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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2018

El triunfo de Lpez Obrador, el triunfo de la democracia?

Alejandro Klein
Rebelin


Quien esto escribe no es politlogo ni se ocupa de eventos polticos. Es un cientista social especializado en temas psico-sociales. Por tanto se puede deshechar lo aqu expuesto con total tranquilidad, como la simple opinin de un nefito impertinente. Aclaro adems: lo que aqu escribo no es polticamente correcto, sino que busca apuntar a sealar algunos puntos de reflexin.

Antes de proseguir debo aclarar que Lpez Obrador siempre cont con mi simpata. Ni siquiera crea que era la mejor opcin, sino que era la nica opcin que tena Mxico para emprender un camino de esperanza, frente a la impericia y la corrupcin de sus contricantes de turno y de la situacin moral, econmica y cultural desastrosa del pais.

Contricantes que, hay que sealarlo, no hicieron ms que ayudar a su triunfo, teniendo en cuenta campaas polticas desastrosas, torpes y desatinadas. Lpez Obrador o su equipo optaron por un estilo directo, de contacto y acercamiento con la gente que dio excelentes dividendos.

Sin embargo y con todo dolor debo decir que el triunfo de Lpez Obrador no es el triunfo de la democracia sino el triunfo de un pacto poltico de no agresin, por el cual es obvio que el PRI no hizo fraude electoral, lo que podra hacer debido al peso descomunal de su aparato institucional y estatal.

Lo ha hecho siempre. Por qu no lo hizo en este momento? La administracin de Pea Nieto ha sido desastrosa pero increiblemente el triunfo de Lpez Obrador no se presenta como voto castigo a esa administracin, sino a la culpa de un candidato sin carisma. Pea Nieto sale de la presidencia con el honor de no haber hecho fraude electoral. Lo hizo en 2006 pero ayer no. Se va digno y respetado por ese gesto. No es mala manera de dejar de ser presidente.

Lpez Obrador le agradece como le agradece a los medios de comunicacin. En democracia no se agradece a los medios de comunicacin si es que los medios de comunicacin hacen lo que tienen que hacer: comunicar y no ser cooptadores y formadores de opinin pblica al servicio del poder de turno.

Se dijo que su primer discurso como ganador era el de un estadista. No es as. Fue un discurso para tranquilizar el establishment, el poder gobernante, los que controlan todo en este pais. De todos los posibles actores el futuro presidente los elige a ellos como interlocutores para tranquilizarlos, para calmarles, para aclarar que Mxico no ser Venezuela, que l no ser un dictador bananero, que se apegar a la ley. Ya ninguna referencia a la mafia del poder

Luego tranquiliz a la clase media y a los indgenas, es decir, al movimiento zapatista, el gran invisible de esta campaa poltica. Los movimientos sociales indgenas no participaron de la misma o porque asi se les pidi o porque se autoexiliaron de la misma. Sin embargo Lpez Obrador tendr que negociar con el movimiento zapatista porque existe all un punto de inestabilidad que puede alcanzar una situacin dramtica. Al no haberse comprometido con el proceso electoral, el zapatismo no tiene compromisos ni pactos a cumplir.

En una democracia tampoco mueren ms de 100 candidatos. Lpez Obrador no los mencion. Nadie ya los menciona. Ya han entrado en la amnesia devoradora de este pas.

Por ltimo mencion a los pobres pero sin indicar aumento de salarios ni polticas efectivas de combate a la pobreza. Por supuesto no tena porque hacerlo, pero no deja de ser significativo que comenz con el establishment y en tercer lugar lleg la pobreza

Tampoco mencion a Latinoamrica, la gran desplazada del horizonte poltico mexicano. Latinoamrica recibira con los brazos abiertos a Mxico, pero Mxico tiene una relacin ambivalente con Estados Unidos que en realidad nunca terminar de resolver.

El triunfo de Lpez Obrador es pasmoso. Supera cualquier expectativa. Pero cuidado. La pasin que lo idealiza fcilmente se transformar en decepcin furiosa cuando no cumpla la expectativa de la gente.

Y aqu entramos al punto central de la ideologa obradorista: el combate a la corrupcin. Pero la gente no quiere la amnistia a los corruptos, quiere un castigo rotundo, un castigo ejemplar, muy propio de la cultura mexicana. Pero, cmo podr castigar Lpez Obrador ahora que es un estadista que alza su mano conciliadora a derecha e izquierda?. La nica solucin es que se busquen algunos chivos expiatorios. Pero chivos expiatorios son chivos expiatorios, pero no son el fin de la corrupcin.

Quizs sea hora de decir que la corrupcin no es propia de los ricos, sino parte de una cultura de supervivencia en un pais donde la mitad de sus habitantes son pobres. Entre la corrupcin y la desesperacin de la vida miserable, la gente no tiene opciones. Lpez Obrador habl de atacar causas, esperemos que se aplique en este caso.

Por ltimo: el problema ms grave que tiene Mxico no es la corrupcin. Es la violencia.

Y no solo la violencia de los que cortan cabezas, asesinan, violan, golpean, atacan a sus nios y ancianos, sino la violencia cotidiana donde no se le puede decir nada al vecino porque seguro te poncha las llantas o algo peor. La violencia de que la alegra es alcoholizarse a ms no poder. La violencia de que lo que nico que a la gente le importa es de su puerta para adentro y el afuera puede reventar. La violencia de la reaccin violenta frente a cualquier problema o situacin.

Eso no lo soluciona Lpez Obrador apegndose a la ley, ley que por otra parte apenas existe en un pais donde la transgresin de la ley se ha vuelto la Ley.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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