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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2018

Descubriendo el sufrimiento de Centroamrica

Nick Alexandrov
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Foto: Jonathan McIntosh | CC BY 2.0  

Parece ser que los expertos y polticos estadounidenses acaban de descubrir que las decisiones de Washington hacen mucho dao a las familias centroamericanas. Para el New York Times, separar a las familias es algo nuevo y malicioso que refleja la falta de corazn de Trump y viola los valores fundamentales estadounidenses. Por lo visto, es como si se estuviera pervirtiendo la idea de EE. UU., aada Alex Wagner (The Atlantic). Los Angeles Times piensa que el enfoque desalmado de la administracin respecto a la aplicacin de la ley ha cruzado la lnea hacia una abyecta inhumanidad, al abandonar as se supone que tenemos que creerlo- las prcticas anteriores.

Estas son acusaciones exactas a medias: la poltica de Trump es maliciosa, cruel, desalmada. Pero no es nueva. Tanto en Centroamrica como a lo largo de su frontera mexicana, Washington ha ayudado desde hace dcadas a separar a las familias, obligando a los nios a soportar un mundo sin sus padres y a las madres a hacer frente al repugnante final de sus nios. La inhumanidad abyecta, en otras palabras, es un sello distintivo de la poltica exterior de EE. UU.

Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Honduras, revisen sus historias. Se vern aplastados por las evidencias que revelan cules son los valores que conforman la conducta de Washington, qu normas gobiernan su conducta en una regin donde disfruta de una influencia inmensa. Y empezarn a entender por qu tantas personas tuvieron que huir de esos pases. Empiecen por Guatemala: Ros Montt, el dictador que EE. UU. financi, arm y alent, supervisando all el genocidio maya. En un episodio, el 3 de abril de 1982, el ejrcito guatemalteco invadi la aldea de Chel masacrando a sus habitantes y dejando hurfano a Pedro Pacheco Bop, cuyos abuelos, padres y cinco hermanos (de 2 a 14 aos) fueron asesinados y su sangre acab corriendo por el ro Chel, donde las tropas arrojaron a los muertos. Tomas Chvez Brito tena dos aos cuando, siete meses despus, el ejrcito cay sobre su pueblo, Sajsibn, incendiando su hogar con su madre, hermanas y otros familiares dentro. En las montaas, donde Toms se escondi durante el siguiente ao alimentndose de plantas para sobrevivir, uno slo puede imaginar cmo la idea de la orfandad, su nueva realidad, se estableci en su mente. La separacin de su familia de Margarita Rivera Ceto de Guzmn fue ms rpida. Los soldados la acuchillaron en el vientre, matando a su hijo nonato.

Egla Martnez Salazar, al abordar este genocidio, explica que los asaltos a los hogares mayas trasmitan el mensaje de que los mayas no vivan en familias reales sino en modos de vida que constituan espacios de crianza para el adoctrinamiento comunista internacional. Erradicar estos espacios requera el asesinato masivo de los nios, ms el traslado forzoso de los nios mayas supervivientes a familias militares y paramilitares, tcticas que tambin adoptaron las fuerzas salvadoreas en la dcada de 1980. Adems de matar all a la mayora de los 75.000 asesinados desde 1980 a 1992 el tramo en el que Carter, Reagan y Bush I canalizaron 6.000 millones de dlares hacia el pas-, los soldados [tambin] secuestraron nios en lo que un tribunal internacional denomin patrn sistemtico de desapariciones forzosas.

Modelos de violencia similares afectaron a Nicaragua y Honduras. La Contra hizo ostentacin de su talento a la hora de destruir familias en el primero de esos pases, como el 3 de abril de 1984, cuando un millar de Contras asalt el pueblo de Waslala. All, un padre, desesperado por salvar a su mujer y a sus hijos, se refugi con ellos en una acequia. Los Contras lo encontraron y lo sacaron de all. Lo torturaron cortndole las yemas de los dedos, despus la mano derecha para finalmente matarle a bayonetazos, y luego lo decapitaron, relata Reed Brody. Como gesto final de la pureza de su misin, los Contra hicieron una cruz a base de cortes en la espalda del muerto. Brody cuenta otra historia: En El Achote, una banda de Contras sac a rastras de su casa a un trabajador de la reforma agraria, y enfrente de su mujer y de sus hijos de once meses y tres aos, le despedazaron con sus bayonetas. Luego le dispararon a su mujer, aunque vivi lo suficiente como para contemplar cmo le cortaban la cabeza a su beb de once meses.

Fue el batalln 316 el que se dedic a atacar a las familias hondureas. El Baltimore Sun informaba que la unidad, entrenada y apoyada por la Agencia Central de Inteligencia, secuestr, tortur y asesin a cientos de personas en la dcada de 1980. Un ejemplo: Nelson Mackay Chavarra tena 37 aos y cinco hijos cuando el batalln dio con l. Cuando descubrieron su cadver, tena las manos y pies atados con una cuerda y un lquido negro sala por su boca: criolina, la sustancia que se le aplica al ganado para acabar con garrapatas y caros.

En dcadas ms recientes, el gobierno estadounidense ha convertido la frontera mexicana en una zona donde destrozar familias. Por ejemplo, la Operacin Guardin del presidente Clinton slo sirvi para dificultar que la gente cruzara la frontera por lugares relativamente seguros, obligndoles a hacerlo por lugares ms peligrosos, como el desierto de Arizona", escribe Carolina Bank Muoz. Subraya que "la poltica separ a las familias, ya que muy pocas de ellas estaban dispuestas a asumir tales riesgos cruzando juntos una frontera peligrosa". Maggie Morgan y Deborak Anker, citando un trabajo de la ACLU, sealan que el riesgo de morir mientras cruzaban por Arizona era 17 veces mayor en 2009 que slo una dcada antes y que la tasa de mortalidad casi se duplic de 2009 a 2012 bajo la vigilancia de Obama, constituyendo los nios el 10% de las muertes de cada ao. Todd Miller estima que esos Campos de la muerte del suroeste han acabado con unas 21.000 vidas desde los primeros aos de la dcada de 1990.

No cabe duda de que las polticas de migracin de Trump justifican toda la indignacin del mundo. Pero las suyas son slo las ltimas del zarandeo de Washington cuando no eliminacin- de las vidas centroamericanas. Si nos engaamos a nosotros mismos, si elegimos creer que sus acciones se derivan de alguna norma moral, nos arriesgamos a quedarnos satisfechos con cambios de poltica superficiales. Se necesita una revisin ms profunda para garantizar el cese del sufrimiento centroamericano.


Nick Alexandrov vive en Tulsa, Oklahoma. Puede contactarse con l en: [email protected]

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/07/10/the-discovery-of-central-american-suffering/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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