacin poltica y la emancipacin humana. Mientras estn dadas las condiciones para que los homosexuales vivan de espaldas a la sociedad, adoptando conductas lesivas a su dignidad, siendo objeto del desprecio y la segregacin social, de nada servirn leyes ni bodas, que se quedan en un aspecto meramente formal. La comunidad LGBTIQ debe incorporarse como agente de pleno derecho en la vida social, de un modo prctico.

La Revolucin Cubana estuvo guiada por los valores ilustrados de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre todos los seres humanos. Es cierto que en los aos sesenta, con el ascenso de la moral revolucionaria hubo tambin un reforzamiento relativo del patriarcado. En aquellas condiciones, bajo el acoso continuo del imperialismo, se desarroll un ideal espartano de hombre revolucionario y de mujer revolucionaria, que no dejaba espacio para nada intermedio. Se cometieron muchos excesos. Pero, con los aos, ha visto la luz la verdadera posicin revolucionaria con respecto al tema, la nica coherente con la sustancia de la Revolucin.

En este oficio de augur se aprende que algunas veces las seales engaan. Esperemos que no ocurra esta vez, y que para el ao que viene tengamos un montn de casorios por aqu.

Fuente: http://jovencuba.com/2018/07/12/presagio-de-bodas/



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